Celebra Villa Clara el Día Mundial del Medio Ambiente

La doctora Zenaida Rodríguez Negrín, directora del Centro de Bioactivos Químicos, recibe el Reconocimiento Ambiental Territorial.

Una grata noticia se hizo pública durante las celebraciones villaclareñas por el Día Mundial del Medio Ambiente al ser acreedora la Empresa de Proyectos de Arquitectura (EMPROY) del Premio Nacional a quienes se destacan por preservar el entorno.

Un aliciente que llega cuando naciones poderosas dan la espalda a los protocolos y tratados internacionales sobre el abismal cambio climático (CC), y ante ello, desde el centro de Cuba, se aboga por hacer el máximo a favor de la protección humana y su entorno.

Con este precepto se abrieron las puertas de Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV) para ponderar los resultados del territorio por este 5 de Junio, y darnos cuenta de cuánto le debemos aún al Planeta en materia medioambiental.

Una vez más la provincia resultó Destacada a nivel de país, y escogió de anfitriona a la alta casa de estudios debido a sus saldos integrales en la preservación del entorno, junto al aporte de muchas de sus instituciones, entre ellas el Jardín Botánico, el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ) y el Centro de Estudios de Química Aplicada (CEQA).

Un consagrado en la protección del Medio Ambiente, como lo es el doctor Ismael Santos Abreu, fue galardonado con la Distinción Juan Tomás Roy de carácter excepcional.

Bajo el lema Conéctate con la vida más de diez instituciones y organismos destacados en estas acciones recibieron sus estímulos, mientras otras siete personalidades también resultaron distinguidas por la actitud responsable y consagración en el quehacer ambiental.

Son ellos los doctores Abel Goya Valdivia y Elena Rosa Domínguez; las masters Yamila Suárez Aguiar, Lourdes Castelo Valdés, y Jorge Yeras Díaz—Veliz, así como el meteorólogo José Lamadrid Borrell y Osvaldo López Jiménez.

Con carácter excepcional el Sindicato de Trabajadores de la Ciencia impuso la Distinción Juan Tomás Roig al doctor Ismael Santos Abreu, multilaureado por sus contribuciones al cuidado del entorno y por su meritoria labor pedagógica, mientras el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ) recibió el Reconocimiento Ambiental Territorial.

También se entregaron los Premios Provinciales de Medio Ambiente por el mejoramiento sistemático del desempeño ambiental en aras de reducir los impactos negativos. En esta oportunidad recayeron en la Empresa de Proyectos de Arquitectura de Villa Clara (EMPROY), la Ronera Central Agustín Rodríguez Mena, y la Empresa de Proyectos e Ingeniería UEB Villa Clara (ENPA), como colectivos.

En el caso de personas naturales se congratuló al doctor Alfredo Noa Monzón, del Jardín Botánico de la UCLV.

Si bien el territorio logra el incremento de su área boscosa respecto al año precedente, al tiempo que fortalece la labor de las áreas protegidas, y se implementan los estudios de peligro, vulnerabilidades y riesgo (PVR) enfilados también a la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, no es menos cierto que la contaminación aparece como el principal problema ambiental del territorio.

A ello se refirió la doctora María del Carmen Velasco Gómez en sus reflexiones finales. En este sentido no puede descartarse los efectos de la deforestación, la degradación de los suelos, la calidad del agua y la presencia de 511 focos contaminantes.

Falta mucho por hacer en defensa de nuestros ecosistemas, de la biodiversidad y de la vida, sentenció.

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Una carta (de) Cuba (Con + fotos)

foto-1A pesar de su diminuto tamaño, que le sigue al del zunzún, la cartacuba está considerada entre las especies más bellas de la avifauna cubana, y vive en bosques con barrancos. Una de sus curiosidades resulta la convivencia junto a los tocororos. 

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Imagine que usted vive esta aventura en tiempo real y figure como protagonista de un equipo deseoso de conocer las andanzas de un ave tan pequeña que apenas alcanza unos 10,6 cm de longitud.

Ahora está posada sobre la rama de un árbol como para concederle a nuestro colega Ramón Barreras el tiempo justo a fin de que capte su belleza y la deje plasmada en fotografía. Siempre desplazándonos con pasos muy lentos y entre el mayor silencio por parte de todos para no provocar su partida. Aun así al pájaro se le ve nervioso, mirando continuamente a su alrededor como temeroso al peligro. En medio de las circunstancias emite su canto característico hasta que levanta el vuelo y se marcha porque tampoco permite un acercamiento total.

Así nos adentramos a los caprichos de la cartacuba o pedorrera (Todus multicolor) cuya acuarela en el plumaje ofrece un panorama que resulta impresionante para quienes tienen el privilegio de tenerla relativamente próxima. De ella sobresale su pico, algo desproporcional con el resto del cuerpo, mientras los ojos muestran una mezcla de azul grisáceo que los hacen peculiares.

Ante todo…mucha paciencia. Esa que tiene José Ramón Ortega Caraballoso, al frente de la finca integral La Yaya, cercana a Santa Clara. Con él andamos y desandamos las brechas de esa área bendecida por la propia Naturaleza cuyo objetivo esencial es fomentar la diversidad de la flora y la fauna.

Nadie mejor que el propio Ramón para mostrarnos su Bosque Martiano. Él sabe que allí es el refugio preferido de la cartacuba, y explica las particularidades de sus nidos.

«La especie construye pequeños orificios en los declives de los terrenos, pudiéramos decir muy próximos al suelo blando. También en troncos de árboles que cuentan con algunos agujeros o utilizan cavidades naturales existentes en las piedras. La profundidad de los orificios no excede los 25 cm. Por suerte se reproducen y permanecen en el área para enriquecer la belleza del lugar», afirma este protector del entorno.

Como en La Yaya también se preserva y reproduce el Tocororo dentro de un hábitat natural el finquero reconoce que se multiplica en mayor cantidad nuestra ave nacional que los propios cartacuba a pesar de que no dejan de resultar aves carismáticas y dotadas de gracia.

ENTRE VERDE, ROJO, AZUL, GRIS Y BLANCO

De pronto uno de los ejemplares abandona el nido. Es tan rápido el movimiento que resulta casi imperceptible. Si bien se caracteriza por su belleza, rápido vuelo y sonido peculiar no puede soslayarse que reclama extrema tranquilidad debido a su pequeño porte y por la propia nobleza que reina en la especie.

Poco a poco nos acercamos al nido, pero es imposible observar porque siempre permanece uno de los integrantes en su interior. La hembra pone de dos a tres huevos, mientras que el proceso total de incubación oscila entre 13 y 17 días.

foto-2Este ejemplar habita en la finca integral La Yaya, un sitio que, por sus propias características, insiste y defiende la diversidad de la flora y la fauna por lo que mantiene un sistema de vigilancia para evitar la entrada de depredadores con armas de fuego y de cazadores furtivos

Por sus propias dimensiones estas aves no pueden realizar vuelos a largas distancias, pero antes de entrar al nido corroboran la no existencia de extraños en las proximidades para preservar sus huevos y los pichones.

Si algo hay cierto es que entre el tocororo, la cartacuba y el zunzuncito se disputan la primacía, pero cada uno tiene sus encantos y características. La cartacuba está considerada un ave endémica en un archipiélago estimado entre los de mayor exclusividad de plantas y animales propias, según estudios del Instituto de Recursos Mundiales que le otorga el lugar 15 al valorarse más de 200 naciones.

La propia entidad ubica a Cuba entre los primeros 25 países que atesoran dicha cualidad en el caso de los anfibios, reptiles o aves motivado por las características geográficas de un país rodeado de mar, y por sus condiciones climáticas que han beneficiado a las zonas montañosas.

En cuanto al endemismo ocupa el sitio preferencial la región oriental, seguido por la occidental, y por último la central, aunque las poblaciones de cartacuba se reportan en toda la nación y en la Isla de la Juventud, mas prefieren un entorno que le facilite las áreas boscosas, sin descartar los barrancos y farallones.

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Observe que la especie utiliza los orificios existentes en troncos de árboles para acondicionar sus nidos. La hembra deposita de dos a tres huevos, mientras que el proceso de incubación oscila entre 13 y 17 días. 

Todo lo que empieza debe concluir. Después de largas horas descubriendo las interioridades de la flora y la fauna en la finca La Yaya se impone la partida luego de haber escuchado una diversidad de cantares y sonidos.

Muchas veces llama la atención los diferentes trinos existentes en la avifauna, y por las propias conclusiones a las que arriban quienes pasan gran parte de sus vidas junto a ellas resulta evidente que la principal radica en el signo de identificación de cada especie, la otra es para establecer y dejar delimitado su territorio, una tercera como aviso de alimentación a los retoños, y también para demostrar las cualidades amorosas remarcadas en este febrero cuando las parejas de esa especie comprueben la fidelidad que le propicia su cartacuba.

MEMORÁNDUM

— La cartacuba adquiere su nombre de la región oriental del archipiélago de donde es oriunda, aunque resulta común en todo el archipiélago. Junto al tocororo y el zunzuncito está considerada entre las joyas de la ornitología en el país.

— Su denominación común de pedorrea la toma del sonido peculiar que emiten las alas al volar, quizás como táctica para ahuyentar a los insectos próximos al nido y poder capturarlos para la alimentación.

— En su coloración predomina el verde en la región dorsal, mientras combina el rojo en su garganta con el blanco gris, y algunas plumas rosadas en el vientre que aportan un toque único a la especie.

— Existen otras cuatro variedades muy similares por otros lares, mas la diferencia predominante radica en que la nuestra dispone de unas manchas azules a ambos lados del cuello.

foto-4También sitúan sus huevos en sitios próximos a la tierra expuesto más al peligro del resto de los animales que buscan su supervivencia.  (Foto: internet)

CONTRASTES

Todavía la necesidad de proteger al Planeta no es comprendida por muchos que, en afán personal, colocan trampas de captura destinadas a especies necesitadas de vivir en libertad para su supervivencia.

En el caso de la cartacuba aparece en la lista de las que no admiten el cautiverio debido a que su alimentación resulta, exclusivamente, a base de insectos, por lo que un encierro ocasionaría la muerte del ejemplar.

Y si a ello sumamos los propios depredadores naturales, como las bayoyas, que aprovechan la proliferación de nidos en sitios bajos para comer sus huevos, o el efecto de las hormigas que atacan a los frágiles pichones se pone en peligro el hábitat, a tenor de la existencia de regiones que sobresalen por el hecho de tener una planta o animal de distribución única o limitada en sus ecosistemas.

Próximo a celebrarse el Día del Amor y la Amistad la reflexión puede extenderse a un sentido más amplio porque amar y proteger a la Naturaleza, en lo concerniente a las actitudes humanas, es también preservar el patrimonio nacional y hacer por la vida.

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En Villa Clara: El abrazo a la Naturaleza

FOTO 1La armonía entre flora y fauna mezclada con la protección del entorno hacen de la finca integral La Yaya las motivaciones principales de sus labradores

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Una llovizna mañanera sorprende en esta sábana de piedras dotada de mágicos laberintos; sin embargo, no impide las andanzas que llevan a descubrir un entorno privilegiado cuyos protagonistas resultan el hombre, la flora y la fauna convertidos en cómplices de esa tranquilidad que alivia el alma.

Pertenece al macizo de Santa Clara, y desde la finca integral La Yaya, José Ramón Ortega Caraballoso y su familia forjan la vida. Él como artífice principal de una obra dedicada a la reproducción de animales y a garantizar que procreen bajo la armonía de un bosque entrelazado por árboles maderables y frutales como exponentes de la diversidad.

FOTO 2Ramón rodeado de gallinas cubalayas, una especie originaria de Cuba que hace nidos muy ocultos y está en peligro de extinción.

Apenas llegamos al sitio y un pavo real (Pavo cristatus) arlequín ofrece la bienvenida. En verdad exhibe su enorme cola abierta como parte de un espectáculo sin igual en franco desafío a sus similares blancos y los tradicionales verde azules también presentes en el lugar. Para su dueño constituye la especie de mayores complejidades reproductivas entre las tantas existentes porque presentan diversos secretos que ha dominado a través del tiempo.

Al parecer los animales llegan allí con la credencial de establecer residencia permanente. Ello ha motivado innumerables horas de investigación a fin de conocer las especificidades alimentarias, sanitarias, reproductivas junto al hábitat de cada variedad y adaptarlas a las necesidades exigidas por el medio natural.

«Un hobby desconocedor de vacaciones, que solo admite un cambio de actividad, pero me elimina el estrés y las complejidades de la cotidianidad».

El propio Ramón recuerda que al principio no faltaron los escépticos. Pocos concebían que pudieran lograrse frutos en un suelo tan agreste. Incluso su padre, que ya no está, siempre le auguró la pérdida de tiempo porque jamás vería sus anhelos

«Tuve la satisfacción de que aún en vida pudo apreciar parte de los resultados y llegó a reconocerlos. Aquí se obtiene el café para el consumo del año, y logramos hasta mangos con cuatro o cinco libras sin ápice de ciencia ficción, y aunque para algunos sorprenda tenemos una variedad de aguacate que nos regaló siete libras de peso en uno de sus ejemplares».

José Ramón Ortega demuestra que la palma real (Roystonea regia) si se puede plantar y reproducirse. Cuenta con cinco modalidades sembradas por él, y las primeras fueron traídas desde el Turquino. Algunas rebasan los nueve años, y ya ofrecen palmiche.

— ¿De dónde viene tanto amor por la Natura?

— Mis raíces son campesinas, mas las estancias laborales por la Ciénaga de Zapata, Topes de Collantes, en zonas del Oriente cubano, y el hecho de subir al Pico Turquino calaron huellas a fin de conformar este proyecto entre tanta Naturaleza, vegetación y un abanico de especies.

LOS OTROS ENCANTOS DEL PARAÍSO

Cada rincón de La Yaya sorprende. Baste adentrarse en el Bosque Martiano para constatar las bellezas naturales. Lo que otrora resultaba un arroyuelo sin acceso para animales y personas dispone de un suelo beneficiado con árboles robustos.

 FOTO 3Entre la diversidad de aves se aprecia el carpintero real de cabeza roja (Melanerpes erythrocephalus) que ahora resulta poco común y local en algunas regiones.

Puede que en esos parajes aparezca una jutía conga (Capromys pilorides) enmascarándose en los troncos de un árbol, en tanto la abeja melipona está diseminada por toda el área, y como detalle novedoso aparecen sus colmenas en vasijas de barro que impiden la vida efímera de los depósitos gracias a la colaboración de Elvey de la Paz Fernández y Loreta Francisco Ramírez, del taller de alfarería perteneciente al vivero El Tamarindo de Santa Clara.

Cuenta Ramón que el mundo de los enjambres también les hizo pasar un aprieto: «Siendo uno de mis hijos pequeño alguna de ellas se le introdujo por el oído. Hubo que correr hacia los hospitales de la capital provincial, pasamos un gran sofocón, y quien dice que hoy es el especialista de todas las colmenas existentes en la finca».

— Este universo resulta fantástico, ¿pero de qué viven los animales?

— Producimos lo necesario para cada variedad. La yuca constituye la base al obtenerse fácilmente en este tipo de terreno y la mezclamos con maíz y una parte del arroz de consumo a manera de pienso. Hay caña que se inserta al patrón alimentario, y logramos el autoconsumo para la sostenibilidad familiar en los diferentes renglones, excepto en sal y azúcar.

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Notoria curiosidad. Un almácigo con las raíces descubiertas. En el medio natural no existe, y tampoco es habitual que nazca y se desarrolle sobre una piedra. En la literatura aparece con varios nombres científicos.

Por su parte las producciones están contratadas con la CCS Fortalecida Eduardo Reyes Canto, de Manajanabo, en frutales, carne ovina y bovina, mientras la leche se entrega procesada en queso.

Una de las premisas que no admiten resquebrajamientos es la conservación del suelo mediante buenas prácticas ecológicas. En la finca no se incinera ningún desecho sólido, y toda excreta de los animales que permanecen en corraletas o cuartones es aprovechada como abonos orgánicos para beneficio del terreno.

El inquilino principal de este tesoro se autodefine como un cadete empírico que lo ha enfrentado todo por propia práctica auxiliado en las investigaciones, y para ello cuenta con el apoyo de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA), la Empresa de Flora y Fauna, y los diferentes zoológicos a los que le ha donado algunas especies. Todas brindan la documentación y la asesoría dirigida al mejoramiento genético.

A pesar de las agotadoras faenas desde hace tres décadas asume el mandato de Delegado de circunscripción, y en la actualidad integra una de las comisiones de trabajo de la Asamblea Provincial del Poder Popular, junto a los 20 años en que ejerció la presidencia de su Consejo Popular.

Todo sería imposible sin el aporte de la familia complementado por su esposa Ileana Pérez, sus hijos con títulos profesionales, uno en Economía y otro por los caminos de la Informática, pero amantes de la actividad campestre, y por el resto de los integrantes del núcleo, incluso Melanys, la nietecita de solo seis años, ya demuestra aptitudes para asumir la continuidad de la finca.

De aquí a unos años La Yaya continuará con ese sosiego peculiar de paraíso terrenal. La perseverancia será la clave del éxito ante amaneceres que traen diferentes proyectos con luz de futuro, a pesar de que ya se hace sentir lo limitado del espacio. No obstante, se asumirá el reto de ver dentro de poco a patos mayas, gansos egipcios, y otras aves integrando esta colección que permite el abrazo a la Naturaleza.

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Tampoco faltan las abejas meliponas devenidas clave del éxito en la polinización necesaria en los frutales mediante la transportación del polen hasta el estigma.

MEMORÁNDUM

— La Yaya posee 19,2 ha. En ellas existe una reserva genética con varias especies en peligro de extinción. Pavos reales de diferentes colores, gallina cubalaya, como ave tradicional del país, cerdos criollos o de montaña que exigen poca cantidad de comida, ovino— caprino con razas puras, ganado vacuno, diferentes variedades de gallinas criollas, guanajos, patos, y equinos que se reproducen con facilidad.

— En sus demarcaciones vuelan y procrean pájaros carpinteros, zorzales, sinsontes, tocororos, tomeguines, zunzunes, cartacuba, y el negrito, entre otros.

— Unas 56 especies demandan los reglamentos del Bosque Martiano en el que puede encontrarse cacao, caimitillo, caimito, guanábana, limón, naranja agria, coco, guira, jiquí, caoba criolla, júcaro, pino roble prieto, ceiba, yagruma, algodón, café, piña, por solo citar algunas, a pesar de que las inclemencias del tiempo han destruido algunas que ya tienen previsto su rescate.

— Los frutales incluyen el mango en todas variedades, junto a ciruelas, mandarinas, guayabas, plátano, mamey, anón, guanábana, chirimoya, tamarindo y marañón, hasta llegar a 24 especies que no excluyen los cocoteros.

— El aviario muestra diversas aves de fantasía, además de pericos australianos, azulejos, canarios, mariposas, faisanes indio y blanco, palomas, isabelitas, patos, gansos, al tiempo que reproducen diversos tipos de codorniz en cautiverio.

— Entre los árboles maderables figuran el cedro, la majagua, la teca, la caoba hondureña, mientras en una pequeña presa se reproduce la biajaca criolla.

CONTRASTES

Ramón Ortega confiesa que trata de dormir bien, aunque puede lograrlo muy pocas horas debido a que este panorama de encantos no escapa de la acción inescrupulosa de los depredadores. Ello implica protección de la finca durante las 24 horas.

Junto a su equipo ha detenido y entregado a las autoridades a individuos que realizan hurtos en franca violación de los límites de una propiedad particular que también conoce del sacrificio de animales.

«Ellos ignoran el valor de las especies, el costo, y la entrega que conlleva el equilibrio logrado, y en ello tenemos experiencias muy desagradables porque nunca han interiorizado que la pérdida de un animal o el atentado a la flora afecta directamente a la Naturaleza».

No pocas veces aparecen jaulas y trampas para privarles la libertad a las aves de forma masiva. ¿Habrá derecho a eso?, se pregunta Ramón.

Lo cierto es que la humanidad está comprometida a mantener el equilibro que demanda la Natura como sostén imprescindible del Planeta y de sus actuales y futuras generaciones, pero no siempre los terrícolas cumplen.

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Tocororo: El emperador de La Yaya

FOTO 1El ave es conocida también como tocoloro, en tanto en algunos sitios de la porción oriental la denominan guatiníproveniente de un vocablo taíno. Por lo débil del pico no abren cavidades en los troncos de los árboles, por lo que utilizan aquellos orificios abiertos por los carpinteros para sus puestas.

Las acciones de una familia villaclareña para preservar las especies y dirigir su entorno hacia el desarrollo sostenible se miran con beneplácito en lo que constituye un paraíso terrenal.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

El ave más bella de la fauna cubana está próxima. No emprende vuelo ante intrusos, y permanece casi inmóvil en acto de exhibir sus atributos.Tampoco necesita de sobredimensionados pavoneos porque, verdaderamente, impacta. De vez en cuando lanza su canto desde la rama con sonidos reiterados que asemejan un to-co-ro-ro del que adquiere su nombre.

Mas su cantinela se mezcla entre ecosque pudieran simular códigos de avisos.En esos instantes la cola tiembla, mueve su cabeza, y los ojos rojizos mirandesde la altura ese panorama apacible que ofrece la finca integral La Yaya, un punto de la Sabana Santa Clara convertido en un paraíso terrenal donde las virtudes humanas calan profundo en los visitantes.

FOTO 4«La tranquilidad del lugar rodeado de frutales, insectos, y amplia vegetación garantizan la permanencia de la especie en la zona al encontrar los nutrientes principales», considera José Ramón Ortega Caraballoso, al frente de la finca integral La Yaya.

Que lo diga José Ramón Ortega Caraballoso, máximo inspirador del sitio, al relatar que, en tiempos atrás, el tocororo (Priotelus temnurus) no era muy común en su patio hasta que comenzó la reproducción en viejos troncos de árboles motivada, quizás, por la tranquilidad de un paisaje rodeado de frutales, algunos insectos, y amplia vegetación que garantizanlos nutrientes.

Múltiples incógnitas le surgieron a Ramón al ver que la presencia de las aves se incrementaba, entre ellas la de cómo enfrentar una supuesta «explosión demográfica»sin que abandonaran el lugar. La incertidumbre prevaleció hasta que en una jornada despertó y experimentó la alegría de encontrar la primera reproducción.

«Se logró en el tronco de un almacigo, afectado por un rayo, que secó a la postre. Allí los carpinteros hicieron primero la cavidad para un nido, y lo abandonaron a partir de la llegada de la pareja de tocororos. Dos años seguidos estos últimos lo establecieron como su guarida, y entonces nos percatamos que la competencia era marcada e imperabala búsqueda de soluciones».

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Mientras un integrante de la pareja permanece en el nido o sale por escasos minutos, el otro se mantiene muy próximo y atento ante cualquier peligro o intruso. La flecha lo indica.

Luego de varias hipótesis este defensor de la Natura pensó en crear nidos artificiales que propiciaran confort a las aves. En realidad desconocía si serían aceptados, pues un cambio de hábitat pudiera derivar una catástrofe para la biodiversidad.

Con el apoyo de     Elvey de la Paz Fernández y Loreta Francisco Ramírez, del taller de alfarería perteneciente al vivero El Tamarindo de la capital provincial, pasaron del sueño a la realidad.

De la laboriosidad cotidiana surgió una decena de nidos elaborados con barro quellegaron a la finca para distribuirlospor el área donde los tocororos se reproducen cada año. Son lindas casitas, similares a un pequeño conuco o bohío, con su soporte a la entrada del orificio, mas como objetos extraños al principio los animales mostraron temor, y luego de una pasiva exploración, extendida durante días, aceptaron el nuevo dispositivo que resulta en extremoconfortable y hasta más refrescante.

Y cuál sería la sorpresa al constatarse que las «nuevas moradas» también eran preferidas por sus rivales carpinteros, por lo que Ramón no minimiza el deseo de ampliarlas para la venidera etapa de nidificación a fin de que no quede en una fase experimental.

Así este hombre de sabios conocimientos defiende su máxima de que toda ave que utilice huecos de árboles para anidar encuentre el espacio encaminado aprocrear.

COSTUMBRES Y CAPRICHOS DEL TOCORORO

Según las historias habita en la campiña cubana desde hace miles de años, y se concentran en determinadas partes de la geografía cubana. Las elevaciones orientales albergan millares de ejemplares, mientras en la Ciénaga de Zapata, las cordilleras pinareñas, y en el centro y occidente del archipiélago abundan en manadas.

Reproducen en la etapa idónea de marzo a junio, y ponen de dos a cuatro huevos incubados de 17 a 21 días.

Apoyado en su experiencia Ramón considera que «el tocororo es muy celoso. Mientras la hembra permanece en el nido el macho se mantiene muy cerca pendiente de cada detalle o peligro en la zona, pero luego alternanel período de incubación, y buscan el alimento de los pichones entre los dos».

Como toda especie existen signos que marcan el género, y uno de los distingos recae en el pecho.

FOTO 3El de los machos es blanco con vientre rojo; sin embargo, la hembra une pecho y vientre con tonalidad rojiza. Por demás en cada caso las alas y la cola comparten el azul y el verde, en tanto otras bandas alternan entre blanco y negro.

Vale señalar que los adultos utilizan idéntico nido de un año a otro durante el período reproductivo, y cuando no existía la modalidad de barro José Ramón Ortega veía que empleaban el tronco de árbol que acogió el nacimiento en etapas pasadas.

Desde su finca este villaclareño es feliz. Se declara enemigo de exterminar cualquier tipo de animal, y tampoco forma parte de sus códigos. En cambio siente un regocijo interno cuando aprecia en ellos una vitalidad incuestionable como la mostrada por el tocororo en aquellos parajes, en vuelo libre, y convertido en el emperador de La Yaya.

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El sitio suma ya unos 10 dispositivos de barro dispersos por el área donde se reproducen cada año. Al principio los tocororos mostraron temor, y luego de una pasiva exploración lo aceptaron.

PARA RECUADRO POR QUÉ ES EL AVE...¿POR QUÉ ES EL AVE NACIONAL?

Quiso la Naturaleza que estas aves portaran los colores de la enseña patria. Las plumas blancas de su pecho, el plumaje rojo del vientre, y la tonalidad azul presente en su cabeza son los colores de nuestra bandera, al tiempo que el verde se identifica con la campiña cubana.

Está considerada el ave más hermosa del país, pero a ello se suma la intolerancia para vivir en cautiverio como defensores plenos de la libertad.Sin esta sobrevive muy poco, y llega a perder todo su plumaje.

Vale aclarar que su caza o captura está prohibida según consta en la Resolución No. 81 de 1982 del Ministerio de la Agricultura, mientras existe un documento legal para sancionar a sus depredadores mediante el Decreto—Ley 200, del 22 de diciembre de 1999, que establece las Contravenciones respecto al Medio Ambiente.

CURIOSIDADES

— El tocororo es un ave endémica (*) de Cuba con dos variedades; una de ellas habita en la Isla de la Juventud (P. temnurusvescus). El macho tiene una longitud de 28 cm, mientras la cola mide de 14, 3 a 14,8 cm, aunque las hembras aventajan a los machos por escasas proporciones.

— Un detalle peculiar es que permanecen en reposo por largo tiempo con el pescuezo encogido, y solo abandona dicha posición para la búsqueda de alimentos con movimientos ágiles, pero a corta distancia.

— Aparecen con facilidad en bosques dotados de árboles mixtos, entre estos el almácigo, las yagrumas y los pinares. Anida en orificios recién abandonados y construidos por pájaros carpinteros.

(*) Especie o grupo restringido a una región. Propio, exclusivamente, de determinado país.

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