Juan Valentín Lorenzo Ginori: «Vivo con la intensidad de mi tiempo»

Declara el Dr. en Ciencias que en días recientes se sumó a los profesionales de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas con la Categoría Docente Especial de Profesor Emérito

Por Ricardo R. González

Fotos: SMB y colaboración familiar

Juan Valentín Lorenzo Ginori es un hombre realizado. Prefiere que lo vean inmerso en las bondades y tropiezos de la cotidianidad sin adjetivos sobredimensionados ni halagos grandilocuentes. De su padre aprendió las lecciones más honestas de la vida. Un técnico electricista que partió, definitivamente, en 1999, y quien lo motivara a seguir el camino del oficio.

A él le dedicó el mayor de los regalos cuando a los 21 años lo viera convertido en todo un ingeniero electricista durante la graduación universitaria de 1969. Desde entonces se traza el camino de este esperanceño que en días recientes recibió la Categoría Docente Especial de Profesor Emérito de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV).

No es un extraterrestre ni alguien encerrado en la burbuja exclusiva del magisterio. Marchó a alfabetizar con solo 13 años, y más allá de la docencia y la investigación se declara amante del deporte. El fútbol, el béisbol y el voleibol los disfruta como espectador; sin embargo, el atletismo le fascina para mantener el bienestar físico.

De la música prefiere varios géneros, y aunque confiesa no ser gran bailador tampoco constituye un cero a la izquierda.

Ya el almanaque le indica 70 años; de ellos, cinco décadas de ejercicio profesional, y dentro de su título de ingeniero electricista en telecomunicaciones y electrónica buscó los espacios más gustados porque no había tenido vocación para desempeñarse en otras esferas.

Un currículo de más de 30 páginas descubre a esta persona de bien, y entre tantas responsabilidades, méritos, participación internacional, tutorías… destaca que le ha quedado tiempo para vivir.

«Siempre he reservado una parte de este de una manera normal, pendiente de mi hijo y mi cónyuge. Quizás no les dediqué todo el que hubiera querido, pero llevé una vida familiar bastante estable también con mis padres, y no pudiera dedicarme a mis labores sin el apoyo de mi esposa».

— Durante la ceremonia de entrega de la Condición de Profesor Emérito el primer nombre que Ud. mencionó fue el de Maritza. ¿Qué representa en su trayectoria?

— Dentro de poco cumpliremos las bodas de oro. Ha compartido conmigo los buenos momentos y los no tan agradables. Y ahí está Maritza Pérez Fabelo como apoyo fundamental. Lo que he dicho es un acto de justicia, a lo mejor por ser graduada de Psicología, con 45 años de ejercicio, sabe llevar muy bien su profesión.

La rectora de la UCLV, Dra. Osana Molerio Pérez, concedió el diploma acreditativo y un cuadro de José Martí al condecorado.

— Dentro de todas las ramas ¿cuál ha sido el momento más difícil?

Cuando por necesidades de la UCLV me nombraron jefe del departamento de Física. Estuve seis años. Había sido profesor de la asignatura como alumno ayudante. Ello me enseñó que la Física tiene sus complejidades y guarda distancia con lo que uno aprende en las carreras de ingeniería.

— ¿Contratiempos?

— Quise dar una respuesta a fin de mejorar mi formación en Física y eso me apartó de la línea que llevaba. Cuando concluí la responsabilidad tuve que recuperar ese tiempo, y pase al Centro de Estudios de Electrónica y Tecnologías de la Información (CEETI), aunque nunca he abandonado la docencia, tanto de pregrado como de postgrado.

— ¿Un solo momento difícil?

— Hay otro. Asumí las funciones de decano en la Facultad de Ingeniería Eléctrica. Requería consagración y estuve dos años. Debido a la intensidad de las responsabilidades mi actividad como docente e investigador se deprimió.

— En tiempos complejos de periodo especial ¿cómo logró vencer obstáculos para llegar puntual y ejercer las responsabilidades profesionales?

— Aunque parezca paradójico fue una de mis mejores etapas. Fidel planteó que el desarrollo de las ciencias podían vencer todas las limitaciones y se le dio mucho auge a la investigación científica con nuevas dependencias dedicadas a ella. Me designaron director de lo que era el CEETI. Íbamos en bicicleta a diario a pesar de que la alimentación no era la mejor, y como soy de buen apetito algunos platos que no resultaban preferidos por mis colegas me lo cedían en el comedor de la Universidad. Increíblemente en esos años completé mi formación como científico.

— Ha tenido que ver con la ingeniería biomédica ¿De qué manera?  

— Constituye una rama importante de la tecnología. Realizamos aplicaciones en colaboración con el Centro de Neurociencias de Cuba para el almacenamiento de las señales dirigidas a electrocardiogramas, encefalogramas y otras variantes; sin descartar el estudio de pacientes con algoritmos novedosos cuyas experiencias se publicaron en revistas internacionales.

«Otros estudios recayeron en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, y sobre el mejoramiento de la calidad en las imágenes médicas obtenidas mediante la tomografía axial computarizada (TAC), entre otros».

— La carrera de Ingeniería Biomédica quedó establecida en la UCLV. De pronto, desapareció…

— Luego de siete años de ejercicio decidieron dejarla solamente en la   Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría de La Habana (CUJAE) y en la Universidad de Oriente. Llegamos a graduar de 150 a 170 profesionales, y en la actualidad impartimos postgrados para los diplomados en esa carrera que laboran en las provincias centrales.

— Si tuviera la posibilidad de modificar aspectos de la docencia actual ¿cuáles cambiaría?

— Los programas están siempre en cambio y actualización según los tiempos. Hay que impregnar la dialéctica, y un componente fundamental del trabajo del profesor es la concepción adecuada de los contenidos de cada modalidad de estudio.

— Desde su punto de vista ¿qué requisitos consolidan a un buen profesor?

— Un dominio profundo de las disciplinas que imparte, un caudal de actualización, conocimientos de los principios pedagógicos básicos, y mucho respeto hacia los alumnos. Nunca puede considerarse que una pregunta es insulsa. Y tengo la satisfacción de contar con un estímulo creado por la FEU, consistente en la Tiza de Oro, según la visión que poseen los estudiantes sobre sus docentes.

— Con toda sinceridad ¿Ha ocurrido que los alumnos le hagan preguntas que no ha sabido responder?

— Afirmativo. Me encanta que suceda. Del estudiantado he aprendido mucho. Es también un aula dentro de otra. Cuando enfrento una asignatura trato de resolver la mayor cantidad de dificultades del libro de texto. Hay algunas muy difíciles y voy dejando la solución para después. Da la casualidad que en un curso de maestría un alumno muy bueno se refirió a un problema que él no había resuelto y yo tampoco. Eso me costó casi dos noches sin dormir hasta que le llevé la respuesta.

Una vez en casa el laureado comparte el diploma con Maritza Pérez Fabelo, su esposa, y colaboradora en todo lo alcanzado.

— Entre la Matemática y la Física ¿cuál prefiere?

— Tengo más vínculo con la primera y sustenta más las asignaturas que he impartido, aunque la Física es la ciencia madre del método científico. En el Dpto. de Física crearon un diploma para reconocer a los físicos por Naturaleza y tengo el honor de que haya llegado a mí. Admiro la Física, aunque no soy especialista.

— ¿Y entre la docencia y la investigación?

— La docencia tiene un papel fundamental en la formación del investigador universitario. Al impartir asignaturas se adquiere una disciplina universal. Abrazo más la investigación, a pesar de que la docencia tiene un rol importante, y me gusta mucho la tutoría.

— ¿Es cierto que Ud. le pronosticó un buen futuro a Miguel Díaz—Canel Bermúdez sin resultar un previsor?

— Lo tuve en mi aula en la época en que yo fungía como jefe de la carrera de Electrónica. Era estudiante destacado y lo vinculé como alumno ayudante. Tenemos incluso un artículo conjunto escrito para una revista. Él terminó su tesis en el Instituto Técnico Militar José Martí (ITM), mantuvimos el vínculo, y lo animé a que trabajara en la UCLV. Así lo hizo como profesor durante tres años.

«Por sus características integrales en cierta oportunidad le dije que llegaría muy lejos. No me equivoqué. Nos hemos reencontrado varias veces y siempre recuerda ese detalle».

— ¿Qué le ocurrió a Lorenzo Ginori con un brazo enyesado?

— Tuve un accidente durante un corte de caña y me enyesaron el brazo. Soy normalmente derecho, y los alumnos pensaron que se suspenderían las clases. Cuál fue la sorpresa al ver que utilizaba la mano izquierda sobre el pizarrón. No había escapatoria.

— ¿Y en los Juegos Criollos de 2003?

— Era, cuando aquello, decano de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y convocaron a un maratón masivo. Yo corría unos 5 km tres veces a la semana, y el trayecto competitivo estaba previsto desde la zona de El Gigante hasta la Universidad. Cuando llegué al punto de partida solo encontré a tres profesores de Educación Física y unos diez estudiantes del equipo de Atletismo. Nadie más. No me quedaba otro remedio que participar, y ni hablar de resultados. No fui el último en llegar porque uno de los estudiantes se lesionó durante la carrera y concluí en la penúltima posición.

— Entre tantos distintivos ¿cuáles no dejaría de mencionar?

— Las ordenes Frank País de I y II grados, y la Orden Carlos J. Finlay, conferidas por el Consejo de Estado, la Categoría Docente Especial de Profesor Emérito de la UCLV, y la de Académico de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC).

— ¿Cómo ve Lorenzo Ginori a Lorenzo Ginori?

Alguien que ama su profesión, que trata de darlo todo sobre la base de ser cada día mejor persona, y el que desea años de lucidez para formar a las nuevas generaciones y científicos.

«Un cubano que comparte las realidades de su país y vive con la intensidad de mi tiempo. Quien ve en el futuro un reto y compromiso de entregarle las mejores formas para contribuir a que resulte exitoso. Ah…, y quien seguirá viendo al Tren Universitario como el medio disponible para llegar a mi primer y único centro de trabajo: la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas».

PEQUEÑO DOSSIER

Se graduó en 1969 en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas y obtuvo su doctorado en Ciencias Técnicas en 1982, con 34 años, y sin estar liberado de sus funciones. Master en Ingeniería de Telecomunicaciones en el Instituto Superior Politécnico José A. Echeverría, La Habana, 1975. Profesor Titular Consultante de la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la UCLV, e Investigador Titular.

En el centro de estudios superiores ha sido Jefe del Dpto. de Electrónica (1974-84), Vicedecano (1985-86), Director del Centro de Estudios de Informática (1986), Jefe del Dpto. de Física (1986-1991), Director del Centro de Estudios de Electrónica y Tecnologías de la Información (CEETI, 1992-2001 y desde 2004 hasta 2009), y Decano (2002-2003).

Tiene más de 160 ponencias, siete libros, 12 Premios CITMA. Ha impartido diversos cursos y seminarios de postgrado, sin descartar el asesoramiento a catorce tesis de maestría, diez tesis doctorales, y es miembro de los Comités Académicos de los programas de Maestría en Señales y Sistemas y del Comité Científico de Doctorado en Informática.

Resaltan sus conferencias en universidades de México, Canadá, así como sus estancias investigativas en instituciones de España, Bélgica, Brasil e Italia, entre otros méritos.

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Chequean detalles para inicio del curso en Universidad Médica villaclareña

El doctor Jorge González Pérez dejó varias recomendaciones para el inicio del curso escolar en la Universidad Médica al encabezar la comitiva que chequeó cada aspecto.

Por Ricardo R. González

La mira de los expertos que integraron la visita gubernamental del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) para valorar las condiciones de inicio del curso escolar 2018-2019 en la Universidad Médica de Villa Clara resultó justa y determinante en sus evaluaciones.

Luego de recorrer cada recodo de la institución central y sus filiales en los diversos territorios apreciaron avances respecto a otros años; pero existen detalles que, por múltiples razones, se arrastran con el tiempo sin encontrar loables salidas, sobre todo en aspectos constructivos y de infraestructura.

A propósito el doctor Jorge González Pérez, director nacional de Docencia Médica, alertó sobre las nefastas consecuencias que traen los maratones de última hora en el finalismo constructivo, por lo que deberá prevalecer, ante todo, el sistemático chequeo de la calidad bajo la supervisión constante de inversionistas o jefes de obra.

En este sentido quien encabezó la comitiva reconoció que si bien existen innumerables limitantes de recursos y que el financiamiento conspira contra la buena marcha de los programas no pueden minimizarse las posibles soluciones bajo la égida de las prioridades.

«Avanzar hasta donde se pueda, tanto por disponibilidades económicas y materiales, pero sin perder tiempo en todo lo que sea posible adelantar», subrayó.

Trascendió que las condiciones en los dormitorios no muestra la mejor cara de acuerdo con el estado de la redes hidrosanitarias y eléctricas, como tampoco exhibe un feliz rostro la Facultad habilitada para impartir las tecnologías de la Salud.

Lien Duardo Castellón, miembro del Buró Provincial del Partido, también ponderó los avances de un curso a otro, mas insistió en velar por cada arista, incluso desde el punto de vista estético, si se tiene en cuenta que muchos de los educandos pasan la mayor parte del tiempo en el plantel, y necesitan que tanto su imagen como las condiciones propicien el confort necesario a fin de compartir los estudios y la vida.

Ya existe un cronograma encaminado al mejoramiento del entorno, a tenor de los años de inaugurada la institución que celebró su graduación 50.

Además de las reparaciones y mantenimientos —llamados a ser sistemáticos— se valoró el estado de los insumos, las carencias de varios renglones, así como las disponibilidades de la base material de estudio, y la necesidad de insistir en la informatización como herramienta elemental para el conocimiento, pero a la vez con vistas a disminuir la sobrecarga de informes y materiales impresos.

El reconocido especialista en Medicina Legal, doctor González Pérez, distinguió el nivel de organización que poseen las Ciencias Básicas, así como las condiciones del Museo de Ciencias Básicas y Biomédicas y la Sala de Historia que las hacen liderar entre las instituciones de la enseñanza médica en el país.

También destacó la participación en Fórum estudiantiles con meritorios resultados durante cinco años, considerado como récord nacional, sin descartar las acciones que influyen en la formación de los educandos, su vinculación a las áreas de Salud y la proyección comunitaria.

Al decir de la rectora de la Universidad Médica, doctora Ida Santana Pérez, el centro asumirá el nuevo período lectivo con una matrícula general de 9 778 estudiantes; de ellos, casi 2 000 de nuevo ingreso, cifra superior al curso precedente, y 324 extranjeros de unas 15 nacionalidades.

Sus más de 3 220 profesores impartirán 11 disciplinas por curso regular diurno, siete en los establecidos por encuentro, otro tanto para la de técnicos superiores de ciclo corto, y ocho en la formación de técnicos con duodécimo grado, entre otras modalidades.

Según estimados 510 escenarios del sector acogerán el ejercicio docente y el aprendizaje de quienes siguen las diversas disciplinas médicas y complementarias en los 13 municipios villaclareños.

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Academia Cubana de la Lengua expresa su desacuerdo con eliminar examen de Español para los IPVCE

El distintivo del IPVCE se retomó desde hace unos años. Foto: Nelson Rodríguez Roque/ Cubadebate.

Ante la medida tomada por las autoridades del Ministerio de Educación acerca de la eliminación del examen de Español como requisito de ingreso a los Institutos Preuniversitarios de Ciencias Exactas, la Academia Cubana de la Lengua hace constar las siguientes consideraciones:

PRIMERO:

Sobre la base de principios fundamentales e irrenunciables acerca de la conveniencia de mantener una educación pública y laica, sin motivaciones económicas inmediatas que puedan sesgar su funcionamiento, con énfasis en el conocimiento y la ciencia, con un sentido de equidad que permita total acceso, y concebida como deber y derecho, hace ya varios años, los Ministerios de Educación y Educación Superior determinaron incluir el examen de español como requisito de ingreso a la universidad para todos los estudiantes que optaban por carreras, cualquiera fuera su índole, en el entendido de que como parte de los requerimientos profesionales imprescindibles se encuentra el dominio adecuado de la lengua materna.

Esta medida ha sido completamente justa y apropiada no solo dado el carácter patrimonial, identitario, simbólico y testimonial que la lengua materna tiene para todos los integrantes de una comunidad, sino también por la condición de habilidad profesional indispensable que el dominio de la lengua reviste.

SEGUNDO:

La competencia lingüística necesaria y suficiente de cada profesional para ejercer su especialidad con éxito no es equivalente, sin embargo, a contar con la capacidad para evaluar o tomar decisiones en temas lingüísticos que atañen a todos, para lo cual parece necesario el concurso de especialistas en la materia.

En los últimos años, en atención a criterios seguramente valiosos, aunque parciales, hemos asistido al abandono de la medición de la habilidad de dictado, fundamental para los profesionales; a la falta de estrategias efectivas en relación con el dominio de la lengua española, inversamente a la potenciación de las lenguas extranjeras, en particular el inglés; y a la falta de congruencia entre las posturas teóricas ante la lengua y las acciones prácticas en que ellas se manifiestan.

TERCERO:

Los instrumentos con que se cuenta evidencian, sin embargo, más allá de cifras y porcientos, manquedades reales en la formación de los futuros profesionales en cuanto a la ortografía y la distinción entre el código oral y el escrito, la capacidad para lograr una coherencia adecuada, sobre la base del manejo de los recursos cohesivos; la creatividad y disponibilidad de ideas para la construcción de textos; en resumen, que nuestros jóvenes aspirantes a carreras universitarias aún afrontan dificultades en el manejo de su instrumento expresivo, no solo ortográficas, sino de calidad de las ideas, de coherencia y cohesión, que demandarían una ejercitación mayor y más creativa, una evaluación más sistemática y consecuente, y, en particular, colocar la responsabilidad del conocimiento esencialmente en el propio alumno, en la medida en que ese aprendizaje se convierta en significativo para él. Los resultados, incluidos los obtenidos en el Español básico que se evalúa a los matriculados en los cursos para trabajadores y por encuentros como parte ya de su proceso formativo inicial, permiten afirmar que las medidas tomadas no han sido aún totalmente efectivas.

La preferencia por otras normas, los rasgos de inseguridad y los fenómenos de prestigio encubierto que revelan las investigaciones pudieran estar influyendo en la desatención de la lengua propia.

CUARTO:

La experiencia demuestra que mientras más independencia se da al estudiante, y más se le deja hacer, se toma en cuenta su opinión, o se reta su capacidad, más se desarrolla el joven, e incluso más disfruta lo que hace; en consecuencia, como se sabe que la posibilidad de pasar un examen para lograr un objetivo concreto se convierte en un incentivo para lograr habilidades lingüísticas como las comentadas, la decisión adoptada no favorece, más bien desestimula el interés del estudiante.

Las causas de la decisión parecen relacionarse con el rescate de los objetivos fundacionales de esos centros, la distribución de asignaturas por campos del saber, y la voluntad de dar mayor peso a las asignaturas específicas de interés del estudiante sin aumentar la cantidad de exámenes. Mientras existe un requisito de haber alcanzado 90 puntos en la Matemática y la ciencia específica seleccionada para poder optar por el IPVCE, no lo hay, en cambio, para la lengua.

Parece ocioso insistir en que la esencial fuente de conocimiento, que situamos en la observación, el estudio, la ciencia, una ciencia específica, la práctica… pasa necesariamente por una lengua: se piensa en esta lengua, se observa en la lengua, se trabaja en la lengua, se hace ciencia en la lengua. De ahí que si queremos formar científicos cabales no podamos descuidar este aspecto.

QUINTO:

Convendría pensar, entonces, en soluciones alternativas que respondan a los mismos objetivos: por ejemplo, que los estudiantes se examinen de Matemática e Historia en un primer nivel de selección, que sirva de filtro, y que para lograr el ingreso definitivo a la especialización examinen Español y la materia de su interés. También puede pensarse en un único examen con cuatro secciones de puntuación equitativa que sería calificado por los profesores de todas las materias. Otras ideas que contribuyan a mantener el requisito indispensable de lengua serían también valiosas.

Finalmente, en cualquier caso, la Academia Cubana de la Lengua expresa su desacuerdo con la decisión y reitera su disposición de colaborar, como lo ha venido haciendo, en cualquier empeño que contribuya al conocimiento y cultivo de la lengua propia.

(Con información de Academia Cubana de la Lengua)

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Amplía atención poblacional la Universidad Médica de Villa Clara

ciencias-medicas-exterior-y-alumnosPor Ricardo R. González

Con la ampliación de un salón destinado a intervenciones quirúrgicas bucales y maxilo faciales menores se incrementan las potencialidades formativas y de atención poblacional en la Universidad de Ciencias Médicas (UCM) Dr. Serafín Ruiz de Zárate de Villa Clara.

Ello mejora el espectro estomatológico en una provincia que presenta serias limitantes en cuanto al número de instalaciones dedicadas a la cirugía bucal.

La doctora Olga Lidia Veliz Concepción, decana de la Facultad de Estomatología donde radica el nuevo salón, explicó que además de los profesionales de la UCM la dependencia queda abierta para otros especialistas de la rama acreditados en el territorio.

Las acciones incluyen operaciones periodontales a fin de eliminar irregularidades o reformar el tejido situado alrededor de las encías, sin descartar otros fines estéticos.

Esta afección transita por múltiples fases, y puede variar desde una simple inflamación en las encías hasta un marcado daño en los tejidos y huesos que sostienen los dientes debido a la presencia de la placa dentobacteriana que, al no eliminarse, induce al llamado sarro.

Aunque dicho servicio prioriza a los pacientes de los consultorios médicos pertenecientes al policlínico Chiqui Gómez, de la capital provincial, también brinda atención a los remitidos por las áreas de Salud de toda la provincia.

Veliz Concepción subrayó que la nueva disponibilidad influye sobremanera en el proceso formativo de pre y postgrado en una Facultad evaluada de excelencia, al tiempo que constituye una vía para potenciar la captación de divisas mediante cursos y entrenamientos de acuerdo con las modalidades establecidas por el sistema médico cubano.

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Con las manos del alma

foto-1Laura Linet moldea el barro y despliega sus habilidades manuales como parte de una historia apoyada en la perseverancia familiar y el aporte de muchos que engrandecen la obra.

Cuando la sensibilidad multiplicada entre muchos y la perseverancia familiar se abrazan no existen barreras que limiten la vida aunque un Síndrome de Down afecte a la protagonista de esta historia.

Por Ricardo R. González

Fotos: Rogelio Mora Rojas

Las estribaciones del Escambray villaclareño conocen esta historia. La han visto crecer y empinarse con ella, como lo hace el sol de cada día desde Las Calabazas, un punto situado justamente a nueve kilómetros del poblado de Güinía de Miranda, donde Laura Linet Soto Ramos pasea sus sueños por la vida.

Ahora moldea el barro hasta lograr la figura deseada. Poco a poco configura la jarrita y una vez terminada escoge los colores a fin de vestir su obra. Nadie la presiona ni tampoco le sugieren aquellas tonalidades a utilizar, y ante la acuarela se decide por el azul, blanco y rojo como los de su bandera cubana. Así desarrolla el mundo creativo bajo los instintos que mueven el timonel de la imaginación.

Laura ya tiene 15 años y celebró su anhelada fiesta. Lindas fotografías le acompañan y a través del tiempo ha vencido los derroteros impuestos por el destino. De sus manos surgen macramés e infinidades de objetos artesanales confeccionados a base de materiales desechables.

Tampoco es extraño que recorte o mueva las agujetas para lograr un esmerado tejido, y que guste de la danza o del baile con apreciables aptitudes.

Una historia común que pudiera resultar intrascendente; sin embargo, Laurita es de esos casos que llegan al universo con una alteración en un par de cromosomas y marcan a las criaturas bajo el Síndrome de Down.

EN BUSCA DEL ARCO IRIS

La perseverancia familiar y el aporte de muchos devienen piedras angulares en el día a día de la joven que sigue siendo para todos una niña mimada. Bien lo sabe Yaimara Martínez Sarduy, quien además de ser su tía funge como instructora de Artes Plásticas y ha desarrollado el proyecto Un diamante en la montaña como joya que pule su brillo.

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Junto a su mamá Ania Ramos quien 15 años después del nacimiento de su primogénita trajo al mundo a Leandy.

Ella pone en práctica esa paciencia necesaria ante casos que no todos los días manifiestan idéntica disposición.

«Para lograr las motivaciones utilizo el juego y las adivinanzas sin forzar comportamientos. Es increíble sus preferencias hacia la pintura, la elaboración de objetos o las acciones apoyadas en barro y papel maché», subraya Yaimara.

Y dentro de ese mundo van en busca del arco iris, con el aporte de otros instructores como Yuneski Martínez Fuentes, especialista en música, que no deja de reconocer el rápido aprendizaje de su alumna, o de Ismary Valera Ibargollín, la promotora de la comunidad Las Calabazas, empeñada en la búsqueda de nuevos escenarios para continuar descubriendo el universo.

La complicidad de Yaimara, Yuneski e Ismary va más allá. Todos unidos buscan un proyecto integral en el que se den la mano el teatro, la danza, y la música en perfecta fusión.

Por sus propias características Laura habla poco, solo la entiende su familia, pero resulta muy cariñosa y su comportamiento no es nada agresivo. Quizás extraña mucho la escuelita José Galindez donde comenzó a transitar por esos laberintos inagotables del conocimiento gracias al sacerdocio de su maestra Margarita Bravo Rodríguez y de sus profesores de Educación Física y de Ajedrez.

Desde allí la menor limpiaba el entorno, izaba la bandera, y mostraba todo su interés en descubrir el universo hasta que un día el plantel cesó debido a la reestructuración educacional.

Ahora recibe los conocimientos mediante Daisy Toscano, una maestra ambulatoria que reside muy distante de la vivienda y quien no puede llegar a diario hasta la modesta casita ubicada en Las Calabazas.

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Laura domina al alazán sin contratiempos. En realidad es también parte de su vida que no conoce de temores.

Parece un sueño pero es real. Por eso se recuerda al poeta al reafirmar que «solo el amor engendra la maravilla». Coincide en ello Félix Marín Correa, el presidente del Consejo Popular de Güinía de Miranda, quien no deja de reiterar su gratitud por estas acciones dirigidas a la reinserción de Laura a la vida social. Incluso el proyecto cultural que la convierte en protagonista lo presentan en cuantos espacios sean posible y hasta sale de los marcos de la localidad. No por gusto suma tantas distinciones y reconocimientos.

En sus 27 años de ejercicio gubernamental considera que constituye una excelente motivación para que casos similares sepan que existen ventanas abiertas porque también tienen ganado el derecho a la vida, y para demostrarlo mensualmente programan una actividad organizada por la familia, los instructores y el consejo popular en la medida de las posibilidades.

«Gracias a todos, y a una Revolución que permite dignificar la existencia lo rural crece y se viste de gala en pleno lomerío del Escambray», puntualiza Marín Correa.

LAS CONFESIONES DE ANIA

Los instintos maternales despiertan el caudal de las emociones en Ania Ramos Sarduy. A veces su voz se ahoga invadida por el sentimiento, a tal punto que no puede olvidar el instante en que le confirmaron el diagnóstico de su hija. A partir de entonces creó las herramientas para enfrentar la realidad contra vientos y mareas.

Confiesa que pasó meses pensando en los 15 de su hija, en cómo sería la fiesta, y sobre todo en el futuro, mas se impuso, y disfrutó a plenitud aquellos momentos en que Laura aprendió las vocales y pronunció las primeras sílabas en su escuela.

«Yo trabajo — precisa— en la sala de Vídeo próxima a lo que fue su centro de enseñanza. Desde allí la miraba y apreciaba su adelanto a diario. Nunca tuve ilusiones en volver a parir porque mi niña no constituía un estorbo, pero hace poco lo decidí mirando hacia el futuro».

Pasaron 15 años. Ania Ramos no ocultó su temor de enfrentar otro embarazo, «pero gracias a este país me hicieron múltiples exámenes y sabía de antemano que mi segunda descendencia venía sin problemas».

foto-4También el baile constituye otra diversión gracias a las nociones de los instructores de arte.

 Desde hace seis meses Leandy es el nuevo inquilino de Las Calabazas muy bien recibido por Laurita quien comparte con sus padres la atención a su hermanito.

La vida en el hogar sigue su ajetreo con las vivencias de Ernani Soto Bravo, el jefe de familia orgulloso de cada integrante de su núcleo y delegado de la circunscripción por más de dos décadas, y por Enidia Sarduy Gómez, la abuela joven de Laura que desde el propio corazón de Güinia abraza la esperanza.

Mientras tanto Laura Linet no deja de practicar la equitación como el mejor de los jinetes, domina la bestia sin temores, y de vez en cuando descuelga el teléfono para conocer de sus abuelos paternos residentes allá por las lejanas vegas de Vueltabajo.

«Nunca me he sentido sola. Tengo el apoyo de la familia, de los vecinos y de todos los que se han sumado a este proyecto para nutrirlo con sus buenas intenciones», precisa Ania.

La vida sigue haciendo historia. Entre capítulos sorprendentes y protagonistas anónimos se impregnan valores a esas realidades que reclaman de múltiples colores. Instructores de arte que piensan en grande para que los nobles proyectos traspasen puertas y toquen corazones.

Y si dedicaciones comunes se trata las hay para un Fidel que también vibra en Las Calabazas y constituye el inspirador de nuevas contiendas labradas, sobre todo, con las manos del alma.

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