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Ricardo R. Gonzalez

Tarea Vida (5): Árboles

Así quedaron los bosques en Puerto Rico tras el paso de «María».

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés e internet

Por suerte escapamos de aquella peligrosa «María», el huracán más intenso de la temporada 2017 que arrasó con República Dominicana y Puerto Rico, entre otras islas, mas un cable de la agencia EFE de actualidad nos llama a la reflexión y de qué manera con solo leer su titular: «Huracán María causó daños nunca vistos, arrasó más árboles y a los más fuertes».

Preservar la salud de nuestros árboles es una máxima como ocurre en el área florística Monte Ramonal.

Los estudios demuestran que ha sido un holocausto sin precedentes y alertan para futuros fenómenos similares debido al calentamiento global.

Las conclusiones preliminares advierten que los bosques se irán haciendo más pequeños porque no habrá tiempo para su crecimiento, en tanto serán a la vez menos diversos.

Para que se tenga una idea. Solo en Puerto Rico donde «María» entró con categoría cuatro mató o dañó una cifra aproximada entre 20 y 40 millones de árboles, por lo que eliminó el doble de plantas y triplicó la cifra de troncos partidos comparado con eventos anteriores.

Incluso aquellas especies de maderas duras que aparentaban ser más resistentes sufrieron un daño superior con roturas de hasta 12 veces superiores a la de eventos anteriores.

Ya se vaticina que las palmas caracterizadas por echar raíces rápidamente y crecer luego de un ciclón pudieran resultar de menos tamaño y escasas en su variedad.

El curso que van tomando las precipitaciones y los vientos huracanados pudiera desencadenar severas consecuencias para los bosques tropicales en la cuenca del Atlántico, mientras el peligro se acentúa cuando trasciende que en vez de absorber más carbono de la atmósfera del que expulsan se convertirían en emisores netos por la descomposición de los árboles caídos.

En el caso de Villa Clara sus bosques tratan de recobrar la salud al alcanzar el mayor incremento en sus áreas luego de un largo período de años sin lograrlo en un territorio que supera el índice de boscosidad de 21,36 %.

Por ello habrá que dedicar especial atención al plan de reforestación y la atención a las fajas hidroreguladoras de las cuencas, sin olvidar las medidas de conservación y mejoramiento en otros lares..

Son válidos elementos, si se tiene en cuenta que la superficie boscosa cubana no escapa de agresiones irracionales motivadas por las desmesuradas acciones constructivas, la incorrecta designación de zonas para autoconsumo, y la avalancha de talas motivada por el déficit de combustibles domésticos.

También preocupa la pérdida de la diversidad en la flora forestal, el bajo aprovechamiento del intercalo de cultivos, y las afectaciones a los ecosistemas frágiles, a lo que se suman las huellas de los incendios forestales originados, en gran parte, por negligencias humanas, a pesar de su evidente disminución en los predios.

Según estudios, en menos de 200 años Cuba manifestó un serio decrecimiento en sus bosques con la resta de unos 8 millones de hectáreas y un alto predominio de especies preciosas que sucumbieron ante tanto desastre.

No podemos olvidar que estos refugios resultan indispensables para la flora y la fauna.

Después de cuatro décadas el país ha incrementado en un 7 % su superficie boscosa, pero aun reclama ingentes esfuerzos pues solo equivale a un poco más del 21,03 % del área total cubierta.

Los fenómenos naturales seguirán impredecibles, pero al menos nos alertan para cuidar un patrimonio de primer orden como es el reino de los árboles.

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marzo 25, 2019 Posted by | Enlaces | , , , , | Deja un comentario

   

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