Celebra Villa Clara el Día Mundial del Medio Ambiente

La doctora Zenaida Rodríguez Negrín, directora del Centro de Bioactivos Químicos, recibe el Reconocimiento Ambiental Territorial.

Una grata noticia se hizo pública durante las celebraciones villaclareñas por el Día Mundial del Medio Ambiente al ser acreedora la Empresa de Proyectos de Arquitectura (EMPROY) del Premio Nacional a quienes se destacan por preservar el entorno.

Un aliciente que llega cuando naciones poderosas dan la espalda a los protocolos y tratados internacionales sobre el abismal cambio climático (CC), y ante ello, desde el centro de Cuba, se aboga por hacer el máximo a favor de la protección humana y su entorno.

Con este precepto se abrieron las puertas de Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV) para ponderar los resultados del territorio por este 5 de Junio, y darnos cuenta de cuánto le debemos aún al Planeta en materia medioambiental.

Una vez más la provincia resultó Destacada a nivel de país, y escogió de anfitriona a la alta casa de estudios debido a sus saldos integrales en la preservación del entorno, junto al aporte de muchas de sus instituciones, entre ellas el Jardín Botánico, el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ) y el Centro de Estudios de Química Aplicada (CEQA).

Un consagrado en la protección del Medio Ambiente, como lo es el doctor Ismael Santos Abreu, fue galardonado con la Distinción Juan Tomás Roy de carácter excepcional.

Bajo el lema Conéctate con la vida más de diez instituciones y organismos destacados en estas acciones recibieron sus estímulos, mientras otras siete personalidades también resultaron distinguidas por la actitud responsable y consagración en el quehacer ambiental.

Son ellos los doctores Abel Goya Valdivia y Elena Rosa Domínguez; las masters Yamila Suárez Aguiar, Lourdes Castelo Valdés, y Jorge Yeras Díaz—Veliz, así como el meteorólogo José Lamadrid Borrell y Osvaldo López Jiménez.

Con carácter excepcional el Sindicato de Trabajadores de la Ciencia impuso la Distinción Juan Tomás Roig al doctor Ismael Santos Abreu, multilaureado por sus contribuciones al cuidado del entorno y por su meritoria labor pedagógica, mientras el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ) recibió el Reconocimiento Ambiental Territorial.

También se entregaron los Premios Provinciales de Medio Ambiente por el mejoramiento sistemático del desempeño ambiental en aras de reducir los impactos negativos. En esta oportunidad recayeron en la Empresa de Proyectos de Arquitectura de Villa Clara (EMPROY), la Ronera Central Agustín Rodríguez Mena, y la Empresa de Proyectos e Ingeniería UEB Villa Clara (ENPA), como colectivos.

En el caso de personas naturales se congratuló al doctor Alfredo Noa Monzón, del Jardín Botánico de la UCLV.

Si bien el territorio logra el incremento de su área boscosa respecto al año precedente, al tiempo que fortalece la labor de las áreas protegidas, y se implementan los estudios de peligro, vulnerabilidades y riesgo (PVR) enfilados también a la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, no es menos cierto que la contaminación aparece como el principal problema ambiental del territorio.

A ello se refirió la doctora María del Carmen Velasco Gómez en sus reflexiones finales. En este sentido no puede descartarse los efectos de la deforestación, la degradación de los suelos, la calidad del agua y la presencia de 511 focos contaminantes.

Falta mucho por hacer en defensa de nuestros ecosistemas, de la biodiversidad y de la vida, sentenció.

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La meteoróloga que «cazó» a Lili

La sagüera Marta Viota Coll está considerada una de las meteorólogas más respetables de Villa Clara y de Cuba, a pesar de estar ya jubilada.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Las tardes sagüeras la contemplan sentada en la acera de su casa deleitándose con el incurable hábito de lectura. Ella no oculta la virtud de aprender más cada día, y a manera de pequeño receso Marta Viota Coll mira al cielo y repasa las nubes, esas que le emiten señales y a la vez advierten.

Como excelente meteoróloga, reconocida en el país, constituyen una variable importante porque todas las que aparecen en la bóveda celeste poseen un significado, mas siente respeto por aquellas que, aparentemente, son lindas, blancas y que hacen una especie de yunque en las alturas.

«Esas resultan peligrosas. Provocan tormentas y relámpagos de nube a nube y de nube a tierra para acabar con nosotros… Cada variedad tiene sus características y niveles diferentes. Unas avanzan vertiginosamente, otras están como detenidas…En múltiples ocasiones ofrecen los vaticinios de precipitaciones e incluso por la dirección de la nube y el viento ubicas la posición de un ciclón».

— Cómo empezó su pasión por la Meteorología ¿soñaba con ella?

— No sabía lo que era. Me gustaba la Matemática, el álgebra… pero un llamado de Fidel, una vez pasado el ciclón Flora (octubre de 1963) me hizo inclinarme a esa ciencia interdisciplinaria que estudia el estado del tiempo, el medio atmosférico, los fenómenos producidos y las leyes que lo rigen.

«Escuché la convocatoria por la radio nacional. Después asistí a la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas donde me hicieron una pequeña comprobación de materias generales. Ante todo fui sincera y dije que no sabía nada de Meteorología. Luego de aquel examen quedaron de avisarme a casa».

— Y el veredicto ¿demoró en llegar?

— No llegó a un mes en que me comunicaron la selección. Fuimos para La Habana a pasar un curso emergente. Viví en la parte alta del Capitolio Nacional, mientras que en sus hemiciclos recibíamos las clases. A mí me tocó el «Camilo Cienfuegos», y allí nos hicimos observadores meteorológicos junto a un grupo representativo de todo el país.

— Sin embargo esta teoría fue complementada rápidamente con la práctica…

— En ese tiempo pasó un ciclón. En el caso particular marchamos hacia Pinar del Río con otros compañeros. Estuvimos tres días hasta que retornamos al curso con duración de ocho meses.

— ¿Cuándo puede hablarse de la primera estación meteorológica en la Villa del Undoso?

— Se fundó el 5 de abril de 1965, Ahí tuve mi primera experiencia laboral. Nos ubicaron en la secundaria básica Máximo Gómez en un aula espaciosa donde pasamos 11 años apoyados con una tecnología muy rudimentaria. Comenzamos de la nada. Éramos tres compañeros que, lamentablemente, algunos ya no están, y trasmitíamos la información a Cienfuegos pero en telegrafía.

«Las operaciones había que realizarlas a mano, solo contábamos con una pequeña calculadora para llevar de grados Fahrenheit a centígrados según las normas de la época».

Pendiente de cada detalle en los tiempos que desarrollaba su trabajo en la Estación Meteorológica 338.

 — ¿A partir de qué momento constata ciertos avances en la ciencia?

— Las primeras luces llegaron con el Proyecto Cuba 7 que posibilitó la creación de la Estación Meteorológica 338, perteneciente a la Academia de Ciencias de Cuba, en el km 4 de la carretera hacia Uvero. Creo fue en 1976 para luego convertirnos en Estación Agrometeorológica al venir cerca la Estación Experimental de la Caña con una labor muy compenetrada.

— Pudiéramos decir que se convirtió en una especie de joya para Marta Viota. Recuerdo que las paredes tenían una especie de plantilla a fin de que nadie pusiera las manos en la pared…

— Siempre he sido una persona quisquillosa. Me gustaba tener la instalación limpia, con murales actualizados, y si pintábamos era para que los visitantes se sintieran bien y apreciaran la cultura del detalle. Yo era atrevida, y desde allí se hacían muchos actos e invitaba a numerosas personalidades, incluso de otras provincias.

«La Estación era de intercambio regional, lo que abría las puertas a lo foráneo porque era pilotada en otros países y requería de una puntualidad absoluta en todo».

— Desde el punto de vista de la comunicación ¿se apreciaba el color de las rosas?

— Nada de eso. Tiempos muy complejos. Eran las tres provincias centrales, y hubo un período en que las oficinas se encontraban en Cienfuegos hasta que pasaron a Santa Clara.

«Teníamos una planta de radio y nos comunicábamos con la provincia para que desde allí se enviara la observación a La Habana. Ni soñar entonces con las tecnologías de la información, ni correo electrónico, ni otra modalidad.

«Era un sufrimiento. Si fallabas en algo ya no entrabas en el rango de Vanguardia Nacional. Había que tener precisión y nos medían un abanico de aspectos. A ello se unía la fuerza de la emulación en el trabajo sindical por aquellos tiempos a nivel de redes, de provincias y en el ámbito nacional».

— Entre el instrumental presente en una Estación Meteorológica Ud. prefiere el heliógrafo ¿Por qué?

— Mide la duración solar, su intensidad y registra los trazos. Recuerdo que hice una innovación sobre las cartas heliográficas ante la carencia de las plantillas originales. Por ello estudié qué tipo de papel y cartón eran los más adecuados y se resolvieron los contratiempos.

— En su vida profesional existen dos momentos cumbres: la Tormenta del Siglo, en marzo de 1993, con vientos de 152 km/h en Sagua la Grande, y el huracán Lili en 1996…

— Prefiero detenerme en este último. La temporada ciclónica de ese año fue muy activa en cuanto a huracanes formados en el Atlántico. Lili traía, aparentemente, el suave nombre de una mujer. Era el octavo ciclón de la temporada, y pasó por Sagua en la madrugada del 17 al 18 de octubre de 1996.

«Sus estragos resultaron cuantiosos en viviendas en mal estado, pero también en la agricultura, la industria, la ganadería, así como en el poblado de Isabela… El río se desbordó por los 250 milímetros de agua caídos en 24 horas…

— ¿Y es cierto que mientras se daban informes del alejamiento del fenómeno Ud. y su equipo se percataron de que lo tenían encima?

— En aquellos momentos quitaban la corriente. Si no tenías un radio de pilas carecías de información, pero nos auxiliamos de la planta eléctrica. El tiempo comenzó a deteriorarse, y reconozco que el panorama no me gustaba. De buenas a primera se dijo que había salido de la provincia.

— Realmente ¿qué pasó?

— Nuestro equipo estaba muy pendiente del microbarógrafo y del barógrafo. Veía que la presión bajaba en forma de V y también la presión atmosférica. Cada vez el descenso era mayor y ello resulta contradictorio ante un ciclón que se aleja. Me llamó Marino Rodríguez González, el guía de puerto de Isabela y no se me olvida que le dije: La V sigue para abajo, y estamos en peligro total.

«No perdimos tiempo y de inmediato me comuniqué con el Puesto de Mando municipal y doy la alerta. Expliqué que de acuerdo con la experiencia laboral lo teníamos arriba. Era impresionante. Se sentían vientos máximos de 108 Km/h, y la presión bajó a 982,4 hectopascal, y más de 700 milímetros de lluvia.

«Las condiciones del tiempo se deterioraron al máximo, mucha lluvia y sin fluido eléctrico. El fenómeno nos volvió locos a todos. Me pusieron la cazadora de Lili, pero teníamos a otros meteorólogos de primera línea en Santa Clara. Mis ojos presenciaron a Lili y mi equipo trabajó maravillosamente, a pesar de que el viento soplaba por todos los lugares».

Este chaleco la acompañaba a los eventos y actividades a la que asistía. Ahora constituye la prenda que acoge gran parte de sus medallas y distinciones.

 — ¿Se siente la causante de desenmascarar a Lili?

— Hice lo que tenía que hacer apoyada en un excelente colectivo. La satisfacción mayor fue que al final pudo adoptarse un grupo de medidas que impidieron afectaciones mayores

— ¿Está previsto el error meteorológico?

— Todos podemos equivocarnos, pero hay que evitarlo al máximo. Hasta las estaciones automatizadas experimentan, en ocasiones, sus deslices.

— Luego de cuatro décadas de trabajo decidió jubilarse ¿por qué lo hizo?

— No me sentía bien de salud. La presión arterial alta, una cardiopatía que asomó, y ya la responsabilidad se incrementaba. Por otra parte la Estación quedaba lejos. Iba para allá a las 5.00 de la mañana en bicicleta, incluso hasta los domingos.

— ¿Cuál es su reacción cuando escucha hablar del Instituto de «Mentirología»?

— Una roña inmensa. Nuestros expertos son muy buenos y los admiro. No admito ese término ni en juego porque en La Habana, en Villa Clara y en cualquier parte del país existe un personal de excelencia, ante un mundo de pronósticos que admite la variabilidad.

— ¿El colmo de un meteorólogo?

— No ver el parte meteorológico.

— ¿Decepciones?

— Sí las tengo. Excepto mis compañeros de Estación los demás no se acuerdan de mí y eso es triste. Fui 10 años Vanguardia Nacional. Entonces, los 40 años de mi vida que le di a la profesión ¿dónde quedaron?

— Si le pido a una mujer cargada de distinciones, reconocimientos y medallas que me ofrezca su retrato en blanco y negro ¿cómo lo haría?

— Tengo muchos defectos: Muy peleona, nada me acoteja, me gusta la exquisitez, y sufro porque no todos somos así. Por demás quiero mucho a mi familia y amo de verdad las cosas que me inspiran. Soy sagüera de pura cepa y defiendo a mi terruño, así como la belleza de mis plantas diseminadas por todo el pasillo.

Uno de los anhelos de Marta era tener un nieto o una nieta. Aquí está la mejor prueba.

— ¿Y la familia?

— Lo es todo, mis hijos, mi sobrino Alberto Machado Viota que siguió el camino de la Meteorología en la Estación 338 ubicada desde 2004 en la carretera hacia Quemado de Güines, y también tengo una hermana, Juana del Carmen Viota, que estuvo un tiempo vinculada a la propia rama, y así cada uno del resto de los componentes familiares me llenan de felicidad.

— En una entrevista que le realicé en 1998 le preguntaba cuál sería un anhelo en su vida y respondía que tener un nieto o una nieta. A casi 20 años después ¿cumplió su aspiración?

— Al fin. Ya tengo una nieta de 16 años que ayudo en sus estudios, y me siento una educadora sin ser maestra.

— Antes del punto final ¿qué es para usted la Meteorología?

— La vida. Va conmigo y es parte de mi familia. Una ciencia sorprendente en la que cada día conoces más. Lamento estar jubilada y no emplear el avance tecnológico que cuenta hoy. Fidel tenía una visión larga, y después que entras a este mundo te llena tanto que resulta imposible salir. Me gustaba investigar, estudiar mucho, y participaba en los numerosos eventos programados. Gracias a ellos conocí muchos lugares de mi Cuba.

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Una carta (de) Cuba (Con + fotos)

foto-1A pesar de su diminuto tamaño, que le sigue al del zunzún, la cartacuba está considerada entre las especies más bellas de la avifauna cubana, y vive en bosques con barrancos. Una de sus curiosidades resulta la convivencia junto a los tocororos. 

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Imagine que usted vive esta aventura en tiempo real y figure como protagonista de un equipo deseoso de conocer las andanzas de un ave tan pequeña que apenas alcanza unos 10,6 cm de longitud.

Ahora está posada sobre la rama de un árbol como para concederle a nuestro colega Ramón Barreras el tiempo justo a fin de que capte su belleza y la deje plasmada en fotografía. Siempre desplazándonos con pasos muy lentos y entre el mayor silencio por parte de todos para no provocar su partida. Aun así al pájaro se le ve nervioso, mirando continuamente a su alrededor como temeroso al peligro. En medio de las circunstancias emite su canto característico hasta que levanta el vuelo y se marcha porque tampoco permite un acercamiento total.

Así nos adentramos a los caprichos de la cartacuba o pedorrera (Todus multicolor) cuya acuarela en el plumaje ofrece un panorama que resulta impresionante para quienes tienen el privilegio de tenerla relativamente próxima. De ella sobresale su pico, algo desproporcional con el resto del cuerpo, mientras los ojos muestran una mezcla de azul grisáceo que los hacen peculiares.

Ante todo…mucha paciencia. Esa que tiene José Ramón Ortega Caraballoso, al frente de la finca integral La Yaya, cercana a Santa Clara. Con él andamos y desandamos las brechas de esa área bendecida por la propia Naturaleza cuyo objetivo esencial es fomentar la diversidad de la flora y la fauna.

Nadie mejor que el propio Ramón para mostrarnos su Bosque Martiano. Él sabe que allí es el refugio preferido de la cartacuba, y explica las particularidades de sus nidos.

«La especie construye pequeños orificios en los declives de los terrenos, pudiéramos decir muy próximos al suelo blando. También en troncos de árboles que cuentan con algunos agujeros o utilizan cavidades naturales existentes en las piedras. La profundidad de los orificios no excede los 25 cm. Por suerte se reproducen y permanecen en el área para enriquecer la belleza del lugar», afirma este protector del entorno.

Como en La Yaya también se preserva y reproduce el Tocororo dentro de un hábitat natural el finquero reconoce que se multiplica en mayor cantidad nuestra ave nacional que los propios cartacuba a pesar de que no dejan de resultar aves carismáticas y dotadas de gracia.

ENTRE VERDE, ROJO, AZUL, GRIS Y BLANCO

De pronto uno de los ejemplares abandona el nido. Es tan rápido el movimiento que resulta casi imperceptible. Si bien se caracteriza por su belleza, rápido vuelo y sonido peculiar no puede soslayarse que reclama extrema tranquilidad debido a su pequeño porte y por la propia nobleza que reina en la especie.

Poco a poco nos acercamos al nido, pero es imposible observar porque siempre permanece uno de los integrantes en su interior. La hembra pone de dos a tres huevos, mientras que el proceso total de incubación oscila entre 13 y 17 días.

foto-2Este ejemplar habita en la finca integral La Yaya, un sitio que, por sus propias características, insiste y defiende la diversidad de la flora y la fauna por lo que mantiene un sistema de vigilancia para evitar la entrada de depredadores con armas de fuego y de cazadores furtivos

Por sus propias dimensiones estas aves no pueden realizar vuelos a largas distancias, pero antes de entrar al nido corroboran la no existencia de extraños en las proximidades para preservar sus huevos y los pichones.

Si algo hay cierto es que entre el tocororo, la cartacuba y el zunzuncito se disputan la primacía, pero cada uno tiene sus encantos y características. La cartacuba está considerada un ave endémica en un archipiélago estimado entre los de mayor exclusividad de plantas y animales propias, según estudios del Instituto de Recursos Mundiales que le otorga el lugar 15 al valorarse más de 200 naciones.

La propia entidad ubica a Cuba entre los primeros 25 países que atesoran dicha cualidad en el caso de los anfibios, reptiles o aves motivado por las características geográficas de un país rodeado de mar, y por sus condiciones climáticas que han beneficiado a las zonas montañosas.

En cuanto al endemismo ocupa el sitio preferencial la región oriental, seguido por la occidental, y por último la central, aunque las poblaciones de cartacuba se reportan en toda la nación y en la Isla de la Juventud, mas prefieren un entorno que le facilite las áreas boscosas, sin descartar los barrancos y farallones.

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Observe que la especie utiliza los orificios existentes en troncos de árboles para acondicionar sus nidos. La hembra deposita de dos a tres huevos, mientras que el proceso de incubación oscila entre 13 y 17 días. 

Todo lo que empieza debe concluir. Después de largas horas descubriendo las interioridades de la flora y la fauna en la finca La Yaya se impone la partida luego de haber escuchado una diversidad de cantares y sonidos.

Muchas veces llama la atención los diferentes trinos existentes en la avifauna, y por las propias conclusiones a las que arriban quienes pasan gran parte de sus vidas junto a ellas resulta evidente que la principal radica en el signo de identificación de cada especie, la otra es para establecer y dejar delimitado su territorio, una tercera como aviso de alimentación a los retoños, y también para demostrar las cualidades amorosas remarcadas en este febrero cuando las parejas de esa especie comprueben la fidelidad que le propicia su cartacuba.

MEMORÁNDUM

— La cartacuba adquiere su nombre de la región oriental del archipiélago de donde es oriunda, aunque resulta común en todo el archipiélago. Junto al tocororo y el zunzuncito está considerada entre las joyas de la ornitología en el país.

— Su denominación común de pedorrea la toma del sonido peculiar que emiten las alas al volar, quizás como táctica para ahuyentar a los insectos próximos al nido y poder capturarlos para la alimentación.

— En su coloración predomina el verde en la región dorsal, mientras combina el rojo en su garganta con el blanco gris, y algunas plumas rosadas en el vientre que aportan un toque único a la especie.

— Existen otras cuatro variedades muy similares por otros lares, mas la diferencia predominante radica en que la nuestra dispone de unas manchas azules a ambos lados del cuello.

foto-4También sitúan sus huevos en sitios próximos a la tierra expuesto más al peligro del resto de los animales que buscan su supervivencia.  (Foto: internet)

CONTRASTES

Todavía la necesidad de proteger al Planeta no es comprendida por muchos que, en afán personal, colocan trampas de captura destinadas a especies necesitadas de vivir en libertad para su supervivencia.

En el caso de la cartacuba aparece en la lista de las que no admiten el cautiverio debido a que su alimentación resulta, exclusivamente, a base de insectos, por lo que un encierro ocasionaría la muerte del ejemplar.

Y si a ello sumamos los propios depredadores naturales, como las bayoyas, que aprovechan la proliferación de nidos en sitios bajos para comer sus huevos, o el efecto de las hormigas que atacan a los frágiles pichones se pone en peligro el hábitat, a tenor de la existencia de regiones que sobresalen por el hecho de tener una planta o animal de distribución única o limitada en sus ecosistemas.

Próximo a celebrarse el Día del Amor y la Amistad la reflexión puede extenderse a un sentido más amplio porque amar y proteger a la Naturaleza, en lo concerniente a las actitudes humanas, es también preservar el patrimonio nacional y hacer por la vida.

¿Tenemos o no nuestras Razones

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En Villa Clara: Retorno a Carahatas

FOTO 0El Festival Marino Costero se celebra anualmente en esta porción quemadense. Acaba de cumplir 15 años con la finalidad de contribuir al cuidado de la Naturaleza mediante acciones comunitarias.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Carahatas sigue siendo un pueblo humilde. De esos que sabe de labranzas agrícolas y donde gran parte de sus generaciones abrazan la tradición de nasas, embarcaciones y artes de pesca porque todas prenden en sus entrañas. Sentirse carateño, amparado por la defensa de su identidad, ha sido otra carta importante en un universo que también ha recibido las heridas de los meteoros cuando en noviembre de 2001 las ráfagas despiadadas del huracán Michelle trató de dejarlo en ruinas.

Fueron agónicas jornadas en este punto de la costa de Quemado de Güines que llamaban a empezar casi desde cero, y así lo sufrieron quienes desde allí hacen historia. Sus moradores conocieron de cerca el peligro y comenzaron las nuevas edificaciones en el sitio deseado, sin ningún tipo de imposiciones, pero con el único precepto de que las viviendas no podían estar a la orilla del mar como antes ocurría.

 

FOTO 1Con la salida de la carroza inicia el último día del Festival Marino Costero y detrás se protagoniza la conga gigante en Carahatas.

Poco a poco surgieron los edificios multifamiliares que condicionaron la vida de la nueva comunidad situada a unos 14 km del entronque con la carretera. Un largo terraplén en pésimo estado resulta el hilo conductor para arribar al sitio, mas las deplorables condiciones hacen que sacuda la anatomía de los viajeros antes de llegar a un destino donde el sol curte bien la piel y se respira de inmediato el salitre despedido del mar.

Cada año aquí celebran el Festival Marino Costero como parte de un proyecto social comunitario que se realiza desde 1991 auspiciado por la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, y por la Estación Biológica del flamenco rosado (Phoenicopterus ruber ruber) como especie que mantiene su hábitat por esos lares.

Esos zancudos merodean por el asentamiento, aunque desaparecen ante la presencia de intrusos o de ruidos ensordecedores convertidos en peligros. Y es que en la zona radica el Refugio de Fauna Las Picúas—Cayo Cristo con la estación biológica dedicada a la preservación de la especie, entre otras variedades.

Allí desarrollan su reino, en el sitio de reproducción más importante de gran parte del país dentro de un panorama fascinante. Según vivencias esta familia de aves creció notoriamente allá por 2001 antes de la llegada de Michelle, pero la furia de aguas y vientos afectó a unos 500 reproductores.

FOTO 5Los niños muestran sus iniciativas en torno al flamenco rosado existente en la zona.

Y SUENAN LOS TAMBORES

El día final del Festival Marino Costero deviene carnaval de pueblo. Un buen pretexto para ir al reencuentro con Carahatas. Sale la carroza por la calle central y detrás de ella una contagiosa conga que olvida la intensidad del rey solar al «regalar» un calor sofocante.

Pegado al mar anuncian a los ganadores de los diferentes concursos, sin descartar el reconocimiento a quienes sobresalen por los 40 años de existencia del Poder Popular, y a los líderes en el trabajo medioambiental con la presencia de Ana María Mari Machado, vicepresidenta del Parlamento cubano, Marisol García Cabrera, secretaria del órgano de Gobierno provincial, y Olga Lidia Juvier Santos, al frente de la Asamblea del Poder Popular en el municipio, entre otros funcionarios.

Carahatas exhibe en la jornada los saldos del Proyecto Social «En defensa de la Naturaleza transformamos la comunidad» que inserta 10 aristas diferentes mediante el club de las plantas ornamentales, los destacamentos Mirando al Mar, las diversas manifestaciones artísticas en función de las riquezas marinas, así como la defensa de la historia.

FOTO 2Los asistentes escuchan las experiencias de los diferentes proyectos comunitarios que incluyen 10 modalidades diferentes.

 Tampoco faltan la elaboración de platos tradicionales, la educación de los más jóvenes, la calidad de vida de los ancianos, y un sistema de señaléticas en función del didactismo ambiental.

Tampoco faltan la elaboración de platos tradicionales, la educación de los más jóvenes, la calidad de vida de los ancianos, y un sistema de señaléticas en función del didactismo ambiental.

Para Roberto Rivero Llerena, presidente del Consejo Popular Lutgardita—Carahatas, se trata de propiciar actitudes encaminadas a sanar el entorno con la participación de cada integrante de la familia en faenas de reforestación, el cuidado de la biodiversidad, en evitar impactos ambientales como los efectos contaminantes, los vertimientos hacia el mar, la caza, pesca y tala furtivas, y que cada vivienda asuma la responsabilidad en su perímetro cercano.

FOTO 3Según los resultados emulativos en la fachada exterior de cada casa aparece un distintivo. Puede ser un flamenco, un pez o algo identificativo e indica que la familia es cumplidora.

Mientras ello ocurre por otro segmento del poblado desarrollan la feria comercial, otra con productos del agro, o se exhiben instantáneas de las visitas de Fidel a Villa Clara, mientras allá por el caney y su pasarela sobre el mar, Rafael Soto y su equipo de Gastronomía garantizan que las ofertas resulten de agrado al paladar.

FISURAS DEL POBLADO

El poblado no es la luz del faro y tiene desdichas e insatisfacciones. A las pésimas condiciones del vial sin asfalto, donde reina el polvo o el fango característico luego de un aguacero, está la infraestructura de varios establecimientos como el caso de la cafetería cuyas condiciones del techo hace impredecible si el aguacero interno es más fuerte que el externo, lo que obliga a sacar cigarros y diversas mercancías.

Otras instalaciones sufren idéntico panorama, en tanto no escapan las irregularidades de un transporte deficitario, el bajo voltaje, y el alumbrado público en determinadas áreas.

Una mirada a la zona de playa pudiera extrañar el vertimiento de arena que, de acuerdo con algunos moradores, hace más de cuatro años aparece sin tratamiento.

Tampoco podrá obviarse las acciones necesarias que eviten otra contaminación como la ocurrida el pasado año que motivó el cierre del litoral de la principal modalidad recreativa de los carateños.

Por otra parte existen equipos en el parquecito infantil cercano a los edificios multifamiliares con afectaciones en determinados segmentos, en tanto la jardinería no escapa de diferentes heridas adjudicadas a las indisciplinas sociales.

Es cierto que dichos inconvenientes han sido planteados de manera reiterada sin que aparezcan soluciones dentro de este complejo mundo en el que no todo puede resolverse por acciones de la comunidad.

Ahora bien hay detalles que pudieran encontrar mejores resultados con el concurso de todos. Y la grasa que falta en las hamacas destinadas al recreo infantil no creo que deba asistir una brigada especializada para solucionar los inconvenientes, como tampoco aquellos indicios propiciados por negligentes que lastran esos empeños del cuidado ambiental y dependen de las actitudes de algunos lugareños.

FOTO 4El Parque Infantil aledaño a los edificios multifamiliares ya presenta las huellas del tiempo. El piso de este dispositivo así lo demuestra.

En la actualidad 2402 habitantes perfilan su vida en una demarcación también cargada de historia, pues en el área de El Conde aparece un fuerte español como símbolo de la etapa colonial; sin embargo, la balanza de la vida indica que, por una parte, habrá que potenciar la asistencia a sus pobladores por parte de los organismos competentes, y por la otra perfeccionar esas acciones conjuntas que están en manos de quienes crean y sueñan.

El Festival Marino Costero cerró sus cortinas hasta el año venidero. Ojalá que muchas cosas prosigan con ese cuidado medioambiental convertido en identidad, y que otras tomen el curso adecuado para un mejor retorno a Carahatas.

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