Liuba María Hevia: «El arte es el cómplice de mi vida»

Por Ricardo R. González

Aquella niña que le imploraba a su madre una guitarrita de madera como juguete anhelado creció. Tampoco es ya la principiante presentada en el programa Todo el mundo canta y quien cautivó desde su primera aparición. Ha pasado el tiempo dentro de un compás indetenible… Lo cierto es que Liuba María Hevia se ha impuesto, a base de talento y esfuerzos, para inscribirse entre las voces primordiales que engalanan la música y la cultura cubanas.

De nuevo enamora a Santa Clara arropada con motivaciones especiales. Una celebración en grande, el viernes en el teatro La Caridad, para dar continuidad a sus 35 años de quehacer artístico compartido con la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, bajo la dirección del maestro Enrique Pérez Mesa, la Cantoría Infantil y el Coro Provincial. Algo que lleva varios ensayos, mas se asume como reto seductor en lo que la propia intérprete denomina: «un verdadero privilegio que forma parte de un sueño cumplido».

El concierto abarca todos los géneros por los que la cantautora ha incursionado. Desde el tango, la música campesina e infantil, el folklore latinoamericano hasta la habanera.

Trae, también, el tributo a otra de las imprescindibles: a nuestra Teresita Fernández, con la presentación, este jueves, del documental dedicado a su obra, básicamente para adultos, en la pantalla grande del cine teatro Camilo Cienfuegos, en la propia ciudad que acogió la niñez y juventud de la trovadora y a la vez alimentó a Vinagrito, el gato más famoso que conserva el pentagrama.

No se concibe a Liuba sin acercarse a la infancia. Apenas llegó a la urbe anduvo por el hospital pediátrico José Luis Miranda para regalar amor y esperanzas. Y entre profesionales, padres, familiares y los propios infantes hicieron esa ronda gigante de niños «que juegan el mundo a mirar»; en tanto, aguarda para su presentación dedicada a los infantes, en la mañana sabatina, acogida por el Complejo Vista Hermosa del Cabaret Cubanacán.

Ella es siempre un abanico de sorpresas, y entre tantos temas hablamos de Vidas Paralelas, la más reciente producción discográfica devenida detonante principal para conferirle el Premio Especial Cubadisco 2018, aunque «No soy muy partidaria de los premios. No creo en eso. La música, el arte y el sentimiento no se pueden medir», precisa.

El fonograma constituye una especie de resumen de su existencia y el que más trabajo le ha costado. Diríamos que resultó una descarga de adrenalina desmedida.

«Entraba al estudio a innovar como detalle que no suelo hacer, a cambiar muchos acordes una vez grabados porque esas crónicas desnudan bastantes aristas de mi vida y quedan recogidas en cuatro discos integrados por 68 canciones».

— ¿Una complicidad entre asombros y misterios compartidos?

— Una especie de deuda con la trova cubana, con mis amigos y nos apoyarnos en dúos. Compartí en el disco no solo una canción mía, sino que canté un tema de la propia autoría de colegas que admiro, de esos que escucho en mi casa y forman parte de mi banda sonora personal y familiar.

«Con Silvio Rodríguez hice Segunda cita y Puertas. Pablo Milanés aparece con Si me falta tu sonrisa y Ya se va aquella edad, con Raúl Torres (Se fue y Canción breve), Polito Ibañez (Se busca y Me muero de ganas), y con David Torrens (Llegó a mí y Los sueños), por citar algunos.

—Sin embargo, al revisar la lista de participantes observamos que existe un equilibrio entre intérpretes muy conocidos y otros que no lo son tanto.

— Hay cantantes fabulosos que invité porque son defensores de la canción y con ellos abordo uno o dos temas. Está la maravillosa Gema Corredera con quien grabé Algo y Tan solo un bolero, pieza que está incluida en el CD Ilumíname en vivo, pero figura también Ivette Cepeda con la magistral entrega de La Habana en febrero y Agosto bajo la piel, mientras Maridalia Hernández hace roles en Ausencia y Pasaba un ángel. Danny Rivera, por su parte, realiza otra versión de Ausencia y se crece en Si me falta tu sonrisa.  Beatriz Márquez interpreta Mi Vieja Habana, y Luna Manzanares recrea Ilumíname.

«Aparecen, además, los españoles Luis Pastor y Javier Ruibal, los dominicanos Pavel Núñez y José Antonio Rodríguez, la argentina Georgina Hassán, María Tejada, de Ecuador, María Marta (Brasil), y la venezolana Amaranta, entre otros».

— Incluyes a Mariadalia Hernández, la formidable exvocalista de Juan Luis Guerra y 4.40 ¿Cómo llega a esta producción?

— Nos conocimos en un evento en República Dominicana vinculado a la trova en el Caribe, y le comenté la idea de poder grabar con ella. No hubo ningún obstáculo y ahí está el resultado.

— Retomo los pormenores del tema Tristeza que interpretas junto a Ana Belén en tu disco Puertas. Ahora se incluye de nuevo. ¿Cómo fue el vínculo con la intérprete española?

— Ana es la voz femenina que más se ha escuchado en mi casa, fue mi ídolo en la juventud. Cuando recibí su grabación resultó fabuloso. Ella le puso voz en España.

«Quedé maravillada con el resultado. Fue un regalo para mi madre a quien dediqué el disco Puertas. Ella lo escuchó aun cuando yo no le había puesto voz. El timbre de Ana es incomparable. Aceptó grabar el tema y me envió varias preguntas. No conocía lo que era la yagruma mencionada en el texto, y no vaciló en dar el sí».   

— Estos últimos tiempos han sido de duro bregar en la discografía de Liuba María Hevia…

— Es un período, como lo definió Sara (González) en una de sus canciones, Con apuros y paciencia. El rescate y la perseverancia en la música infantil han sido constantes en mi trabajo. Primero salió el dedicado a la música de Teresita Fernández, después el homenaje a la argentina María Elena Walsh, y está en preparación el del mexicano Francisco Gabilondo Soler porque siempre digo que son los tres grandes en Latinoamérica que han escrito canciones para la infancia.

«Otro fonograma ya grabado y que no ha visto la luz es Hay quien precisa —Premio Especial de Cubadisco 2016— compartido con la excelente interprete venezolana Cecilia Todd. Con ella hicimos una gira nacional, acompañadas por el maestro José Maria Vitier, que resultó el colofón para echar a volar nuestros sueños y realizar el proyecto.

— Entre disco y disco surgen nuevos proyectos. ¿Es cierto que preparas uno con músicos, predominantemente, salseros?

— Son canciones de mi autoría que saldrán bajo el sello Unicornio con el título de Pasaba un ángel. Estaré solo como productora, y son colegas muy queridos que realizan versiones de mis canciones.

Puedo citar a Wil Campa, Mayito Rivera, Pancho Amat y su grupo, David Álvarez y Juego de Manos, por mencionar algunos.

—Pero habrá una gran sorpresa…

— Siempre admiré y admiro los aportes extraordinarios y el legado que nos dejó Juan Formell. Iba a su casa, conversaba con él y con Mirtha (Medina), y voy a tener el gran placer de que Samuelito y Los Van Van graben mi tema De monte y ciudad. Será el único dueto mío que aparezca en el fonograma. Eso me dio una felicidad incalculable porque es mi tributo al maestro Formell.

— Apartándonos ya de los discos, si bien te has ganado el corazón de los adultos hay un público especial que te adora y sigue tus canciones…

— Esos «locos bajitos» de los que habló Serrat. Yo me preparo con el mismo rigor a fin de enfrentar los conciertos para adultos que los dedicados a los niños. Ellos son los más sinceros, quienes te dicen sin hipocresías lo que les gusta y lo que no. Es la etapa más linda de la vida y hay que llenarlos de esperanzas.

«Me indignan aquellos que piensan que a la niñez le dedicas cuatro canciones y ya. Crasso error, se dan cuenta de todo y abrazo, como profunda martiana que soy, la máxima de nuestro Apóstol cuando dijo: «Los niños son los que saben querer».

«Para ellos todo mi empeño en los vídeos infantiles que tienen que salir con óptima factura, y siempre que voy a provincias o viajo al extranjero incluyo a los hospitales pediátricos, y sobre todo aquellas salas que acogen a criaturas con enfermedades de difícil pronóstico. Incluso me preguntan si yo no lloro o si me da lástima.

«A lo mejor después suelte alguna lágrima porque soy sensible, pero delante de ellos no puedo hacerlo porque tengo que irradiarles mucho aliento, porque llevo la fe inmensa de que van a curar, y un día se sumarán a mi ronda, y mi canto es el regalo para darles fuerzas, para compartir las alegrías de este mundo.

— ¿Cuál es tu mayor temor?

— Me aterra que un día se acabe el amor y las ganas de trabajar. Siento recelo porque en cualquier momento deje de ser útil, o por aferrarme a un escenario cuando las facultades estén vencidas. Espero que si algún día llega esta situación mis amigos me lo hagan saber pues el arte es el cómplice de mi vida, y entrego a los demás lo que sé hacer».

Mientras tanto Liuba, síguenos regalando tu Señor Arco Iris, que prosiga Ilumíname con esa luz que llene nuestros días, y que nunca falte tu sonrisa para seguir disfrutando del encanto de una mujer que vive la libertad de sus canciones y la comparte con su público.

OPINIONES AUTORIZADAS

Maestro Enrique Pérez Mesa, director de la Orquesta Sinfónica Nacional: «Liuba es una cantante muy auténtica y con una afinación extraordinaria, mientras la provincia tiene una Orquesta Sinfónica de excelencia con músicos respetables».

Irina Toledo Rocha, directora de la Orquesta Sinfónica de Villa Clara: « El concierto tiene mucha música para tocar con innumerables matices, lo que permite un trabajo excepcional».

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Gracias, Liuba María Hevia

Por Ricardo R. González

Acabo de disfrutar del documental «Teresita Fernández», una ópera prima concebida por el Proyecto Alma Creadora que, entre sus encantos, devela la sorpresa de encontrar a una Liuba María Hevia enfrentando facetas desconocidas como realizadora y conductora.

Ni más ni menos. Liuba nos toma de la mano para adentrarnos en la vida de una cantautora que por la defensa de las raíces cubanas, el amor hacia la infancia, la sensibilidad ante los agudos problemas que golpean a los seres humanos, y su postura para asumir los comportamientos de un mundo irracional abrió su alma al prójimo para hacerse de todos sin pedir nada a cambio.

Es el justo homenaje que merece quien se inspiró en minúsculos detalles a fin de demostrar la belleza de las cosas y dejarnos una especie de magisterio incalculable.

Y es que el audiovisual—estrenado por la Televisión Cubana— «escanea» las disímiles aristas de la artista, cada retazo de su actuar, así como la impresión que sobre ella tienen personalidades de nuestra cultura ejemplificadas en el maestro del teclado Nelson Camacho Vidaurreta, el poeta y escritor Víctor Casaus, la renovadora Gema Corredera o el propio Silvio Rodríguez.

Es traspasar la epidermis de una mujer aferrada a la guitarra a través de largas horas de conversación con Ada Elba Pérez, la escritora, poetisa, compositora, escultora y pintora espirituana, a la que un fatal accidente le apagó la vida cuando entregaba esas ansias de crear convertidas en su propia existencia.

Es el retrato de una Teresita en extremo sencilla, irreverente con los dogmas, amante de la Naturaleza, de los tomeguines, jicoteas, zunzunes, o de las múltiples variedades de la flora, pero con verbo punzante en dependencia de las circunstancias, la de al pan pan y al vino vino, envuelta en una sensibilidad increíble y en una poesía convertida en la fuerza mayor que invadía cada uno de sus puntos cardinales.

Es la Tere familiar, quien una vez en Santa Clara, su ciudad natal, a veces me guiñaba un ojo para escapar de protocolos y emprender la travesía por las sendas de su urbe. Así recorríamos la calle Martí, donde residió muchos años y donde permaneció el gatico más famoso que ha recorrido el mundo. Ese «Vinagrito», representativo de la infancia de varias generaciones de cubanos tanto del archipiélago como los que residen en otras partes y lo llevan en su corazón.

El documental me recordó sus esencias, el amor infinito hacia el mar, el ejercicio de emprender una vida independiente sin pensar en rumores ni precio, en los paseos por la calle Máximo Gómez hasta llegar al Parque de El Carmen, uno de los refugios de vida y obra, o ese encanto muy de ella de adentrarse en los hogares de sus amistades, emprender la tertulia, disfrutar del habano en medio de anécdotas marcadas por el tiempo.

O entrar por la sacristía de la iglesia donde desplegó parte de su vida cristiana y desde allí tender la evocación infinita hacia sus seres queridos.

«Teresita Fernández» también nos deja el legado de una obra para adultos, tan importante como su prolífico ramillete de canciones dedicadas a los niños que nos llenan de felicidad.

Quizás la más conocida resulta «Cuando el sol», cuya primera grabación correspondió a Luisa María Güell, y que también recibiera la inexplicable censura en tiempos que no deseo recordar al reflejar en su letra: «Cuando el sol, ilumina la tarde Dios».

Bendita la hora en que nació el Proyecto Alma Creadora para recrearnos el espíritu y enseñarnos cuan inmenso es el universo de los grandes.

A ti, Liuba, y a tu equipo, la gratitud eterna por este regalo, por ampliar el horizonte de tu exquisitez creativa, y por haber cumplido ese sueño personal —e inquietante—que buscaba la luz de la realización desde hace años.

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Liuba María Hevia: Corazón, sentimiento y manantial de esperanzas

Por Ricardo R. González

Luego del emblemático concierto ofrecido por Liuba María Hevia, este domingo en la Sala Avellaneda, del Teatro Nacional, no cabe dudas que su protagonista deja una huella entre todos los asistentes, y reafirma que tanto talento se desborda para estar en función de su público.

Cumplir 35 años de quehacer artístico resultó, simplemente, el pretexto a fin de agradecer a todos los que han contribuido —y aportado— a ese deleite artístico que abre el abanico de géneros.

Acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la batuta de su director titular Enrique Pérez Mesa, el respetable disfrutó de los arreglos realizados por Beatriz Corona, Wilma Alba, Daniel Torres Corona y el Guajiro Miranda, para cada uno de los temas.

Sin embargo, no resultó un concierto unipersonal, y por ello quiso compartir el escenario e invitó a Annie Garcés, quien ya tuvo su experiencia con la Sinfónica, la prometedora Enid Rosales en el tres, Loania Carrillo (bajo), Alejandro Aguiar (formidable ejecutor de la percusión), Roxana Iglesias ( violín), Isabel Paula García (chelo), como uno de los instrumentos favoritos de la intérprete, y Pepe Hevia, maestro de la danza que impregna a los vídeos de su hermana una factura de excelencia además de apoyarla en los coros de algunas canciones.

Por su marcado amor a la infancia y por el afán de mantener viva las rondas infantiles y el legado de nuestra Teresita Fernández, entre otros autores del género, Liuba incluyó al Coro Nacional Infantil, las cantorías Solfa y Olas de la Schola Cantorum Coralina, la Cantoría Fábrica de Arte Cubano, sin descartar al Coro de Cámara Vocal Leo en otros matices de la puesta.

Mas tanto esfuerzo no queda a la deriva. Y por el aporte de la cantautora a la cultura nacional y a las raíces de la identidad recibió, en plena función, la Medalla Raúl Gómez García, máximo distintivo conferido por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura a partir de su entrega incondicional al arte, junto a otros reconocimientos entregados por Alpidio Alonso, recién designado Ministro de Cultura.

Para Liuba no existen descansos prolongados. Cumplió este sueño de una presentación que acariciaba desde años y que por disimiles razones no fue posible hasta ahora, mas casi prepara equipajes para compartir su concierto en aquellas capitales de provincias que cuenten con formaciones sinfónicas.

Por ello el calendario proseguirá el 12 de septiembre en la Sala Dolores, de Santiago de Cuba, para continuar por Holguín (16 de septiembre en el Teatro Guiñol, Camagüey (22 de septiembre. Teatro Principal), Villa Clara (28 de septiembre. Teatro La Caridad), y Matanzas, tiene prevista la función el 13 de octubre en la remodelada Sala José White.

Los sueños de Liuba están en constante espiral. Por ello la escena del Teatro Martí la acogerá, casi a finales de año, para reafirmar que en cada entrega existe un corazón, múltiples sentimientos y un manantial de esperanzas.

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Liuba María Hevia: «Vivo la libertad de mis canciones»

Por Ricardo R. González

Esta entrevista constituye una de mis deudas acumuladas. Se la debía al lector y a esa mujer que me parece escucharla en la sala de la casa y que se traslada, de una manera mágica, por cada rincón de las habitaciones.

La busco y no la encuentro. Es una especie de duende, como ese que describió en una de sus composiciones, pero la siento apoyada en las notas de su guitarra o con el caudal de conocimientos que posee porque para dialogar con Liuba María Hevia no hacen falta cuestionarios premeditados ni temas eludidos.

Quizás por ser su amigo jamás median secretos en este mundo en que la vida resulta tan corta y en el que ella se toma todas las licencias para disfrutarlas a plenitud.

Es también una entrevista realizada a pedacitos. Con el ruido del ómnibus que traslada de un municipio a otro, al término de un almuerzo y de un sorbo de café, al imponerse al agotamiento que deja cada concierto, o ante la avalancha de un público que la descubre y desea apreciar de cerca a su artista.

Y entre tantos temas hablamos de Vidas Paralelas, la más reciente producción discográfica convertida en un resumen de su existencia. El disco que más trabajo le ha costado porque entraba al estudio a innovar, a cambiar muchos acordes una vez grabados y porque esas crónicas que desnudan bastantes aristas de su vida están recogidas en cuatro discos integrados por 68 canciones.

— ¿Pudiéramos afirmar que deviene reto?

— Me llevó más de cinco años grabándolo a pedacitos. Incluso el título fue en lo último que pensé y vino de repente durante un vuelo hacia La Habana. Me di cuenta que ocurren cosas maravillosas en los camerinos, en las reuniones entre colegas, en el lobby de un teatro o en las tertulias que nunca quedan registradas y llegan a perderse.

— ¿Una complicidad entre asombros y misterios compartidos?

— Es una especie de deuda con la trova cubana, con mis amigos y nos apoyarnos en dúos. Compartí en el disco no solo una canción mía, sino canté un tema de la propia autoría de esos colegas que admiro, de esos que escucho en mi casa y forman parte de mi banda sonora personal y familiar.

«Con Silvio Rodríguez hice Segunda cita y Puertas. Pablo Milanés aparece con Si me falta tu sonrisa y Ya se va aquella edad, con Raúl Torres (Se fue y Canción breve), Polito Ibañez (Se busca y Me muero de ganas), y con David Torrens (Llegó a mí y Los sueños), por citar algunos.

—Sin embargo, al revisar la lista de participantes observamos que existe un equilibrio entre intérpretes muy conocidos y otros que no lo son tanto.

— Hay cantantes fabulosos que quise invitar porque son defensores de la canción de autores y con ellos comparto uno o dos temas. Está la maravillosa Gema Corredera con quien grabé Algo y Tan solo un bolero, pieza que está incluida en el CD Ilumíname en vivo, pero figura también Ivette Cepeda con la magistral entrega de La Habana en febrero y Agosto bajo la piel, mientras Maridalia Hernández hace roles en Ausencia y Pasaba un ángel. Danny Rivera, por su parte, realiza otra versión de Ausencia y se crece en Si me falta tu sonrisa.  Beatriz Márquez interpreta Mi Vieja Habana, y Luna Manzanares recrea Ilumíname.

— Me hablas de Mariadalia Hernández, la formidable exvocalista de Juan Luis Guerra y 4.40 ¿Cómo llega a esta producción?

— Nos conocimos en un evento en República Dominicana vinculado a la trova en el Caribe, y le comenté la idea de poder grabar con ella. No hubo ningún obstáculo y ahí está el resultado.

— Retomo los pormenores del tema Tristeza que interpretas junto a Ana Belén en tu disco Puertas. Ahora se incluye de nuevo. ¿Cómo fue el vínculo con la intérprete española?

— Ana es la voz femenina que más se ha escuchado en mi casa, fue mi ídolo en la juventud. Cuando recibí su grabación resultó fabuloso. Ella le puso voz en España.

«Quedé maravillada con el resultado. Fue un regalo para mi madre a quien dediqué el disco Puertas. Ella lo escuchó aun cuando yo no le había puesto voz. El timbre de Ana no se parece a ninguno. Es ella, incomparable. Aceptó grabar el tema y me envió varias preguntas. No conocía lo que era la yagruma mencionada en el texto, y no vaciló en dar el sí».   

— ¿Pudiéramos afirmar que Vidas Paralelas resulta una producción antológica?

— Desde el propio título es algo singular. Cada uno de los intérpretes trovamos, cantamos, subimos al escenario, sentimos la pasión por lo que hacemos y después cada quien sigue su camino, por lo que a mi modo de ver ha surgido una antología peculiar al cantar los temas de mis invitados y aquellas que más me han motivado. Una especie de fraternidad en la composición, la dicha de compartir el mundo fascinante de la creación entre unos y otros.

— Conociendo la exquisitez que pones en cada uno de tus conciertos y producciones discográficas ¿hasta qué punto Vidas Paralelas provocó una adrenalina desmedida?

— Sabes que soy obsesiva y la gente obsesiva sufre mucho, pero además duermo poco. A veces en ese escaso sueño viene una melodía o una metáfora y me levanto de inmediato a fin de que no escape, pero te confieso que este disco me provocó un desvelo prolongado aunque después sentí la enorme dicha de tenerlo.

                                                                                       Con Cecilia Todd

— Si hablamos de nostalgias ¿cuáles te quedarían?

— Lamentablemente la vida no es perfecta ni duradera y algunos de nuestros seres queridos se nos van antes de tiempo. En este caso me quedan los vacíos entrañables de Sara González, Santiago Feliú, y Sonia Silvestre.

— Estos últimos tiempos han sido de duro bregar en la discografía de Liuba María Hevia…

— Diría que ha sido un período, como lo definió Sara en una de sus canciones, Con apuros y paciencia. El rescate y la perseverancia en la música infantil han sido constantes en mi trabajo. Primero salió el dedicado a la música de nuestra inolvidable maestra Teresita Fernández, después el dedicado a la argentina María Elena Walsh, y está en preparación el del mexicano Francisco Gabilondo Soler porque siempre digo que son los tres grandes en Latinoamérica que han escrito canciones para la infancia.

«Otro fonograma ya grabado y que no ha salido aún es Hay quien precisa, que resultó Premio Especial de Cubadisco 2016, y que aparece compartido con la excelente interprete venezolana Cecilia Todd. Con ella hicimos una gira nacional, acompañadas por el maestro José Maria Vitier, que resultó como el colofón para echar a volar nuestros sueños y realizar el proyecto.

«Es una especie de intercambio musical. Ella interpreta los temas míos que más escucha y viceversa. Así seleccionamos aquellos textos que más nos identifican».

— ¿Pudiéramos decir que constituye una especie de ajiaco entre la música venezolana y la cubana?

— Cierto. Yo canto esa música que conocí a través de Cecilia, de penetrar en las raíces de su folclore, de sentir en el alma esa idiosincrasia que, si bien diferente, nos hace latinos, y así conformamos dúos para interpretar tanto la música venezolana como la cubana, siempre con el precepto de recorrer géneros, temáticas y ritmos variados.

— Me llama la atención que casi todos los temas escogidos son tuyos, pero aparecen dos composiciones de Silvio Rodríguez…

— Cecilia seleccionó las canciones cubanas a interpretar. Son 13 temas míos y dos de Silvio: Totí y el que le da título al Cd Hay quien precisa porque resume el sentir de este disco: Hay quien precisa una canción de amor//hay quien precisa un canto de amistad. Constituye una especie de reencuentro, de lo que se ha hecho, de lo vivido, en fin, una reflexión ante la vida.

NAVEGANDO POR UN MAPA

Ese tono intimista, personal, esa especie de autobiografía que se desea compartir con los amigos o conocidos, la sumatoria de la vida con sus momentos de alegrías, de emociones y tristezas resume —para quien escribe— el sentido del disco El mapa de mis canciones.

— ¿Cuál fue la pretensión de Liuba María Hevia al concebirlo?

— La primera idea que me pasó por la mente fue hacerle un homenaje a la guitarra y a otros instrumentos de cuerdas. Bien conoces que es mi compañera de siempre, desde la niñez, fue mi juguete preferido, la que sabe de mí palmo a palmo, y quise que prevaleciera un sentido intimista.

«Lo conforman 17 canciones. De ellas, solo hay cuatro conocidas y las restantes son inéditas bajo un signo acústico, sin grandes orquestaciones. Es decir obras que lleguen al receptor de una manera desnuda, y tiene como particularidad que incluí Homenaje al joven trovador, que fue el tema con el que aparecí por primera vez en la televisión como parte de los finalistas de la cuarta jornada anual del desaparecido espacio Todo el mundo canta. 

— Tu primer fonograma resultó Coloreando la esperanza, un producto en el que, fundamentalmente, recreaste las raíces campesinas con nuevos aires. Lo hiciste con toda tu agrupación con el sello PM Records; sin embargo, ¿por qué después de tantas producciones anteriores te decides a realizar uno con solo guitarra?

— Además de mi tributo al instrumento, como ya dije, creo que la concepción de un disco lleva tiempo. Hay que tener un repertorio ya trabajado. Casi todos los trovadores realizan su primera producción acompañados de la guitarra, por lo que este pudiera resultar fuera de lo común, diría que atípico. Por suerte me demoré y creo que valió la pena.

                                                                  Con la inolvidable Teresita Fernández

—Qué satisfacciones te dejó?

— Muy agradecida de la colaboración que tuve. Músicos de excelencia o de lujo, como se dice ahora. Pancho Amat, en el tres, Barbarito Torres (laúd), Jorge Chicoy (guitarra eléctrica), el cuarteto de guitarras de La Habana, el multinstrumentista Waldo Lavaúd, Jorge Reyes (contrabajo) y Arnulfo Guerra, quien corrió con la  producción musical.

«A ello sumo el inmenso honor de tener en la carta de presentación del fonograma al reconocido maestro Leo Brower. ¿Quieres mayor satisfacción que esa?

— En una de sus partes Leo dice: «En el panorama de las canciones a guitarra este soporte discográfico nos obliga a escucharlo una y otra vez con los ojos cerrados».

—… sin palabras.

— Entre disco y disco surgen nuevos proyectos. ¿Es cierto que preparas uno con músicos, predominantemente, salseros?

— Son canciones de mi autoría que saldrán bajo el sello Unicornio con el título de Pasaba un ángel. Estaré solo como productora, y son colegas muy queridos que realizan versiones de mis canciones.

«Puedo citar a Wil Campa, Mayito Rivera, Pancho Amat y su grupo, David Álvarez y Juego de Manos y solistas como Anabell López, Ivette Cepeda, Beatríz Márquez, Maridalia Hernández, Israel Rojas, Leo Vera, Polito Ibáñez, Kelvis Ochoa, y Luna Manzanares, entre otros.

—Pero habrá una gran sorpresa…

— Siempre admiré y admiro de forma extraordinaria los aportes y el legado que nos dejó Juan Formell. Iba a su casa, conversaba con él y con Mirtha (Medina), y voy a tener el gran placer de que Samuelito y Los Van Van graben mi tema De monte y ciudad. Será el único dueto mío que aparezca en el fonograma. Eso me dio una felicidad incalculable porque es mi homenaje al maestro Formell.

— Apartándonos ya de los discos, si bien te has ganado el corazón de los adultos hay un publicó especial que te adora y sigue tus canciones…

— Son esos «locos bajitos» de los que habló Serrat. Yo me preparo con el mismo rigor a fin de enfrentar los conciertos para adultos que los dedicados a los niños. Ellos son los más sinceros, quienes te dicen sin hipocresías lo que les gusta y lo que no. Es la etapa más linda de la vida y hay que llenarlos de esperanzas.

«Me indignan aquellos que piensan que a ellos les dedicas cuatro canciones y ya. Crasso error, se dan cuenta de todo y abrazo, como profunda martiana que soy, la máxima de nuestro Apóstol cuando dijo: «Los niños son los que saben querer».

«Para ellos todo mi empeño en los vídeos infantiles que tienen que salir con óptima factura, y siempre que voy a provincias o viajo al extranjero incluyo a los hospitales pediátricos, y sobre todo aquellas salas que acogen a criaturas con enfermedades de difícil pronóstico. Incluso me preguntan si yo no lloro o si me da lástima.

«A lo mejor después suelte alguna lágrima porque soy sensible, pero delante de ellos no puedo hacerlo porque tengo que irradiarles esperanzas, porque tengo la fe inmensa de que van a curar, y un día se sumarán a mi ronda, y mi canto es el regalo para darles fuerzas, para compartir las alegrías de este mundo. Me llena de regocijo que se sepan mis canciones, que me pidan Estela o El Gatico Vinagrito porque también siento que Teresita (Fernández) y Ada Elba Pérez están allí compartiendo ese momento».

— Si tuvieras que mencionar a los músicos que más han influido en tu vida…

— Me pones en un gran aprieto. Son muchos, pero no puedo dejar de mencionar a los grandes de la trova cubana de todos los tiempos, Desde María Teresa Vera, Manuel Corona… hasta Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y el resto de los contemporáneos.

«Amaury Pérez Vidal ocupa un lugar especial en mi vida, como también Joan Manuel Serrat, y de las mujeres me han marcado María Elena Walsh, Teresita Fernández y Violeta Parra.

— ¿Cuál es tu mayor temor?

— Yo no trabajo por la popularidad ni por los premios en concurso. Creo que el mayor distintivo es el que uno, humildemente, se gana con su labor y es el público quien lo reconoce, pero me aterra que un día se acabe el amor y las ganas de trabajar. Siento temor porque en cualquier momento deje de ser útil, o por aferrarme a un escenario cuando las facultades estén vencidas. Espero que si algún día llega mis amigos me lo hagan saber.

— Y si tuvieras la facultad ¿qué cambiarías del mundo?

— Muchas cosas Ricardo. Cambiaría los convencionalismos mentales, las injusticias, la mediocridad, los métodos que tienen algunos de conseguir las cosas sin apoyarse en su talento si es que acaso lo tienen.

Cambiaría la pobreza de muchos a costa de la opulencia de otros, los maltratos a las mujeres y niños, todo signo de violencia, las incomprensiones irracionales, los cánones impuestos que no conducen a resultados, las represalias individuales, y desearía mucho que el universo respire esa paz que tanto necesitamos».

—Antes del punto final estás enfrascada en un mega proyecto con la Orquesta Sinfónica Nacional. ¿Es que tú no te cansas?

— Mi vida es el arte, entregarle a los demás lo que sé hacer y sí, montaremos parte del repertorio con la Orquesta Sinfónica Nacional y será compartido con aquellas provincias que cuenten con agrupaciones de este tipo. Será otro de mis sueños cuando se realice.

Mientras tanto Liuba, síguenos regalando tu Señor Arco Iris, que prosiga Ilumíname con esa luz que llene nuestros días, y que nunca falte tu sonrisa para seguir disfrutando del encanto de una mujer que vive la libertad de sus canciones y la comparte con su público.

INTÉRPRETES QUE INTERVIENEN EN EL DISCO VIDAS PARALELAS

Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Carlos Varela, Amaury Pérez, Raúl Torres, Kelvis Ochoa, David Torrens, Frank Delgado, Isarel Rojas, Isaac Delgado, Gema Corredera, Beatriz Márquez, Ivette Cepeda, Omara Portuondo, los españoles Ana Belén, Luis Pastor y Javier Ruibal, los dominicanos Pavel Núñez, Víctor Víctor, Maridalia Hernández y José Antonio Rodríguez, el puertorriqueño Danny Rivera, la argentina Georgina Hassán, y la ecuatoriana María Tejada, la brasileña María Marta y la venezolana Amaranta, entre otros.

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Liuba María Hevia ofrecerá concierto en República Dominicana

El venidero 2 de septiembre, el público de la República Dominicana podrá disfrutar de la voz de la cantautora cubana Liuba María Hevia  cuando se presente en Escenario 360.

Durante la presentación compartirá escena con varios invitados, dio a conocer en su perfil de Facebook.

“Revisitaré canciones compartidas con colegas entrañables, momentos muy especiales, vividos en mi más reciente producción Vidas paralelas, soñado disco de dúos’, anunció la trovadora en las redes sociales.

Entre los invitados se encuentran los músicos cubanos Carlos Varela, Pepe Hevia y Carlos Luis, cantautor residente en Dominicana.

También compartirá escenario con los dominicanos Pavel Núñez, Víctor Víctor y José Antonio Rodríguez.

Vidas paralelas es una compilación de 68 canciones en el que la autora comparte a dúo con excelentes músicos cubanos y foráneos temas de su autoría y de varios de sus colegas.

En circulación por el sello discográfico cubano Bis Music, la placa cuenta entre sus invitados a los trovadores Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Raúl Torres, Kelvis Ochoa, Frank Delgado, los españoles Ana Belén y Javier Ruibal, y el puertorriqueño Danny Rivera, entre otros.

Compositores de diferentes generaciones y estilos forman parte del fonograma, que contó además con la colaboración de Gema Corredera, Beatriz Márquez, Ivette Cepeda y Omara Portuondo.

Con más de tres décadas de carrera artística y al menos una docena de álbumes para adultos y niños, Hevia ha ganado importantes premios y reconocimientos, y ha llevado su música a diversas partes del mundo.

(Con información de Prensa Latina)

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Liuba enamoró a Santa Clara

Por Ricardo R. González

Ella no necesita permiso para entrar a Santa Clara porque la ciudad le abre sus puertas y bendice su arribo. No importa si con el cansancio acumulado de un regreso del extranjero apenas horas antes, de tocar el sábado en el capitalino Parque Metropolitano, y de trasladarse el domingo hacia el centro de Cuba porque no le podía fallar a la infancia de esta región.

Entonces sale al escenario con esa guitarra inseparable como prolongación de su vida y con la magia que provoca cada encuentro. Así invita a cantar «porque tenemos el corazón feliz», y a partir de ese momento se abre un abanico de encantos dotado de las musas de una intérprete que mantiene su precepto de que tan importante es el público infantil como aquel que ya transita por el paso de los calendarios.

Por eso respeta tanto a quienes saben querer, «porque son los más sinceros y aquellos que conocen si los engañas». A ellos les regala ese manojo de canciones creadas por verdaderas cátedras de la canción infantil latinoamericana como la imprescindible —cubana y villaclareña— Teresita Fernández, el mexicano Gabilondo Soler, y la argentina María Elena Walsh cuyo disco grabado con sus canciones obtuvo el Premio en el último Cubadisco en la categoría de música infantil.

No puede faltar en el repertorio el talento de Ada Elba Pérez, y de todos esos íconos Liuba regala la Canción de la vacuna, El trencito y la hormiga, o El piojo que deviene especie de receta preventiva para evitar los efectos del flagelo.

Dos momentos se hacen indispensables en estos conciertos. Uno, cuando se interpreta Lo feo, ese tema antológico de nuestra Teresita que nos llama a impedir cualquier desprecio aun de aquellos detalles que nos parezca insignificantes porque la belleza aparece hasta en las cosas minúsculas y supuestamente despreciables.

El otro, ese Dame la mano y danzaremos cuya letra pertenece a la gran Gabriela Mistral y que invita a realizar una ronda gigante que alimenta paz, fantasías y que «suele el mundo a mirar».

Sería imperdonable que Liuba se fuera sin cantar ese granito de canela caprichoso que al fin cayó en la cazuela. Los pequeños le reclamarían las travesuras de Estela, y por supuesto que la artista sería incapaz de dejar el vacío.

Pero esta vez hubo una invitada especial: la venezolana Cecilia Todd, importante folclorista de su país y de la cultura de Latinoamérica a quien el suelo villaclareño no le es ajeno porque participó, en 2011, en la gira Se dice cubano, auspiciada por el maestro José María Vitier y que también contó con la participación de Liuba.

Cecilia se integró al espectáculo, acompañó a la creadora de Si me falta tu sonrisa en algunos temas, y ambas esperan por la salida del material fonográfico Alguien precisa en el que las artistas intercambian las piezas de sus respectivos repertorios en lo que promete ser una joya discográfica, pero que no acaba de ver la luz.

Así inició el verano en Santa Clara. Con este regalo bajo la concepción de Ernesto Alejo, la sectorial de Comercio, y las autoridades de la localidad en el renovado cabaret Cubanacán, símbolo de la urbe durante décadas.

Desde allí los niños soñaron y vieron el universo a su manera, y quienes ya no lo son tanto regresamos a esos recuerdos marcados por la infancia mediante una travesía mágica. Esa que descorre las cortinas del alma para que brille siempre el Señor Arco iris bajo los lindos colores que le impregna Liuba María Hevia.

                                                                         Junto a la venezolana Cecilia Todd.

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Liuba, el Parque Vidal y las rondas del alma

FOTO 1Liuba María Hevia durante el concierto ofrecido este domingo 10 de julio en el Parque Vidal de Santa Clara.

Por Ricardo R. González

Desde temprano los niños aguardaban cerca de la plataforma. Querían escuchar las travesuras de una Estela convertida en granito de canela, o la historia del Trencito y la hormiga en viaje imaginario sobre rieles hasta Santa Clara.

De pronto Liuba María Hevia apareció con su grupo para lograr esa complicidad que nos toma de la mano e invita a emprender una especie de travesía mágica.

Lindo escenario en pleno corazón de la ciudad, en ese Parque Vidal que cautiva a los lugareños y lo hacen suyo. Ella cantó para quienes hoy disfrutan la inocencia como tierno regalo de la infancia, y para aquellos que, ya entrados en años, reviven esa cascada que brota desde el manantial de los recuerdos.

En definitiva niños y niñas de todas las edades, los que premiaron con el aplauso la Canción de la vacuna, a pesar del doloroso pero necesario pinchazo, o de ese canto que llama a la expulsión de los piojos y lo que debemos hacer para librarnos de su indeseable presencia.

Un momento especial con El cangrejo Alejo, dedicado a ese legado supremo representado en los abuelos y que Liuba llama a quererlos por todo lo que significan, y por los aportes inestimables que le hacen a la vida.

FOTO 2Por suerte Santa Clara regaló una mañana bendecida por el sol. Quizás con mucho calor, pero doblegable ante un Señor arco iris que insiste en encontrar esos colores de la felicidad, o de la invitación a todos a cantar para que perdure el corazón feliz.

Una acuarela musical con temas surgidos del talento del mexicano Francisco Gabilondo Soler, de la argentina María Elena Walsh, la cubana Ada Elba Pérez, y no por última menos importante: nuestra Teresita Fernández.

Y mientras la plaza se llenaba la imaginaba recorriendo ese parque que también es de ella. Guitarra en mano y evocando la historia del Niño de la Bota y los pasajes reales del gato más famoso de Cuba y de gran parte del mundo con ese Vinagrito convertido en leyenda.

Liuba también le cantó a Tere. Ha hecho suya la versión de Lo feo, o de esa palangana vieja rescatada y de la que prenden violetas.

Otra clase magistral que nos lleva a encontrar el sentido de la existencia y convoca a apreciar la belleza —y a encontrarla—aun en las cosas que parezcan detestables.

Liuba sigue cantando. Le piden temas. Algunos están, otros quedan pendientes para una próxima cita como esta que propicia el Proyecto Música sin par, y con el que ha recorrido la casi totalidad de los municipios villaclareños en considerables jornadas que incluyen dos conciertos por día en igual número de territorios.

La mañana de este domingo avanzó sobre el Parque Vidal… Se presagiaba el final. Nada mejor que volver a recordar a Teresita Fernández en su propia tierra y hacer esta especie de himno con música de esa maestra que sigue cantando desde su olimpo de la eternidad y texto de Gabriela Mistral.

FOTO 3 ADame la mano y danzaremos incita a fomentar la amistad, a preservarla, y a compartir un mundo necesitado de la paz. Paz de coexistencia, paz espiritual, y paz en todo. Entonces muchos se tomaron de la mano y comenzaron a danzar como esos astros que suelen el mundo a mirar.

Gracias Liuba por el rescate de esta música y hacer que las nuevas generaciones no la olviden. Gracias a los excelentes músicos que dan vida a lo divino, y a todo el equipo realizador sin cuyos aportes sería imposible este regalo para la existencia.

El santaclareño Parque Vidal volvió a vibrar. Los menores a sus anchas, los adultos rebuscando ese niño que sí se lleva adentro. Esta vez con un arte perdurable a través de las rondas del alma.

FOTO 4                                                                    Al término de cada concierto Liuba interactúa con su público.

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