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Ricardo R. Gonzalez

Oncohematología pediátrica de Villa Clara entre las mejores del país

La dependencia mantiene un 80 % de supervivencia en niños afectados por la leucemia linfoide aguda, la más frecuente en edad pediátrica.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

El servicio villaclareño de Oncohematología pediátrica figura entre los tres más sobresalientes del país por los resultados en el diagnóstico de las leucemias y el tratamiento aplicado, según una publicación sobre la caracterización de este tipo de afección en Cuba.

La dependencia, perteneciente al hospital pediátrico José Luis Miranda, atiende a los infantes de las provincias centrales y mantiene un 80 % de supervivencia en niños afectados por leucemia linfoide aguda (LLA), considerada la de mayor incidencia en los primeros años de vida, en tanto el país registra de un 73 a un 77 %.

A ello se suma el 95 % de respuesta al tratamiento de inducción, cuyos saldos son del primer mundo, y constituye la etapa inicial en la terapéutica a fin de reducir o barrer las células malignas durante 33 días en la mayor cantidad posible. Ello resulta la antesala a la aplicación de otros pasos escalonados por espacio de dos años.

Para la Dra. Marta Beatriz García Caraballoso, al frente del servicio, lo logrado por Villa Clara resulta similar a los parámetros de potencias desarrolladas, y solo difieren en los enfermos con recaídas porque existen limitantes a la hora de utilizar el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas que el país lo ejecuta, en el caso de la infancia, solo en La Habana.

«Para el próximo año se estudia un proyecto que puede incluir en la provincia el trasplante de médula ósea en menores, lo que representaría otra opción dirigida a la infancia», precisa la especialista.

Además de la LLA los expertos tratan otros tipos de leucemias y tumores que incluyen los cerebrales, linfomas y osteosarcomas (en huesos largos) en correspondencia a lo descrito por la literatura y de acuerdo con los reportes anuales.

«Muchos resultados son similares a los de potencias desarrolladas», precisa la Dra. Marta Beatriz García Caraballoso.

A pesar de las limitaciones y de un férreo bloqueo los pacientes han tenido todos los medicamentos necesarios, sin necesidad de cambiar protocolos establecidos.

De acuerdo con la valoración de la Dra. García Caraballoso constituye una satisfacción la ausencia de niños afectados por la COVID-19, al tiempo que en la sala se cumplen las medidas orientadas bajo estricto control y en un marcado aislamiento, así como la utilización de los medios de protección por parte del personal del servicio.

Otro elemento alentador es que puede hablarse de curación en gran parte de las leucemias. Existen trabajos con quienes la superaron y desarrollan su vida insertados a la sociedad, incluso con la constitución de sus respectivas familias, y el logro de títulos universitarios.

Para mayor satisfacción la Dra. Tamara Cedré Hernández, integrante del colectivo, aporta un dato significativo: «Luego de los prolongados tratamientos 186 pacientes sobreviven a las leucemias en toda la región central».

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septiembre 25, 2020 Posted by | Enlaces | , , , , , | Deja un comentario

Entre sombras y luces (+ vídeo)

No existe «imperio» que tenga tanta fuerza y, a la vez, bondad como el de la infancia, y cuando esos tesoros presentan severas dolencias también se tiende el alma con una entrega profesional que trata de minimizar los escollos del camino.

«Por cada 100 menores portadores de leucemia linfoide aguda más de 70 deben curar dentro de este tipo de afección que resulta la de mejores pronósticos. No así para las mieloides que en el mundo se habla de un 30 a un 50 % de sobrevida, y nosotros exhibimos entre un 50 y un 60 % en el servicio», precisa la Dra. Cedré Hernández.

Por Ricardo R. González

Fotos: Carlos Rodríguez Torres

Hay cabecitas sin cabellos porque unos medicamentos muy fuertes hacen desaparecer la tonalidad del rubio que irradia el sol o del negro similar al azabache. Otros portan en los diminutos brazos las agujas permanentes destinadas a suministrar el fármaco, y algunos permanecen en sus cubículos aislados donde mamá o algún familiar cercano les cuenta sobre Pilar y sus zapaticos de rosa, de ese Meñique sabichoso que imparte la buena lección del conocimiento por encima de la fuerza, o de aquel patico feo rechazado y que a la postre se convirtió en un bello cisne.

Así tejen su mundo. Ese que desde cada amanecer y durante todas las noches muchos médicos, personal de enfermería y auxiliares comparten los avatares del día a día. Esos que bien conoce la Dra.Tamara Cedré Hernández, hematóloga, y la única Doctora en Ciencias que tiene el hospital pediátrico provincial José Luis Miranda hasta el momento.

En medio de todo existen noticias satisfactorias como la de conocer que la supervivencia de esas criaturas varía según el riesgo, y hoy puede hablarse de un 83 % en las leucemias de mejores pronósticos; sin embargo, a manera general, incluidas las de más alto peligro supera el 70 %.

Ello provoca la sonrisa y abre un manantial de esperanzas entre todo el equipo ante diferentes tipos de enfermedades oncohematológicas con síntomas muy parecidos pero a la vez variables. Así transcurren desde los característicos de la anemia, decaimiento, cansancio fácil, manifestaciones hemorrágicas, fiebre, presencia de ganglios, hasta dolores óseos que tienden a confundir con otros padecimientos y deben diferenciarse a la hora del diagnóstico.

De la leucemia linfoide aguda (LLA) hay casos curados. Un estudio de supervivencia iniciado con los primeros atendidos por la Dra. Berta Vergara Domínguez, allá por la década de los 70, muestra a más de 160 que hoy son adultos, con vida útil, y tienen hijos.

Para la jefa del servicio Dra. Marta Beatriz García Caraballoso: «formamos parte de un equipo y nadie toma decisiones unilaterales… A veces, tarde en la noche, debemos trasladar a un paciente a la terapia intensiva, o necesitamos aplicar determinado medicamento y se activa todo el colectivo».

Ahora Tamara Cedrá echa a volar sus recuerdos. Al principio no estaba decidida por la especialidad, pero tuvo profesores como las doctoras Nora Benítez (ya fallecida) durante sus estudios en Sagua la Grande y la propia Berta Vergara que le trasmitieron el amor por la rama, y han sido los paradigmas en los momentos buenos y en las incertidumbres del trabajo.

«Experimentar que un niño mejora o que pasa a otro estadio provoca una satisfacción indescriptible en medio de circunstancias en extremo difíciles por falta de citostáticos y de insumos. Lamentablemente cuando hablamos de un 70 % de supervivencia hay un 30 % que no cura,

— Y aquella persona que estaba dudosa de escoger la especialidad, ahora satisfecha?

— De lo que hacemos dependen los resultados que tenemos y el privilegio de tantos niños curados. Recientemente veíamos a una menor diagnosticada en su etapa de lactante, y ya estudia Medicina. ¿Quieres mayor regocijo que ese, y sobre todo una esperanza para los nuevos pacientes y sus familiares al constatar que es posible curar.

EL MUNDO DE MARTA BEATRIZ

Un día de 2008 la Dra. Marta Beatriz García Caraballoso llegó por primera vez al servicio de oncohematología pediátrica. Recuerda que su primera paciente fue una niña de 15 años con leucemia mieloide aguda, considerada de las más agresivas. Ya es una adulta y espera su descendencia, por citar uno de los casos.

— Es cierto que estando a veces en casa piensan en el Hospital?

— En todo momento. Salimos de vacaciones y venimos a diario al centro porque desde el punto de vista asistencial nunca descansamos.

— ¿Llegan a convertirse en un familiar más de cada niño?

— Somos una gran familia. No solo los médicos, el personal de enfermería, de servicio… porque sin la integración de ellos no se lograrían esos resultados. Uno trata de no trasmitirle a la familia nuestras angustias, pero algunas veces ellos nos ayudan a superarlas porque realmente del Hospital nunca nos desconectamos.

— Has llorado a escondidas?

— Sí, después de darle un informe desagradable a un familiar, y máxime cuando ya llevábamos tanto tiempo compenetrados. También al ver pequeños que iban a salir adelante y retornan con una segunda neoplasia o recaídas, y también a escondidas cuando estamos en la casa o en una fiesta y de pronto llaman para ofrecer una noticia fatal; sin embargo, tengo que seguir adelante.

— ¿No te arrepientes de ser hematóloga?

— Oncohetatología no es solo leucemias. También existen los tumores del sistema nervioso central, los linfomas Hodgkin o no Hodgkin, y otros en partes sólidas o blandas, sin descartar afecciones crónicas como la hemofilia y la sicklemia. Uno siente la grandeza de nuestros médicos, la obra de la Revolución, y todo lo que se logra para haber arrepentimientos. Hay que superarse y seguir entregándole lo mejor a la vida.

— Desde 2013 eres la jefa del servicio en tu Hospital. ¿Qué sientes cuando de repente llega un paciente curado y lo tienes frente a ti?

— La inmensa satisfacción de que volvería a ser hematóloga.

Algunos de los pequeños que reciben atención en la Sala de Oncohematología pediátrica: Anthony de Jesús, Yunisleydis y Michael.

Como todo su equipo Marta Beatriz sabe de sufrimientos internos, de esos que provoca salir de la sala, retornar al otro día, y ver que aquel libro leído por mamá a uno de sus niños cerró sus páginas para siempre porque su duende emprendió el camino de la eternidad. Entonces, se derrumba, permanece unos minutos en silencio, mas tiene que seguir por los demás.

LENIER, DIAMELIS Y SANTIAGO

El universo de la oncohematología en Cuba no escapa de severas complicaciones. Por un lado están las sombras provocadas por el déficit de citostáticos y de medicamentos vitales debido a un férreo bloqueo que lo impide. Por otro, están las luces convertidas en senderos de esperanzas.

Consultas especializadas

Por ellos transita el pequeño Lenier García Reyes quien con apenas cinco años no pudo desfrutar de sus primeros días de escuela, de jugar con sus nuevos amiguitos, aunque su maestra ambulatoria Belkis va a la casa y le imparte los conocimientos cuando está de pase.

El 2 de septiembre pasado le diagnosticaron una leucemia, pero tres meses antes ya estaba ingresado como consecuencia de una sinovitis de cadera.

Diamelis Reyes Dorta, su mamá, relató que presentaba demasiado decaimiento provocante de seis meses de tratamiento con dos de ingreso permanente hasta que su estado permitió la visita temporal al hogar.

Tanto ella como Santiago Hernández Leal, quien permanece también junto al niño, consideran que la atención es inmejorable.

 «Yo dirijo una cooperativa, y me quedo maravillado con las cosas que se hacen por estos niños. Ojalá que lo que tenemos perdure para siempre. Estoy al frente de más de un centenar de hombres, y no quisiera que ninguno de sus hijos pasara por este trance. Aquí vives lo importante de la Revolución en medio de un grado de sensibilidad y familiaridad máximo», enfatiza Santiago.

¿Y cuánto han tenido que pagar por recibir el servicio?

— Sus ojos se humedecen, y luego de una pausa confirma…Hemos pagado un millón de gracias, gracias y más gracias.

MEMORÁNDUM

— La Sala de Oncohematología pediátrica es un servicio regional que atiende desde Cienfuegos a Ciego de Ávila, en el tratamiento de las afecciones relacionadas con la sangre.

— Unos 50 infantes en diversos estadios reciben atención en la actualidad. Los últimos tiempos reportan el incremento de los diagnósticos oncológicos en general, incluida la leucemia linfoide aguda que constituye la enfermedad más frecuente en la edad pediátrica.

— Este aumento está condicionado a las enfermedades de más alto grado, de aquellas con mayor riesgo de recaída, y de otras que eran propias de la adultez, pero ya se aprecia cierto ascenso en la infancia.

— Para considerarse un paciente curado deben pasar de cinco a 10 años, sin manifestar síntomas..

— El costo promedio del tratamiento de la enfermedad en el orbe oscila entre 6413,06 dólares para los adultos y de $ 10 031,78 en niños.

CONTRASTES

No se concibe en el mundo dividir dosis de un citostático entre los necesitados. De ello y de mucho más puede hablar la Dra. Marta Beatriz. Ella, junto al resto de su equipo, ha sentido muy de cerca lo que es la ausencia de medicamentos básicos y de otros insumos a fin de prolongar la vida de estos menores.

Es intolerable que ante la reacción adversa de un infante a un fármaco no se pueda adquirir el requerido porque la patente pertenece a un consorcio norteamericano, y aun en terceros países tienen prohibida su venta a Cuba como el caso de la L-asparaginasa.

¿Habrá corazón que resista ante aquellos menores que logran su sobrevida, y en algún momento sorprenda una infección sin disponer del acceso de catéteres permanentes imprescindibles?

Para toda persona sensible en el universo la infancia debe convertirse en algo sagrado ¿Cómo es posible que existan estas trabas encaminadas a coartarle la sonrisa y la tranquilidad de su familia?

Pero si algo no se puede «comercializar» es la sensibilidad de nuestros galenos y del resto del personal de Salud para vencer obstáculos y limitantes. Así obran, y se crecen ante los ojos del mundo.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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abril 12, 2019 Posted by | Enlaces | , , , , , , , | Deja un comentario

El Ciget tocó las puertas del alma

                                                   Trabajadores del Ciget durante la entrega de los obsequios.

Por Ricardo R. González

Fue en una de las tardes de este julio caluroso cuando los trabajadores del Centro de Información y Gestión Tecnológica de Villa Clara (Ciget) visitaron la Sala de Oncohematología del hospital pediátrico José Luis Miranda, de Santa Clara.

Cada uno portaba una bolsa de regalos, esos que fueron adquiridos con los esfuerzos del propio colectivo a fin de que quedara en la infancia el recuerdo de quienes resultan los más destacados entre las dependencias de su tipo en el país.

Todos aguardaban su momento. Allí estaba Luis, de solo 11 meses de nacido, o Wendy, quien ya cumplió 10 años, junto a otros pequeños. Ellos reciben complejos tratamientos ante enfermedades irreverentes de la sangre y sus tejidos en las que prevalecen leucemias, linfomas, y aplasias medulares, entre otras, que un día el destino puso en el camino.

Mas, en este sitio no hay espacio para lágrimas ni lamentaciones. El corazón se agranda para hablar de esperanzas. Se comparten alegrías y mucho más cuando los propios trabajadores del Ciget contaron hermosas historias de casos que estuvieron ingresados en el mismo recinto, y hoy desarrollan su vida sin contratiempos.

Bastó recibir su regalo para que el pequeño Luis disfrutara de su instrumento.

Poco a poco se entregaron los obsequios. Cada obrero traía el nombre del infante hospitalizado, y por el ancho pasillo imaginé a los personajes de nuestro José Martí en una especie de fiesta. Era como si resurgieran Meñique, Bebé y el señor Don Pomposo, Nené Traviesa, y Pilar con sus Zapaticos de Rosa.

Era sentir a Teresita Fernández o a Liuba María Hevia que, guitarras en mano, recorrían los cubículos para alegrar con sus canciones y entonar en coro gigante Porque tenemos el corazón feliz, el Gatico Vinagrito, o Dame la mano y danzaremos.

Todos se sumaron al agasajo. Los integrantes del centro visitante, el personal especializado de la Sala, los padres, los niños…

Sí, fue en una tarde de este julio en que se minimizó el calor para aplaudir sueños y encontrar en comunión los lindos colores del arco iris. Porque en esa jornada en que acababan de ratificar la condición de Vanguardia Nacional por segundo año consecutivo el Ciget tendió una especie de magia y llegó para tocar las puertas del alma.

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julio 18, 2017 Posted by | Enlaces | , , , , , , , | Deja un comentario

Hospital Pediátrico de Villa Clara: Para pintar el alma (Con+fotos)


FOTO 1
Uno de los casos más recientes de diagnóstico de fibrosis quística es atendido por el doctor Tomás Pérez Rodríguez quien cuenta con 43 años de ejercicio profesional y un servicio de referencia territorial para el tratamiento de la afección que reporta 22 infantes registrados en la región central.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Todavía recuerdan a aquella madre caibarienense que llegó al hospital pediátrico José Luis Miranda, de Villa Clara, con la finalidad de dirigirse a su colectivo en el transcurso de un matutino. Con pasos entrecortados enfiló hacia el podio, y entre palabras que tocaron los corazones agradeció a todos por salvar a su hijo ante un pronóstico que cerraba hasta un mínimo de posibilidades.

Fueron días y noches de tensiones, de confraternidad sentimental entre galenos y familia hasta que apareció un rayo de luz, ese que siempre se espera aun en contingencias difíciles como en el caso de Estela López Pérez, una enfermera de profesión en el policlínico de Esperanza, acogida a las bondades de una madre cuidadora para velar los sueños de Joan Michel Monteagudo López, su único hijo quien el 15 de septiembre de 2006 entró a la institución sin imaginar que sería la continuidad prolongada del hogar.

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El doctor Owen González Cruz valora a Joan Michel mientras su mamá Estela permanece atenta al dictamen.

Desde entonces Estela vive pendiente de su primogénito. Él permanece acoplado a un equipo de ventilación artificial debido a un trastorno genético causante de la atrofia progresiva de su musculatura.

Ella no puede olvidar aquella jornada en que llegaron al centro. Una marcada falta de aire e indicios de bronconeumonía conllevaron al ingreso en medio de una vida en que los juguetes han sido las caricias del alma y donde el reloj avanza con lentitud y, en ocasiones, se desconoce si en los exteriores brilla el sol o ya cedió su paso a la luna.

Entonces brota el criterio de una madre a quien no le alcanza cada verbo para describir emociones. Ante todo evita detenerse en nombres porque la lista sería interminable.

«Mi familia —dice— creció, soportan mis majaderías, pero me cala el amor de una forma especial. Cada uno está en el lado izquierdo de mi pecho».

Aun así la vida es ancha para seguir el tornasol de un arco iris cargado de esperanzas en ese pedacito hospitalario que acoge a Joan Michel y a muchos en su tránsito por la existencia.

UN ÁRBOL QUE FRUCTIFICA

Cuántas historias acogerá la instalación pediátrica en sus 56 años desde aquel 25 de junio de 1960 cuando, a las 10:30 de la mañana, el doctor José Ramón Machado Ventura, entonces ministro de Salud, lo dejaba inaugurado.

En aquel instante Yandry Alfonso Chang, hoy director en funciones, ni soñaba en guiar a orfebres del bien.

Con solo 30 años el doctor Yandry Alfonso Chang asume la dirección del centro hospitalario.

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Quizás en algún momento escuchó hablar de la ONDI, pero en realidad nunca existió. La historia refleja que Marta Fernández Miranda, esposa de Fulgencio Batista Zaldívar, asumía la dirección de la Organización Nacional de Dispensarios Infantiles (ONDI) y cedió el terreno para un futuro hospital. Sin embargo, los fundadores rememoran que en enero de 1959 el sitio estaba lleno de yerba bruja mientras el ganado pastaba por sus alrededores. Escasamente existían dos paredes de lo que sería la esperada edificación.

Poco a poco comenzó a crecer y a configurar en la actualidad lo que deviene carta de presentación con un Cuerpo de Guardia que incrementa cada año la cifra de menores atendidos durante las 24 horas de servicio.

De suma trascendencia es también la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) considerada entre las mejores de su tipo en el país desde su constitución en la década de los 80.

Sus 10 camas reciben de 30 a 40 ingresos por mes, y gracias a las acciones desplegadas contribuye de manera notoria a la disminución de la tasa de mortalidad infantil del territorio, a pesar de la suma gravedad de los casos ante diferentes estadios de los procesos infecciosas (sepsis), tumores cerebrales, afecciones oncohematológicas, o accidentes en la edad pediátrica que prosiguen como un problema de salud en todos los tiempos.

Aun así el equipo logra una supervivencia por encima del 95 %, con solo dos fallecidos en el transcurso del año, mas la premisa es entregarlo todo a pesar de sacrificios o de los 2 mil 500 a 3 mil dólares que cuesta solo un día de permanencia en estas unidades de acuerdo con la gravedad y requerimientos de cada paciente.

Si de sensibilidad se trata habrá que detenerse en el servicio destinado al tratamiento de las enfermedades sanguíneas convertido en uno de los más complejos del Hospital.

El panorama contemporáneo indica el incremento de este tipo de afecciones, incluso en edades cada vez más tempranas. Proliferan entonces esas cabecitas ausentes de cabellos y brazos saturados de pinchazos por las continuas venoclisis.

En medio de todo las huellas del inhumano bloqueo. Por eso imagino a la doctora Marta Beatriz García Caraballoso y a todo el equipo ante la falta de un citostático dentro de una especialidad que demanda medicamentos e insumos en extremo costosos y adquiridos mediante terceros países.

Algunos de estos fármacos de primera línea resultan acorralados para la Oncohematología cubana ante una leucemia linfoblática aguda inscrita como la neoplasia más común en niños, y una incidencia de tres a cuatro infantes por cada cien mil habitantes.

FOTO 2

El Cuerpo de Guardia atiende diariamente a unos 240 menores cuyas incidencias recaen en las enfermedades diarreicas, respiratorias, y los síndromes febriles, entre otras causas.

Todavía preguntó cómo hay personas en el mundo capaces de coartar los sueños infantiles, pero la dignidad humana y el talento profesional derriban murallas para convertirlo en un servicio que, por tradición, resulta de excelencia, y en múltiples momentos parece estar dotado de una magia a fin de lograr altos índices de reinserción a la vida ante enfermedades sumamente agresivas.

Otra sección que exhibe galas recae en cirugía. Al cierre de mayo totalizaban 2 mil 111, tanto mayores como menores, con énfasis en la neonatal que no reporta decesos por más de tres años consecutivos, y convertido en un centro de referencia territorial.

Y si de perseverancia se trata hay que dedicar espacio al servicio de respiratorio que también incrementa el registro de afecciones anuales a causa de neumonías, bronqueolitis y asma.

Mucho más pudiera decirse de hombres y mujeres que escriben la historia villaclareña para que la infancia cante y tenga el corazón feliz. De esta manera transcurren las 24 horas de un hospital. Con noches agotadoras en las que médicos de guardia recorren los largos pasillos en lo que parece una interminable jornada.

Un medio en el que el personal de enfermería mantiene pupilas atentas, mientras pantristas y auxiliares de limpieza llegan de madrugada a fin de iniciar sus labores, y en el que el llanto de un niño o el terrible desenlace destruye las fibras humanas, sin dar pie a la costumbre.

Así lo siente el joven pediatra Yandry Alfonso Chang, quien con solo 30 años enfrenta la directiva de un centro en el que el aporte de todo el capital humano constituye el soporte de toda su historia.

Alguien que considera el trabajo con la infancia la meta del compromiso unido al sacerdocio de ser siempre médico para pintar el alma.

FOTO 4

Algunos equipos son de alta tecnología como este que, sin resultar de las de última generación, emite menos radiaciones en el mundo de la imagenología y posibilita diversos ángulos de visibilidad de las estructuras o sistemas a analizar.

MEMORÁNDUM

— Al inaugurarse la institución solo contaba con 109 obreros; de ellos, 12 médicos e igual cifra de enfermeras, nueve técnicos, dos salas, 109 camas, dos consultas externas, otro tanto de salones de operaciones, y un equipo de rayos X.

— En la actualidad dispone de mil 219 trabajadores, 273 camas,11 servicios quirúrgicos y 13 pediátricos, a los que se integran secciones de referencia para la región central apoyados en la oncohematología, nefrología y hemodiálisis, fibrosis quística, enfermedad celiaca, afecciones reumatológicas en edad pediátrica, cirugía neonatal, y endocrinología.

— La instalación añade, además, la Clínica del Adolescente, el Centro de Neurodesarrollo, la cirugía endoscópica de mínimo acceso que evita en muchos casos recurrir al quirófano, el Sistema Ultramicroanalítico (SUMA), y servicios especializados de neurofisiología y atención a pacientes celíacos. Figura también el proyecto cultural Para una sonrisa que ya suma 19 años.

— Posee acreditación desde 2010 para la praxis de trasplantes renales, incluso con donante vivo que ya lo ha practicado, sin excluir la cirugía de cataratas en edades tempranas.

— La Neonatología exhibe alta supervivencia a pesar de la gravedad de los infantes con un colectivo que realiza guardia permanente.

CONTRASTES

Ninguna obra es perfecta, y el Pediátrico villaclareño no escapa de numerosos lunares que afectan la eficiencia y calidad requeridas.

El estado constructivo muestra las grietas de los años en medio de una compleja infraestructura llena de laberintos y pasillos que cuentan, increíblemente, con baños cerrados en una sala tan importante como la de Nefrología.

Determinadas filtraciones dejan huellas en la terapia intensiva. Falta por instalar el microscopio óptico para facilitar diversos procesos quirúrgicos, mientras el hospital carece de equipos de electrocardiogramas por lo que recurren al apoyo de otras instituciones a fin de cumplimentar las indicaciones.

A pesar de que no registra planteamientos en los últimos procesos de Rendición de Cuenta y en otras encuestas intrahospitalarias en ocasiones existen demoras en el Cuerpo de Guardia ante la afluencia de pacientes y la limitada presencia de especialistas, a la vez que los trabajadores del centro no disponen de la totalidad de los medios de protección y de otros insumos básicos para elevar esa satisfacción que merece la infancia como eslabón más sensible en la familia.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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julio 5, 2016 Posted by | Enlaces | , , , , , , , | 2 comentarios

   

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