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Ricardo R. Gonzalez

Tarea Vida (19) Su majestad, la Tierra

Por Ricardo R. González

Otro 22 de Abril, otra vuelta al mundo en 365 días sobre esa plataforma que sustenta la vida y merece infinitas acciones para preservarla en un universo que, lejos de mimarla, atenta contra ella y la hiere sin clemencia.

Entonces vale repasar cómo se llega a la jornada en que de acuerdo con datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) unos 2 400 millones de personas carecen de acceso a servicios vitales como los destinados al saneamiento del agua.

Puede hablarse de feliz día cuando el déficit del líquido entorpece la vida de más del 40 % de la población mundial con cifras que pueden aumentar en el transcurso del tiempo.

O qué decir de los mil 800 millones de personas que consumen aguas contaminadas y más del 80 % son vertidas a ríos y mares sin que se eliminen los contaminantes.

¿Se necesita algún comentario?

Ello resulta uno de los problemas capitales; sin embargo, una mirada a la contaminación medioambiental trasluce que es la gestora de más de 12,6 millones de humanos afectados al año, y tristemente supera el 25 % de los menores de apenas rebasan el lustro de vida.

Por otra parte, una cifra nada despreciable de los habitantes del mundo reside en sitios en que los niveles de partículas de contaminación en suspensión resultan más elevados que los aceptados por la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Como si todo fuera poco el panorama se ensombrece con las guerras y conflictos en etapas de contiendas bélicas y armamentismos desenfrenados. Según informes aportados por organismos internacionales «cuando una bomba explota genera temperaturas superiores a los 1000 oC». Lo más que suficiente para destruir la flora, la fauna y la composición interna de los suelos, por lo que se deduce que estos fenómenos constituyen no solo un peligro o enfrentamiento para los habitantes del Planeta, si no también un ataque directo al Medio Ambiente en el sitio de los combates, pero también en lugares o países próximos.

En otro orden, parte de la belleza del universo la proporcionan los árboles. Ellos absorben gases de efecto invernadero, provocantes del calentamiento global, mas quizás pocos se han preocupado en que la tala indiscriminada unido a los efectos de la propia deforestación atentan sobremanera, por lo que al existir menos bosques se abren las puertas para la emisión de más cantidad de gases de efecto invernadero a la atmósfera y mayor velocidad y gravedad del cambio climático.

Entre los detalles significativos aparece la pérdida del hábitat de millones de especies, a tenor de que el 70 % de los animales y plantas residen en sus bosques, y muchos no pueden sobrevivir a la deforestación que destruye su medio.

Llevémoslo a un plano personalizado ¿Qué haría usted si saliera de su hogar y al regresar no encontrara el lecho de cada día? Las respuestas y meditaciones deben darla quienes atentan contra el patrimonio sin que remuerda la conciencia.

Y en aniversario de la Tierra siguen llegando las malas noticias como la que indica que las selvas tropicales y los bosques pluviales pudieran desaparecer dentro de un centenar de años si continúa el ritmo actual de deforestación.

La caza indiscriminada de especies.

Nada descartable el vertimiento de petróleo provocantes de daños en humanos, plantas y animales por la fuerte contaminación. Recordemos el ocasionado por el buque petrolero Exxon Valdez, con una carga de 11 millones de galones, vertiendo 37 mil t. de hidrocarburo, al encallarse en una porción de Alaska, o la explosión de la plataforma de gasolina en el golfo de México, en 2010. que provocó la fuga de 651 millones de litros de crudo al mar.

Ahora bien, ¿está ajena Cuba a los fenómenos que hieren a la Tierra? ¿Acaso la contaminación ambiental, la pérdida de la biodiversidad nos resultan ajenas?

Lejos estamos de ello. La tala indiscriminada de árboles, los incendios forestales, la caza furtiva e indiscriminada de especies, la pérdida de tierra firme por inundaciones permanentes, las fuentes de abasto de agua, entre otras, provocan el desequilibrio del medio ambiente y resultan factores a considerar.

Sobre las acciones descabelladas de los hombres y las mentes cerradas al desarrollo recae el deterioro de nuestro panorama. He visto jornadas intensas de saneamiento de los ríos y en breve lapso aparecer de nuevo las jabas de desperdicios y los recipientes inservibles que, por pura comodidad, retornan al entorno.

Están las trampas situadas en nuestros bosques para coartar la libertad de las aves y de otros animales que son dueños de este. No son pocos los cosecheros que desvían acometidas de agua sin saber de peligros que pudieran acarrear, y están aquellos que «desconocen» que Cuba tiene muy bien trazada su política ambiental y las regulaciones al respecto.

Lo cierto es que las principales problemáticas ambientales enfrentadas hoy por el archipiélago están relacionadas con los métodos inadecuados que, a través del tiempo, explotaron sus recursos naturales, sin descartar las insuficiencias del proceso industrial, la inadecuada y muchas veces incorrecta producción agrícola y pecuaria dejando marcados impactos sobre el medio ambiente.

Deforestación, problema capital.

Y sobre qué inciden estos descalabros? ¿Habrá que pensar mucho para saber que es sobre la madre Tierra?

En múltiples oportunidades he escuchado la necesidad de reforzar las acciones de educación ambiental. Cierto, pero de nada vale el desgaste de los expertos si la ciudadanía, los que hacen el día a día en su pedacito no interiorizan que todo ello revierte en el bienestar personal y en el de la colectividad. Que cada quien asuma su responsabilidad ciudadana, incluso a favor de las generaciones que están por venir Brillante fue la idea del senador estadounidense, Gaylord Nelson, de instaurar cada 22 de Abril como tributo a su majestad, la Tierra, pero de nada vale un solo día en el calendario ni si le damos la espalda para agredirla más.

Ojalá esas pretensiones de crear una conciencia sobre los problemas de superpoblación, contaminación, conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales, encuentren seguidores responsables ante el medio que sustenta la existencia. Ella estará agradecida.

DATOS CURIOSOS

— El Día Mundial de la Tierra se celebra desde 1970, y a partir de su repercusión mediática de manifestaciones en los Estados Unidos a favor de un ambiente saludable y sustentable se creó la Agencia de Protección al Medio Ambiente en ese país y que la ONU reconociera el 22 de Abril como el «Día internacional de la madre tierra».

— La tierra surgió hace más de 4500 millones de años, junto con los demás planetas del sistema solar.

— Mide 12713 km de diámetro de polo a polo, y 12756 por el Ecuador. Por ello tiene forma esférica, ligeramente achatada en los polos y ensanchada en el Ecuador.

— El volumen total de agua de la tierra se estima en 1420 millones de kilómetros cúbicos, incluyendo la contenida en ríos, lagos, hielo, océanos, atmósfera y el subsuelo.

— Su punto más alto es el Monte Everest con 8.848 m, y la mayor depresión es el Mar Muerto, un mar interior cuya superficie está a 399 m bajo el nivel del mar.

— Da un giro completo alrededor del sol en 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9 segundos (aproximadamente un año).

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abril 22, 2020 Posted by | Enlaces | , , , , | Deja un comentario

Tarea Vida (5): Árboles

Así quedaron los bosques en Puerto Rico tras el paso de «María».

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés e internet

Por suerte escapamos de aquella peligrosa «María», el huracán más intenso de la temporada 2017 que arrasó con República Dominicana y Puerto Rico, entre otras islas, mas un cable de la agencia EFE de actualidad nos llama a la reflexión y de qué manera con solo leer su titular: «Huracán María causó daños nunca vistos, arrasó más árboles y a los más fuertes».

Preservar la salud de nuestros árboles es una máxima como ocurre en el área florística Monte Ramonal.

Los estudios demuestran que ha sido un holocausto sin precedentes y alertan para futuros fenómenos similares debido al calentamiento global.

Las conclusiones preliminares advierten que los bosques se irán haciendo más pequeños porque no habrá tiempo para su crecimiento, en tanto serán a la vez menos diversos.

Para que se tenga una idea. Solo en Puerto Rico donde «María» entró con categoría cuatro mató o dañó una cifra aproximada entre 20 y 40 millones de árboles, por lo que eliminó el doble de plantas y triplicó la cifra de troncos partidos comparado con eventos anteriores.

Incluso aquellas especies de maderas duras que aparentaban ser más resistentes sufrieron un daño superior con roturas de hasta 12 veces superiores a la de eventos anteriores.

Ya se vaticina que las palmas caracterizadas por echar raíces rápidamente y crecer luego de un ciclón pudieran resultar de menos tamaño y escasas en su variedad.

El curso que van tomando las precipitaciones y los vientos huracanados pudiera desencadenar severas consecuencias para los bosques tropicales en la cuenca del Atlántico, mientras el peligro se acentúa cuando trasciende que en vez de absorber más carbono de la atmósfera del que expulsan se convertirían en emisores netos por la descomposición de los árboles caídos.

En el caso de Villa Clara sus bosques tratan de recobrar la salud al alcanzar el mayor incremento en sus áreas luego de un largo período de años sin lograrlo en un territorio que supera el índice de boscosidad de 21,36 %.

Por ello habrá que dedicar especial atención al plan de reforestación y la atención a las fajas hidroreguladoras de las cuencas, sin olvidar las medidas de conservación y mejoramiento en otros lares..

Son válidos elementos, si se tiene en cuenta que la superficie boscosa cubana no escapa de agresiones irracionales motivadas por las desmesuradas acciones constructivas, la incorrecta designación de zonas para autoconsumo, y la avalancha de talas motivada por el déficit de combustibles domésticos.

También preocupa la pérdida de la diversidad en la flora forestal, el bajo aprovechamiento del intercalo de cultivos, y las afectaciones a los ecosistemas frágiles, a lo que se suman las huellas de los incendios forestales originados, en gran parte, por negligencias humanas, a pesar de su evidente disminución en los predios.

Según estudios, en menos de 200 años Cuba manifestó un serio decrecimiento en sus bosques con la resta de unos 8 millones de hectáreas y un alto predominio de especies preciosas que sucumbieron ante tanto desastre.

No podemos olvidar que estos refugios resultan indispensables para la flora y la fauna.

Después de cuatro décadas el país ha incrementado en un 7 % su superficie boscosa, pero aun reclama ingentes esfuerzos pues solo equivale a un poco más del 21,03 % del área total cubierta.

Los fenómenos naturales seguirán impredecibles, pero al menos nos alertan para cuidar un patrimonio de primer orden como es el reino de los árboles.

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marzo 25, 2019 Posted by | Enlaces | , , , , | Deja un comentario

   

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