Festival del Nuevo Cine Latinoamericano: La revancha a los cuarenta (+ Cartelera)

El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana ha sostenido una revolución por cuarenta años. Desde su primera edición el 3 de diciembre de 1979, ha representado una avanzada, idóneo para forjar una imagen de la actividad fílmica de la región, afianzar un proyecto artístico que trasciende los límites de lo estético y consolidar una visión del mundo comprometida con nuestra geografía política y cultural.

Los integrantes del movimiento del nuevo cine, consolidado entre los años cincuenta y sesenta, inauguraron el evento convencidos de la necesidad de un espacio simbólico capaz de reagrupar los perfiles de una identidad. Ahora no existen ni el movimiento ni el sujeto histórico que fundó el Festival, pero sobrevive el propósito de cohesionar, desde una postura francamente política, una particular sensibilidad cinematográfica, dada, antes que en la ascendencia de las imágenes, en la identificación de los creadores con un sistema de valores y un marco de representación sociopolítico común, con una expresión propia de cultura.

Los padres intelectuales del Festival –Alfredo Guevara, Miguel Littin, Glauber Rocha, Fernando Birri, Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez Alea, entre otros–, estaban motivados por la posibilidad de reunir las cinematografías nacionales como manifestación de un tronco común. Sobre todo, los primeros eventos fueron la constatación de que aún se sostenían las bases planteadas en Viña del Mar hacia 1967, momento en que se celebra el insigne 1er Encuentro de Cineastas Latinoamericanos. El certamen habanero viene a ser una continuación del espíritu que alimentó aquel suceso. No por gusto en la declaración de esa primera edición, la convocatoria rezaba que “se propone continuar la línea de trabajo iniciada en los Festivales de Viña del Mar, Mérida y Caracas, y contribuir así al encuentro entre los autores y al intercambio entre las cinematografías y movimientos cinematográficos más auténticos y significativos de Nuestra América”.

En dicha convocatoria, además, se apuntaba como declaración de principios: El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano tiene como principal objetivo promover el encuentro regular de los Cineastas de América Latina que con su obra enriquecen la cultura artística de nuestros países, contribuyendo al rescate y afirmación de la identidad propia y a la defensa de los valores nacionales y rasgos comunes a nuestros pueblos frente a la deformadora intromisión y dominación cultural imperialista; asegurar la presentación conjunta de los filmes de ficción, documental, dibujos animados y actualidades y el intercambio de experiencias artísticas, técnicas, organizativas y de producción y distribución; y contribuir a la difusión y circulación internacional de las principales y más significativas realizaciones de nuestras cinematografías.

De estas palabras no solo podemos extraer la ideología con que se creó el evento, sino la naturaleza misma de su razón de ser. Ahí se explica el por qué continúa siendo medular el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. En puridad, cualquier evento, práctica artística, acontecimiento estético necesita renovarse para subsistir. El encuentro habanero necesita (re)organizarse y (re)inventarse a sí mismo constantemente, desde luego. No cabe la menor duda de que este hecho cultural ha constituido un campo de pensamiento fundamental para reflexionar y meditar la experiencia de las cinematografías que conforman la región. Ha garantizado un marco desde el cual solidificar un producto, al condicionar el despliegue de la inventiva creadora y contribuir a ser más críticos y menos ingenuos.

Para favorecer la reflexión sobre las particularidades del cine producido entre nosotros, el Festival ha insertado como parte de su agenda de trabajo la meditación sobre las problemáticas que más aquejan y urgen a las realizaciones del área: desde el retraimiento impuesto por certámenes de otros lugares del globo –hoy cada vez más superado– o el control de la distribución de las películas o los fondos monetarios para la concreción de proyectos. Acodados en dicha perspectiva, sus tareas se esplazan hasta edificar una zona desde la que observar el cine latinoamericano, promover a los realizadores, defender los bienes propios, comunes, y proponerlo a unos espectadores dominados por los códigos de un mercado multinacional que todo lo estandariza, quiérase o no.

Un festival es un horizonte de identidad. El Festival habanero es una alternativa: un terreno necesario bajo los dictados de la globalización, cuando solo la mirada en conjunto permitirá contrarrestar los mandatos de los centros de poder. Este contecimiento que viene acaeciendo hace ya cuarenta años, es el espacio idóneo para aunar a un cine cada vez más disperso, múltiple, variado, que en la contemporaneidad conforma un mapa en el que convergen intereses estéticos disimiles. Es el escenario en que se juntan voces e ideas, erigiendo una plataforma de proyección internacional capaz de discutir el devenir cinematográfico del subcontinente, así como cuestionar la hegemonía ejercida por el discurso institucional del primer mundo. Latinoamericana es una cultura que en pocos años ha sabido nutrir un pensamiento capaz de diseccionar los surcos de su imaginario y su historia: el Festival habanero es portador de esa tradición, la cual, según se conozca mejor, será más propiciadora de una estética propia.

Cada vez es más necesario el Festival de La Habana. Es fundamental para ese nuevo cine que cada año emerge en el contexto de los países de América Latina; para esas voces que garantizan la emergencia de nuevas gramáticas. El Festival es el circuito que aúna y muestra la fuerza de nuestra práctica fílmica en su conjunto; es un modo de densificar la memoria colectiva y evisar los valores que nos identifican. Y en tal sentido, no solo ha sido útil al cine latinoamericano y sus realizadores, sino a la cultura de la región en general.

(Con información del Diario del Festival)

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Coreógrafa Lizt Alfonso es seleccionada entre las 100 mujeres más influyentes del año

La bailarina y coreógrafa cubana Lizt Alfonso figura en la lista de las 100 mujeres más influyentes de 2018, elaborada por la British Broadcasting Corporation (BBC), publicó esta jornada el medio en su web en español.

Alfonso, directora de la compañía de danza que lleva su nombre, fue incluida en la selección por su importante labor como embajadora de la cultura cubana, a la que ha representado en espectáculos “en cientos de ciudades alrededor del mundo”.

Junto a la cubana figuran en la lista la escritora chilena Isabel Allende, la abogada peruana Cindy Arlette Contreras, la nigeriana Abisoye Ajayi-Akinfolarin, y la atleta británica paralímpica Liz Johnson.

Cada año la cadena BBC da a conocer su lista de las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes del mundo.

La selección de 2018 incluye féminas con edades comprendidas entre los 15 y 94 años, procedentes de 60 países, elegidas en base a sus aportes en distintas áreas, que van desde la política hasta el deporte y la cultura, ya sea “como líderes, pioneras y heroínas cotidianas”.

Alfonso es fundadora y directora de la compañía Lizt Alfonso Danza Cuba, agrupación que desde su creación en 1990 ha sido aclamada en América, Asia, Europa y África.

La fusión de elementos del flamenco, el ballet, la danza contemporánea, el folclor y disímiles bailes populares caracteriza la puesta en escena de la compañía, trabajo por el que Alfonso recibió, entre otros, el Premio internacional DORA en Toronto, Canadá, a la Mejor Coreografía de un Musical por su espectáculo Vida.

Reconocida además por la formación de valores desde edades tempranas, la coreógrafa cubana también es Embajadora de Buena Voluntad de Unicef.

(Con información de Prensa Latina)

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Grammy Latino para el Septeto Santiaguero

El Canario y el Septeto Santiaguero ganaron nuevamente el Latin Grammy en la categoría ‘Mejor Álbum Tropical Tradicional ’ con su álbum ‘A mí qué: tributo a los clásicos cubanos’, superando a Rubén Blades y Omara Portuondo, entre otros.

Durante su discurso, José Alberto agradeció a todos sus seguidores y a Cuba, por permitirles seguir haciendo música buena. Además, confesó que su junte con la agrupación santiaguera ha sido todo un éxito, pues ya tienen dos gramófonos en su vitrina.

En esa categoría también fueron finalistas las producciones ‘La fiesta continúa’ de la Sonora Santanera, ‘Omara siempre’ de Omara Portuondo, ‘Motivos’ de la venezolana María Rivas y ‘Medoro Madera’ del Poeta de la Salsa.

(Con Información de agencias)

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Pepe Hevia estrena en Cuba: “Ciudad de luz”

Ciudad de luz es la pieza que estrenará esta noche en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el coreógrafo cubano Pepe Hevia, como parte del XXVI Festival Internacional de Ballet.

De una obra que se debía a sí mismo calificó el artista su nueva creación, pues según comentó en entrevista a la televisión nacional, se la dedica a los 500 años de fundación de La Habana, a conmemorarse en 2019, y de manera general a Cuba.

La cubanía es para mí algo muy emocional, dijo, mientras más vengo a mi país, más me enamoro de él, y eso es algo que lo traduzco a la danza.

Según explicó, se trata de un dueto muy pequeño interpretado por los bailarines Gretel Morejón y Arián León, del que resaltó sus excelentes dotes como artista y sus habilidades interpretativas.

Aunque Pepe Hevia se autovalora como una persona muy tímida, destaca dentro del competitivo mundo de la danza por la calidad de sus creaciones, algo que califica de lenguaje para expresar las palabras que no dice.

La coreografía, dijo, yo la tengo como ese instinto primario que me ofrece fluidamente la posibilidad de comunicarme, así construyo mi universo.

Ciudad de luz forma parte de un programa concierto que está integrado también por los pas de deux de Cascanueces y El Corsario, así como por las obras VértigoAnyaliLa BohemeLa reina muerta, y la escena final de La Cenicienta.

Bailarines del Ballet del Teatro Colón, de Buenos Aires en Argentina, y de las compañías estadounidense Arts Ballet Theatre y Ballet de Milwaukee, entre otras, serán los intérpretes de la noche.

Para este domingo como parte del XXVI Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, se realizará un flashmob a cargo de la Fundación Antonio Gades, en la intersección de las calles San Rafael y el Paseo del Prado, así como un programa concierto en la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba.

(Con información de Yanais Vega Bacallao. CubaDebate)

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Liuba María Hevia: «El arte es el cómplice de mi vida»

Por Ricardo R. González

Aquella niña que le imploraba a su madre una guitarrita de madera como juguete anhelado creció. Tampoco es ya la principiante presentada en el programa Todo el mundo canta y quien cautivó desde su primera aparición. Ha pasado el tiempo dentro de un compás indetenible… Lo cierto es que Liuba María Hevia se ha impuesto, a base de talento y esfuerzos, para inscribirse entre las voces primordiales que engalanan la música y la cultura cubanas.

De nuevo enamora a Santa Clara arropada con motivaciones especiales. Una celebración en grande, el viernes en el teatro La Caridad, para dar continuidad a sus 35 años de quehacer artístico compartido con la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, bajo la dirección del maestro Enrique Pérez Mesa, la Cantoría Infantil y el Coro Provincial. Algo que lleva varios ensayos, mas se asume como reto seductor en lo que la propia intérprete denomina: «un verdadero privilegio que forma parte de un sueño cumplido».

El concierto abarca todos los géneros por los que la cantautora ha incursionado. Desde el tango, la música campesina e infantil, el folklore latinoamericano hasta la habanera.

Trae, también, el tributo a otra de las imprescindibles: a nuestra Teresita Fernández, con la presentación, este jueves, del documental dedicado a su obra, básicamente para adultos, en la pantalla grande del cine teatro Camilo Cienfuegos, en la propia ciudad que acogió la niñez y juventud de la trovadora y a la vez alimentó a Vinagrito, el gato más famoso que conserva el pentagrama.

No se concibe a Liuba sin acercarse a la infancia. Apenas llegó a la urbe anduvo por el hospital pediátrico José Luis Miranda para regalar amor y esperanzas. Y entre profesionales, padres, familiares y los propios infantes hicieron esa ronda gigante de niños «que juegan el mundo a mirar»; en tanto, aguarda para su presentación dedicada a los infantes, en la mañana sabatina, acogida por el Complejo Vista Hermosa del Cabaret Cubanacán.

Ella es siempre un abanico de sorpresas, y entre tantos temas hablamos de Vidas Paralelas, la más reciente producción discográfica devenida detonante principal para conferirle el Premio Especial Cubadisco 2018, aunque «No soy muy partidaria de los premios. No creo en eso. La música, el arte y el sentimiento no se pueden medir», precisa.

El fonograma constituye una especie de resumen de su existencia y el que más trabajo le ha costado. Diríamos que resultó una descarga de adrenalina desmedida.

«Entraba al estudio a innovar como detalle que no suelo hacer, a cambiar muchos acordes una vez grabados porque esas crónicas desnudan bastantes aristas de mi vida y quedan recogidas en cuatro discos integrados por 68 canciones».

— ¿Una complicidad entre asombros y misterios compartidos?

— Una especie de deuda con la trova cubana, con mis amigos y nos apoyarnos en dúos. Compartí en el disco no solo una canción mía, sino que canté un tema de la propia autoría de colegas que admiro, de esos que escucho en mi casa y forman parte de mi banda sonora personal y familiar.

«Con Silvio Rodríguez hice Segunda cita y Puertas. Pablo Milanés aparece con Si me falta tu sonrisa y Ya se va aquella edad, con Raúl Torres (Se fue y Canción breve), Polito Ibañez (Se busca y Me muero de ganas), y con David Torrens (Llegó a mí y Los sueños), por citar algunos.

—Sin embargo, al revisar la lista de participantes observamos que existe un equilibrio entre intérpretes muy conocidos y otros que no lo son tanto.

— Hay cantantes fabulosos que invité porque son defensores de la canción y con ellos abordo uno o dos temas. Está la maravillosa Gema Corredera con quien grabé Algo y Tan solo un bolero, pieza que está incluida en el CD Ilumíname en vivo, pero figura también Ivette Cepeda con la magistral entrega de La Habana en febrero y Agosto bajo la piel, mientras Maridalia Hernández hace roles en Ausencia y Pasaba un ángel. Danny Rivera, por su parte, realiza otra versión de Ausencia y se crece en Si me falta tu sonrisa.  Beatriz Márquez interpreta Mi Vieja Habana, y Luna Manzanares recrea Ilumíname.

«Aparecen, además, los españoles Luis Pastor y Javier Ruibal, los dominicanos Pavel Núñez y José Antonio Rodríguez, la argentina Georgina Hassán, María Tejada, de Ecuador, María Marta (Brasil), y la venezolana Amaranta, entre otros».

— Incluyes a Mariadalia Hernández, la formidable exvocalista de Juan Luis Guerra y 4.40 ¿Cómo llega a esta producción?

— Nos conocimos en un evento en República Dominicana vinculado a la trova en el Caribe, y le comenté la idea de poder grabar con ella. No hubo ningún obstáculo y ahí está el resultado.

— Retomo los pormenores del tema Tristeza que interpretas junto a Ana Belén en tu disco Puertas. Ahora se incluye de nuevo. ¿Cómo fue el vínculo con la intérprete española?

— Ana es la voz femenina que más se ha escuchado en mi casa, fue mi ídolo en la juventud. Cuando recibí su grabación resultó fabuloso. Ella le puso voz en España.

«Quedé maravillada con el resultado. Fue un regalo para mi madre a quien dediqué el disco Puertas. Ella lo escuchó aun cuando yo no le había puesto voz. El timbre de Ana es incomparable. Aceptó grabar el tema y me envió varias preguntas. No conocía lo que era la yagruma mencionada en el texto, y no vaciló en dar el sí».   

— Estos últimos tiempos han sido de duro bregar en la discografía de Liuba María Hevia…

— Es un período, como lo definió Sara (González) en una de sus canciones, Con apuros y paciencia. El rescate y la perseverancia en la música infantil han sido constantes en mi trabajo. Primero salió el dedicado a la música de Teresita Fernández, después el homenaje a la argentina María Elena Walsh, y está en preparación el del mexicano Francisco Gabilondo Soler porque siempre digo que son los tres grandes en Latinoamérica que han escrito canciones para la infancia.

«Otro fonograma ya grabado y que no ha visto la luz es Hay quien precisa —Premio Especial de Cubadisco 2016— compartido con la excelente interprete venezolana Cecilia Todd. Con ella hicimos una gira nacional, acompañadas por el maestro José Maria Vitier, que resultó el colofón para echar a volar nuestros sueños y realizar el proyecto.

— Entre disco y disco surgen nuevos proyectos. ¿Es cierto que preparas uno con músicos, predominantemente, salseros?

— Son canciones de mi autoría que saldrán bajo el sello Unicornio con el título de Pasaba un ángel. Estaré solo como productora, y son colegas muy queridos que realizan versiones de mis canciones.

Puedo citar a Wil Campa, Mayito Rivera, Pancho Amat y su grupo, David Álvarez y Juego de Manos, por mencionar algunos.

—Pero habrá una gran sorpresa…

— Siempre admiré y admiro los aportes extraordinarios y el legado que nos dejó Juan Formell. Iba a su casa, conversaba con él y con Mirtha (Medina), y voy a tener el gran placer de que Samuelito y Los Van Van graben mi tema De monte y ciudad. Será el único dueto mío que aparezca en el fonograma. Eso me dio una felicidad incalculable porque es mi tributo al maestro Formell.

— Apartándonos ya de los discos, si bien te has ganado el corazón de los adultos hay un público especial que te adora y sigue tus canciones…

— Esos «locos bajitos» de los que habló Serrat. Yo me preparo con el mismo rigor a fin de enfrentar los conciertos para adultos que los dedicados a los niños. Ellos son los más sinceros, quienes te dicen sin hipocresías lo que les gusta y lo que no. Es la etapa más linda de la vida y hay que llenarlos de esperanzas.

«Me indignan aquellos que piensan que a la niñez le dedicas cuatro canciones y ya. Crasso error, se dan cuenta de todo y abrazo, como profunda martiana que soy, la máxima de nuestro Apóstol cuando dijo: «Los niños son los que saben querer».

«Para ellos todo mi empeño en los vídeos infantiles que tienen que salir con óptima factura, y siempre que voy a provincias o viajo al extranjero incluyo a los hospitales pediátricos, y sobre todo aquellas salas que acogen a criaturas con enfermedades de difícil pronóstico. Incluso me preguntan si yo no lloro o si me da lástima.

«A lo mejor después suelte alguna lágrima porque soy sensible, pero delante de ellos no puedo hacerlo porque tengo que irradiarles mucho aliento, porque llevo la fe inmensa de que van a curar, y un día se sumarán a mi ronda, y mi canto es el regalo para darles fuerzas, para compartir las alegrías de este mundo.

— ¿Cuál es tu mayor temor?

— Me aterra que un día se acabe el amor y las ganas de trabajar. Siento recelo porque en cualquier momento deje de ser útil, o por aferrarme a un escenario cuando las facultades estén vencidas. Espero que si algún día llega esta situación mis amigos me lo hagan saber pues el arte es el cómplice de mi vida, y entrego a los demás lo que sé hacer».

Mientras tanto Liuba, síguenos regalando tu Señor Arco Iris, que prosiga Ilumíname con esa luz que llene nuestros días, y que nunca falte tu sonrisa para seguir disfrutando del encanto de una mujer que vive la libertad de sus canciones y la comparte con su público.

OPINIONES AUTORIZADAS

Maestro Enrique Pérez Mesa, director de la Orquesta Sinfónica Nacional: «Liuba es una cantante muy auténtica y con una afinación extraordinaria, mientras la provincia tiene una Orquesta Sinfónica de excelencia con músicos respetables».

Irina Toledo Rocha, directora de la Orquesta Sinfónica de Villa Clara: « El concierto tiene mucha música para tocar con innumerables matices, lo que permite un trabajo excepcional».

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Ivette Cepeda: “No estoy entregada al éxito”

“Llevo 25 años de vida artística, cantando y dando lo mejor de mí desde el escenario. Pero no estoy entregada al éxito. No es eso lo que me interesa. Cuando investigas te das cuenta de que ninguno de los grandes artistas del mundo quiso eso. Todos anhelaron tener integridad y se entregaban en cuerpo y alma a lo que hacían para dar lo más puro de su corazón. Van Gogh no vendió ni un cuadro, y eso es lo que quiero que entiendan quienes me conocen, quienes me aplauden en un concierto, quienes me ven en la calle. Yo soy una artista entregada a mi pueblo”.

En Cuba se te quiere mucho…

Me alegra saberlo. Y quiero pensar que en gran medida es por eso. Quiero ser una artista que sea un ejemplo en el escenario y fuera de él. Quiero ser íntegra, una buena persona, limpia, que sea capaz de relacionarme con cualquiera y hacer mío cualquier dolor, cualquier expresión de amor. Quiero seguir teniendo ganas de ir hacia adelante y créeme, ahora siento que tengo más ganas que cuando empecé.

Yo quiero entregarle a Cuba el ejemplo de una artista que no se ha contaminado con la necesidad de ser un éxito, un boom. No me interesa. Cada día voy a subsistir como lo hace nuestro pueblo, todos los días voy a salir a flote. Y además, todos los días quiero sacar de mí todo lo que no es compatible con ser un ejemplo. Que haya llegado a esta profesión por casualidad no quiere decir que ahora la siga defendiendo de la misma manera.  Ahora estoy con fuerzas, con ganas, con emociones, para seguir dando lo mejor”.

Por estos 25 años de vida artística y por la década que llevas trabajando con el grupo Reflexión, sé que quieres hacerte un regalo muy especial…

Sí, para mí y para todos. Llevo cinco años seleccionando canciones que han tocado mi corazón de una manera diferente y que en este momento de mi vida son las idóneas para expresar lo que quiero decir. Muchas de ellas han estado olvidadas, otras pintan con colores bellos el amor, otras cierran heridas… Descubrí que había obras que visité en un momento de mi vida y que ahora no significaban lo mismo. Este pueblo demanda más amor, más pureza, algo más contundente, algo más especial.

Cuando estuve en el funeral de Santiago Feliú supe que quería empezar el disco con una canción de él, para reverenciar a su generación. Escogí también una de Jhosvany Palma, trovador de Rodas, y otras de Carlos Varela, Augusto Blanca, Pedro Luis Ferrer, Polito Ibáñez y Eduardo Aute, el único extranjero que incluí. Así, hasta completar doce.

William Rivero, Lino Lores y José Luis Beltrán hicieron arreglos maravillosos y les agradezco mucho, al igual que a unos pastores de Estados Unidos que quisieron escuchar lo que hacían y a los tres meses me dijeron que me regalarían el disco.

Ha sido difícil. Pero un día recordé cuando mi profesora de Botánica nos mostró en el aula un poco de hierba, casi seca, y dijo que nos podía impresionar mucho. La puso en un plato con agua y vimos revivir aquella planta. Ahí conocí por primera vez a la rosa de Jericó. Puede estar hasta 600 años muerta y revivir con unas pocas gotas de agua. Es como el abrazo de un amigo que te hace renacer cuando peor te sientes.

Yo me sentía así, seca, porque no encontraba las canciones precisas. Al final, ya las tengo, y aunque algunas fueron incomprendidas e inaceptables en su tiempo, hoy las pude entender y aceptar en mi corazón y espero que se escuchen de una manera diferente ahora, porque todos hemos crecido.

El disco, después de grabar la música en los estudios de la Egrem, se mezcla en estos días en Estados Unidos. Participaron además los jóvenes de la Orquesta Sinfónica del ISA. Tengo previsto presentarlo en noviembre en el teatro Karl Marx. Ese día propongo recordar Estaciones, mi primer concierto, con los mismos que estuvieron en aquella ocasión. Al otro día, quiero recorrer mi camino musical de todos estos años y presentar La rosa de Jericó.

¿Qué es lo más difícil para ti, ahora, al cabo de 25 años de vida artística?

Pienso que no hay un momento más difícil para un cantante que cuando el concierto termina, y aunque te duelen los pies y sudas y quieres quitarte ese vestido, sabes que la gente te espera, y quiere una foto, abrazarte, expresarte lo que sintió. Y ese momento que pudiera significar el extra, es muy difícil, pero ahora lo asimilo como algo diferente. Es el momento en el que te das cuenta de que asumes un compromiso que a la vez te da fuerzas. El 95 % de mis amigos hoy son personas que he encontrado en conciertos, así que disfruto ese instante como si fuera el primero.

Todavía sigue siendo difícil para mí mirar atrás y darme cuenta de que tuve que tomar decisiones muy fuertes. Tenía 30 años cuando cambié el rumbo de mi vida, y los dos años anteriores probé y no me sentía cómoda. Entonces era profesora, y no podía ser cantante y profesora a la vez. No puede salir agua salada y dulce de la misma fuente. Mi forma de vestir, de actuar, la forma de organizar mi vida como profesora no tenía nada que ver con la vida nocturna de una cantante que entonces debía levantarse a las cinco de la mañana para ir a diferentes lugares de Artemisa a dar clases. Eso era imposible.

Primero decidí que no iba a cantar porque mi responsabilidad primera estaba en el magisterio. Hasta que un día tuve una pequeña decepción que me hizo sentir que ya no era tan útil, que ya había dado todo lo que humanamente podía dar como profesora. Había empleado todas mis energías para ser profesora desde el nivel primario hasta en la Escuela Pedagógica José Martí y en el Instituto Enrique José Varona, impartiendo clases de la metodología de la enseñanza de Matemática. Era el periodo especial y sentí que necesitaba descansar. Un día me llama un amigo, me dijo que necesitaba una cantante, yo ya había hecho algo como profesora aficionada con ellos, en otros lugares, intentando probar y aquí estoy.

Otro de los momentos más difíciles que he vivido fue aquella primera vez que me dieron una propina en divisas y la pusieron por dentro de mi blusa. Por poco me muero, empecé a llorar. Yo decía: Esto no es para mí, porque yo había construido mi vida como lo que era, una profesora de la Universidad de La Habana.

La década de trabajo con el grupo Reflexión también ha sido un regalo…

Sí, es cierto. Se me ha ido el tiempo en un pestañazo, como sucede con todas las buenas cosas. Con el grupo todo ha sido intenso, fructífero, tan grande como para echar raíces. No somos como un bonsái ni como una planta que fructifica en cada disco. Somos como un gran cedro que crece y echa raíces. Ya somos una familia. La sonoridad que alcanzo con ellos es única. Me siento feliz entre ellos y ha sido una gran escuela.

Estaciones fue tu primer concierto. ¿Cuánto has cambiado?

Estaciones fue mi primer concierto. Entendí que el cantante no es quien canta lo que otros quieren, sino que es alguien que quiere dar mensajes a través de otras personas. Es un intermediario entre su corazón y el de las otras personas. Cuando ese concierto terminó yo estuve en una silla preguntándome: ¿Qué voy a hacer a partir de ahora? Tuve que tomar las riendas de mi carrera hasta el día de hoy y comprendí desde entonces que quería ser cantora de mi pueblo, dondequiera que esté, sin obnubilarme por la fama.

(Con información de Ana María Domínguez Cruz)

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Rihanna filma “Guava Island” en La Habana

Rihanna está en Cuba “para despejarse y alejarse de las cámaras”, pero no lo pudo lograr. La cantante fue delatada en La Habana por un fan y las fotos se han difundido en las redes sociales. Regresa luego tres años y lo hace para rodar una película.

La intérprete de Work llegó hasta Cuba para el rodaje de la película Guava Island, donde actuará junto al comediante Donald Glover (Childish Gambino). Este filme también contará con la participación de los actores Nonso Anozie y Letitia Wright.

Las únicas fotografías conocidas hasta el momento sitúan a la también empresaria y actriz caracterizada como una costurera en un set de filmación armado en una fábrica textil de la barriada de Alamar, en las afueras de La Habana.

Del nuevo proyecto no se conoce mucho, solo que está dirigido por el japonés-estadounidense Hiro Murai, que cuenta entre sus trabajos más notables la serie cómica Atlanta y una larga lista de exitosos vídeos de artistas como David Guetta, Massive Attack, y el propio Glover, conocido en el mundo musical como Childish Gambino.

Esta no es la primera vez que Rihanna visita Cuba. La cantante de Umbrellaestuvo en la Isla en mayo de 2015 para una sesión de fotos para la revista Vanity Fair. En ese momento posó para la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz en las calles de La Habana y en el restaurante La Guarida.

(Con información de EFE y Perú 21)

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