La vida es hoy

La historia de Yoel Ramos Mesa es la de un hombre a quien el destino le jugó una mala pasada, pero ha sabido encontrar los matices de la existencia. Hoy ofrece una clase magistral a través de esa escuela llamada perseverancia.

Gracias a su propia innovación Yoel puede activar su computadora. Con este trabajo obruvo Premio Relevante en un Fórum de Ciencia y Técnica, pues según él: « No es dar un ejemplo a los demás, es desarrollar el empeño de realización personal contra vientos y mareas».

 Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Yoel Ramos Mesa no cree en lágrimas. Tampoco en lástimas, y diría que hasta destierra el significado de lo fatídico a pesar del incidente ocurrido aquel domingo 7 de abril de 1991 que cambió totalmente su vida cuando apenas tenía 19 años.

No le cuesta trabajo evocar vivencias desagradables ni escapa de contarlas. Según él resultó un día común. Salió de pase de la Escuela Nacional de Tropas Especiales, ubicada en la pinareña región de Los Palacios, para compartir con los vecinos del asentamiento aledaño. Ya en la tarde el calor era insoportable y decidieron refrescarse en un río poco caudaloso y desconocido para el muchacho cifuentense.

Con las acrobacias de la edad se tiró al agua, y de inmediato una colisión le hizo saber la dureza del fondo.

Han pasado los años y «el impacto no resultó tan serio ni perdí el conocimiento»; sin embargo, cuando trató de incorporarse ocurrió algo extraño, lejos de esa herida en la cabeza que le ocasionó los primeros puntos de sutura recibidos en su anatomía.

«El traslado se realizó de manera cuidadosa, pero sin una mínima reacción. No considero que haya sido ni dramático ni trágico, pero el fenómeno vino después».

A partir de ese momento conoció el mundo de la emergencia médica. Los primeros diagnósticos acontecieron en el hospital de San Cristóbal. Allí cosieron la herida provocada por el choque… No obstante, las radiografías corroboraron lo que el personal médico suponía: Una fractura de columna motivaba la parálisis. Afectó la médula aunque conservaba su estructura, mas el golpe produjo limitantes severas que apagaron el movimiento de los miembros inferiores y superiores.

«En horas de la noche de ese día llegamos al Hospital Militar de La Habana. Luego para el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (Cimeq) donde procedieron a múltiples exámenes y a la primera cirugía a la que era sometido en mi vida. Fue el 12 de abril del 91.

Estuve más de 20 días en terapia intensiva con fiebre, crisis en los riñones, en fin… nunca más apareció la reacción esperada, y así llevo 26 años de los 45 que tengo».

NI OCASOS NI VENDAVALES

Por momentos Yoel no creía lo que estaba pasando. Era sano y nunca padeció de una enfermedad crónica. «Es difícil enfrentar una parálisis con tan corta edad. Esto cambió mis días y los de mi familia, entre ellos los de mi mamá, María Magdalena Mesa García, quien tuvo que dejar de trabajar con la finalidad de atenderme a tiempo completo al depender totalmente de otras personas para realizar las cosas elementales».

Como el campeón del más encumbrado deporte Yoel Ramos no se amilanó. Sabía que el reto era enorme, pero jamás dejó que las decepciones tocaran a su puerta, por lo que se propuso vencer grandes obstáculos.

«El autodominio resulta vital ante la imposibilidad de poder enfrentar la vida con objetividad. Soy de un carácter fácil, no me incomodaba por nada, y asumí mi situación según las circunstancias. Es cierto que cambia la perspectiva, pero no te puedes detener ni aunque existan montañas frente a ti».

Es probable que este hombre no admita la palabra refugio para disipar situaciones, en cambio la literatura le propinó una de las tantas formas que le alimentó el alma.

«El hábito de leer me ayudó a enriquecer el día a día. Era el inicio del período especial con apagones terribles. Ni pensar en una computadora o en un radio, y la literatura me cautivó. Antes me gustaba la lectura, pero a partir del accidente devino algo fuera de lo común. Leía de todo, literatura soviética, los autores cubanos en diferentes géneros, y los clásicos de García Márquez e Isabel Allende. Me encantó El siglo de las luces, de Carpentier, a pesar de que resulta más barroco, pero lo entiendo, en cambio a Lezama tenía que leerlo más despacio.

— ¿Suscribes que los libros engrandecen al individuo?

— No se puede prescindir de ellos. Cambian la manera de ser de las personas, ofrecen conocimientos e incluso la posibilidad de discernir y sacar conclusiones.

Por las paredes de su hogar aparecen varias fotos que recogen diversos momentos de su estancia en las FAR y recuerdos familiares. Desde su silla de ruedas los repasa, y no oculta su predilección por las pistolas desde que era niño. A tal punto que se acercaba a los policías para verlas de cerca.

«No pienso que mi paso por las FAR me forjó la disciplina porque desde pequeño la tenía, pero sí me curtió y más la estancia dentro de las Tropas Especiales. Esta inclinación se la debo al excelente claustro de profesores del preuniversitario Carlos Liebknecht (Yabú 2) que marcó mi conciencia para siempre.

Sin pena alguna revela que los cálculos le causaban pavor porque se considera más partidario de las letras. Por ello declinó aquellas aspiraciones de estudiar ingeniería naval.

«Ahora bien, las Tropas Especiales me fascinaban. Había que tener buena preparación física y me fue de maravilla. Estaba enamorado de la carrera… Aun estuviera en las FAR porque todavía me siento un soldado».

LA MAGIA DEL MOUSE

El hecho de innovar siempre ha estado presente en Yoel. Le gusta ir al detalle y descubrir la interioridad de las cosas. Después del suceso tuvo que reinventar. Pasaba mucho trabajo para saciar su pasión por la lectura, sobre todo al pasar las páginas de los cuadernos hasta que un día se propuso vencer el contratiempo.

«Al no tener movilidad ni en las manos ni en las piernas inventé una especie de atril. Allí situaba el texto. Con la boca sostenía un rayo de bicicleta protegido en la punta y lograba correr la página. Así me leí los tres tomos de El Capital que no es un «ladrillo» como muchos piensan».

                                   Su mamá María Magdalena lo ayuda a colocarse el dispositivo fruto de su innovación

— ¿Y qué pasó al llegar la computadora?

— Ante un mundo tan atractivo tuve que crear mis mecanismos. Adrián Berazaín me inspiró con ese soporte para alternar con la filarmónica, y yo tenía que dominar el mouse. Ideé un mecanismo con varios aditamentos a fin de fijarlo. Una vez logrado situaba la lengua por detrás del labio y apoyado en la barbilla provocaba el movimiento total del llamado ratón. Pensé que iba a demorar una eternidad, mas la idea fluyó muy rápido. El aparato me resultó fácil y logramos poner el cursor donde va».

— Fue tu primer éxito en un Fórum de Ciencia y Técnica…

— Me fui hasta Holguín y quedé sorprendido al anunciarse que tenía Premio Relevante con mi primera innovación. En realidad me apoyo muy poco en el teclado inteligente. Después obtuve otra mención al crear una modalidad para el juego de ajedrez por el sistema Braile a través de la computadora.

UN OPTIMISMO CRÓNICO

Yoel Ramos es de los humanos que necesitarían extender las horas del día. Como bien dice: «Lo mío no tiene remedio. Es un optimismo crónico», y mediante un pariente radioaficionado reactivó la Asociación en su municipio y asumió la presidencia desde 2011 en algo que para él tiene de magia y fomenta amistades.

A su vida han llegado muchas manos tendidas. Tantas que teme olvidar involuntariamente a algunas, y no deja de mencionar a las FAR, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, el Ministerio del Trabajo, Salud, Educación, el INDER, Cultura y los trabajadores sociales, entre otras.

«A la ACLIFIM me unen sentimientos emotivos y profundos. Constituye algo especial, pero siento de cada una ese apoyo material, espiritual y sicológico, como también de la Casa de la Cultura y su especialista Iliana Águila, quien me ha insertado a los talleres literarios. Ya he escrito algunos cuentos, pero de momento prefiero dejarlos en la privacidad».

En la vida hay sueños, y entre los del cifuentense estuvo aspirar un día a graduarse del nivel superior, y con mucho esfuerzo lo logró en 2012.

«Otra de mis grandes sorpresas. Ser el graduado integral de Cultura Física en ese año con Título de Oro, y leer el Juramento de graduados. La tesis fue relacionada con las discapacidades y tuvo sus momentos porque al no existir la bibliografía necesaria me costó ciertas dificultades con el tutor y el oponente.

— ¿Qué significa para ti María Magdalena Mesa García?

— Es mi madre. Ocupa un espacio insustituible y resulta un complemento vital. Tiene una historia intachable en la FMC y en los órganos del Poder Popular. Si en 26 años no me ha salido una escara, algo difícil en casos con situaciones medulares severas, se lo debo a sus cuidados extremos y a los de toda mi familia que es extraordinaria.

«Mientras leía el Juramento tuve la sensación que cumplía con quienes confiaron en mí, principalmente con mi mamá».

Parte de su familia que constituye un todo. Entre ellos su mamá María Magdalena Mesa García (a la derecha de Yoel) y su abuelo Florentino Mesa Díaz que cumplirá el próximo 26 de Julio sus 100 años. Faltan en la foto Adolfo Ramos Escobar, el papá de Yoel, y su hermano Yoandy Ramos Mesa.

— Dicen que ella cursó contigo la Universidad…

— Muy bien que se hubiera podido graduar. Estuvimos en la Sede Universitaria Municipal y ella me trasladaba a las aulas. Teníamos que atravesar el pueblo de un extremo al otro con mi silla de ruedas. Llevábamos algo de comer y era mi madre quien tomaba las notas de clases.

«En los exámenes yo tenía que dictarle las respuestas para que las escribiera, y en tercer año decidieron unificar las sedes en Sagua la Grande».

— ¿Y el cielo se te nubló?

—Jamás. Tenía que seguir la carrera. Fuimos a múltiples organismos y conseguimos que los profesores viajaran a Cifuentes o de lo contrario nos enviaban los módulos. Así logramos terminar con excelentes maestros.

Yoel Ramos Mesa se declara un eterno enamorado de la vida con un racimo de aspiraciones pendientes porque una discapacidad no significa el ocaso de la vida. Perseverancia, optimismo y valor son preceptos constantes. Por eso cada día que pasa abraza un postulado de la ya desaparecida chilena Gladys Marín quien sustentaba una convicción peculiar: La vida es hoy.

— Para ti ¿la vida sigue siendo hoy?

— Porque haya recibido un buen arañazo con solo 19 años no debo reciprocar con palos. Soy un individuo sin rencores. El ayer pasó, el mañana está por venir. Lo que falta por hacer se impone, y no podemos dejar que la discapacidad venza y doblegue. Nunca estaré en el sillón dejando que pasen las horas. Por eso, y por mucho más, me fijo en el arco iris, creo en la esperanza, y busco la nobleza en la existencia porque estoy seguro que la vida es hoy.

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El hombre de la mata de mango

foto-1«Yo nací ese día, y agradezco a todo el personal de Salud el trato de excelencia recibido. Hicieron un trabajo de arte al unir todos los huesos», sustenta José Rafael Santín Hernández, el bisabuelo que trata de olvidar la odisea junto a Marlene Santín Paredes, una de sus hijas.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Dos días antes del suceso José Rafael Santín Hernández celebró sus 75 años. Recibía, por entonces, fisioterapia en el policlínico Juan Bruno Zayas, de Cifuentes, debido a los caprichos de una columna vertebral que no soportó el peso de algunos sacos de cemento sobre su septuagenaria anatomía. Aun así el anciano confiaba en que sería algo transitorio y con pronta recuperación.

Como de costumbre se levantó para emprender el camino hacia la institución de salud; sin embargo, un arrepentimiento inexplicable vino de pronto y declinó asistir a la sesión. Lo que nunca imaginó Rafael Santín fue que permanecería un año en cama debido a una historia inusual.

«Eran cerca de las 11:00 de la mañana del 5 de marzo del pasado año cuando regresé a la casa luego de otras gestiones. Mi esposa fregaba y de pronto vi una jabita en el piso. Pregunté y pertenecía a unos compañeros que podaban la mata de mango existente en el patio».

Las labores continuaban, y Santín salió a buscar café para brindarles a los operarios. El tronco estaba bien sujeto a la soga y, poco a poco, comenzaron a bajarlo luego de la acción de la motosierra. Tanto el nieto como un vecino advirtieron que nadie saliera al patio, mas el anciano no oyó, y en escasos segundos cambió el curso de los acontecimientos.

«Al darme cuenta estaba bocarriba en el patiecito. En ese momento no sentía dolor, pero apenas podía pensar, la mente estaba en blanco, los ojos otro tanto… Mi yerno y un amigo me levantaron e introdujeron en un vehículo. En medio de todo yo les decía: vayan despacio, no hay prisa.

INICIO DE LA ODISEA

Aquel tronco pesaba entre 70 y 100 libras en una mata cuya altura alcanzaba de cinco a seis metros. Según el relato de Santín Hernández no cayó sobre su cuerpo.

«De haber sido así esta historia carecería de protagónico. El árbol solamente me rozó», afirma este jubilado del Combinado Rolando Morales (fábrica de baldosas) donde trabajó 32 años.

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Lo que queda de aquella mata de mango sembrada, en 1960, por Zoila Hernández Castellanos, la mamá de Santín. Daba frutos muy dulces, mas por la frecuencia de los ciclones decidieron podarla sin imaginar las consecuencias. 

Una vez en el policlínico iniciaron las valoraciones. La doctora Mileidys     Álvarez Romero estaba de guardia y recibió el caso que por sus propias características fue remitido de inmediato a Santa Clara.

Durante el trayecto el equipo especializado dudaba que Santín llegara con vida a su destino, y una vez en el hospital universitario clínico quirúrgico Arnaldo Milián Castro se incentivaron los procederes. Exámenes varios y la junta especializada para determinar los pasos a seguir. Una fractura de cráneo lineal y la sospecha de un neumotórax que después fue descartado, además de la quiebra de cinco costillas, daños en el pulmón derecho, y una fractura de fémur bastante crítica.

«Todo provocó tres operaciones en el día, incluida la exploratoria para corroborar o no la presencia de hemorragia interna», precisa Marlene Santín Paredes, una de sus hijas.

Después vino el acto quirúrgico sobre el cráneo, y luego el de la pierna.

Unos 20 galenos de diferentes especialidades estaban en el salón en lo que constituyó una verdadera multidisciplina.

«Yo no recuerdo el traslado a Santa Clara ni las preguntas que me hicieron en el policlínico. Solo sé que abrí los ojos ya en terapia intensiva donde estaba intubado, con una cámara de oxígeno, y una tos tremenda», argumenta Santín.

Él se convirtió en el «inquilino» de la cama 13 de dicha unidad durante cinco días. Después pasó otros 10 en intermedia, y el resto en ortopedia hasta las jornadas previas al egreso.

«El doctor Alfredo Hondal Álvarez asumió la operación de la pierna. Sin dudas resultó compleja. Antes de que me pusieran el yeso la herida estaba abierta y conllevó a situar mechas contentivas de potentes antibióticos. Eran curas respetables, pero no quedaba otra opción».

— Dicen que Ud. es el hombre de las suturas?

— Bueno 15 puntos en el abdomen, ocho en la cabeza y cuatro en la pierna.

LA PUPILA MÉDICA

Ha pasado justamente un año y el doctor Hondal Álvarez recuerda los pormenores del caso. Cumplimentaba su guardia aquel día en que el paciente arribó con un politrauma severo.

«No había tiempo que perder y en medio del estado de shock se decidió llevarlo al salón».

Ante el hecho se pensó que era un caso incompatible con la vida. No respondía a ningún estímulo, pero había que darlo todo a fin de rescatarlo.

«Los cirujanos evaluaron el abdomen en busca de algún sangramiento, también examinaron el sistema pulmonar debido a las fracturas costales que pudieran dañar el pulmón o inducir a un trauma comprometedor para la ventilación del paciente. Por suerte no hubo lesión intrabdominal, y se solucionó lo referente al pulmón».

A partir de ese momento entró en acción el equipo de Ortopedia y Traumatología.

«Lo primero que hicimos fue lavar la herida por la que el hueso salió al exterior. Una vez desinfectada lo llevamos a su posición y cerramos la lesión parcialmente luego de situar mecanismos de tracción. Por el estado de Santín se hicieron estos procederes de manera remedial.

foto-2El doctor Alfredo Hondal Álvarez pasó un susto en el salón al ver que la tensión arterial de su paciente no subía de 60. «Por la magnitud del hecho y el estado en que llegó nos parece que el impacto del árbol fue más allá de un simple roce».

«La fractura era de gran magnitud, con múltiples fragmentos cercanos a la rodilla que comprometían dicha articulación. Entonces aplicamos un método restaurador mediante alambres incluidos en el yeso a fin de reducir la fisura».

En esa etapa medió el compás de espera. Era preciso aguardar por la evolución de la cirugía abdominal y los traumas respiratorios, por lo que pasaron unos 21 días para retornar al salón y actuar de manera definitiva sobre el fémur.

Mientras tanto se realizaban placas de control y una semana o dos antes de retirar el yeso trataron de incorporar al paciente apoyado en el andador.

«Le advertí que de sentir dolor debía cesar el intento. En realidad no pudo. Lo que hacía el convaleciente era pararse sin dar pasos. Las propias molestias y el débil estado lo impidieron».

Luego de varias semanas se le retiró el yeso e inició la terapia rehabilitadora.

«Vale decir que si existían respuestas ante los antibióticos manteníamos las curas en la sala, de lo contrario había que recurrir al salón las veces que resultaran necesarias para evitar infecciones de gérmenes agresivos».

Más de una hora duró cada uno de los episodios quirúrgicos ejecutados por un equipo de especialistas, anestesiólogos, residentes, técnicos y personal de enfermería, entre otros. A pesar del tiempo la odisea llegó a un feliz final. Hoy José Rafael Santín Hernández da sus pasos apoyado en el andador y cuenta la historia, esa que fue bautizada por su médico como el hombre de la mata de mango.

MEMORÁNDUM

— Las fracturas en la rodilla resultan frecuentes y a la vez bastante complejas. Pueden afectar a uno o a los tres huesos (fémur, rótula y tibia) de forma conjunta, sin descartar daños en meniscos y ligamentos acompañantes.

— Ocurren como consecuencia de impactos muy fuertes que demandan cirugía para su solución. En muchos casos con el uso de piezas de acero, placas y tornillos.

— Según los especialistas la quiebra de la rótula se produce por caídas con impacto directo sobre este hueso. Tiende a dejar fragmentos que pudieran causar limitantes en la movilidad de la articulación.

— El hueso femoral o el correspondiente al muslo también admite rupturas. Por lo general se requiere de mucha fuerza o de un acto contundente para fragmentar el fémur.  

CONTRASTES

Desde un enfoque global el costo de los traumatismos musculoesqueléticos es alto y aparecen como causa principal de muerte y discapacidad entre el primer año de vida y hasta los 34; sin embargo, ocupan el tercer escaño al compararlos con todos los grupos de edades.

Estas contusiones rebasan los 8 000 millones de dólares anuales, pero resultan incontables los gastos indirectos sobre la familia y la sociedad. 

Baste decir que la praxis de una cirugía de reemplazo de rodilla necesita entre 30.000 y 70.000 dólares si la persona carece de seguro, por lo que constituye una de las intervenciones más costosas en los propios Estados Unidos.

Ni José Rafael Santín Hernández ni su familia abonaron un centavo, a pesar de los múltiples procederes a que fuera sometido, sin incluir el consumo de medicamentos y la estancia por hospitalización.

Así se cierra otro capítulo en el que un septuagenario sigue sumándole años a su existencia.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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Cuando la maternidad toca a la puerta

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Con tres meses de nacida la pequeña Gisselle es el resultado del Programa de Atención Materno Infantil que sigue el esquema trazado para cada edad, incluso antes del nacimiento.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

La familia Barrueta Caballero disfruta de una felicidad inigualable. Nada más que apreciar la mirada maternal hacia su retoño para comprobar los motivos existentes desde la llegada de la cigüeña a Cifuentes.

Han pasado tres meses y en uno de sus viajes trajo a Gisselle, una niña deseada que comienza a descubrir el universo, y para la que seguramente el ave zancuda dejó recomendaciones ante tantos eslabones que aportan a este regocijo.

El primero de ellos es el seguimiento brindado por la doctora Marisbeidys González Hernández junto a la enfermera Liabet Luna Sanabria incluso cuando Giselle aun no soñaba con venir al mundo.

Ahora aprecian también con agrado a la pequeña porque resultan verdaderas cómplices que siguieron la historia desde el consultorio, y aseguraron el cumplimiento de todos los parámetros establecidos desde la etapa prenatal, mientras la tranquilidad espiritual se refleja en el rostro de mamá.

Giselle llegó en un año en que el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) experimenta un comportamiento favorable respecto al anterior, a pesar de que disminuyen los nacimientos al recurrir a los de 2015.

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La atención primaria de salud con énfasis en la labor de los médicos y enfermeras de la familia constituye un eslabón principal que redunda en la atención poblacional.

El municipio viste de largo y mantiene en cero la tasa de mortalidad materna desde 2010, mientras la infantil no reporta decesos en el actual, aunque, lamentablemente, registraron una durante igual etapa del año anterior atribuible a causas genéticas.

La doctora Yenisey de la Paz Pérez, asesora municipal del PAMI en el llamado Oasis villareño, repasa otras estadísticas y le satisface que no existen reportes de decesos en edad prescolar comprendida de uno a cuatro años.

FACTOR GENÉTICO EN LA DIANA

Uno de los puntos débiles en periodos precedentes ha sido la incidencia de malformaciones congénitas que no escapa de la mira del personal especializado a partir de investigaciones.

Por ello desde enero pasado aplican la estrategia de combinar el suplemento de hierro denominado Muffler con el ácido fólico a todas las mujeres en edad fértil comprendidas entre los 12 y los 49 años.

«Estos fármacos encierran un matiz preventivo, y lo cierto es que disminuyen las incidencias de malformaciones congénitas», explica la doctora de la Paz Pérez.

Ambos se prescriben al unísono por un período de tres meses, y son entregados en el propio consultorio médico de manera gratuita a tenor de que el Muffler no aparece en los registros de comercialización de la red farmacéutica.

Cumplido ese tiempo cada gestante recibe la evaluación facultativa que determina la conducta a seguir de acuerdo con las características individuales, por lo que pudiera indicarse otro ciclo hasta concebir el embarazo o el caso deje de constituir un riesgo preconcepcional.

«Vale aclarar que la indicación de estos fármacos obedece únicamente al médico, y entre sus fundamentos figura el de propiciar las condiciones óptimas para el desarrollo de una gestación sin contratiempos, ajena a la presencia de anemia, como afección recurrente, y en busca de que la criatura llegue a su término con buen peso», afirma la responsable del PAMI en Cifuentes.

HOGAR, DULCE HOGAR

La mirada previsora de la Salud Pública motivó la creación de los llamados hogares maternos. Una dependencia encaminada al incremento del parto institucional con el alojamiento de las embarazadas residentes en zonas rurales o lejanas de las unidades asistenciales durante las últimas semanas de gestación.

Sin embargo, la dinámica de la vida incorporó otros perfiles que van más allá de la atención médica, de enfermería y de la educación sanitaria y general mediante charlas educativas relacionadas con el propio embarazo, la alimentación adecuada, o de cómo deben lactar al futuro bebé.

El programa incluye, además, el correspondiente reposo y la dieta asignada por lo que dichos espacios han sido considerados verdaderas escuelas populares de salud, a tenor de que acogen a gestantes con factores de riesgo tanto biológicos como sociales.

Entre los primeros aparecen los antecedentes de quienes alumbran por primera vez, así como los embarazos múltiples, y quienes registraron partos anteriores con bajo peso, en tanto no se excluyen las sometidas a una intensa carga de trabajo y de responsabilidades que incidan en un marcado estrés.

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Cifuentes dispone de un Hogar Materno para las embarazadas que, por sus características, requieran de atención especializada. La doctora Celia Vivian de Armas del Pino junto a la licenciada en enfermería María Catalina Padín Mora atiende un caso.

Cifuentes cuenta con una de estas dependencias ubicadas en el policlínico Juan Bruno Zayas, en la cabecera territorial. Dispone de 20 camas, aunque en la actualidad estén habilitadas solo 17. Sin embargo, habrá que intensificar el trabajo a tenor de que algunas gestantes esquivan su ingreso y ofrecen negativas. Este panorama provoca bajo índice ocupacional como uno de los lunares persistentes en el municipio.

Según expresan los funcionarios del PAMI en los últimos tiempos ha mejorado algo, pero falta mucho ante realidades distantes de lo que se persigue.

«Para viabilizar la estancia de las féminas y evitarle preocupaciones hemos acogido en el hogar, y de manera excepcional, a los hijos pequeños de las gestantes de nacimientos anteriores de acuerdo con las posibilidades», remarca la doctora Yenisey de la Paz.

Unas 91 embarazadas aguardan por la maternidad en esta porción villaclareña; de ellas, tres deben lograr su propósito antes de que 2016 diga adiós. Entonces habrá que seguir las correspondientes indicaciones facultativas que permitan el libre vuelo de esas cigüeñas cargadas de buena dosis de esperanzas para la felicidad familiar.

ANEMIA, TALÓN DE AQUILES

Según estudios la anemia por deficiencia de hierro aparece como el problema cardinal de la nutrición en Cuba, y registra incidencias en un 40 % de las gestantes.

Cifras similares de prevalencia aparece en infantes menores de tres años, y algo inferior en mujeres comprendidas en edad fértil.

foto-4Este padecimiento guarda relación con las complicaciones durante el embarazo y el parto, sin descartar que pudieran ocasionar la prematuridad y el bajo peso al nacer, entre otros factores.

«El municipio cuenta con dos policlínicos, uno en la cabecera y otro en San Diego del Valle, a lo que se suma la red de 36 consultorios (25 en Cifuentes y 11 en San Diego) que influyen notoriamente en la disminución de la mortalidad infantil», sostiene la doctora Yenisey de la Paz Pérez, asesora municipal del PAMI en el territorio.   

Cada bebé en formación cubre sus necesidades de hierro antes de que la madre tome la suya, pero vale aclarar que las embarazadas afectadas por el déficit de hierro por debajo de los valores normales durante los dos primeros trimestres del embarazo son más propensas a complicaciones posteriores, incluso la de incrementar el riesgo de que la descendencia padezca de anemia durante la infancia.

Cansancio, fatiga, palidez y taquicardia aparecen como síntomas comunes, aunque puede darse el caso de que no se experimente ninguna manifestación, por lo que el seguimiento facultativo resulta de primer orden.

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