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Ricardo R. Gonzalez

Tarea Vida (2): Mar revuelto

Observe el daño perceptible en la línea de costa de una playa.

Un estudio fundamentado demuestra que algunas playas cubanas han desaparecido a través del tiempo y que la tendencia va a mantenerse, pero los escenarios se complican con el fenómeno de las inundaciones costeras y la percepción del riesgo que, a pesar de los sofocones, sigue siendo baja.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés, Arelys Echevarría Rodríguez e internet

Cuando Edelkis Rodríguez Moya exploró, por primera vez, las profundidades marinas quedó alucinado. Subió a la superficie sin encontrar la palabra precisa para definirlas, y en sus más de 20 años buceando tiene el privilegio de constatar la belleza de un arrecife, los recovecos buscados por algunas especies a manera de escondite, y los restantes encantos de esas selvas acuáticas que bien constituyen los pulmones del mar.

La vida le ha concedido ese regalo. No obstante, el director del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (Cesam) de Villa Clara, confiesa que ya el panorama del ecosistema manifiesta líneas discordantes debido a los efectos de la contaminación, el impacto de las temperaturas en las aguas, la sobrepesca y la muerte de los corales motivada por los potentes agresores causantes de consecuencias irreversibles.

Como defensor a ultranza de la Natura conoce que esa pérdida constituye un mal augurio. Él sabe que no hay reflejo de luna más hermoso que el regalado por el mar ni que en otro lugar existe esa policromía del azul jugueteando con el verde cuando las aguas están apacibles, pero también ha sentido la furia desatada por fenómenos impredecibles como lo fue el huracán Irma que estremeció a Villa Clara.

De hecho el estudio de impacto ambiental realizado tras el paso de la tormenta concluye que Isabela resultó la comunidad más afectada a escala de desastre, mientras Caibarién lo constituyó en el plano de ciudad.

La experiencia vivida con «Irma» no ofrece precedentes. En Isabela la elevación del nivel de la aguas llegó a 1,5 m, y casi la totalidad de la comunidad quedó sumergida con un nivel considerable, por lo que resulta una zona muy vulnerable a las penetraciones del mar y a la prominencia del nivel de las aguas.

«Algo similar ocurrió en Caibarién, pero en menor grado. Fue el consejo popular Punta Brava el más herido. Las aguas rápidamente alcanzaron 1 m de altura».

Pero nuestros científicos no están de manos cruzadas. Hay otras investigaciones en zonas más endebles como son: Juan Francisco, el propio Caibarién, Carahatas, por ser muy baja, y la propia Isabela de Sagua que está incluida en la prioridad provincial entre las comunidades costeras.

EL HOMBRE, EL HÁBITAT… LA VIDA

Los tiempos y las circunstancias imponen retos. Resulta muy difícil para quienes desarrollan su vida muy cerca del mar apartarse de el. Allí están sus barcos, sus historias, las alegrías y tristezas, los cuartos crecientes y menguantes, y ese olor a salitre que prende en la piel curtida por el sol.

Mas, hay que adaptarse y pensar, sobre todo, en la preservación de la vida y de los bienes económicos. Para Edelkis Rodríguez, a pesar de los pesares dejados por «Irma», la percepción de riesgo sigue siendo baja.

«El Cesam trabaja mucho en las comunidades costeras villaclareñas. En Isabela, las 50 casas afectadas totalmente se construyen en la Nueva Isabela, pues las características del país unida a una economía tan limitada no puede enfrentar los altos costos de resarcir continuamente a las familia».

«La intervención humana en las costas y su incidencia desestabilizadora de los ecosistemas han favorecido los procesos de erosión y el retroceso de la línea de costa entre otras irregularidades», sustenta Edelkis Rodríguez Moya, director del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (Cesam) de Villa Clara.

— Se habla de estudios progresivos y de penetraciones del mar, ¿cuál es la realidad para la provincia?

— El plan de enfrentamiento al cambio climático denominado Tarea Vida incluye entre sus prioridades nacionales la cayería del noreste, las playas arenosas de Cayo Las Brujas y Santa María, y la ciudad de Caibarién como corredor turístico. Existen diferentes escalas a corto, mediano y largo plazo, pero lo que está pronosticado es que el mar se eleve y que para 2030 haya una penetración de 27 cm más en la zona costera, por lo que impera reubicar las comunidades instaladas en esas zonas hacia tierra adentro y elevar el relieve.

— ¿En torno a las construcciones cercanas al mar?

— Se trabaja con Planificación Física y el Citma en la retirada de aquellas inapropiadas ubicadas en la línea de costa (define el límite entre el mar y la tierra firme) entre 40 m y 60 m; sin embargo, existen sitios estratégicos imposibles de eliminar como un muelle o un punto de guardafronteras considerados vitales, pero una vivienda no tiene razones para estar allí.

— Las tormentas, aunque extremas, constituyen procesos naturales, ¿cuál fue su impresión al hacer el primer recorrido recién pasado «Irma»?

— Pensé que la provincia iba a tardar años en recuperarse. Era tanto el destrozo económico, en la infraestructura habitacional hotelera… en todo, que dije adiós Feria de Turismo. En medio de eso el pedraplén cuarteado. Había una gran incertidumbre que si en noviembre se podía abrir la temporada alta con tantos daños significativos en el aeropuerto internacional Abel Santamaría, y sin embargo en la primera quincena de noviembre quedaba habilitada una parte importante de la cayería.

«El potencial humano destinado a las faenas fue inconmensurable con una velocidad de recuperación increíble. La participación del Citma resultó esencial a partir del programa del vertimiento de arena para la rehabilitación de las playas. Ya se trabajaba en esos estudios desde hace cuatro años a solicitud de ALMEST, pero con el huracán todo cambió. Hubo que modificar de acuerdo con los impactos reales y la situación que presentaba la costa en aquellos momentos.

— Ud. relata el golpe económico, mas cuando vio los desgarros que tocan el alma, ¿qué experimentó como ser humano?

— Es fuerte. Acabando de pasar el ciclón hicimos intentos de entrar a Isabela para ver la magnitud y también medir la penetración y altura de las aguas. No se permitió hasta tanto dieran la orden, y todos lo hicimos al unísono con sus pobladores trasladados en el tren o por el vial. No quiero recordar aquellos rostros al ver el panorama… Hay que ser muy insensible para dar la espalda. Escenas conmovedoras, muchos lloraban, los niños no encontraban explicaciones. El pequeño centro que tenemos allí, con seis trabajadores, los apoyó, ubicamos una planta eléctrica, hicimos recorridos para suministrar alimentos y agua…(La voz de Edelkis se apaga, y prefiere pasar a otro tema),

El Cesam desde hace años trabaja en la rehabilitación de las playas costeras. Una empresa noruega reajustó con la dependencia sus proyectos y de cinco previstas a recuperar: tres en Cayo Santa María y dos en Cayo Las Brujas se lograron seis, con 150 mil m3 más de vertimiento de arena. Es como hacer una nueva playa con un producto de óptima calidad obtenido de una cuenca submarina al norte de Cayo Borracho, muy cercano a Cayo Francés. Ello llevó cuatro meses de trabajo.

Para el colectivo la mayor satisfacción fue la de rescatar el balneario como ecosistema principal que le presta servicio al turismo. Si bien el contrato con la entidad noruega superó los 8 millones de pesos en moneda convertible se cuenta con áreas espectaculares, gracias al aporte, además, de ALMEST, Inversiones Gamma S.A. Gaviota, y otros organismos en lo que se considera la mayor obra de manejo integrado de zonas costeras que ha enfrentado el sistema de Ciencia en la provincia.

— A un estudioso de experiencia hay que hurgarle sus impresiones, compartir o diferir en criterios; sin embargo, me atrevería a decir que el adelanto experimentado por Villa Clara en los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo (PVR) a nivel de país coadyuvó a que los desastres ocurrieran en menor escala…

— «Creo que sí. Nosotros no conocíamos lo que era un huracán categoría 5. Se sabía por referencias, fotos y testimonios, pero no lo habíamos sentido en la piel. Ahí está la plataforma de trabajo en cada municipio y sus zonas vulnerables, la guía de lo que hay que hacer, lo recomendado para las escuelas, lo adecuado para esas instalaciones ubicadas en zonas de peligro, lo inevitable de las evacuaciones. En la medida que los decisores aprecian esa valiosa herramienta tendremos menos impactos sociales, económicos y de vidas humanas».

¿ES POSIBLE SOBREVIVIR?

Categóricamente sí, siempre que el raciocinio humano y sus acciones se adapten y colaboren con los procesos. Edelkis Rodríguez recalca la existencia de estudios muy interesantes respecto a la arquitectura de adaptación.

«Estos nos enseñan los métodos para construir viviendas más resistentes, que tengan la suficiente elevación sobre el nivel del mar, que puedan utilizar la energía del viento a fin de lograr un hábitat confortable, así como la solar destinada a la iluminación y cocción e incluso recoger el agua de lluvia. Hay diseños valiosos en la Facultad de Construcciones de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas que se pueden implementar en estos asentamientos costeros».

Así quedó un segmento del pedraplén luego de los embates de «Irma».

En medio de todo siempre hay algo que llena de esperanza y constituye símbolo de vida. Resulta que frente a Isabela, tras el paso del huracán, se formó un nuevo cayo provocado por un trozo de manglar.

«La tormenta lo arrancó, lo trajo a esa zona, y las raíces comenzaron a expandirse y allí está cayo Irma. Quienes nacen ahora en el poblado se adaptarán a su existencia. Son procesos evolutivos que no pueden descartar las bases del pasado», precisa Rodríguez Moya.

Para las mitigaciones no es solo pensar en las penetraciones del mar y las inundaciones. Será imprescindible que los habitantes interioricen las lecciones aprendidas y que, por sus vivencias apliquen las estrategias de adaptación. Habrá que dedicar espacio a analizar la intensidad de los vientos, en cuanto hemos sido culpables de dañar el entorno y en volvernos cómplices del cambio climático, y nunca olvidar la reforestación como factor indispensable de la vida.

Edelkis, junto a su colectivo, es parte de los miles que han colaborado para que la imagen de Villa Clara cambie y traiga nuevos despertares. Y ahí está el Cesam dispuesto a enfrentar nuevos proyectos, aunque la Naturaleza, en algún momento, ofrezca señales de un mar revuelto.

PARA NO OLVIDAR

 — En Cuba el nivel medio del mar ha subido 6,77 centímetros desde 1966 hasta 2015, hecho que pone en peligro las zonas bajas de los litorales costeros, sobre todo las que sufren inundaciones por penetraciones del mar, así como por la sobreelevación marina y el oleaje ocasionado por huracanes, frentes fríos y otros eventos meteorológicos extremos.

— Entre las mareas notables ocurridas en el Planeta aparecen las del golfo de Bengala, con más de 12 m, en 1737 y 1876;  Palm Cristi, Missisippi, (1969); con 7.2 m; Santa Cruz del Sur, Cuba, (1932), superior a los 6 m, y la del golfo de Batabanó, Cuba, (1944), por encima de los 6 m.

ESTE ES EL SEGUNDO TRABAJO DE UN CICLO EN TORNO A LA IMPORTANCIA DE TENER EN CUENTA LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO.

EL PRIMERO FUE DEDICADO AL CALENTAMIENTO GLOBAL DEL QUE NO ESCAPA CUBA.

https://ricardosoy.wordpress.com/2018/01/17/tarea-vida-los-enigmas-de-las-temperaturas/

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junio 10, 2018 Posted by | Enlaces | , , , , , , , , | Deja un comentario

Mi Comentario: Que las lluvias no apaguen la vida

Por Ricardo R. González

Parece que el sol no quiere salir en Villa Clara y le ha dado paso a lluvias irreverentes. De esas que no cuentan con similares y castigan de manera implacable.

Lo cierto es que en tiempos difíciles compete a los humanos hacer por la existencia y preservar nuestras vidas.

Acabo de escuchar el reporte del helicóptero que rescató a 16 personas en la zona de El Mamey, en la carretera entre Santo Domingo a Corralillo. Y fueron jóvenes los protagonistas de esta acción. Gentes que desafiaron los peligros para sentir el regocijo de luchar por los demás.

Pero hay muchos hombres y mujeres que apenas han dormido para cuidar a los compatriotas, ya sea a través del Consejo de Defensa, de las estructuras municipales y de base, de los meteorólogos y de otras instituciones atadas a un fin común.

Ellos también merecen respeto y la piel se eriza al constatar experiencias de este tipo, pero es detestable que otros minimicen los riesgos y tiendan las redes en ríos cruzados, en las cercanías de las presas, o que para hacerse los valientes pongan en peligro lo más preciado del ser humano, pues los golpes de agua pueden llegar de manera inesperada y cegar la vida.

Inconcebible transitar en estos momentos por lugares crecidos ni tampoco convertirnos en un transeúnte sin causas justificadas. La permanencia en el hogar y estar alerta a cada reporte constituye una máxima a tener en cuenta.

Para hogares propensos a evacuación se hace necesario que cada uno de sus integrantes tenga a mano su bolso dotado de prendas elementales, de alimentos que no se descompongan por falta de refrigeración, del agua necesaria, de aquellos medicamentos indispensables en el caso de las personas con prescripciones establecidas, sin descartar el documento de identificación en cada caso.

Según los expertos de la Meteorología la mitad de la lluvia de un año ha caído en un mes, diría que en apenas días, por lo que el vocablo de orden es el de mantener la disciplina.

Una de las mayores negligencias.

Habrá mejoría paulatina a partir de este martes, pero aunque salga nuevamente el sol que la confianza no nos haga caer en el peligro. Mantengamos la calma, contemos hasta la saciedad sin que se agote la paciencia, y tampoco se haga partícipe de plasmar en celulares imágenes en sitios peligrosos porque puede traer la desventura.

La experiencia sugiere también alejarnos de lugares con cables caídos, de árboles y edificaciones que, por su deplorable estado, pudieran derrumbarse, así como evitar las demostraciones al cabalgar sobre jinetes que puedan llevarnos a una última aventura.

No podrá obviarse el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias, y ahora con mayor premura. Hervir el agua para el consumo, sin descuidar lo referente a la manipulación de alimentos para evitar brotes de enfermedades de trasmisión digestivas, entre otros padecimientos. Tampoco deberán consumirse productos de fácil descomposición, como las ensaladas frías, en aquellas áreas sin fluido eléctrico.

Las normas están dictadas. Ahora nos corresponde a cada uno interiorizar la percepción del riesgo, pensar en lo necesario que resultamos para cada familia, y en esos pequeños que quieren ver el rostro de sus seres queridos de manera cotidiana y no marcados por el eterno vacío.

Cumplamos, entre todos, para evitar que las lluvias no apaguen la vida.

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mayo 28, 2018 Posted by | Enlaces | , , , , , , | Deja un comentario

De cara a los ciclones

La temporada ciclónica está en curso hasta el 30 de noviembre. Si bien los modelos consideran, hasta ahora, que resultará normal habrá que esperar y no dormir sobre laureles.

Norka Zequeira vivió de cerca los destrozos del huracán Michelle por Corralillo, y desde su nueva vivienda recomienda cumplir cada detalle orientado por la Defensa Civil.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés y cortesía del Centro Meteorológico Provincial

Han pasado varios años, pero Norka Zequeira Ronsoler afirma que a veces despierta con sobresaltos. Aquellas ráfagas del 5 de noviembre de 2001 les parecen presentes. Vientos superiores a los 150 km/h retumban en sus oídos en la madrugada más larga de su vida, con la incertidumbre de esperar el amanecer y ver qué traían los claros del día.

Un desgarro en el alma. Eso fue lo que sintió al percibir que de su hogar no quedó nada, apenas mínimas cosas. Era una casita muy frágil construida con madera en una pequeña elevación del poblado corralillense de Sierra Morena. Su mamá permanecía en silla de ruedas y rompió en llanto cuando se le comunicó que todo quedó barrido por la furia de un huracán.

«Jamás pensé que se me fuera a ir mi vivienda. Desde que se avizoraba la intensidad del fenómeno la Defensa Civil emitió sus partes y nos protegió en un recinto confortable junto a mi familia. Allí sentía aquel infortunio. Eran como las 4:00 de la madrugada y tenía mucho miedo… Los árboles en el piso, incluso la vivienda donde estábamos refugiados perdió el cuarto de desahogo que estaba detrás».

A las pocas horas Norka y muchos de sus coterráneos fueron alojados en el campismo El Salto cuando en breve se produjo la visita de Fidel. «Tenía el presentimiento de que vendría y así fue. Nos dio mucho aliento e incluso estoy en una foto cerca de él. Fue una luz y sabía que no quedábamos abandonados».

Nueve meses después Norka y otros damnificados contaron con su nueva vivienda en un asentamiento de Sierra Morena.

«Desde el 11 de agosto de 2002 vivo en la nueva casa. Vinieron las brigadas y yo me convertí en ayudante de la construcción. Ladrillos, bloques, mezclas… cargamos y realizamos de todo. El cimiento lo hice a fuerza de pico y pala, me liberaron de mi trabajo y edificamos 18 departamentos en esta zona para más de 90 habitantes afectados por Michelle».

Esta imagen dice más que mil palabras. Inundaciones que penetraron al interior de rústicos recintos de la costa norte.

Su agradecimiento lo hizo público en nombre de todos. Lo patentizó cuando inauguraron las moradas, y también el 24 de agosto de 2002 como oradora en la Tribuna Abierta de Corralillo.

Norka Zequeira trabaja en la Empresa Pecuaria del norteño municipio como especialista principal de veterinaria, y pasarán los años sin olvidar aquel amargo recuerdo que le dejó un huracán despiadado.

Y si de recomendaciones se trata aconseja obedecer las orientaciones emitidas ante la proximidad de situaciones como estas. «Los efectos eléctricos los saqué antes, pero perdí mucho, mas sigo teniendo la misma entereza de seguir y avanzar sin retrocesos porque este país no abandona a sus hijos».

ENTRE PRONÓSTICOS E INCÓGNITAS

Uno de los jóvenes que ama las ciencias meteorológicas es el máster Amaury Machado Montes de Oca, y quizás su pasión por descubrir los misterios e incógnitas sobre los ciclones tropicales —depresión (DT), tormenta (TT) o huracán (H) — lo lleva a investigaciones respetables sobre estos siniestros.

Lo primero que aclara es que si vamos al mundo de las estadísticas tendremos resultados que no siempre resultan exactos porque los pronósticos pueden ser cambiables.

«Cuando se habla de una temporada ciclónica normal partimos del análisis de la cantidad de ciclones en toda la cuenca del Mar Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico desde las costas africanas, y como dato curioso sepa que en esa región ocurren 9,8 ciclones tropicales en más de 150 años como media».

Una embarcación arrastrada hacia tierra entre otros destrozos.  Para el actual año los nombres establecidos serán: Arlene (que ya ocurrió fuera de temporada), Bret, Cindy, Don, Emily, Franklin, Gert, Harvey, Irma, José, Katia, Lee, María, Nate, Ophelia, Philippe, Rina, Sean, Tammy, Vince, y Withney.

El experto del Centro Meteorológico Provincial aclara que en dependencia de ese valor aparecen las escalas. Si sobrepasa los 12 episodios la temporada es activa. De ocho a nueve puede considerarse poco activa, y de 10 a 12 normal.

«Es un rango relativamente pequeño, por eso hay que mantener la alerta y estar pendiente a los partes de agosto porque se definiría la formación o no del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) que resulta vital en la ocurrencia de ciclones, a lo que se suma la temperatura de la superficie del mar».

Para los especialistas lo más importante no es el número de posibles fenómenos a formarse en el área, si no la necesidad de estar preparados y aplicar las medidas de acuerdo con los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo (PVR) existentes en cada territorio.

A pesar de los efectos adversos en este universo existen curiosidades. «Si acudimos a una base de datos que sobrepasan los 130 años a Villa Clara le afectan los vientos de ciclón tropical cada cuatro años, y en el caso de huracanes cada ocho.

«Desde Ike, en 2008, no tenemos afectación ni vientos de tormenta tropical o huracán, y si recapitulamos hacia atrás desde Dennis, en 2005, desconocemos el efecto directo de un huracán o tormenta sobre la provincia».

«Estamos a unos cuantos años de estos sucesos —enfatiza Amaury— que ya sobrepasan la media calculada por las estadísticas. No somos adivinos de lo que pudiera ocurrir, y aunque las probabilidades de afectaciones han sido normales en los últimos años recordemos que en la de 2016 pasó Matthew como huracán de gran intensidad por el extremo de Guantánamo».

— ¿Pudiera hablarse de preponderancias por zonas cubanas?

— La región occidental triplica en frecuencia de afectaciones a la región oriental y la central duplica al oriente cubano. En el último decenio casi todos los potentes huracanes pasaron por la zona oriental, aunque los mayores impactos siguen enfilando hacia occidente y centro, por lo que, en mi opinión, en cualquier momento debe afectar un ciclón.

Lo que quedó de una instalación deportiva villaclareña tras el paso de un huracán.

En todo caso habrá que esperar a la actualización de la temporada ciclónica en agosto, a tenor de que el período septiembre—octubre resulta el de más peligroso en cuanto al azote de ciclones tropicales para Cuba.

«Los modelos climáticos a largo plazo tienen una efectividad por debajo de los pronósticos diarios. Habrá que esperar si El Niño no se desarrolla o lo haga pasado octubre. De ocurrir esto la temporada ciclónica será más activa».

A partir de las explicaciones de Amaury lo cierto es que no vale la confianza ni tampoco los descuidos. Esos fenómenos nos hacen vivir de cara a los ciclones.

MEMORÁNDUM

— Villa Clara ha sido azotada por 41 ciclones tropicales de 1886 a 2016. De ellos, nueve depresiones tropicales, 14 tormentas tropicales, y 18 huracanes entre categorías 1 y 3. Ninguno ha llegado al estadio 4 ni al 5.

— La zona en que se han formado los fenómenos que más afectan al territorio son la del Océano Atlántico tropical y los límites de África, y el Arco de las Antillas, con 15 episodios.

— Desde hace 64 años no se sufre la afectación de un gran huracán. El último fue Fox (categoría 3) en octubre de 1952. Es de señalar que Michelle afectó a la provincia con categoría 2 en noviembre de 2001. No obstante penetró en la provincia de Matanzas ya con 4 en la escala Saffir-Simpson.

— Cada 3.72 años se puede esperar la incidencia de un ciclón tropical sobre la porción villaclareña, mientras no se descarta la presencia de un huracán cada 7.79 años, y uno intenso en 44.17 años.

— Algunos de los fenómenos que dejaron sus huellas por los predios durante las últimas etapas son: Kate (H, 1985), Elena (TT 1985), Lili (H 1996), George (H 1998), Michelle (H, 2001), Dennis (H, 2005), Fey (DT) 2008) y Ike (H), ambos en 2008.

CONTRASTES

Katrina (agosto 2015). Flora (octubre 1963). Dos historias, dos épocas, dos latitudes, pero inmensas pérdidas. Uno, el mayor huracán en tocar tierra en los Estados Unidos. New Orleans inundada en un 80 % por el colapso de los diques diseñados para prevenir que ocurrieran sucesos como este.

Flora, en cambio, sacudió la actual provincia de Granma para considerarse la segunda mayor catástrofe registrada en la isla.

Si bien en nuestro país existen los planes de emergencia muy bien diseñados, a lo que se suma la implementación de los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgos (PVR) cada decisor y la población en general debe ultimar las medidas y prepararse antes de la temporada ciclónica.

¿Acaso están en orden todos los detalles inherentes a la protección de la población y los recursos de la economía?

¿Cómo se mantiene el sistema de observación y prevención hidrológica, así como el estado técnico y de mantenimiento de los embalses y su nivel de llenado?

¿Se revisa la situación constructiva e higiénico—sanitaria de las presuntas instalaciones destinadas a albergues y a elaboración de alimentos?

¿Están presentes las acciones a ejecutar ante intensas lluvias, penetraciones del mar y fuertes vientos, a tenor de las vulnerabilidades estructurales de resistencia del fondo habitacional?

Son algunas de las preguntas a tener presentes para evitar descalabros como los del imborrable Katrina o el Flora cuando aún no contábamos con la preparación necesaria para este último.

Revisemos a tiempo a fin de preservar vidas y recursos.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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junio 8, 2017 Posted by | Enlaces | , , , , , , , , | Deja un comentario

   

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