Avanza ampliación del Cardiocentro villaclareño

En representación de la principal institución cardiovascular del centro del país el doctor Jesús Satorre Ygualada precisó el programa de inversiones que se ejecuta en el lugar, y cuya primera etapa deberá concluir a fines el actual año.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Las transformaciones paulatinas en la antigua Quinta de Dieguito que ampliarán el confort del Cardiocentro de Villa Clara fueron apreciadas por glorias de la medicina, de diferentes instituciones y especialidades, que sobrepasan las cinco décadas de entrega profesional.

A ellos se les debe gran parte de la historia de las ciencias médicas de esta provincia aunque algunos ya están jubilados y otros prosiguen en el ejercicio cotidiano.

En representación de la principal institución cardiovascular del centro del país el doctor Jesús Satorre Ygualada precisó el programa de inversiones que se ejecuta en el lugar, y cuya primera etapa deberá concluir a fines del actual año.

Por su parte el ingeniero civil Andrés de Jesús Lorenzo Sánchez, jefe de obra, subrayó que se trabaja en el restaurante, cafetería y el área de la cocina comedor que es lo planificado para entregar en 2017 de acuerdo con el presupuesto asignado.

El profesor Álvaro Lagomasino Hidalgo intercambia con algunos de los galardonados.

El programa incluye la entrega, en diferentes plazos, de locales para oficinas, así como más de 50 habitaciones dotadas de todos los requerimientos que favorecerán a pacientes y familiares de la región central desde Matanzas hasta Camagüey con una densidad poblacional de 3,5 millones de habitantes.

Además del comedor para familiares y trabajadores el área dispondrá de un sistema de elevadores, y de la correspondiente lavandería en una obra detenida desde 2009 y calificada de inversión muy costosa.

Dispondrá, además, de un salón multipropósito para reuniones o ejercicio de la docencia, y de las áreas administrativas y de consulta externa, lo que evitaría la sobrecarga que hoy presentan los locales del complejo oncológico Celestino Hernández Robau que recibiría los beneficios de alojamiento en el Hotel Bristol una vez inaugurados los nuevos servicios del Cardiocentro.

Glorias de la medicina villaclareña de diversos perfiles.

En la actualidad la Empresa de Construcción y Montaje, unificada con la antigua ECOAI 1, acomete las labores de instalaciones eléctricas e hidrosanitarias, así como la evacuación de los residuales mediante un cronograma que se cumple con la llegada de los recursos en el tiempo establecido.

RECONOCEN A DELEGADOS A LA CONFERENCIA DEL SNTS

Durante la sesión fueron reconocidos los tres delegados directos de la provincia a la Primera Conferencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTS), a efectuarse en La Habana entre el 9 y el 10 de junio próximos.

Dos de los tres delegados directos de la provincia a la Primera Conferencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTS): Juan Carlos Dupuy Nuñez y Rubén Moro Rodríguez.

Son ellos los doctores Rubén Moro Rodríguez, Juan Carlos Dupuy Nuñez y Gilberto Rodríguez Álvarez quienes se integran a la comitiva villaclareña con 27 representantes entre médicos, personal de enfermería, técnicos y de otras ramas.

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Vivencias del Cardiocentro de Villa Clara: Latidos compartidos

FOTO 1 AFOTO 1 BLa combinación muestra a Verónica Cárdenas Martínez a los pocos días de intervenida en aquel octubre de 1986. Luego de 30 años desarrolla su actividad normal en el establecimiento santaclareño El Encanto, de la cadena Panamericana.

Esta historia comienza a tejerse en julio de 1986 cuando Villa Clara abría su Cardiocentro para tributarle amor a la vida.

Por Ricardo R. González

Fotos: archivo personal

Verónica Cárdenas Martínez tenía una infancia feliz. Jugaba y se acogía a las rondas infantiles o a esas travesuras que incitaban a descubrir el mundo, mas desde temprano sentía que una falta de aire oprimía su pecho a medida que pasaba el tiempo, mientras que las recurrentes afecciones respiratorias y las marcadas palpitaciones presagiaban la necesidad de un estudio profundo.

Galenos del hospital pediátrico José Luis Miranda comenzaron las investigaciones y no tardaron en arribar a un diagnóstico. Sin dudas, existía una comunicación interauricular (CIA) o defecto cardíaco de nacimiento en la pared que separa las dos aurículas o partes superiores del corazón.

Se trata de una especie de orificio que aumenta el flujo de sangre enviado a los pulmones con presuntos daños en los vasos sanguíneos una vez llegada la adultez.

En ocasiones esta irregularidad desaparece por si sola, pero en otras requiere de la cirugía para evitar la futura hipertensión pulmonar, la insuficiencia cardíaca, u otras anomalías representadas por las arritmias o el riesgo de accidentes cerebrovasculares.

Verónica mantuvo seguimiento médico hasta la apertura de Cardiocentro a donde fue remitida. Tenía entonces 25 años, y el 8 de octubre de 1986 entró al salón para resultar la cuarta paciente intervenida en la historia del centro.

«Recuerdo que los profesores Ismael Alejo Mena (ya fallecido) y Arturo Iturralde Espinosa fueron los cirujanos, secundados por el doctor Osvaldo González Alfonso como anestesiólogo. La operación fue a corazón abierto (con el empleo de la máquina corazón pulmón que reemplaza las funciones de los órganos durante el proceso). Tuve el privilegio que el doctor en ciencias Noel González Jiménez, (también fallecido), pionero en la realización de trasplantes cardíacos en Cuba y jefe del servicio de cirugía cardiovascular por entonces, participara en el acto, y de contar con excelentes atenciones en la Unidad de Cuidados Intensivos por parte de los doctores Ramona Lastayo Casanova y Mario Plasencia Pérez junto a todo un personal de enfermería caracterizado por su encomiable labor.

AÑOS EN RECUENTO

Tres décadas acaba de cumplir la instalación villaclareña que se convierte en parte de la región central y de todo el archipiélago. Entre tantas vivencias su colectivo no olvida el reto que enfrentaron aquel 24 y 25 de julio de 1986 cuando decidieron iniciar la obra. Entonces Teresa Vera Valle, residente en Manicaragua, y Marta Rodríguez Pérez, con domicilio en Vueltas (Camajuaní), traspasaron el quirófano para decirle adiós a sus respectivas irregularidades cardíacas.

FOTO 2También el doctor Ignacio Fajardo Egozcue, especialista de II grado en anestesia y reanimación, y uno de los fundadores, tiene un arsenal de recuerdos y nunca olvida las tensiones compartidas en aquellos primeros casos.

Llegaba la hora cero. Había que demostrar lo aprendido en los adiestramientos recibidos en la capital cubana por quienes abrirían el largo camino, y así iniciaron.

Luego de los casos de Teresa y Marta hubo un receso hasta octubre de 1986 a fin de precisar detalles y reorganizar determinados objetivos, y casi en el «debut» enfrentaron la primera urgencia con un paciente de 48 años intervenido meses antes en La Habana.

Había descuidado la disciplina que demanda el régimen postoperatorio y ello provocó un coágulo en la aurícula izquierda que motivó otra intervención para extraerlo y sustituir la válvula dañada.

Teresa Vera Valle (a la derecha) y Marta Rodríguez Pérez fueron las primeras pacientes operadas en el centro entre el 24 y el 25 de julio de 1986. Los cirujanos Álvaro Lagomasino Hidalgo, Ismael Alejo Mena y Arturo Iturralde Espinosa realizaron las intervenciones junto a los anestesiólogos Ignacio Fajardo Egozcue y Osvaldo González Alfonso.

 En estos años de recuento aflora el caso de aquella portadora de un síndrome congénito en la aurícula derecha que requirió provocarle un paro circulatorio total a baja temperatura.

Era otra prueba de fuego debido a que la persona quedaba, prácticamente, muerta ante la necesidad de llegar de inmediato hasta la vena cava para trabajar sobre la anomalía.

El proceder no podía exceder los 45 minutos. Los expertos trataban de ganar tiempo. Pericia y dominio absoluto de la profesión sin juego de nervios. Todo se logró y reanudaron la circulación sanguínea por todo el cuerpo de la enferma bajo plena normalidad, aunque este paso demandara unas dos horas con tal de llegar a los 37 grados centígrados requeridos.

Entre noches de tensiones y en medio del bregar cotidiano apareció la primera menor que demandaba tratamiento quirúrgico en edad pediátrica: Yanet Millán Castillo, de solo 10 años, portadora de una curiosa irregularidad. La hiperplasia o estrechez en uno de los segmentos de la aorta le ocasionaba una hipertensión arterial en las extremidades superiores, mientras en las inferiores ocurría todo lo contrario. Ello causaba ciertos trastornos en el desarrollo físico de la menor.

FOTO 3

Entre las personalidades foráneas que han brindado sistemática cooperación con la institución villaclareña figura el prestigioso cirujano cardiovascular uruguayo Mauricio Casinelli Arana quien participó en el último Cardiovilla realizado en el territorio.

 Con el paso del día a día se incorporaron tecnologías y dispositivos que posibilitaron una precisión diagnóstica óptima, sin descartar aquellos procederes que evitan cirugías mayores relacionadas con los percances isquémicos o las obstrucciones de las coronarias, a pesar de que no resultan aplicables a la totalidad de los casos pues depende de sus particularidades.

Cardiocentro también conoce de largas esperas por roturas de equipos, y a partir de 2003 consolidó la cirugía de las coronarias sin el empleo de la máquina corazón pulmón (C.E.C.), en las que más del 95 % ya no utilizan el dispositivo.

Y entre sus logros indiscutibles hay espacio para el servicio de Cirugía Vascular, el único existente entre las instituciones de su tipo en el país que rebasa las 1500 operaciones respaldadas con resultados de potencias desarrolladas en el mundo.

EL EPÍLOGO DE VERÓNICA

Verónica Cárdenas confiesa que pasada la operación sus síntomas desaparecieron. Solo quedó una arritmia marcada por una frecuencia cardíaca muy baja hasta que el organismo se adaptara a las nuevas circunstancias.

«Al pasar el tiempo decidieron situarme un marcapasos como regulador de mi vida».

— ¿Quedaste con alguna limitante?

— No las conozco. Desarrollo mis actividades normales con los cuidados propios de una operada, pero sin limitantes. Camino bastante porque no siempre puedo auxiliarme de un carretón, realizo los quehaceres hogareños, y cumplo responsabilidades laborales como portera—guardabolsos del establecimiento El Encanto, perteneciente a la cadena de Tiendas Panamericanas.

 

FOTO 4Un helicóptero sobrevoló la instalación a baja altura y aterrizó en sus proximidades en la tarde noche del 29 de julio de 1986. Era la segunda donación de órganos realizada en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico de Santa Clara, y la primera a solo cuatro días de la existencia de Cardiocentro.

—Y el colectivo de Cardiocentro?

— Es una prolongación de mi familia. Tendría que dedicar oraciones interminables para un verdadero centro de excelencia. Desde sus inicios mantiene su luz en función de pacientes y familiares. Trabajadores, sin distingo de oficios, que aman lo que hace.

«Hace unos días leí en Vanguardia un trabajo dedicado al Cardiocentro y cuánta razón tiene su director, el doctor Raúl Dueñas Fernández, al decir que la máxima del centro no es la de atender bien al enfermo, si no la de mimar a quienes necesitan del servicio y a sus acompañantes. Yo lo sentí. Eso lo logran a plenitud con una disciplina extrema. Por eso el pueblo pide que sigan como hasta ahora y que el joven relevo prosiga los pasos ante tanta entrega».

Entonces Cardiocentro cuenta con el permiso de la vida para continuar su historia. Ese ganado por su personal de enfermería, técnicos, auxiliares, porteros, cirujanos, anestesiólogos, especialistas… en fin, y con el recuerdo a quienes estuvieron un día y por diferentes causas ya no están, pero dejaron su impronta en ese afán de entregarlo todo a favor del prójimo. Humanos de esta era que velan y acarician esos latidos compartidos.

REALIDADES

— Cardiocentro sobrepasa las 9 mil operaciones en toda su historia con una supervivencia superior al 95 % considerada puntera en el país.

— Desde 2010 resulta la institución de su tipo que más intervenciones realiza por año con récord de 743, en 2004, y de 713, en 2006, y también resulta la de menor mortalidad siempre por debajo de la media nacional.

— Las reintervenciones reportan estadísticas muy bajas y desde 2010 constituyen las menores. Durante 2012 se registró un 1,1 % muy difícil de superar.

— La proyección comunitaria se destaca gracias al trabajo de la red Cardioquirúrgica Central que agrupa a las provincias de Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Camagüey, Ciego de Ávila, y se adiciona Matanzas.

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