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Ricardo R. Gonzalez

Un tesoro en peligro

Una subespecie endémica de cactus trata de sobrevivir en Villa Clara ante impactos naturales recibidos en su hábitat. Se trata del Melocactus actinacunthus derivado del Cactus Melocactus matanzanus existente en territorio yumurino.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés y cortesía del entrevistado

El biólogo Iván Oliver Díaz, explica que tanto el Melocactus actinacunthus villaclareño como el que aparece en Matanzas son muy similares, y se diferencian por la cantidad de espinas que poseen pues de unas seis visibles en el de nuestra región su contrincante produce una o dos por encima.

Es un cactus redondo. Pudiéramos decir que raro y atípico descrito por la ciencia en 1976 cuando comenzaron a estudiarlo en la otrora Área Protegida Cubanacán. Desde entonces ha llovido mucho, y quizás esa humedad no resultó muy provechosa en determinado período de vida y atentó contra el feliz desarrollo de lo que está considerado una subespecie endémica de Villa Clara.

Bien lo sabe el biólogo Iván Oliver Díaz, especialista de conservación para plantas y animales del Área Protegida Reserva Florística Sabana de Santa Clara, al incluir al Melocactus actinacunthus en esa categoría determinada por la distribución limitada en una zona geográfica, ya sea una provincia, región, país o continente.

Este capítulo del endemismo abarca tanto la flora como la fauna, sobre todo aquellas especies que sufren los impactos de cambios mayoritarios en su hábitat, por lo que la ausencia de una respuesta genética conlleva a la disminución de la cantidad de ejemplares existentes y abre las puertas para una posible extinción.

Los sólidos conocimientos del entrevistado le permiten afirmar que en Cuba aparecen alrededor de 40 especies de cactus consideradas entre autóctonas y endémicas, con predominio de estas últimas, apoyado en el Inventario de la Flora cubana de 2017.

«La forma de cactus redondo posee una corona rojiza en la parte superior denominada cefalio, además de contar con espinas y cerdas en cuyo conjunto emergen las flores y tras ellas frutos que demoran semanas en desarrollarse».

Como la Natura regala encantos vale decir que las flores sorprenden en horas de la tarde, abren una sola vez al día y permiten apreciar su color llamativo con la particularidad de que son hermafroditas.

 

¿ESPECIE O SUBESPECIE?

 

De acuerdo con las últimas actualizaciones realizadas por expertos foráneos en años anteriores el Melocactus actinacunthus resulta una subespecie endémica de Villa Clara derivada del Cactus Melocactus matanzanus existente en territorio yumurino. Las hipótesis auguran la posible ocurrencia de una dispersión natural que involucra a determinadas aves portadoras de sus semillas en el continuo peregrinar, pero lo cierto es que ni en la zona de Rebacadero, donde está localizado el nuestro, ni en el área matancera las poblaciones rebasan los dos o tres centenares.

Una panorámica completa de este cactus villaclareño donado por una residente de la comunidad para la obtención de frutos como los que aparecen en la parte superior de la corona.

«Nunca se refirió en la zona una presencia superior a los 200 ejemplares; sin embargo, lo más triste radica en que figura, actualmente, entre las 50 especies más amenazadas en el país producto de la acción indiscriminada del hombre y los azotes de incendios forestales, aunque por suerte esa porción villaclareña solo registra uno ocurrido hace años que afectó el hábitat», argumenta Oliver Díaz.

El panorama se complica al afirmarse que si bien el cactus puede durar unas cinco décadas el territorio donde está localizado dispone de un ejemplar adulto, ya con 10 años de existencia, y otros seis pequeños. Cuatro de ellos son autóctonos y el resto obtenidos por semillas en el Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP) adscrito a la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas.

«No podemos hablar de población ante estas circunstancias debido a la pérdida de la información genética o genofondo al quedar pocos individuos.

— ¿Qué diferencia a este cactus de otros?

— Lo primero radica en su forma redonda unido a la corona en su superficie que no aparece en los restantes y es donde ocurre el proceso de reproducción.

— ¿Se han ensayado métodos para adaptarlo a otro medio?

— No han faltado, sobre todo en lugares donde existen rocas serpentinas similares sin obtenerse resultado. Para que este cactus desarrolle tiene que hacerlo en el sustrato original.

Observe el único ejemplar adulto que existe de esta subespecie en su hábitat.

Si alguna cualidad interviene en este proceso es la extrema paciencia. Lleva inventario, monitoreo de la especie, investigación y manejo con vistas a reducir aquellas acciones desfavorables para la subsistencia.

Por esto impera en tiempos de sequía extrema regarles agua semanalmente, cubrirlos con una malla y hierba seca encima a fin de evitar deshidratación, y en el caso de los muy pequeños se coloca otro protector para contrarrestar los efectos ocasionados por el arrastre de rocas y agua en el momento de ser transplantados.

Cuando los frutos son colectados hay que proceder a la selección de las pequeñas semillas apoyado en un microscopio. Y se colocan en los germinadores solo aquellas que reportan óptima calidad.

«Uno de los adultos murió en 2015 al parecer por el ataque de un hongo. La siembra debe realizarse en pendiente con el propósito de que el agua corra y suprimir el exceso de humedad. Este factor tiene una dualidad pues a mayor longevidad se requiere de menos agua, no así cuando la plantación es pequeña».

Los investigadores villaclareños tratan por todos los medios de salvar la especie, y no faltan los protocolos de manejo ante la limitada población existente.

«En la actualidad utilizamos diversos métodos protectores contra la acción depredadora de lagartos y aves, aunque en el caso de las hormigas resultan favorables porque remueven el polen. A ello se suma la constante vigilancia para evitar que el desenfreno de los coleccionistas lleve a actuaciones inescrupulosas».

No menos trascendente el aporte comunitario y la inclusión de las nuevas generaciones como promotores de la educación ambiental.

«Dos escuelas primarias que forman parte del Área Protegida: la Héroes del Moncada y Delfín Sen Cedré cuentan con un círculo de interés, denominado Melocacteros de Rebacadero, en cuyo aval aparecen múltiples distintivos y reconocimientos, entre ellos el Premio Relevante a nivel de municipio y la participación en el Festival de Cactus auspiciado por el Jardín Botánico Nacional, entre muchos otros que se extienden a nivel provincial».

Además entregan el premio Corona de Melocactus, con carácter anual, al integrante más destacado en las actividades del círculo de interés. En las dos oportunidades, luego de establecido, ha recaído en Erika Rega Salgueiro.

Ojalá que el desempeño humano en favor de la Naturaleza y las buenas intenciones de quienes la aman contribuyan a salvar una subespecie endémica, propia de nuestro terruño, que clama por un S.O.S. al constituir un tesoro en peligro.

Esta malla permite el muestreo preciso de la posición de flores y frutos sobre la corona como iniciativa que solo se realiza en esta provincia.

MEMORÁNDUM

— De 11 especias de melocactus descritas en Cuba anteriormente han sido reagrupadas en solo dos.

— Nuestra subespecie se desarrolla sobre rocas serpentinas con pocas capas vegetales y casi sin profundidad. En estas aparecen las raíces superficiales que se adhieren a las piedras y al maguey presente en la zona para convertirse en una planta nodriza que alimenta el «actinacunthus».

— La reproducción ocurre en períodos lluviosos, y en su tejido interior almacena mucha agua lo que le permite sobrevivir en tiempos de sequía.

— El tamaño de los ejemplares resulta variable. En la adultez sobrepasan los 10 cm de altura, mas presentan un crecimiento muy lento, y no es hasta los cinco años aproximados en que logra formar su corona.

CONTRASTES

El hecho asombra: Casi la mitad de la flora cubana aparece en peligro de extinción, a pesar de que el archipiélago presenta la mayor diversidad de plantas por km 2 en el universo.

Las realidades siguen sorprendiendo si se tiene en cuenta que el alto endemismo cubano resulta la característica sobresaliente de esta flora para situarse en el cuarto lugar del Orbe entre las plataformas insulares.

Sin embargo; casi la mitad de la vegetación manifiesta tendencias a desaparecer motivado por las acciones humanas indiscriminadas, como influencia predominante, sobre las 4 627 especies evaluadas.

De estas; 2 143 muestran algún grado de amenaza, 569 advierten peligro crítico, otras 249 están en peligro, mientras 151 son vulnerables, y 1 174 figuran en el rango de amenazadas.

Cuba dispone de la Lista Roja para su flora elaborada por expertos de más de 30 instituciones del país, Es lamentable que 25 especies florísticas se han declarado extintas por lo que apremia el examen sistemático de las variedades amenazadas e incrementar la educación ambiental a fin de restar los impactos.

A las acciones indiscriminadas del hombre se suman el efecto de las especies exóticas invasoras, la deforestación, la ganadería con libre pastoreo y las prácticas incorrectas de la agricultura.

Si se valoran de manera pormenorizada no cabe duda que sobre las irresponsabilidades ciudadanas y la aplicación incorrecta de varios métodos recae la culpabilidad de un panorama sin retroceso en unos casos, pero llamado a salvar en otros.

¿Tenemos o no nuestras Razones?   

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agosto 13, 2018 Posted by | Enlaces | , , , , , | Deja un comentario

Una carta (de) Cuba (Con + fotos)

foto-1A pesar de su diminuto tamaño, que le sigue al del zunzún, la cartacuba está considerada entre las especies más bellas de la avifauna cubana, y vive en bosques con barrancos. Una de sus curiosidades resulta la convivencia junto a los tocororos. 

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Imagine que usted vive esta aventura en tiempo real y figure como protagonista de un equipo deseoso de conocer las andanzas de un ave tan pequeña que apenas alcanza unos 10,6 cm de longitud.

Ahora está posada sobre la rama de un árbol como para concederle a nuestro colega Ramón Barreras el tiempo justo a fin de que capte su belleza y la deje plasmada en fotografía. Siempre desplazándonos con pasos muy lentos y entre el mayor silencio por parte de todos para no provocar su partida. Aun así al pájaro se le ve nervioso, mirando continuamente a su alrededor como temeroso al peligro. En medio de las circunstancias emite su canto característico hasta que levanta el vuelo y se marcha porque tampoco permite un acercamiento total.

Así nos adentramos a los caprichos de la cartacuba o pedorrera (Todus multicolor) cuya acuarela en el plumaje ofrece un panorama que resulta impresionante para quienes tienen el privilegio de tenerla relativamente próxima. De ella sobresale su pico, algo desproporcional con el resto del cuerpo, mientras los ojos muestran una mezcla de azul grisáceo que los hacen peculiares.

Ante todo…mucha paciencia. Esa que tiene José Ramón Ortega Caraballoso, al frente de la finca integral La Yaya, cercana a Santa Clara. Con él andamos y desandamos las brechas de esa área bendecida por la propia Naturaleza cuyo objetivo esencial es fomentar la diversidad de la flora y la fauna.

Nadie mejor que el propio Ramón para mostrarnos su Bosque Martiano. Él sabe que allí es el refugio preferido de la cartacuba, y explica las particularidades de sus nidos.

«La especie construye pequeños orificios en los declives de los terrenos, pudiéramos decir muy próximos al suelo blando. También en troncos de árboles que cuentan con algunos agujeros o utilizan cavidades naturales existentes en las piedras. La profundidad de los orificios no excede los 25 cm. Por suerte se reproducen y permanecen en el área para enriquecer la belleza del lugar», afirma este protector del entorno.

Como en La Yaya también se preserva y reproduce el Tocororo dentro de un hábitat natural el finquero reconoce que se multiplica en mayor cantidad nuestra ave nacional que los propios cartacuba a pesar de que no dejan de resultar aves carismáticas y dotadas de gracia.

ENTRE VERDE, ROJO, AZUL, GRIS Y BLANCO

De pronto uno de los ejemplares abandona el nido. Es tan rápido el movimiento que resulta casi imperceptible. Si bien se caracteriza por su belleza, rápido vuelo y sonido peculiar no puede soslayarse que reclama extrema tranquilidad debido a su pequeño porte y por la propia nobleza que reina en la especie.

Poco a poco nos acercamos al nido, pero es imposible observar porque siempre permanece uno de los integrantes en su interior. La hembra pone de dos a tres huevos, mientras que el proceso total de incubación oscila entre 13 y 17 días.

foto-2Este ejemplar habita en la finca integral La Yaya, un sitio que, por sus propias características, insiste y defiende la diversidad de la flora y la fauna por lo que mantiene un sistema de vigilancia para evitar la entrada de depredadores con armas de fuego y de cazadores furtivos

Por sus propias dimensiones estas aves no pueden realizar vuelos a largas distancias, pero antes de entrar al nido corroboran la no existencia de extraños en las proximidades para preservar sus huevos y los pichones.

Si algo hay cierto es que entre el tocororo, la cartacuba y el zunzuncito se disputan la primacía, pero cada uno tiene sus encantos y características. La cartacuba está considerada un ave endémica en un archipiélago estimado entre los de mayor exclusividad de plantas y animales propias, según estudios del Instituto de Recursos Mundiales que le otorga el lugar 15 al valorarse más de 200 naciones.

La propia entidad ubica a Cuba entre los primeros 25 países que atesoran dicha cualidad en el caso de los anfibios, reptiles o aves motivado por las características geográficas de un país rodeado de mar, y por sus condiciones climáticas que han beneficiado a las zonas montañosas.

En cuanto al endemismo ocupa el sitio preferencial la región oriental, seguido por la occidental, y por último la central, aunque las poblaciones de cartacuba se reportan en toda la nación y en la Isla de la Juventud, mas prefieren un entorno que le facilite las áreas boscosas, sin descartar los barrancos y farallones.

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Observe que la especie utiliza los orificios existentes en troncos de árboles para acondicionar sus nidos. La hembra deposita de dos a tres huevos, mientras que el proceso de incubación oscila entre 13 y 17 días. 

Todo lo que empieza debe concluir. Después de largas horas descubriendo las interioridades de la flora y la fauna en la finca La Yaya se impone la partida luego de haber escuchado una diversidad de cantares y sonidos.

Muchas veces llama la atención los diferentes trinos existentes en la avifauna, y por las propias conclusiones a las que arriban quienes pasan gran parte de sus vidas junto a ellas resulta evidente que la principal radica en el signo de identificación de cada especie, la otra es para establecer y dejar delimitado su territorio, una tercera como aviso de alimentación a los retoños, y también para demostrar las cualidades amorosas remarcadas en este febrero cuando las parejas de esa especie comprueben la fidelidad que le propicia su cartacuba.

MEMORÁNDUM

— La cartacuba adquiere su nombre de la región oriental del archipiélago de donde es oriunda, aunque resulta común en todo el archipiélago. Junto al tocororo y el zunzuncito está considerada entre las joyas de la ornitología en el país.

— Su denominación común de pedorrea la toma del sonido peculiar que emiten las alas al volar, quizás como táctica para ahuyentar a los insectos próximos al nido y poder capturarlos para la alimentación.

— En su coloración predomina el verde en la región dorsal, mientras combina el rojo en su garganta con el blanco gris, y algunas plumas rosadas en el vientre que aportan un toque único a la especie.

— Existen otras cuatro variedades muy similares por otros lares, mas la diferencia predominante radica en que la nuestra dispone de unas manchas azules a ambos lados del cuello.

foto-4También sitúan sus huevos en sitios próximos a la tierra expuesto más al peligro del resto de los animales que buscan su supervivencia.  (Foto: internet)

CONTRASTES

Todavía la necesidad de proteger al Planeta no es comprendida por muchos que, en afán personal, colocan trampas de captura destinadas a especies necesitadas de vivir en libertad para su supervivencia.

En el caso de la cartacuba aparece en la lista de las que no admiten el cautiverio debido a que su alimentación resulta, exclusivamente, a base de insectos, por lo que un encierro ocasionaría la muerte del ejemplar.

Y si a ello sumamos los propios depredadores naturales, como las bayoyas, que aprovechan la proliferación de nidos en sitios bajos para comer sus huevos, o el efecto de las hormigas que atacan a los frágiles pichones se pone en peligro el hábitat, a tenor de la existencia de regiones que sobresalen por el hecho de tener una planta o animal de distribución única o limitada en sus ecosistemas.

Próximo a celebrarse el Día del Amor y la Amistad la reflexión puede extenderse a un sentido más amplio porque amar y proteger a la Naturaleza, en lo concerniente a las actitudes humanas, es también preservar el patrimonio nacional y hacer por la vida.

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febrero 6, 2017 Posted by | Enlaces | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Tocororo: El emperador de La Yaya

El ave es conocida también como tocoloro, en tanto en algunos sitios de la porción oriental la denominan guatiníproveniente de un vocablo taíno. Por lo débil del pico no abren cavidades en los troncos de los árboles, por lo que utilizan aquellos orificios abiertos por los carpinteros para sus puestas.

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Las acciones de una familia villaclareña para preservar las especies y dirigir su entorno hacia el desarrollo sostenible se miran con beneplácito en lo que constituye un paraíso terrenal.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

El ave más bella de la fauna cubana está próxima. No emprende vuelo ante intrusos, y permanece casi inmóvil en acto de exhibir sus atributos.Tampoco necesita de sobredimensionados pavoneos porque, verdaderamente, impacta. De vez en cuando lanza su canto desde la rama con sonidos reiterados que asemejan un to-co-ro-ro del que adquiere su nombre.

Mas su cantinela se mezcla entre ecosque pudieran simular códigos de avisos.En esos instantes la cola tiembla, mueve su cabeza, y los ojos rojizos mirandesde la altura ese panorama apacible que ofrece la finca integral La Yaya, un punto de la Sabana Santa Clara convertido en un paraíso terrenal donde las virtudes humanas calan profundo en los visitantes.

FOTO 4«La tranquilidad del lugar rodeado de frutales, insectos, y amplia vegetación garantizan la permanencia de la especie en la zona al encontrar los nutrientes principales», considera José Ramón Ortega Caraballoso, al frente de la finca integral La Yaya.

Que lo diga José Ramón Ortega Caraballoso, máximo inspirador del sitio, al relatar que, en tiempos atrás, el tocororo (Priotelus temnurus) no era muy común en su patio hasta que comenzó la reproducción en viejos troncos de árboles motivada, quizás, por la tranquilidad de un paisaje rodeado de frutales, algunos insectos, y amplia vegetación que garantizanlos nutrientes.

Múltiples incógnitas le surgieron a Ramón al ver que la presencia de las aves se incrementaba, entre ellas la de cómo enfrentar una supuesta «explosión demográfica»sin que abandonaran el lugar. La incertidumbre prevaleció hasta que en una jornada despertó y experimentó la alegría de encontrar la primera reproducción.

«Se logró en el tronco de un almacigo, afectado por un rayo, que secó a la postre. Allí los carpinteros hicieron primero la cavidad para un nido, y lo abandonaron a partir de la llegada de la pareja de tocororos. Dos años seguidos estos últimos lo establecieron como su guarida, y entonces nos percatamos que la competencia era marcada e imperabala búsqueda de soluciones».

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Mientras un integrante de la pareja permanece en el nido o sale por escasos minutos, el otro se mantiene muy próximo y atento ante cualquier peligro o intruso. La flecha lo indica.

Luego de varias hipótesis este defensor de la Natura pensó en crear nidos artificiales que propiciaran confort a las aves. En realidad desconocía si serían aceptados, pues un cambio de hábitat pudiera derivar una catástrofe para la biodiversidad.

Con el apoyo de     Elvey de la Paz Fernández y Loreta Francisco Ramírez, del taller de alfarería perteneciente al vivero El Tamarindo de la capital provincial, pasaron del sueño a la realidad.

De la laboriosidad cotidiana surgió una decena de nidos elaborados con barro quellegaron a la finca para distribuirlospor el área donde los tocororos se reproducen cada año. Son lindas casitas, similares a un pequeño conuco o bohío, con su soporte a la entrada del orificio, mas como objetos extraños al principio los animales mostraron temor, y luego de una pasiva exploración, extendida durante días, aceptaron el nuevo dispositivo que resulta en extremoconfortable y hasta más refrescante.

Y cuál sería la sorpresa al constatarse que las «nuevas moradas» también eran preferidas por sus rivales carpinteros, por lo que Ramón no minimiza el deseo de ampliarlas para la venidera etapa de nidificación a fin de que no quede en una fase experimental.

Así este hombre de sabios conocimientos defiende su máxima de que toda ave que utilice huecos de árboles para anidar encuentre el espacio encaminado aprocrear.

COSTUMBRES Y CAPRICHOS DEL TOCORORO

Según las historias habita en la campiña cubana desde hace miles de años, y se concentran en determinadas partes de la geografía cubana. Las elevaciones orientales albergan millares de ejemplares, mientras en la Ciénaga de Zapata, las cordilleras pinareñas, y en el centro y occidente del archipiélago abundan en manadas.

Reproducen en la etapa idónea de marzo a junio, y ponen de dos a cuatro huevos incubados de 17 a 21 días.

Apoyado en su experiencia Ramón considera que «el tocororo es muy celoso. Mientras la hembra permanece en el nido el macho se mantiene muy cerca pendiente de cada detalle o peligro en la zona, pero luego alternanel período de incubación, y buscan el alimento de los pichones entre los dos».

Como toda especie existen signos que marcan el género, y uno de los distingos recae en el pecho.

FOTO 3El de los machos es blanco con vientre rojo; sin embargo, la hembra une pecho y vientre con tonalidad rojiza. Por demás en cada caso las alas y la cola comparten el azul y el verde, en tanto otras bandas alternan entre blanco y negro.

Vale señalar que los adultos utilizan idéntico nido de un año a otro durante el período reproductivo, y cuando no existía la modalidad de barro José Ramón Ortega veía que empleaban el tronco de árbol que acogió el nacimiento en etapas pasadas.

Desde su finca este villaclareño es feliz. Se declara enemigo de exterminar cualquier tipo de animal, y tampoco forma parte de sus códigos. En cambio siente un regocijo interno cuando aprecia en ellos una vitalidad incuestionable como la mostrada por el tocororo en aquellos parajes, en vuelo libre, y convertido en el emperador de La Yaya.

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El sitio suma ya unos 10 dispositivos de barro dispersos por el área donde se reproducen cada año. Al principio los tocororos mostraron temor, y luego de una pasiva exploración lo aceptaron.

PARA RECUADRO POR QUÉ ES EL AVE...¿POR QUÉ ES EL AVE NACIONAL?

Quiso la Naturaleza que estas aves portaran los colores de la enseña patria. Las plumas blancas de su pecho, el plumaje rojo del vientre, y la tonalidad azul presente en su cabeza son los colores de nuestra bandera, al tiempo que el verde se identifica con la campiña cubana.

Está considerada el ave más hermosa del país, pero a ello se suma la intolerancia para vivir en cautiverio como defensores plenos de la libertad.Sin esta sobrevive muy poco, y llega a perder todo su plumaje.

Vale aclarar que su caza o captura está prohibida según consta en la Resolución No. 81 de 1982 del Ministerio de la Agricultura, mientras existe un documento legal para sancionar a sus depredadores mediante el Decreto—Ley 200, del 22 de diciembre de 1999, que establece las Contravenciones respecto al Medio Ambiente.

CURIOSIDADES

— El tocororo es un ave endémica (*) de Cuba con dos variedades; una de ellas habita en la Isla de la Juventud (P. temnurusvescus). El macho tiene una longitud de 28 cm, mientras la cola mide de 14, 3 a 14,8 cm, aunque las hembras aventajan a los machos por escasas proporciones.

— Un detalle peculiar es que permanecen en reposo por largo tiempo con el pescuezo encogido, y solo abandona dicha posición para la búsqueda de alimentos con movimientos ágiles, pero a corta distancia.

— Aparecen con facilidad en bosques dotados de árboles mixtos, entre estos el almácigo, las yagrumas y los pinares. Anida en orificios recién abandonados y construidos por pájaros carpinteros.

(*) Especie o grupo restringido a una región. Propio, exclusivamente, de determinado país.

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junio 30, 2016 Posted by | Enlaces | , , , , , | Deja un comentario

   

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