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Ricardo R. Gonzalez

Tarea Vida (21) Tocororo nuestro

El ave es conocida también como tocoloro, en tanto en algunos sitios de la porción oriental la denominan guatiníproveniente de un vocablo taíno.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Vale la pena contemplarlo. Llegar sigilosos hasta cierta distancia e impedir su vuelo a fin de disfrutar del ave más bella de la fauna cubana. Por minutos permanece inamovible, como para llamar la atención al mostrar su elegancia, y de vez en cuando lanza su canto desde la rama con sonidos reiterados que asemejan un to-co-ro-ro del que adquiere su nombre.

Pero todo es premeditado, en esa posición el tocororo (Priotelus temnurus) se mantiene como centinela y sus ecos pudieran simular códigos de avisos. Instante preciso en el que le tiembla la cola, mueve la cabeza y los ojos rojizos miran desde la altura el panorama apacible que ofrece un punto de la Sabana Santa Clara convertido en su paraíso terrenal.

Cuentan que la presencia del ave no era muy común por la zona hasta que un día comenzó la reproducción en viejos troncos de árboles motivada, quizás, por la tranquilidad de un paisaje rodeado de frutales, algunos insectos, y amplia vegetación que garantizan los nutrientes.

Pasaron las jornadas y múltiples incógnitas surgieron entre los dueños del sitio, la presencia de las aves se incrementaba, y era necesario conocer cómo enfrentarían una supuesta «explosión demográfica» sin que las aves abandonaran el lugar, y cuando nadie lo imaginó un día despertaron con la alegría de encontrar la primera reproducción.

Se logró en el tronco de un almacigo, afectado por un rayo, que secó a la postre. Allí los carpinteros hicieron primero la cavidad para un nido, y lo abandonaron a partir de la llegada de la pareja de tocororos. Dos años seguidos estos últimos lo establecieron como su guarida, y ante la competencia marcada imperaba la búsqueda de soluciones.

Entonces los defensores de la Naturaleza pensaron en la creación de nidos artificiales que ofrecieran confort a las aves desconociendo si serían aceptados debido a que un cambio de hábitat pudiera derivar una catástrofe para la biodiversidad.

Por lo débil del pico no abren cavidades en los troncos de los árboles, por lo que utilizan aquellos orificios abiertos por los carpinteros para sus puestas.

Del bregar cotidiano de unos amigos surgió una decena de nidos elaborados con barro que llegaron a la finca para distribuirlos por el área donde los tocororos se reproducen cada año. Son lindas casitas, similares a un pequeño conuco o bohío, con su soporte a la entrada del orificio, mas como objetos extraños al principio los animales mostraron temor, y luego de una pasiva exploración, extendida durante días, aceptaron el nuevo dispositivo que resulta en extremo cómodo y hasta más refrescante.

Y cuál sería la sorpresa al constatarse que las «nuevas moradas» también eran preferidas por sus rivales carpinteros, por lo que se defiende la teoría de que toda ave que utilice huecos de árboles para anidar encuentra el espacio encaminado a procrear.

 COSTUMBRES Y CAPRICHOS DEL TOCORORO

Según las historias habita en la campiña cubana desde hace miles de años, y se concentran en determinadas partes de la geografía cubana. Las elevaciones orientales albergan millares de ejemplares, mientras en la Ciénaga de Zapata, las cordilleras pinareñas, y en el centro y occidente del archipiélago abundan en manadas.

Reproducen en la etapa idónea de marzo a junio, y ponen de dos a cuatro huevos incubados de 17 a 21 días.

En medio de todo se ha comprobado que la especie es muy celosa. Mientras la hembra permanece en el nido el macho se mantiene muy cerca pendiente de cada detalle o peligro en la zona, pero luego alterna el período de incubación, y buscan el alimento de los pichones como tarea de los dos.

Entre los detalles que marcan el género aparecen los distingos en el pecho. El de los machos es blanco con vientre rojo; sin embargo, la hembra une pecho y vientre con tonalidad rojiza. Por demás en cada caso las alas y la cola comparten el azul y el verde, en tanto otras bandas alternan entre blanco y negro.

Vale señalar que los adultos utilizan idéntico nido de un año a otro durante el período reproductivo, y cuando no existía la modalidad de barro empleaban el tronco de árbol que acogió el nacimiento en etapas pasadas.

Mas queda la pregunta del por qué el tocororo resulta el ave nacional. Quiso la Naturaleza que estas aves portaran los colores de la enseña patria. Las plumas blancas de su pecho, el plumaje rojo del vientre, y la tonalidad azul presente en su cabeza son los colores de nuestra bandera, al tiempo que el verde se identifica con la campiña cubana.

Está considerada el ave más hermosa del país, pero a ello se suma la intolerancia para vivir en cautiverio como defensores plenos de la libertad. Sin esta sobrevive muy poco, y llega a perder todo su plumaje.

Vale aclarar que su caza o captura está prohibida según consta en la Resolución No. 81 de 1982 del Ministerio de la Agricultura, mientras existe un documento legal para sancionar a sus depredadores mediante el Decreto—Ley 200, del 22 de diciembre de 1999, que establece las Contravenciones respecto al Medio Ambiente.

Mientras un integrante de la pareja permanece en el nido o sale por escasos minutos, el otro se mantiene muy próximo y atento ante cualquier peligro o intruso.

Considerada un ave endémica (*) de Cuba presenta dos variedades; una de ellas habita en la Isla de la Juventud (P. temnurusvescus). El macho tiene una longitud de 28 cm, mientras la cola mide de 14, 3 a 14,8 cm, aunque las hembras aventajan a los machos por escasas proporciones.

Otro detalle peculiar es que permanecen en reposo por largo tiempo con el pescuezo encogido, y solo abandona dicha posición para la búsqueda de alimentos con movimientos ágiles, pero a corta distancia.

El tocororo prefiere los bosques dotados de árboles mixtos, entre estos el almácigo, las yagrumas y los pinares. Anida en orificios recién abandonados y construidos por pájaros carpinteros.

A Ud. que ya conoce sus características ¿no le parece oportuno convertirse en uno de sus defensores?

Mucho puede hacerse para que reinen en su paraíso, en ese que reclama cuidados para proteger a las especies y garantizar el desarrollo sostenible. Parte de una Tarea Vida dirigida a la comunidad y a las nuevas generaciones para garantizar su vuelo libre y convertirlos en emperadores de la región.

(*) Especie o grupo restringido a una región. Propio, exclusivamente, de determinado país.

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junio 28, 2020 Posted by | Enlaces | , , , , , | Deja un comentario

Tarea Vida (20) Biodiversidad, te necesitamos

Por Ricardo R. González

No hay que esperar cada 22 de Mayo para saber que existe un algo llamado biodiversidad representativa de uno de los principales equilibrios del Planeta; sin embargo, pocos se detienen en pensar que tanto las generaciones actuales como las que están por venir corren notorios riesgos como consecuencia del deterioro del patrimonio biológico.

Y es que la pérdida de la biodiversidad, sobre la que descansa las disponibilidades de fuentes alimentarias, el potencial farmacéutico, y la extensa mayoría de los servicios ambientales, ocurre de manera increíble.

Según estudios «desde el año 1500 el hombre ha propiciado la desaparición de 680 variedades de vertebrados, mientras que un millón de especies de animales y plantas corren la amenaza de extinguirse», de acuerdo con estudios realizados por expertos convocados por la UNESCO y presentado en París.

Otra realidad. Aguas residuales y sus efectos contaminantes.

Pero hay más, de las 48, 000 especies de animales evaluadas, unas 18,000 están amenazadas: el 21% corresponde a los mamíferos, el 30% a los anfibios, 12% a las aves, 28% a los reptiles y 37% a los peces de agua dulce. Y no hay nada de juego pues sepa que en los últimos 30 años han desaparecido 21 especies de aves.

¿Quién es el principal encartado? Sin dudas recae fundamentalmente, en las acciones indiscriminadas de los hombres y las constantes heridas que le ocasionan a la Naturaleza, y vale aclarar que ni el cono antillano ni Cuba escapan de esta coyuntura al estar sometidas a la considerable deforestación durante años.

Si miramos la cobertura boscosa existen evidencias que desde la llegada de los europeos a la isla marcan su pérdida. En el siglo XVI más de 70% del territorio cubano estaba cubierto de bosques, pero en 1900 se redujo a 41% de cobertura y en 1959 sólo quedaba el 14%, derivado del desarrollo de la industria azucarera durante aquellos años, unido al  crecimiento urbano, la industrialización y el acelerado desarrollo del turismo que produjeron un descenso de la biodiversidad cubana.

Por suerte hay reportes que indican el incremento de nuestra área boscosa hasta alcanzar el 24,7 %, y si bien la mayor parte estuvo condicionada al aumento de las plantaciones forestales, el área de los bosques naturales creció en 2,4%.

PARA RECORDAR

  • El 75% de los ambientes terrestres y el 66% de los ecosistemas marinos han sido modificados en el mundo,

  • Cada año están en riesgo ingresos mundiales procedentes de las cosechas valorados entre 210.000 millones y 515.00 millones de dólares como resultado de la pérdida de polinizadores.

  • Más de un 40% de las especies de anfibios, casi un 33% de los arrecifes coralinos, y una cifra superior a un tercio de los mamíferos marinos se encuentran en evidente peligro.

  • En 2016, se estimaba que aproximadamente el 10% de las razas y variedades domesticadas habían quedado extinguidas, lo que indica el declive de la diversidad genética.

Plásticos, recipientes de vidrio, metales, plaguicidas, lubricantes y otros desechos abren las puertas para el envenenamiento de la flora y la fauna.

Así anda este mundo en que vivimos en donde la destrucción del hábitat resulta la causa principal que amenaza la biodiversidad en todo el Planeta.

El Caribe insular aparece como uno de los 25 sitios de mayor importancia en el mundo en torno a la conservación de la biodiversidad; no obstante, la pérdida continua de los ecosistemas y hábitats naturales, la presión mantenida por las poblaciones humanas, la aparición de especies exóticas de plantas y animales junto a la caza y tráfico ilegal empeoran el panorama de manera crucial, a lo que se suma los efectos del cambio climático con mayores zarpazos sobre las islas.

Y tampoco pueden minimizarse en esta subregión otros detalles que limitan las acciones de conservación como la conciencia ambientalista limitada, la falta de recursos financieros, y la capacidad local de algunos para efectuar estudios de monitoreo de los sitios y de las especies más afectadas.

Otro de los peligros potenciales de los ecosistemas acuáticos está vinculado al vertimiento de residuales por parte de las industrias y la población, sin que pasen por ninguna planta de tratamiento. Tampoco se piensa en la existencia de especies en esos cuerpos de agua que resultan necesarias para el mantenimiento del equilibro en estas fuentes.

La caza indiscriminada y sus afectaciones sobre las especies y la vida en el Planeta.

Mas añada la cantidad de plástico, recipientes de vidrio, metales, plaguicidas, lubricantes y otros desechos que difícilmente se descomponen de forma natural y abren las puertas para el envenenamiento de la flora y la fauna.

En medio de todo el panorama no podrá obviarse la salinización y la desertificación ocasionada en gran parte por la destrucción de la barrera protectora que ofrecen los manglares y la vegetación costera, sin descartar la industria minera que ha arrasado con grandes extensiones de bosques, por un lado, y el proceso industrial devenido contaminante, por otro.

Párrafo aparte para los incendios forestales agudizados en los períodos de sequía y con saldos catastróficos en aquellos ecosistemas de alta diversidad biológica.

Más de un 40% de las especies de anfibios, casi un 33% de los arrecifes coralinos, y una cifra superior a un tercio de los mamíferos marinos se encuentran en evidente peligro.

Tampoco escapan fenómenos climatológicos a tener en cuenta como los ciclones que hieren, sobremanera, a los bosques lo que modifica la alimentación y el refugio de muchas especies de animales. .

OTROS DETALLES PARA NO OLVIDAR

 La degradación de las tierras ha reducido la productividad en un estimado del 23% en el conjunto de las áreas terrestres.

  • El 75% de los ambientes terrestres y el 66% de los ecosistemas marinos han sido severamente modificados, y la mayoría de ellos continúa sufriendo un proceso de degradación.

  • La cobertura de corales vivos en los arrecifes se ha reducido a la mitad respecto a los pasados 150 años.

  • Aproximadamente, el 9% de las 5,9 millones de especies estimadas que existen (más de 500.000) tienen hábitats tan fragmentados y escasos que son insuficientes para garantizar su supervivencia a largo plazo.

Mucho más pudiera decirse en torno a la pérdida de la biodiversidad y no todos tienen la suerte de contar con una fortaleza para el trabajo como es el Centro de Estudios y Servicios Ambientales (CESAM) de Villa Clara, perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

Un grupo de expertos que dirige y ejecuta proyectos e investigaciones en disimiles escenarios para conservar los recursos naturales, incidir en el manejo integral de ecosistemas frágiles, y en el enfrentamiento y mitigación ante el cambio climático.

Su colectivo ve más de cerca el hecho de brindar soluciones a problemáticas originadas por esa relación hombre-naturaleza que no siempre encuentra su equilibrio, y que tanto reclama también del aporte comunitario en general a fin de evitarle mayores grietas a la biodiversidad.

Manglares, un S.O.S para no descuidar.

Encontrar el balance entre la necesidad imperiosa de explotar los recursos naturales y la protección del medio ambiente es uno de los grandes retos que enfrenta nuestro país.

En las manos colectivas y, sobre todo, en las actuaciones racionales se concentran, a mi modo de ver, las cartas elementales para proteger la biodiversidad, esa que tanto necesitamos.

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mayo 22, 2020 Posted by | Enlaces | , , , , | Deja un comentario

Tarea Vida (10) Bosques de ensueños


Una belleza incalculable en armonía con la Naturaleza.

Los manglares figuran entre las cinco unidades ecológicas más productivas del universo, mientras el 80 % de las especies marinas encuentran su subsistencia a partir de ellos.

Por Ricardo R. González

Fotos; cortesía del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (Cesam)

Son ecosistemas diversos vistos por algunos como la transición entre el mar y la tierra. En unos casos dotados de pequeñas selvas retorcidas; en otros, los árboles toman determinada altura, y muchos se pierden entre las aguas para bloquear canales y laberintos, mas, en medio de esos misterios naturales aparecen los humedales que posibilitan la sostenibilidad de la vida en la zona costera.

Desde 2002 la máster Leticia Mas Castellanos, investigadora auxiliar del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (Cesam) de Villa Clara, anda entre esos parajes. Lo suficiente para afirmar que constituyen la formación vegetal más extensa existente en las costas tropicales y subtropicales.

«En el caso de la provincia —alega— ocupan todo el litoral y la cayería combinados con un universo de recursos maderables, además de erigirse como barrera protectora contra eventos extremos ejemplificados en los destructores huracanes y fenómenos ocasionados por la elevación del nivel del mar, la salinidad y la contaminación».

Apreciable el contraste. La primera fotografía muestra este manglar antes de «Irma». En la otra luego del paso del huracán.

Bióloga de profesión, Leticia puede hablar también de soportes que condicionan el hábitat de numerosas especies, o sirven de refugio a los variados grupos de fauna, de larvas de peces, ostiones y aquellos que encuentran su amparo entre las raíces del mangle a fin de escapar de los diferentes depredadores.

Los recorridos de la científica por estos bosques inclinan su preferencia hacia los de Cayo Santa María y Las Brujas, así como por uno muy específico existente en la laguna Las Negritas, de Cayo Fragoso, que muestra parches de mangle prieto (Avicennia germinais) rodeados por aguas muy cristalinas a baja altura.

CUANDO TODO CAMBIÓ

«Irma» transformó la existencia de estos paisajes. «La primera impresión que sufrí al visitarlos, pasado el meteoro, fue que estaba equivocada de lugar, me sentí extraña, perdida. Sitios que disponían de árboles con 11 y 15 m de altura y 60 cm de diámetro apenas contaban con 2 m. Ya no era el bosque que me hacía mirar hacia arriba… Un contraste enorme. La estructura del manglar cambió», sustenta Mas Castellanos.

A pesar de sus marcadas secuelas «Irma» dejó lecciones para conocer lo que nos puede pasar y cómo debemos protegernos. El cambio climático (CC) existe, y todo lo contemplado en los estudios de peligro, vulnerabilidades y riesgo resulta real.

— Si hablamos de fragilidades

— En cuanto a los manglares las mayores afectaciones recayeron en las áreas de Camajuaní, Caibarién, Sagua la Grande y Encrucijada con un alto costo. Antes de los embates existían investigaciones del estado de conservación, e incluso de dónde habían decrecido o incrementado en cada municipio, pero todo quedó en el camino.

«Vale recordar que al estar estos bosques en la costa son los primeros que sufren, y a la vez funcionan como barreras protectoras, por lo que resulta sumamente necesario el programa integrado de manejo de zona costera en aras de la reforestación.

«Una arista importante encaminada al fortalecimiento de las estructuras externas que circundan el litoral, a retener la tierra para evitar su fuga al mar, sin menospreciar la regulación del impacto del oleaje y la garantía de nutrientes destinados a las especies».

En este empeño intervienen varios organismos, a la vez que existe el propósito internacional Ecovalor para promover una generación de beneficios ambientales múltiples con una mirada a las implicaciones económicas.

«La salvaguarda de los manglares resulta de vital importancia para el mantenimiento de la vida en la zona costera y la adaptación a los efectos del cambio climático en las comunidades», afirma la master Leticia Mas.

El otro plan es el monitoreo digital del ecosistema de manglar dirigido a la adaptación al CC, realizado desde el Cesam en el litoral villaclareño a partir de imágenes satelitales que incidan en su tratamiento.

Dentro de esos mundos prevalecen detalles curiosos. Están los manglares originados a la orilla de los ríos, otros en el borde de las costas, a pesar de los continuos oleajes, y aquellos que presentan bajo desarrollo debido a las condiciones de alta salinidad.

EL HACHA, LA NATURALEZA, EL HOMBRE

Por tradición el manglar deviene fuente de madera resistente destinadas a las construcciones e ideal como productores de leña para alimentar el fuego. Las hachas han sido despiadadas con el ecosistema y muchas edificaciones realizadas en la costa lo han destruido a fin de crear diques, carreteras, marinas, espigones y depósitos dirigidos al desarrollo de la camaronicultura.

La tala indiscriminada reduce considerablemente la vegetación. Pudiera parecer ventajoso desde el punto de vista económico, mas al valorarse otros detalles, entre ellos los ambientales, el panorama cambia.

Cada una de estas pérdidas provoca la destrucción del hábitat con el incremento de la erosión, la disminución de las especies, las trabas ante la libre circulación del agua y los obstáculos para su florecimiento.

«El comportamiento humano influye de manera negativa, a pesar de las labores de control. Lugares, incluso, que han desaparecido producto de estas acciones ya están protegidos por la Ley de Costa», enfatiza Mas Castellanos.

Si de daños se trata no pueden olvidarse aquellos causados por dinámicas naturales a partir de la erosión costera, los efectos del CC. El calentamiento atmosférico o el ascenso del nivel del mar, sumados a eventos meteorológicos muy severos.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO el ritmo de destrucción de manglares resulta superior a los de otro tipo de bosques. En el caso de Cuba se estima que casi un tercio han sido maltratados por diferentes causas derivadas de las acciones humanas.

La imagen dice más que mil palabras. Troncos caídos y un paisaje que dista mucho de los acostumbrados. En ello prevalece una máxima: «No tendremos vida en los arrecifes si no tenemos salud y vida en el manglar».

Además de las potencialidades como barreras naturales, el manglar almacena cinco veces más carbono que el resto de los bosques tropicales, lo que influye en cierta mitigación del calentamiento global.

A pesar de todo Leticia Mas asevera que le siguen cautivando esos paisajes. «El mar me llama la atención y la zona costera también por esos árboles altos, con troncos gruesos, sombríos, de mucho follaje, a pesar de que trabajo rodeada de fangos y me acompañan los mosquitos».

Entonces, ¿cómo los denominaría?

— Para mí los manglares son bosques de ensueños.

 MEMORÁNDUM

— Aproximadamente el 20 % del área boscosa del país está constituida por manglares. Estos ecosistemas ocupan también una parte de la línea costera nacional.

— Producen gran variedad de materia orgánica entre hojas, frutos, y diversos renglones consumidos por aves y mamíferos, mientras otros caen al agua y forman una gran biomasa.

— Sus raíces protegen a larvas de peces y camarones. Son hábitat temporal de especies migratorias.

— Según estudios unas 70 especies de aves crean su propio refugio en el entorno, y allí desova un grupo importante de vertebrados e invertebrados.

— Entre las estrategias desplegadas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) para la adaptación al cambio climático y recogidas en la Tarea Vida, aparece la recuperación de este recurso natural.

CONTRASTES

Triste, pero cierto. El paso del huracán Irma marcó un antes y un después en la salud de nuestros manglares. Antes del fenómeno, salvo en sitios puntuales, mostraban un buen desarrollo. Eran muy verdes, con pocas afectaciones, y exhibían un incremento sostenido en la cobertura de bosques.

Luego quedaron transformados. Abundan árboles secos, ramas partidas, hojas quemadas, mientras que la altura de la vegetación disminuyó notablemente.

De acuerdo con la visión de la máster Leticia Mas la recuperación ha sido muy lenta, e incluso existen lugares donde murió el manglar.

Habrá que esperar que las nuevas semillas germinen a paso lento, y que las acciones inescrupulosas de los humanos no acentúen el panorama a fin de recuperar el esplendor perdido.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

Manglar especial existente en la laguna Las Negritas, de Cayo Fragoso, que muestra parches de mangle prieto (Avicennia germinais) rodeados por aguas muy cristalinas a baja altura

Un trabajo meritorio que se realiza rodeado de fangos y mosquitos

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septiembre 13, 2019 Posted by | Enlaces | , , , , , , , | Deja un comentario

Tarea Vida (8) Peligrosas extinciones

Por Ricardo R. González

Leo los últimos informes y me parece que una parte del mundo da volteretas incontrolables en la preservación de especies en peligro de extinción. Tampoco Cuba escapa del fenómeno aunque tiene plataformas y estrategias consolidadas desde el punto de vista gubernamental, y si la historia del tiburón ballena (Rhincodon typus), fallecido en la playa tunera La Herradura al quedar varado, aparece como un suceso llamativo sepa que ese pez, considerado el más grande del mundo y presente en todos los mares tropicales y templados, integra la Lista Roja de esas variedades que están a punto de decir adiós .

En otro orden, es lamentable conocer que casi la mitad de nuestra flora autóctona presenta algún grado de amenaza. La propia Lista Roja nacional lo advierte y agrega que 25 especies florísticas ya pasan al capítulo de extinta motivado por la deforestación, el trepidar de las especies exóticas invasoras, la fragmentación, así como ante malas prácticas aplicadas en la ganadería y la agricultura, por citar algunos factores.

El estudio asumido por investigadores de diversas instituciones durante un decenio sustenta que «el archipiélago cubano es el territorio insular más rico en plantas a nivel mundial, además de ser uno de los siete países con mayor porcentaje de endemismo en el planeta y la primera isla en cuanto al número de especies por kilómetro cuadrado».

(En el plano izquierdo la Orquídea cubensis, en peligro de extinción dentro de la flora, al igual que la Magnolia cubana que aparece a la derecha).

Ante esta realidad complace saber que la nación se propone evaluar el estado de conservación del 80 % de las especies de plantas conocidas en el venidero año a fin de alcanzar el propósito de acuerdo con lo estipulado en el Convenio sobre Diversidad Biológica firmado por Cuba.

Las aspiraciones locales a favor de la preservación y el manejo sostenible son válidas, y también el monitoreo de las 4627 especies de plantas con el afán de establecer prioridades; sin embargo, lacera conocer que dentro de una población botánica muy vulnerable han desaparecido 23 especies autóctonas en el alto endemismo que caracteriza a la flora nacional, con un 53 por ciento de exclusividad de las especies nativas.

El tocororo (Priotelus temnurus), ave endémica cubana.

En el caso de las aves el país sobrepasa con creces las 300 especies y subespecies, y en el caso de las endémicas puede citarse al Tocororo. (Priotelus temnurus), la cotorra (Amazona leucocephala), el catey (Psittacara euops), la cartacuba (Todus multicolor) y el guacamayo cubano (Ara Tricolor) este último ya no existe desde el siglo pasado.

Tampoco olvidemos que nuestro archipiélago dispone de unas 13 mil especies de animales terrestres, entre invertebrados y vertebrados: mamíferos, aves, anfibios y reptiles. Gran parte de ellos habitan de manera exclusiva en este territorio, pero pensemos en un grupo de vertebrados que si bien no resultan endémicos anidan y mantienen su presencia en áreas cubanas o se extienden por el Caribe. Un ejemplo fehaciente es el flamenco rosado (Phoenicopterus ruber Linnaeus), la propias yaguasas (Dendrocygna arbórea), el sinsonte (Mimus polyglottos) o la tojosa, una de las palomas más pequeñas reportadas en el universo.

Los mares que rodean al archipiélago presentan una extraordinaria variedad de peces, crustáceos, corales, estrellas de mar, cetáceos y esponjas, sin restarle importancia, en otro orden, a los moluscos terrestres, marinos y fluviales.

El manatí (Trichechus manatus), también en peligro de extinción

Y hay espacio para los artrópodos, insectos, anfibios, reptiles y cetáceos, con mención aparte para el almiquí (Solenodon) y el a veces maltratado manatí (Trichechus manatus), también en peligro de extinción, que cae en las redes de pescadores y llegan al exterminio.

POR ULTRAMAR

Una mirada al mundo contemporáneo advierte que más de 28 mil especies están en peligro de extinción, a lo que un informe de la ONU establece que hasta un millón podrían extinguirse en las próximas décadas.

La directora global del Grupo de Conservación de Biodiversidad de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Jane Smart, es diáfana en su planteamiento: «La naturaleza está disminuyendo a tasas sin precedentes en la historia de la humanidad».

Ni más ni menos. El panorama resulta complicado si valoramos las investigaciones en torno a los mamíferos al estimarse que en las próximas cinco décadas podrían extinguirse tantas especies que la naturaleza tardaría entre tres y cinco millones de años en reponerlas.

Triste panorama si se toma en cuenta que ya no influyen, de manera unilateral, las causas naturales, pues en ello toma gran peso las acciones de los depredadores humanos de manera vertiginosa en un universo donde las grandes especies de mamíferos salvajes y los pocos gigantes que quedan, como los rinocerontes y los elefantes, están en peligro de ser eliminados muy rápidamente.

¿Y qué ocurre en el ecosistema marino? Se han agregado 500 animales de aguas profundas a la Lista Roja debido a las acciones industriales vinculadas al petróleo, al gas, la minería y el incremento de la pesca en esa masa de agua que se encuentra por debajo de la capa de la superficie de los océanos y se extiende hasta cuatro y cinco km.

El peligro acecha a la vez para el ecosistema terrestre. Siete especies de primates están casi en camino de extinción bajo la amenaza de la deforestación y la caza en el continente africano.

Un ejemplo es el mono cercopiteco de Roloway (Cercopithecus roloway) ya con marcado sentido crítico si trasciende que solo 2000 ejemplares de esta variedad permanecen en Costa de Marfíl y Ghana.

Entonces, vale detenernos en algunos titulares que rondan por el orbe:

Japón reanuda la caza comercial de ballenas

Autorizan caza de elefantes en Botswana, África

La vaquita marina podría ser el próximo mamífero en extinguirse en el planeta

El majestuoso león de Abisinia a punto de extinguirse

Según los expertos el panorama resulta sumamente crítico, pero no todo está perdido aunque las influencias del cambio climático parecen también inevitables en este punto.

Cuánto puede hacer la humanidad por salvar la vida. ¿Sería imposible controlar la deforestación, la caza y la pesca excesiva? ¿Habrá que pasar cursos especiales para tocar a la puerta de la cordura humana? ¿Qué opinan quienes dan la espalda a la realidad y obvian el hecho de que dichas prácticas sin fundamento ponen en riesgo de desaparecer el 27 % —quizás en cifra conservadora— de más de 105 mil especies?

Para quienes obran con buen tino sería más fácil salvar la biodiversidad ahora que recuperarla más tarde, si es que acaso lo admite.

Tarea Vida es el Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático sustentado sobre una base científica multidisciplinaria, y aunque resulte una plataforma nacional sus objetivos van encaminados a procurar la sostenibilidad de un universo llamado a preservar la flora, la fauna y la propia Naturaleza.

En este sentido no hay fronteras, e impera cuidar ese patrimonio sumamente herido para que, al menos, las generaciones por venir puedan disfrutar de tantas especies que amenazan con dejarnos en muchos casos por acciones despiadadas de quienes habitamos el Planeta.

Hacer todo lo posible para que no constituyan fuentes exclusivas de un libro o de una foto de coleccionistas quizás amarillenta por el paso del tiempo.

Ojalá que todos hagamos una Tarea Vida dentro del espacio que nos corresponde y aportemos al equilibrio de un mundo que bien lo necesita.

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agosto 16, 2019 Posted by | Enlaces | , , , , | Deja un comentario

Aplica Villa Clara proyecto ECOVALOR

«El Proyecto incluye cinco provincias, 30 municipios, 14 áreas protegidas, y 10 polígonos demostrativos. Entre las primeras figuran la parte norte de Pinar del Río y Villa Clara, además de Matanzas, Las Tunas y Holguín», subraya la Dra. Marta Cristina González Domínguez.

Por Ricardo R. González

El desarrollo de metodologías destinadas a evaluar daños y cuantificar las pérdidas ocasionadas sobre la biodiversidad constituye uno de los objetivos esenciales del proyecto ECOVALOR aplicado en Villa Clara.

Se trata de promover beneficios ambientales múltiples, con la valoración económica integrada de los bienes y servicios ecosistémicos, y minimizar impactos ocasionados por perjuicios ambientales y conductas humanas inapropiadas.

Al decir de la Dra. Marta Cristina González Domínguez, especialista de la Unidad de Gestión del Citma, y coordinadora provincial del Proyecto, incluye, además, las consideraciones ambientales en el manejo de paisajes, bosques y sectores productivos.

«Uno de los antecedentes en el territorio lo constituye los estudios realizados a las afectaciones en el Consejo Popular Emilio Córdova, a raíz del huracán Irma. También la estimación de las pérdidas económicas causadas por la sequía meteorológica en la cuenca Sagua, y la identificación de los bienes y servicios ambientales del Parque Nacional Los Caimanes como área protegida», sustenta la especialista.

El Proyecto comenzó a fines del pasado año, y la primera etapa se dedicará a la actualización de los diagnósticos y línea base de los sitios de intervención debido a que la provincia está implicada en cuatro áreas marinas protegidas: Las Picúas-Cayo del Cristo, y Lanzanillo-Pajonal-Fragoso, ambas administradas por la Empresa de Flora y Fauna, mientras el Parque Nacional Los Caimanes, corre a cargo del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (Cesam) y la Empresa Pesquera Industrial de Caibarién (Epicai), en tanto, el Refugio de Fauna Cayo Santa María responde a Gaviota.

«Prácticamente abarca todo el norte de la provincia, pero también existen espacios incluidos como alternativas para el desarrollo de la pesca sostenible. En Isabela de Sagua con la granja de ostiones, y en Caimar, Caibarién, a favor de las esponjas, a la vez que se agrega el mejoramiento de una embarcación específica para minimizar presiones sobre los recursos pesqueros y el uso de artes de pesca que dañan los ecosistemas marinos en la plataforma del norte villaclareño», agregó González Domínguez.

Se incluyen, además, dos polígonos de bosques, suelos y agua en la Empresa Macún, de Sagua la Grande, vinculada con la ganadería, a fin de restar impactos sobre el suelo, proceder a la reforestación y crear condiciones apropiadas para el desarrollo del ganado, y otro en el Polo Productivo UEB Integral Agropecuaria en Quemado de Güines, con las granjas Güines y Margarita, destinadas al cultivo del plátano en la zona de Lutgardita.

Entre los cinco municipios seleccionados por el Proyecto figura Sagua la Grande, con una visión de desarrollo local y una mirada integral acompañada del Consejo de la Administración y el Centro Universitario Municipal (CUM) en la coordinación y ejecución de las tareas.

Mapa de los sitios de intervención seleccionados en el país. Dentro de los ecosistemas relevantes se incluyen arrecifes coralinos, manglares y pastos marinos.

No descarta las certificaciones ambientales a instalaciones turísticas, como el Hotel Enseñachos, a tenor de sus reconocimientos territorial y nacional, sin obviar los impuestos ambientales para el turismo por el uso y explotación de la playa.

La selección de los sitios de intervención tuvo en cuenta los elementos de biodiversidad de importancia mundial, los bosques de alto valor destinados a la conservación de especies, y aquellas locaciones con potencialidades ambientales afectadas y en las que se hace necesario balancear intereses y prioridades.

ECOVALOR suma a más de una decena de ministerios y organismos y su plazo de duración está estimado hasta 2023.

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mayo 7, 2019 Posted by | Enlaces | , , , , | Deja un comentario

Sobresale Villa Clara en el sistema de áreas protegidas

Por Ricardo R. González

Por segundo año consecutivo el sistema de áreas protegidas de Villa Clara alcanza la evaluación de satisfactorio al evaluarse los indicadores que miden efectividad.

Su misión principal radica en la garantía de la conservación de valores naturales, históricos y culturales en los ecosistemas más representativos con su contribución al desarrollo sostenible.

No se descuida la implementación de la gestión de riesgo para mitigar aquellas vulnerabilidades influenciadas por el cambio climático y ante la ocurrencia de desastres.

En este sentido se insiste en la prevención de incendios forestales que reportaron solo cinco en bosques de plantaciones para afectar 9,4 Ha durante el pasado año, mientras que en los meses transcurridos de 2018 existen dos sucesos con implicaciones en 100.30 Ha, pertenecientes a bosques naturales y de plantaciones.

A la conservación y uso sostenible de la biodiversidad se suma la representatividad de ejemplares de la fauna y la flora cubanas con marcados niveles de endemismo.

Las áreas protegidas también sufren la tala ilícita de árboles, la caza y pesca furtiva, sin descartar el uso de productos químicos dañinos en zonas agrícolas aledañas.

De acuerdo con el programa forestal proyectado hasta 2020 el objetivo es lograr un índice de boscosidad de 26,04 % en el territorio villaclareño, y al cierre de 2017 alcanzaba un 23,52 %.

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mayo 16, 2018 Posted by | Enlaces | , , , , , | Deja un comentario

   

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