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Ricardo R. Gonzalez

Hospital Pediátrico de Santa Clara: Jornada feliz para una Edad de Oro

William Hernández Bermúdez (a la izquierda) y Juan Carlos Medina Hernández, en representación de los trabajadores de Cubacatering Santa Clara, visitan a una de las niñas portadoras de fibrosis quística que demanda ingresos prolongados.

Por Ricardo R. González

Fotos: Carlos Rodríguez Torres

Con frecuencia el lobby del Pediátrico José Luis Miranda de Santa Clara ofrece una faceta peculiar. No hay camillas ni se respira ese olor que delata al mundo hospitalario, solo un equipo de audio permanece en una esquina y a su alrededor los asientos que me permiten imaginar que, en cualquier momento, aparecen mágicos duendes capaces de insuflar felicidad al más triste de los corazones.

No traen ni jeringuillas ni indican sueros. Vienen cargados de sueños amparados en el humano proyecto Para una Sonrisa. Unos vestidos de payasos, otros desarrollando el intelecto mediante las adivinanzas, o con un canto de amor que abra el torrente de la esperanza.

A ellos se suman muchos de los colectivos laborales de la provincia que también se acercan para regalarles a los pequeños un abrazo de sensibilidad como el que, desde hace tiempo, tributan los trabajadores de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Cubacatering Santa Clara, —que incluye a los aeropuertos Abel Santamaría, Las Brujas, en la cayería norte de la provincia, y el «Jaime González», ubicado en la Perla del Sur.

Para el Dr. Delvis Morales Chango, sicólogo del Hospital Pediátrico, no hay nada que ofrezca mayor agradecimiento que acordarse de un niño enfermo.

Es la entidad responsabilizada con el servicio de Gastronomía en las terminales aéreas y de cuidar por los insumos y el avituallamiento a las aerolíneas que habitualmente corren por las pistas locales o solicitan asistencia.

Y en medio del ajetreo del aterrizaje y el despegue de las aeronaves, de la propia responsabilidad que encierra la labor, estos hombres y mujeres donan propinas o una parte de su salario para adquirir lo que van a regalar en sus visitas a la institución.

Un joven como Juan Carlos Medina Hernández, quien asume la subdirección técnica de Cubacatering y comparte oficio con la de secretario general del sindicato, expresa el sentir de sus compañeros, ese que se resume por trabajar en función de los requerimientos hospitalarios encaminados a mejorar la calidad de vida de los infantes y el confort tanto para ellos como el que necesitan los familiares.

Este año trajeron microway y ventiladores destinados a las salas más limitadas, pero a la vez llevaron pelotas, mochilas, colores para dibujar el incentivo de la vida, junto a lápices, vasos, y un módulo contentivo de esas esperadas confituras, galleticas, bombones o los deliciosos refrescos que superaron las 200 bolsas para cada uno de los infantes hospitalizados.

Madres como Aliurka Nuñez Martínez, que conoce de ingresos prolongados con su hija desde los nueve meses de nacida y ya suma casi 15, sabe lo que representa este gesto. Su pequeña Ivetty Moreira Nuñez lo valora aunque no medien palabras, pero sí una mirada de gratitud.

Otro tanto ocurre con Yoeliany Pérez Peralta, de 12 años, y quien desde los siete meses de llegada a este mundo también padece de fibrosis quística como enfermedad irreversible.

Mientras tanto el Dr Delvis Morales Chango, estudioso de la siquis humana a través de la sicología, evalúa el acercamiento de los centros laborales al Hospital como algo perdurable y bonito pues, a su entender, no hay nada que ofrezca mayor agradecimiento que acordarse de un niño enfermo.

Niños y acompañantes reciben la interacción del Proyecto Para una Sonrisa que ta cumple dos décadas en el afán de mejorar el estado anímico de los pacientes internos en el centro asistencial.

El tiempo pasó. Las criaturas que permanecieron en sus camas abrieron los obsequios envueltos en la curiosidad de la infancia, mientras los que acudieron al lobby seguían a los artistas que regalaron otro día significativo para quienes, a pesar de las dolencias, tienen todo el derecho a colorear su universo.

Así lo sintió, también, William Hernández Bermúdez, el jefe de servicios y también de Seguridad y Protección de Cubacatering Santa Clara, porque en cada caso las bondades humanas recorren el alma cuando se demuestra la utilidad de la virtud, esa que se tradujo en jornada feliz para una Edad de Oro.

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diciembre 15, 2018 Posted by | Enlaces | , , , , | Deja un comentario

Los dones de Esther

En el Día Internacional de la Enfermería el distingo a los profesionales dedicados al noble oficio.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Esther Caridad Cairo Morales es una mujer sincera. Confiesa que lloró el día en que, por primera vez, inyectó a un niño en el ejercicio de la Enfermería. No quería hacerlo, pero interiorizó que estaba en el deber de salvar aquella vida y el pulso no le tembló.

De sus 53 años, 33 los ha dedicado a vestir con uniforme blanco y la cofia típica prendida en su cabeza dentro de los marcos del hospital universitario pediátrico docente José Luis Miranda de Villa Clara, donde se mantiene desde el día que inició su trayectoria profesional y ahora recuerda muchas vivencias.

«Cuando niña jamás simulé ponerle una penicilina a una de mis muñecas ni jugué a curarlas, más bien la vocación tocó un día a mi puerta gracias a mi mamá que siempre quiso ejercerla.  Sus amigas cumplieron el sueño. No obstante, las cuestiones económicas de la época le impidieron a ella alcanzarlo».

Al terminar el preuniversitario solicitó la carrera y un día de 1984 le llevó de regalo el título a su madre «porque en verdad estudió conmigo. Incluso mi tesis de técnico medio la dominaba tanto como yo. La hice relacionada con la hipotermia o baja temperatura en el recién nacido, y a ella le debo la profesión.

Entonces evoca aquellos inicios en la Sala de Pediatría General durante su primera década laboral. «Una experiencia muy bella en la parte asistencial. Después sumé 18 años como jefa del departamento de la Central de Esterilización y compartía la docencia para ayudar a la formación de profesionales de la Salud, incluso no solo de mi rama».

En 2006 toma un avión que la condujo al cumplimiento de una misión en Venezuela hasta 2010, y una vez incorporada a su centro le aguardaba una titánica misión: la jefatura de la unidad quirúrgica en su especialidad.

— En esta historia hay momentos alegres…

— El mayor de todos es apreciar la recuperación de los pequeños, Por la calle me dicen «Seño, ¿se acuerda de mi? Eso me emociona, y hacen la relatoría del caso, y también disfruto la superación de mis compañeras a base de un estudio sistemático.

— Mas, navega entre dos aguas…

— Si logramos que un infante se salve constituye una alegría compartida, de lo contrario ocurre un desplome total. En el salón se juega el todo por el todo, es una realidad de expectativas y a veces muy duras.

«Entramos con un máximo de optimismo y nos decimos: el caso va a salir. En unas oportunidades sonreímos, en otras no. Se hace todo lo posible; sin embargo, no hay palabras para describir esos momentos adversos. Solo el equipo lo sabe.

—¿Pudiera la cotidianeidad y sus fenómenos implícitos ver estas situaciones rutinarias?

— Me incomoda mucho cuando así se piensa. Hay que tener escasos valores y una impunidad total para deshumanizarte. Lo que a veces tienes que vestirte con la coraza del profesional de la Salud, dar ánimo a los padres, y apoyarlo al máximo, sin ocultar la verdad, como también recibes ciertos golpes familiares que deben enfrentarse de la misma forma.

— Ud. es de quienes piensa que sin vocación no hay nada?

— Hay que mirarse todos los días. Uno tiene que pensar que no es inyectar muñecas, son seres humanos, infantes, en este caso, que necesitan de nosotros. La enfermería es un arte, pero también un don, un don para la comunicación, otro para el servicio, y unos más para el amor, la nobleza y la humanidad. No es la mismo construir estas virtudes en el camino de la enfermería a nacer con ellas».

— ¿Ha tenido que decirle a alguien: retírate que no das?».

— No de una manera tan drástica. Cuando veo que falta vocación entra el rol del docente, pero si he dicho revísate que si no te gusta para qué vas a seguir. Es fuerte el trabajo, los turnos nocturnos, la tensión cotidiana durante las 24 horas sobre el paciente.

— ¿Qué piensa de los hombres enfermeros?

— Mejores no los quiero. Son excelentes. Prestan un servicio maravilloso y se entregan a plenitud. La enfermería ganó con ellos y lo he comprobado también con la dicha de ser docente.

— Si tuviera que escoger entre el magisterio y la asistencia hacia dónde se inclinaría la balanza?

— Me quedaría con la asistencia, estoy directamente con el paciente, veo su evolución hasta el final y más en pediatría, aunque no declino la docencia.

— ¿Por qué la pediatría?

— Por mi amor hacia los niños.

Esther Cairo tiene una tarea ardua. Hay que trabajar hasta que concluya la actividad quirúrgica. A veces con situaciones complejas que exigen salir de noche del Hospital. Unos 15 o más casos diarios sin contar las urgencias, y aunque se esté cansado hay que seguir al día siguiente.

En casa aguardan sus dos hijas: Cary Iliani y Laura Flor .La mayor estudia segundo año de Medicina Veterinaria en la Universidad Central, la otra cursa onceno grado y a lo mejor sigue los caminos porque se inclina por la medicina. Además de sus padres que, según ella, son especiales, el hermano, tíos, y primas en unión familiar.

Como mujer le gustan los detalles, recibir flores, compartir con sus compañeras, y que tanto a la llegada o a la salida del hogar sus hijas les tributen un beso.

— Mayo le trae dos fechas unidas: el Día Internacional de la Enfermería (12 de Mayo) y una jornada después el dedicado a las progenitoras…

— Amores por partida doble. Me enorgullece la felicitación de los pacientes, recibir un saludo, que las personas que no te conozcan se acerquen con una frase de aliento… Todo ello me hace sentir realizada, y a la vez que si bien mi madre no pudo obtener el título constituye, junto a mi una enfermera más, también licenciada en el nivel superior.

— Y si algún día le pidieran cambiar de profesión…

Un rotundo no concluye la plática, y con su tradicional sonrisa sigue los pasos hacia el Salón a fin de comenzar las misiones de un nuevo día.

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mayo 11, 2018 Posted by | Enlaces | , , , , , | Deja un comentario

Hospital Pediátrico de Villa Clara: Para pintar el alma (Con+fotos)


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Uno de los casos más recientes de diagnóstico de fibrosis quística es atendido por el doctor Tomás Pérez Rodríguez quien cuenta con 43 años de ejercicio profesional y un servicio de referencia territorial para el tratamiento de la afección que reporta 22 infantes registrados en la región central.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Todavía recuerdan a aquella madre caibarienense que llegó al hospital pediátrico José Luis Miranda, de Villa Clara, con la finalidad de dirigirse a su colectivo en el transcurso de un matutino. Con pasos entrecortados enfiló hacia el podio, y entre palabras que tocaron los corazones agradeció a todos por salvar a su hijo ante un pronóstico que cerraba hasta un mínimo de posibilidades.

Fueron días y noches de tensiones, de confraternidad sentimental entre galenos y familia hasta que apareció un rayo de luz, ese que siempre se espera aun en contingencias difíciles como en el caso de Estela López Pérez, una enfermera de profesión en el policlínico de Esperanza, acogida a las bondades de una madre cuidadora para velar los sueños de Joan Michel Monteagudo López, su único hijo quien el 15 de septiembre de 2006 entró a la institución sin imaginar que sería la continuidad prolongada del hogar.

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El doctor Owen González Cruz valora a Joan Michel mientras su mamá Estela permanece atenta al dictamen.

Desde entonces Estela vive pendiente de su primogénito. Él permanece acoplado a un equipo de ventilación artificial debido a un trastorno genético causante de la atrofia progresiva de su musculatura.

Ella no puede olvidar aquella jornada en que llegaron al centro. Una marcada falta de aire e indicios de bronconeumonía conllevaron al ingreso en medio de una vida en que los juguetes han sido las caricias del alma y donde el reloj avanza con lentitud y, en ocasiones, se desconoce si en los exteriores brilla el sol o ya cedió su paso a la luna.

Entonces brota el criterio de una madre a quien no le alcanza cada verbo para describir emociones. Ante todo evita detenerse en nombres porque la lista sería interminable.

«Mi familia —dice— creció, soportan mis majaderías, pero me cala el amor de una forma especial. Cada uno está en el lado izquierdo de mi pecho».

Aun así la vida es ancha para seguir el tornasol de un arco iris cargado de esperanzas en ese pedacito hospitalario que acoge a Joan Michel y a muchos en su tránsito por la existencia.

UN ÁRBOL QUE FRUCTIFICA

Cuántas historias acogerá la instalación pediátrica en sus 56 años desde aquel 25 de junio de 1960 cuando, a las 10:30 de la mañana, el doctor José Ramón Machado Ventura, entonces ministro de Salud, lo dejaba inaugurado.

En aquel instante Yandry Alfonso Chang, hoy director en funciones, ni soñaba en guiar a orfebres del bien.

Con solo 30 años el doctor Yandry Alfonso Chang asume la dirección del centro hospitalario.

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Quizás en algún momento escuchó hablar de la ONDI, pero en realidad nunca existió. La historia refleja que Marta Fernández Miranda, esposa de Fulgencio Batista Zaldívar, asumía la dirección de la Organización Nacional de Dispensarios Infantiles (ONDI) y cedió el terreno para un futuro hospital. Sin embargo, los fundadores rememoran que en enero de 1959 el sitio estaba lleno de yerba bruja mientras el ganado pastaba por sus alrededores. Escasamente existían dos paredes de lo que sería la esperada edificación.

Poco a poco comenzó a crecer y a configurar en la actualidad lo que deviene carta de presentación con un Cuerpo de Guardia que incrementa cada año la cifra de menores atendidos durante las 24 horas de servicio.

De suma trascendencia es también la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) considerada entre las mejores de su tipo en el país desde su constitución en la década de los 80.

Sus 10 camas reciben de 30 a 40 ingresos por mes, y gracias a las acciones desplegadas contribuye de manera notoria a la disminución de la tasa de mortalidad infantil del territorio, a pesar de la suma gravedad de los casos ante diferentes estadios de los procesos infecciosas (sepsis), tumores cerebrales, afecciones oncohematológicas, o accidentes en la edad pediátrica que prosiguen como un problema de salud en todos los tiempos.

Aun así el equipo logra una supervivencia por encima del 95 %, con solo dos fallecidos en el transcurso del año, mas la premisa es entregarlo todo a pesar de sacrificios o de los 2 mil 500 a 3 mil dólares que cuesta solo un día de permanencia en estas unidades de acuerdo con la gravedad y requerimientos de cada paciente.

Si de sensibilidad se trata habrá que detenerse en el servicio destinado al tratamiento de las enfermedades sanguíneas convertido en uno de los más complejos del Hospital.

El panorama contemporáneo indica el incremento de este tipo de afecciones, incluso en edades cada vez más tempranas. Proliferan entonces esas cabecitas ausentes de cabellos y brazos saturados de pinchazos por las continuas venoclisis.

En medio de todo las huellas del inhumano bloqueo. Por eso imagino a la doctora Marta Beatriz García Caraballoso y a todo el equipo ante la falta de un citostático dentro de una especialidad que demanda medicamentos e insumos en extremo costosos y adquiridos mediante terceros países.

Algunos de estos fármacos de primera línea resultan acorralados para la Oncohematología cubana ante una leucemia linfoblática aguda inscrita como la neoplasia más común en niños, y una incidencia de tres a cuatro infantes por cada cien mil habitantes.

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El Cuerpo de Guardia atiende diariamente a unos 240 menores cuyas incidencias recaen en las enfermedades diarreicas, respiratorias, y los síndromes febriles, entre otras causas.

Todavía preguntó cómo hay personas en el mundo capaces de coartar los sueños infantiles, pero la dignidad humana y el talento profesional derriban murallas para convertirlo en un servicio que, por tradición, resulta de excelencia, y en múltiples momentos parece estar dotado de una magia a fin de lograr altos índices de reinserción a la vida ante enfermedades sumamente agresivas.

Otra sección que exhibe galas recae en cirugía. Al cierre de mayo totalizaban 2 mil 111, tanto mayores como menores, con énfasis en la neonatal que no reporta decesos por más de tres años consecutivos, y convertido en un centro de referencia territorial.

Y si de perseverancia se trata hay que dedicar espacio al servicio de respiratorio que también incrementa el registro de afecciones anuales a causa de neumonías, bronqueolitis y asma.

Mucho más pudiera decirse de hombres y mujeres que escriben la historia villaclareña para que la infancia cante y tenga el corazón feliz. De esta manera transcurren las 24 horas de un hospital. Con noches agotadoras en las que médicos de guardia recorren los largos pasillos en lo que parece una interminable jornada.

Un medio en el que el personal de enfermería mantiene pupilas atentas, mientras pantristas y auxiliares de limpieza llegan de madrugada a fin de iniciar sus labores, y en el que el llanto de un niño o el terrible desenlace destruye las fibras humanas, sin dar pie a la costumbre.

Así lo siente el joven pediatra Yandry Alfonso Chang, quien con solo 30 años enfrenta la directiva de un centro en el que el aporte de todo el capital humano constituye el soporte de toda su historia.

Alguien que considera el trabajo con la infancia la meta del compromiso unido al sacerdocio de ser siempre médico para pintar el alma.

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Algunos equipos son de alta tecnología como este que, sin resultar de las de última generación, emite menos radiaciones en el mundo de la imagenología y posibilita diversos ángulos de visibilidad de las estructuras o sistemas a analizar.

MEMORÁNDUM

— Al inaugurarse la institución solo contaba con 109 obreros; de ellos, 12 médicos e igual cifra de enfermeras, nueve técnicos, dos salas, 109 camas, dos consultas externas, otro tanto de salones de operaciones, y un equipo de rayos X.

— En la actualidad dispone de mil 219 trabajadores, 273 camas,11 servicios quirúrgicos y 13 pediátricos, a los que se integran secciones de referencia para la región central apoyados en la oncohematología, nefrología y hemodiálisis, fibrosis quística, enfermedad celiaca, afecciones reumatológicas en edad pediátrica, cirugía neonatal, y endocrinología.

— La instalación añade, además, la Clínica del Adolescente, el Centro de Neurodesarrollo, la cirugía endoscópica de mínimo acceso que evita en muchos casos recurrir al quirófano, el Sistema Ultramicroanalítico (SUMA), y servicios especializados de neurofisiología y atención a pacientes celíacos. Figura también el proyecto cultural Para una sonrisa que ya suma 19 años.

— Posee acreditación desde 2010 para la praxis de trasplantes renales, incluso con donante vivo que ya lo ha practicado, sin excluir la cirugía de cataratas en edades tempranas.

— La Neonatología exhibe alta supervivencia a pesar de la gravedad de los infantes con un colectivo que realiza guardia permanente.

CONTRASTES

Ninguna obra es perfecta, y el Pediátrico villaclareño no escapa de numerosos lunares que afectan la eficiencia y calidad requeridas.

El estado constructivo muestra las grietas de los años en medio de una compleja infraestructura llena de laberintos y pasillos que cuentan, increíblemente, con baños cerrados en una sala tan importante como la de Nefrología.

Determinadas filtraciones dejan huellas en la terapia intensiva. Falta por instalar el microscopio óptico para facilitar diversos procesos quirúrgicos, mientras el hospital carece de equipos de electrocardiogramas por lo que recurren al apoyo de otras instituciones a fin de cumplimentar las indicaciones.

A pesar de que no registra planteamientos en los últimos procesos de Rendición de Cuenta y en otras encuestas intrahospitalarias en ocasiones existen demoras en el Cuerpo de Guardia ante la afluencia de pacientes y la limitada presencia de especialistas, a la vez que los trabajadores del centro no disponen de la totalidad de los medios de protección y de otros insumos básicos para elevar esa satisfacción que merece la infancia como eslabón más sensible en la familia.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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julio 5, 2016 Posted by | Enlaces | , , , , , , , | 2 comentarios

   

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