Premios Oscar: Rami Malek mejor actor por “Bohemian Rhapsody”

La emblemática banda Queen dio inicio este domingo a la edición 91 de los premios Oscar. Con la voz de Adam Lambert se interpretaron los temas “We Will Rock You” y “We are the champions”. ¿Y por qué comenzar de este modo? Resulta que la historia de este grupo se narra en la película  “Bohemian Rhapsody”, que recibió cinco nominaciones, incluida mejor película y mejor actor (Rami Malek como el fallecido Freddie Mercury).

La ceremonia, que por primera vez en 30 años no contó con un conductor, premió a “Green Book” como mejor película, a pesar de que todos los pronósticos indicaban que la mexicana “Roma” se alzaría con la estatuilla más importante.

De todas formas, el largometraje de Alfonso Cuarón le dio a México sus primeras estatuillas, al consagrarse en las categorías mejor película extranjera, mejor fotografía y mejor dirección. Olivia Colman ganó como actriz protagónica por su trabajo en The Favourite.

                            Rami Malek durante los premios Oscar 2019. Foto: Tomada de Perú21.

Premios Oscar 2018:

MEJOR PELÍCULA: “Green Book”

MEJOR DIRECTOR: Alfonso Cuarón – “Roma”

MEJOR ACTOR: Rami Malek – “Bohemian Rhapsody”

MEJOR ACTRIZ: Olivia Colman – “The Favourite”

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO:  Regina King – “If Beale Street Could Talk”

MEJOR ACTOR DE REPARTO: Mahershala Ali – “Green Book”

MEJOR GUIÓN ORIGINAL: “Green Book”

MEJOR PELÍCULA ANIMADA: “Spider-Man: Into the Spider-Verse”

MEJOR PELÍCULA EN LENGUA NO INGLESA: “Roma”

MEJOR FOTOGRAFÍA: “Roma”

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL: “Shallow”: “A Star is Born”

MEJOR GUIÓN ADAPTADO: “BlacKkKlansman”

MEJOR DOCUMENTAL: “Free Solo”

(Con información de agencias)

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El “Regreso” de Blanca Rosa Blanco a la pantalla grande

La noticia de “la primera mujer cubana en dirigir, escribir y protagonizar un largometraje retumba en los medios cubanos y extranjeros. Unido a eso, que su directora se aventure, en ópera prima, a poner sobre la mesa el género policíaco en el cine parece ofrecerle mayor singularidad al tema.

La protagonista de la noticia es la popular actriz Blanca Rosa Blanco, quien estrenó El Regreso el pasado diciembre en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y luego ha presentado la cinta en varias salas del país.

Tras una exitosa carrera en la interpretación, Blanca busca nuevos horizontes y se aventura a dirigir y escribir la historia de muchas mujeres, en un solo caso policial. Con la asistencia en el guion y la dirección de Alberto Luberta, el filme habla de violencia de género, del silencio de las mujeres abusadas, de impunidad y de condenas injustas.

¿Por qué un tema tan delicado como el abuso sexual para su primer filme? ¿Cuánta realidad hay en lo que cuenta?

Es ficción, pero tiene un pretexto social. Lo que hay real son los testimonios de las mujeres violadas, en boca de actrices que interpretan víctimas de maltrato sexual, pero con testimonios cercanos a los reales de mujeres que conocí, que pude investigar y que tuve cerca. Estamos hablando de que si las mujeres no hacen la denuncia no existe el caso, puedes tener el hecho más insólito o el más connotado, pero si no hace una declaración no hay caso y eso es una realidad.

Otro dato importante es que yo conocía y tenía elementos de muchas personas que cumplían por una causa que le tocaba cumplir. Todo esto era un pretexto para tener esa denuncia en un policíaco, unido a la condena por el silencio que somete a las mujeres debido al prejuicio de que nunca les creen o que su condición ante la vida no les permite que las personas crean en ellas.

– Son pocas las mujeres que hacen cine en Cuba, y cuando lo hacen y tocan estos temas algunos las tildan de feministas, ¿se definiría usted como una mujer feminista?

No, para nada. Yo no tengo una posición, no soy para nada partidaria porque creo que en ese momento estamos condenados a ser parte de una sola cosa, sería traicionar mi manera de ser ante la vida, tengo una mente súper amplia con relación al ser humano y a todo. También creo que hay violencia contra los hombres, ¿y eso qué me haría entonces? Yo defiendo el género humano y defiendo la no violencia contra el género, pero de ahí a mantener un concepto feminista, no.

Las personas están marcadas por una estructura y un concepto en el cual yo no creo. Creo que cada quien vale por lo que piensa, por la obra que hace, no creo en etiquetas. Me parece que la gente debe ser feliz como quiere ser, que si quieren vivir hombres juntos o mujeres juntas lo hagan y creo en esa diversidad, por eso es que no le doy espacio a las etiquetas, aunque respeto a las personas que lo hacen.

– ¿Cree que el tema es poco visible en Cuba?

Pienso que lo poco visible es el género, igual sí se ha tocado de manera superficial, de hecho, yo creo que en la película podía haber profundizado más en la parte más dolorosa del silencio de la mujer, pero esa es otra película que debería hacer, definitivamente.

– ¿Por qué escogió el género policíaco para debutar como directora de cine?

Es obvio que es un género que tengo muy cerca, estuve diez años interpretando un personaje con acceso a mucha información y tenía deseos de sacarlo un poco del marco de lo que te permite el audiovisual en la televisión, que tiene otros códigos. Haber tenido la oportunidad de tocar muy de cerca el género en un formato tan diferente como el cine nos está abriendo también un camino a darnos cuentas de que hay que quitarse un poco el prejuicio de que sea el cine de género un cine menor, que por ser popular pueda ser menos acogido o diferente, yo creo que hay que abrir el abanico.

Me gusta mucho el género, conozco su literatura, me gusta el policíaco cubano y creo que merece un espacio, si pudiese seguir en él creo que sería interesante, me encantaría poder seguir haciéndolo en el cine, en la televisión no creo que corra el riesgo.

En una entrevista Yadier Fernández decía que era fácil ponerse el uniforme de policía, pero lo difícil era humanizarlo. ¿Cómo hicieron para humanizar a estos personajes?

Siempre tuve la idea de que los personajes no fueran prototipos, queríamos romper con los códigos, tal vez no en el extremo, pero sí saber que las personas en medio de esas circunstancias eran capaces también de retomar un romance, de sensibilizarse con la música, que tuvieran sus propios complejos.

– ¿No sintió miedo al emprender un proyecto con un perfil parecido al que interpretaba en Tras la Huella?

No, realmente no porque como este personaje de la mayor Mónica siempre estaba preestablecido, ya todo el mundo sabía lo que iba a hacer, cómo iba a reaccionar, cómo era su vida, lo que queríamos era desprendernos de eso y hacer un personaje nuevo, diferente. Sí había referencias, por supuesto, no las puedes borrar, pero no creo que Mónica tenga mucho que ver con Patricia. Es inevitable la comparación.

No es menos cierto que nosotros pensamos hacer una película a partir de lo que ya conocíamos y aunque era lo más cómodo, ¿por qué tenemos que darle vida a un personaje que ya existe? Podemos sencillamente replantearnos todo, cambiarle el nombre y buscarnos la vida con un nuevo proyecto. Aunque era realmente lo primero que tenía en la mente: sabes que este personaje funciona, sabes que el género funciona, entonces lo más cómodo es ir por ese camino, y realmente hubiera sido fallido hacerlo. Referentes puede haber porque yo soy la misma persona, el mismo ser humano y fue mucho tiempo.

Alberto Luberta fue un pilar fundamental de El Regreso, pues este reconocido guionista tiene amplio conocimiento del género, ya que acompañó a Blanca durante buena parte de su estancia en Tras la Huella. “Yo necesitaba alguien que me cubriera las espaldas, que tuviera cierto conocimiento del género, que fuera también inquieto, que fuera dispuesto a someterse a una obra a cuatro manos, que mucha gente no está dispuesta por millones de razones”, comenta la actriz, y asegura que todo fluye si ambas partes ponen la obra como lo más importante.

– ¿Cómo se complica el trabajo cuando tiene que dirigir y actuar a la vez?

Fue un reto para mí y para el equipo, que tenía conciencia de que era algo complejo, de que delante tenían a la actriz y también todo el tiempo a la directora.

Creo que tuve un equipo dispuesto a correr ese riesgo, que sabía que estábamos expuestos al error, que también podíamos tener aciertos y desaciertos, que estaban experimentando junto conmigo un proceso.

Ensayamos mucho y eso nos permitió tener un rodaje tranquilo de siete semanas como estaba previsto. Además, estamos hablando de una película con muy pocos participantes, muy precisos y concentrados; todo el mundo conocía su rol.

La directora asistente, Tania Ceballos, fue imprescindible en este proceso desde el principio hasta el final, lo tenía todo organizado. También gracias a la producción de Carlos de la Huerta, que la vida nos unió y ahora somos pareja. Realmente fue una experiencia difícil, en la que sufrí mucho, en la que las satisfacciones eran pocas, porque sentía que no tenía el control de todo lo que podía estar sucediendo.

El público había notado la ausencia de Blanca de la pequeña pantalla, luego de su salida del espacio Tras la Huella, hasta que apareciera en los capítulos finales de la recién concluida tele serie Conciencia, de Rudy Mora.

¿Por qué escoge este momento de su carrera para empezar a dirigir?

Justamente porque es este momento de mi carrera. Porque hace aproximadamente dos años desde que salí de Tras la huella que no he trabajado como actriz, porque las oportunidades ahora mismo y mis exigencias no están en el mismo lugar, las cosas que quiero hacer no se corresponden con lo que está sucediendo exactamente. Creo que la televisión está en un momento complejo en cuanto a producción y uno va cambiando sus necesidades. El trabajo en Tras la Huella fue demasiado tiempo y ya no era yo. Llegó un momento en que no había proceso de creación, sino de repetición. También los directores no me daban oportunidad de hacer otra cosa y fue muy difícil. Eso fue una de las cosas por las que tomé la decisión de replantearme todo, me fui dos años, me desintoxiqué y me atreví con lo que quise siempre que era dirigir y por eso fue que surgió este proyecto.

Durante las primeras presentaciones del filme a partir del pasado 26 de diciembre, Blanca no se ha mostrado como la directora y actriz de la trama que se exhibe en pantalla, sino como el ser humano que se emociona y agradece ver que su obra ha causado algo en el público.

“Me gusta estar en contacto con la gente, tomarle la temperatura, tocar con la mano lo que está pasando, ver si reaccionan en los mismos momentos, realmente las primeras presentaciones fueron así. Me emociona ver que las personas reaccionan, que hay aplausos al final, lo que uno espera que ocurra ha ido sucediendo espontáneamente.”

Un detalle que distingue esta cinta es que su escenario sale del acostumbrado ámbito habanero del cine nacional, algo que encontraría fácil justificación si Blanca no hubiese nacido en La Habana. Sin embargo, es la ciudad de Matanzas el escenario de la trama.

– ¿Por qué la ciudad de Matanzas?

Primero porque considero que el cine en los últimos tiempos está muy saturado del escenario habanero y Matanzas es un lugar que he conocido durante mucho tiempo, estuve un año trabajando allí, viajando semanalmente y me entusiasmaba mucho lo que sucedía con las luces en Matanzas, es una urbe muy cinematográfica.

Es una ciudad que tiene una historia particular y a mí me gusta mucho recrear esos mitos a título personal. Ahí también hay personas que necesitan ser protagonistas de algo, creo que era importante darle a la ciudad un protagonismo. Es otro escenario y lo nuevo siempre es atractivo por supuesto, las personas se involucran, te quieren ayudar, quieren ser parte de eso.

A pesar del protagonismo de la ciudad de los puentes en la ópera prima de Blanca Rosa Banco como realizadora, los matanceros aún no han podido disfrutar del filme en su ciudad, algo que la actriz devenida directora lamenta mucho. “Matanzas no ha visto la película, no hemos tenido respuesta de ningún directivo, ni de la cultura ni del gobierno de Matanzas. Es una pena que realmente esté sucediendo todo lo contrario en el resto del país, que nos han solicitado que llevemos la película, y eso es lo que hemos hecho nosotros”.

El Regreso está cosechando mucho éxito en Cuba y parece tener oportunidades fuera de fronteras, con una propuesta de llevarla al Festival de Cine cubano en Minnesota, “eso es como la primera oportunidad de llevarlo a un público de otra cultura, en otro contexto”.

Próximamente volveremos a disfrutar de sus habilidades como actriz en la más reciente producción de Jorge Luis Sánchez sobre la vida del poeta cubano Julián del Casal y tal vez, más adelante, de sus capacidades como directora en un documental que está en su fase inicial como proyecto.

Mientras tanto, Blanca disfruta el proceso de estreno de su ópera prima, y piensa en otra oportunidad que tal vez no es exactamente un policíaco, quizá un drama. “De lo que sí estoy convencida es de que realmente sí quiero seguir intentándolo, y que no me voy a divorciar de la actuación tampoco, pero sí quiero intentar tener una segunda oportunidad”.

(Con información de L. Eduardo Domínguez y Patricia Hernández Acevedo. Cubadebate)

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Festival del Nuevo Cine Latinoamericano: La revancha a los cuarenta (+ Cartelera)

El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana ha sostenido una revolución por cuarenta años. Desde su primera edición el 3 de diciembre de 1979, ha representado una avanzada, idóneo para forjar una imagen de la actividad fílmica de la región, afianzar un proyecto artístico que trasciende los límites de lo estético y consolidar una visión del mundo comprometida con nuestra geografía política y cultural.

Los integrantes del movimiento del nuevo cine, consolidado entre los años cincuenta y sesenta, inauguraron el evento convencidos de la necesidad de un espacio simbólico capaz de reagrupar los perfiles de una identidad. Ahora no existen ni el movimiento ni el sujeto histórico que fundó el Festival, pero sobrevive el propósito de cohesionar, desde una postura francamente política, una particular sensibilidad cinematográfica, dada, antes que en la ascendencia de las imágenes, en la identificación de los creadores con un sistema de valores y un marco de representación sociopolítico común, con una expresión propia de cultura.

Los padres intelectuales del Festival –Alfredo Guevara, Miguel Littin, Glauber Rocha, Fernando Birri, Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez Alea, entre otros–, estaban motivados por la posibilidad de reunir las cinematografías nacionales como manifestación de un tronco común. Sobre todo, los primeros eventos fueron la constatación de que aún se sostenían las bases planteadas en Viña del Mar hacia 1967, momento en que se celebra el insigne 1er Encuentro de Cineastas Latinoamericanos. El certamen habanero viene a ser una continuación del espíritu que alimentó aquel suceso. No por gusto en la declaración de esa primera edición, la convocatoria rezaba que “se propone continuar la línea de trabajo iniciada en los Festivales de Viña del Mar, Mérida y Caracas, y contribuir así al encuentro entre los autores y al intercambio entre las cinematografías y movimientos cinematográficos más auténticos y significativos de Nuestra América”.

En dicha convocatoria, además, se apuntaba como declaración de principios: El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano tiene como principal objetivo promover el encuentro regular de los Cineastas de América Latina que con su obra enriquecen la cultura artística de nuestros países, contribuyendo al rescate y afirmación de la identidad propia y a la defensa de los valores nacionales y rasgos comunes a nuestros pueblos frente a la deformadora intromisión y dominación cultural imperialista; asegurar la presentación conjunta de los filmes de ficción, documental, dibujos animados y actualidades y el intercambio de experiencias artísticas, técnicas, organizativas y de producción y distribución; y contribuir a la difusión y circulación internacional de las principales y más significativas realizaciones de nuestras cinematografías.

De estas palabras no solo podemos extraer la ideología con que se creó el evento, sino la naturaleza misma de su razón de ser. Ahí se explica el por qué continúa siendo medular el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. En puridad, cualquier evento, práctica artística, acontecimiento estético necesita renovarse para subsistir. El encuentro habanero necesita (re)organizarse y (re)inventarse a sí mismo constantemente, desde luego. No cabe la menor duda de que este hecho cultural ha constituido un campo de pensamiento fundamental para reflexionar y meditar la experiencia de las cinematografías que conforman la región. Ha garantizado un marco desde el cual solidificar un producto, al condicionar el despliegue de la inventiva creadora y contribuir a ser más críticos y menos ingenuos.

Para favorecer la reflexión sobre las particularidades del cine producido entre nosotros, el Festival ha insertado como parte de su agenda de trabajo la meditación sobre las problemáticas que más aquejan y urgen a las realizaciones del área: desde el retraimiento impuesto por certámenes de otros lugares del globo –hoy cada vez más superado– o el control de la distribución de las películas o los fondos monetarios para la concreción de proyectos. Acodados en dicha perspectiva, sus tareas se esplazan hasta edificar una zona desde la que observar el cine latinoamericano, promover a los realizadores, defender los bienes propios, comunes, y proponerlo a unos espectadores dominados por los códigos de un mercado multinacional que todo lo estandariza, quiérase o no.

Un festival es un horizonte de identidad. El Festival habanero es una alternativa: un terreno necesario bajo los dictados de la globalización, cuando solo la mirada en conjunto permitirá contrarrestar los mandatos de los centros de poder. Este contecimiento que viene acaeciendo hace ya cuarenta años, es el espacio idóneo para aunar a un cine cada vez más disperso, múltiple, variado, que en la contemporaneidad conforma un mapa en el que convergen intereses estéticos disimiles. Es el escenario en que se juntan voces e ideas, erigiendo una plataforma de proyección internacional capaz de discutir el devenir cinematográfico del subcontinente, así como cuestionar la hegemonía ejercida por el discurso institucional del primer mundo. Latinoamericana es una cultura que en pocos años ha sabido nutrir un pensamiento capaz de diseccionar los surcos de su imaginario y su historia: el Festival habanero es portador de esa tradición, la cual, según se conozca mejor, será más propiciadora de una estética propia.

Cada vez es más necesario el Festival de La Habana. Es fundamental para ese nuevo cine que cada año emerge en el contexto de los países de América Latina; para esas voces que garantizan la emergencia de nuevas gramáticas. El Festival es el circuito que aúna y muestra la fuerza de nuestra práctica fílmica en su conjunto; es un modo de densificar la memoria colectiva y evisar los valores que nos identifican. Y en tal sentido, no solo ha sido útil al cine latinoamericano y sus realizadores, sino a la cultura de la región en general.

(Con información del Diario del Festival)

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Coreógrafa Lizt Alfonso es seleccionada entre las 100 mujeres más influyentes del año

La bailarina y coreógrafa cubana Lizt Alfonso figura en la lista de las 100 mujeres más influyentes de 2018, elaborada por la British Broadcasting Corporation (BBC), publicó esta jornada el medio en su web en español.

Alfonso, directora de la compañía de danza que lleva su nombre, fue incluida en la selección por su importante labor como embajadora de la cultura cubana, a la que ha representado en espectáculos “en cientos de ciudades alrededor del mundo”.

Junto a la cubana figuran en la lista la escritora chilena Isabel Allende, la abogada peruana Cindy Arlette Contreras, la nigeriana Abisoye Ajayi-Akinfolarin, y la atleta británica paralímpica Liz Johnson.

Cada año la cadena BBC da a conocer su lista de las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes del mundo.

La selección de 2018 incluye féminas con edades comprendidas entre los 15 y 94 años, procedentes de 60 países, elegidas en base a sus aportes en distintas áreas, que van desde la política hasta el deporte y la cultura, ya sea “como líderes, pioneras y heroínas cotidianas”.

Alfonso es fundadora y directora de la compañía Lizt Alfonso Danza Cuba, agrupación que desde su creación en 1990 ha sido aclamada en América, Asia, Europa y África.

La fusión de elementos del flamenco, el ballet, la danza contemporánea, el folclor y disímiles bailes populares caracteriza la puesta en escena de la compañía, trabajo por el que Alfonso recibió, entre otros, el Premio internacional DORA en Toronto, Canadá, a la Mejor Coreografía de un Musical por su espectáculo Vida.

Reconocida además por la formación de valores desde edades tempranas, la coreógrafa cubana también es Embajadora de Buena Voluntad de Unicef.

(Con información de Prensa Latina)

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Grammy Latino para el Septeto Santiaguero

El Canario y el Septeto Santiaguero ganaron nuevamente el Latin Grammy en la categoría ‘Mejor Álbum Tropical Tradicional ’ con su álbum ‘A mí qué: tributo a los clásicos cubanos’, superando a Rubén Blades y Omara Portuondo, entre otros.

Durante su discurso, José Alberto agradeció a todos sus seguidores y a Cuba, por permitirles seguir haciendo música buena. Además, confesó que su junte con la agrupación santiaguera ha sido todo un éxito, pues ya tienen dos gramófonos en su vitrina.

En esa categoría también fueron finalistas las producciones ‘La fiesta continúa’ de la Sonora Santanera, ‘Omara siempre’ de Omara Portuondo, ‘Motivos’ de la venezolana María Rivas y ‘Medoro Madera’ del Poeta de la Salsa.

(Con Información de agencias)

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Pepe Hevia estrena en Cuba: “Ciudad de luz”

Ciudad de luz es la pieza que estrenará esta noche en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el coreógrafo cubano Pepe Hevia, como parte del XXVI Festival Internacional de Ballet.

De una obra que se debía a sí mismo calificó el artista su nueva creación, pues según comentó en entrevista a la televisión nacional, se la dedica a los 500 años de fundación de La Habana, a conmemorarse en 2019, y de manera general a Cuba.

La cubanía es para mí algo muy emocional, dijo, mientras más vengo a mi país, más me enamoro de él, y eso es algo que lo traduzco a la danza.

Según explicó, se trata de un dueto muy pequeño interpretado por los bailarines Gretel Morejón y Arián León, del que resaltó sus excelentes dotes como artista y sus habilidades interpretativas.

Aunque Pepe Hevia se autovalora como una persona muy tímida, destaca dentro del competitivo mundo de la danza por la calidad de sus creaciones, algo que califica de lenguaje para expresar las palabras que no dice.

La coreografía, dijo, yo la tengo como ese instinto primario que me ofrece fluidamente la posibilidad de comunicarme, así construyo mi universo.

Ciudad de luz forma parte de un programa concierto que está integrado también por los pas de deux de Cascanueces y El Corsario, así como por las obras VértigoAnyaliLa BohemeLa reina muerta, y la escena final de La Cenicienta.

Bailarines del Ballet del Teatro Colón, de Buenos Aires en Argentina, y de las compañías estadounidense Arts Ballet Theatre y Ballet de Milwaukee, entre otras, serán los intérpretes de la noche.

Para este domingo como parte del XXVI Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, se realizará un flashmob a cargo de la Fundación Antonio Gades, en la intersección de las calles San Rafael y el Paseo del Prado, así como un programa concierto en la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba.

(Con información de Yanais Vega Bacallao. CubaDebate)

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Liuba María Hevia: «El arte es el cómplice de mi vida»

Por Ricardo R. González

Aquella niña que le imploraba a su madre una guitarrita de madera como juguete anhelado creció. Tampoco es ya la principiante presentada en el programa Todo el mundo canta y quien cautivó desde su primera aparición. Ha pasado el tiempo dentro de un compás indetenible… Lo cierto es que Liuba María Hevia se ha impuesto, a base de talento y esfuerzos, para inscribirse entre las voces primordiales que engalanan la música y la cultura cubanas.

De nuevo enamora a Santa Clara arropada con motivaciones especiales. Una celebración en grande, el viernes en el teatro La Caridad, para dar continuidad a sus 35 años de quehacer artístico compartido con la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, bajo la dirección del maestro Enrique Pérez Mesa, la Cantoría Infantil y el Coro Provincial. Algo que lleva varios ensayos, mas se asume como reto seductor en lo que la propia intérprete denomina: «un verdadero privilegio que forma parte de un sueño cumplido».

El concierto abarca todos los géneros por los que la cantautora ha incursionado. Desde el tango, la música campesina e infantil, el folklore latinoamericano hasta la habanera.

Trae, también, el tributo a otra de las imprescindibles: a nuestra Teresita Fernández, con la presentación, este jueves, del documental dedicado a su obra, básicamente para adultos, en la pantalla grande del cine teatro Camilo Cienfuegos, en la propia ciudad que acogió la niñez y juventud de la trovadora y a la vez alimentó a Vinagrito, el gato más famoso que conserva el pentagrama.

No se concibe a Liuba sin acercarse a la infancia. Apenas llegó a la urbe anduvo por el hospital pediátrico José Luis Miranda para regalar amor y esperanzas. Y entre profesionales, padres, familiares y los propios infantes hicieron esa ronda gigante de niños «que juegan el mundo a mirar»; en tanto, aguarda para su presentación dedicada a los infantes, en la mañana sabatina, acogida por el Complejo Vista Hermosa del Cabaret Cubanacán.

Ella es siempre un abanico de sorpresas, y entre tantos temas hablamos de Vidas Paralelas, la más reciente producción discográfica devenida detonante principal para conferirle el Premio Especial Cubadisco 2018, aunque «No soy muy partidaria de los premios. No creo en eso. La música, el arte y el sentimiento no se pueden medir», precisa.

El fonograma constituye una especie de resumen de su existencia y el que más trabajo le ha costado. Diríamos que resultó una descarga de adrenalina desmedida.

«Entraba al estudio a innovar como detalle que no suelo hacer, a cambiar muchos acordes una vez grabados porque esas crónicas desnudan bastantes aristas de mi vida y quedan recogidas en cuatro discos integrados por 68 canciones».

— ¿Una complicidad entre asombros y misterios compartidos?

— Una especie de deuda con la trova cubana, con mis amigos y nos apoyarnos en dúos. Compartí en el disco no solo una canción mía, sino que canté un tema de la propia autoría de colegas que admiro, de esos que escucho en mi casa y forman parte de mi banda sonora personal y familiar.

«Con Silvio Rodríguez hice Segunda cita y Puertas. Pablo Milanés aparece con Si me falta tu sonrisa y Ya se va aquella edad, con Raúl Torres (Se fue y Canción breve), Polito Ibañez (Se busca y Me muero de ganas), y con David Torrens (Llegó a mí y Los sueños), por citar algunos.

—Sin embargo, al revisar la lista de participantes observamos que existe un equilibrio entre intérpretes muy conocidos y otros que no lo son tanto.

— Hay cantantes fabulosos que invité porque son defensores de la canción y con ellos abordo uno o dos temas. Está la maravillosa Gema Corredera con quien grabé Algo y Tan solo un bolero, pieza que está incluida en el CD Ilumíname en vivo, pero figura también Ivette Cepeda con la magistral entrega de La Habana en febrero y Agosto bajo la piel, mientras Maridalia Hernández hace roles en Ausencia y Pasaba un ángel. Danny Rivera, por su parte, realiza otra versión de Ausencia y se crece en Si me falta tu sonrisa.  Beatriz Márquez interpreta Mi Vieja Habana, y Luna Manzanares recrea Ilumíname.

«Aparecen, además, los españoles Luis Pastor y Javier Ruibal, los dominicanos Pavel Núñez y José Antonio Rodríguez, la argentina Georgina Hassán, María Tejada, de Ecuador, María Marta (Brasil), y la venezolana Amaranta, entre otros».

— Incluyes a Mariadalia Hernández, la formidable exvocalista de Juan Luis Guerra y 4.40 ¿Cómo llega a esta producción?

— Nos conocimos en un evento en República Dominicana vinculado a la trova en el Caribe, y le comenté la idea de poder grabar con ella. No hubo ningún obstáculo y ahí está el resultado.

— Retomo los pormenores del tema Tristeza que interpretas junto a Ana Belén en tu disco Puertas. Ahora se incluye de nuevo. ¿Cómo fue el vínculo con la intérprete española?

— Ana es la voz femenina que más se ha escuchado en mi casa, fue mi ídolo en la juventud. Cuando recibí su grabación resultó fabuloso. Ella le puso voz en España.

«Quedé maravillada con el resultado. Fue un regalo para mi madre a quien dediqué el disco Puertas. Ella lo escuchó aun cuando yo no le había puesto voz. El timbre de Ana es incomparable. Aceptó grabar el tema y me envió varias preguntas. No conocía lo que era la yagruma mencionada en el texto, y no vaciló en dar el sí».   

— Estos últimos tiempos han sido de duro bregar en la discografía de Liuba María Hevia…

— Es un período, como lo definió Sara (González) en una de sus canciones, Con apuros y paciencia. El rescate y la perseverancia en la música infantil han sido constantes en mi trabajo. Primero salió el dedicado a la música de Teresita Fernández, después el homenaje a la argentina María Elena Walsh, y está en preparación el del mexicano Francisco Gabilondo Soler porque siempre digo que son los tres grandes en Latinoamérica que han escrito canciones para la infancia.

«Otro fonograma ya grabado y que no ha visto la luz es Hay quien precisa —Premio Especial de Cubadisco 2016— compartido con la excelente interprete venezolana Cecilia Todd. Con ella hicimos una gira nacional, acompañadas por el maestro José Maria Vitier, que resultó el colofón para echar a volar nuestros sueños y realizar el proyecto.

— Entre disco y disco surgen nuevos proyectos. ¿Es cierto que preparas uno con músicos, predominantemente, salseros?

— Son canciones de mi autoría que saldrán bajo el sello Unicornio con el título de Pasaba un ángel. Estaré solo como productora, y son colegas muy queridos que realizan versiones de mis canciones.

Puedo citar a Wil Campa, Mayito Rivera, Pancho Amat y su grupo, David Álvarez y Juego de Manos, por mencionar algunos.

—Pero habrá una gran sorpresa…

— Siempre admiré y admiro los aportes extraordinarios y el legado que nos dejó Juan Formell. Iba a su casa, conversaba con él y con Mirtha (Medina), y voy a tener el gran placer de que Samuelito y Los Van Van graben mi tema De monte y ciudad. Será el único dueto mío que aparezca en el fonograma. Eso me dio una felicidad incalculable porque es mi tributo al maestro Formell.

— Apartándonos ya de los discos, si bien te has ganado el corazón de los adultos hay un público especial que te adora y sigue tus canciones…

— Esos «locos bajitos» de los que habló Serrat. Yo me preparo con el mismo rigor a fin de enfrentar los conciertos para adultos que los dedicados a los niños. Ellos son los más sinceros, quienes te dicen sin hipocresías lo que les gusta y lo que no. Es la etapa más linda de la vida y hay que llenarlos de esperanzas.

«Me indignan aquellos que piensan que a la niñez le dedicas cuatro canciones y ya. Crasso error, se dan cuenta de todo y abrazo, como profunda martiana que soy, la máxima de nuestro Apóstol cuando dijo: «Los niños son los que saben querer».

«Para ellos todo mi empeño en los vídeos infantiles que tienen que salir con óptima factura, y siempre que voy a provincias o viajo al extranjero incluyo a los hospitales pediátricos, y sobre todo aquellas salas que acogen a criaturas con enfermedades de difícil pronóstico. Incluso me preguntan si yo no lloro o si me da lástima.

«A lo mejor después suelte alguna lágrima porque soy sensible, pero delante de ellos no puedo hacerlo porque tengo que irradiarles mucho aliento, porque llevo la fe inmensa de que van a curar, y un día se sumarán a mi ronda, y mi canto es el regalo para darles fuerzas, para compartir las alegrías de este mundo.

— ¿Cuál es tu mayor temor?

— Me aterra que un día se acabe el amor y las ganas de trabajar. Siento recelo porque en cualquier momento deje de ser útil, o por aferrarme a un escenario cuando las facultades estén vencidas. Espero que si algún día llega esta situación mis amigos me lo hagan saber pues el arte es el cómplice de mi vida, y entrego a los demás lo que sé hacer».

Mientras tanto Liuba, síguenos regalando tu Señor Arco Iris, que prosiga Ilumíname con esa luz que llene nuestros días, y que nunca falte tu sonrisa para seguir disfrutando del encanto de una mujer que vive la libertad de sus canciones y la comparte con su público.

OPINIONES AUTORIZADAS

Maestro Enrique Pérez Mesa, director de la Orquesta Sinfónica Nacional: «Liuba es una cantante muy auténtica y con una afinación extraordinaria, mientras la provincia tiene una Orquesta Sinfónica de excelencia con músicos respetables».

Irina Toledo Rocha, directora de la Orquesta Sinfónica de Villa Clara: « El concierto tiene mucha música para tocar con innumerables matices, lo que permite un trabajo excepcional».

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