Tarea Vida (1): Los enigmas de las temperaturas

«Las olas de calor son propias de continentes, no ocurre así en las islas; sin embargo, estamos viendo fisuras en el clima que impactan en la salud humana y animal», afirma el máster Amaury Machado Montes de Oca, al frente del grupo de pronósticos del Centro Meteorológico Provincial.

Por Ricardo R. González

Fotos: cortesía Centro Meteorológico Provincial e internet

Que lo diga aquel joven sagüero reinsertado a la vida en el hospital general Mártires del 9 de Abril de Sagua la Grande si no sintió de cerca los efectos del cambio climático (CC). Con solo 25 años experimentó una notoria gravedad al sufrir sensaciones térmicas extremas provocadas por el incremento de la temperatura corporal sobre los 40 °C y superar los mecanismos de regulación propios.

Además de la peligrosa fiebre, el paciente presentó trastornos de la conciencia, mientras su sistema nervioso manifestaba agudos signos de excitación.

No ha sido un caso único, existen otros reportes en Villa Clara donde los resultados de las investigaciones en torno al calentamiento coinciden con el panorama internacional que proclamó al pasado año entre los más cálidos de la historia al registrar valores de temperatura superiores a lo normal acompañados de fenómenos nunca vistos.

Por eso usted tuvo que abanicarse tanto durante el quinquenio 2013—2017 luego de inscribirse el período como el de mayor calor sin contar con precedentes de registros, en tanto la Organización Meteorológica Mundial (OMM) hizo público que la temperatura media global ascendió en 1.1 °C en la etapa de enero a septiembre.

Para el máster Amaury Machado Montes de Oca, al frente del grupo de pronósticos del Centro Meteorológico Provincial, el territorio también constató esos cambios.

«Hay estudios sostenidos por 40 años que indican un incremento de las temperaturas mínimas en todas las estaciones meteorológicas, con mayores incidencias desde 1997 en lo adelante; sin embargo, en los últimos 17 años aparecen tres eventos de sequía extremos cuando hace cinco décadas atrás solo hubo uno, sin menospreciar el incremento de la salinidad influyente en la calidad del agua», confirma.

Esta realidad no aparece de forma brusca, es el acumulado del día a día. A las temperaturas les acompañan otros factores dentro de un panorama caracterizado por eventos que impactan con mayores daños.

«Por suerte la provincia resultó la primera del país en diseñar sus estrategias de enfrentamiento al cambio climático, pero existen evidencias a través de varias investigaciones cubanas que refuerzan un aumento marcado de la temperatura media anual de 0,9 grados Celsius desde mediados del siglo pasado con madrugadas más cálidas».

LAS TRAMPAS DE LOS CONTAMINANTES

Lo que hace unos años resultaba reiterativo y era visto como algo pasajero y risible está cobrando saldos. Gracias al efecto invernadero vive el Planeta, pero no resulta menos cierto que la acumulación de gases se mantiene y perjudica debido a la subida de la temperatura como resultado de la concentración en la atmósfera de estos compuestos, principalmente, dióxido de carbono. Tampoco disminuye la carga contaminante en muchas naciones, y cada año suman más los factores que inciden sobre el cambio climático.

La quema de combustibles libera gran cantidad de dióxido de carbono que va a parar a una atmósfera saturada.

Machado Montes de Oca dispone de sobrados elementos para demostrar la relación de este con el incremento de las temperaturas.

— Lo que afecta al CC son los gases de efecto invernadero que producen una acción reforzada. Esto hace que no refresquen las temperaturas durante la madrugada al existir una capa que impide la disipación de las radiaciones solares emitidas por el día. De aquí que cada año exista un aumento de las temperaturas mínimas, incluso en los años por venir.

— ¿Y la influencia en el resto de los fenómenos?

— Sería imposible deslindar las inundaciones costeras derivadas de los huracanes. Las ocurridas en Villa Clara y en gran parte de la zona norte de Cuba tras el paso de «Irma» no tienen precedentes.

«Si bien las precipitaciones mejoran la situación del abasto de agua adjudicada a las insuficientes lluvias no podemos olvidar el nivel de destrucciones dejado en el archipiélago y en toda el área, por citar algunos».

CICLONES, BOSQUES, LLUVIAS…

Una especie de rompecabezas caracteriza las temporadas ciclónicas. Cada año estos fenómenos son menos frecuentes pero más intensos producto de la intensidad del calor que incrementa la energía para sus apariciones y desarrollo.

Tifones sin antecedentes han sacudido gran parte del cono asiático, y por otro lado desaparecen los bosques tropicales de una manera inusitada, ya sea por deforestación, incendios naturales o negligencias provocadas por el hombre. Lo cierto es que el 25 % o más del patrimonio boscoso desaparecieron en los últimos 20 años.

Son gráficas de la estación agrometeorológica Yabú, con 40 años de registros, (1977-2017). En la primera se aprecia el incremento significativo de las noches cálidas, en la segunda, una disminución notoria de las frías.

Cualquier persona entrada en años se percata que el régimen de lluvias cambia, se alteran las estaciones normales y Cuba experimenta registros que van a los extremos. Por un lado períodos muy lluviosos, aunque sean fuera de temporada, y otros demasiado secos.

Una mirada al mundo refleja fenómenos meteorológicos extraordinarios que marcan temperaturas superiores a los 50 °C en Asia, los propios huracanes sin precedentes en el Caribe y el Atlántico que han llegado hasta Irlanda, así como inundaciones históricas con afectaciones a millones de habitantes y una sequía implacable en África oriental.

¿Y qué decir del llamado «ciclón bomba» que castiga la costa este de los Estados Unidos y Canadá. Una especie de paradoja entre tanto calor en algunos lares y un frio desmedido en otros. El episodio puede alcanzar proporciones únicas con temperaturas mínimas en Washington y Nueva York. Al menos Tallahassee, la capital del estado de Florida, apreció nuevamente la nieve, algo que no ocurría desde diciembre de 1989.

Estos días han traído tortugas e iguanas pasmadas por el frío, en tanto la urbe neoyorquina ya tuvo su estado de emergencia ante las contingencias.

Por su parte en Europa la tormenta Eleanor dejó muertos y heridos en Francia y España, mientras gran parte de Irlanda, Holanda y Alemania quedaron sin fluido eléctrico.

Y para más. Hasta el desierto de Sahara ha estado cubierto de nieve.

A pesar de un crudo invierno por determinadas zonas los termómetros subieron a 47,3 grados en la capital australiana, la más alta desde 1939.

Según estadísticas entre diciembre de 2016 y febrero de 2017 un cómputo superior a los 200 récords se rompieron en toda Australia. Ello provocó olas de calor, incendios forestales e inundaciones a lo largo del verano.

AMENAZAS PARA LA SALUD 

No constituye secreto que las tendencias al incremento de la temperatura reporta un efecto nefasto sobre la existencia humana. Baste revisar las hojas de servicio en el sistema de Salud y constatará que incide en el ascenso de las enfermedades cerebrovasculares e isquémicas como principales causas de muerte en el territorio.

Lo que no todos conocen es que las averiguaciones iniciaron, por iniciativa de científicos villaclareños, entre 1986-90 con el monitoreo en 17 hospitales de Cuba, a partir de los reportes de la ocurrencia diaria de asma, enfermedades cardiovasculares, infarto, cefaleas, isquemias cerebrales, y las infecciones respiratorias agudas (IRA). Dichos comportamientos se compararon con los datos meteorológicos aportados por las estaciones para formar las bases de datos.

Si nos apoyamos en que más de un millón de cubanos son asmáticos, y un 35 % de la población es hipertensa hay que pensar en los cambios de tiempo a la hora de hablar de incidencias de algunas afecciones.

«Tos, catarro, muerte súbita, desmayos, accidentes vasculares severos, falta de aire, cefaleas, dolores articulares, variabilidad en el carácter son indicios que muchos sienten en su cuerpo originados por los cambios de tiempo. Todo depende de la capacidad de adaptación o no que es expresión de la vulnerabilidad de cada persona», sustenta el doctor Luis Lecha Estela a partir del estudio realizado hace años en nuestro país en pos de alerta temprana cuando comenzaba a hablarse del CC y de sus efectos sobre la salud con un equipo que trabajaba de manera conjunta desde Cuba, Estados Unidos y Alemania.

Otro fenómeno que no se puede deslindar. El paso del «ciclón bomba» por la costa este de Estados Unidos sigue generando efectos colaterales en regiones que hace décadas no tenían bajas temperaturas como lo es en el estado de la Florida, pero la foto muestra lo que ocurre en las famosas cataratas del Niágara.

El calor no obedece de manera exclusiva a las temperaturas y las lluvias, Por la incidencia multifactorial debe vincularse, además, a la humedad y los vientos, a la posición donde nos encontremos (al sol o a la sombra). En fin…un diapasón complejo.

Por un lado el plano humano, por otro el impacto sobre los animales y el doctor Lecha Estela nunca olvidará aquellos inicios de los 90 cuando llegaron al país pollitos de ceba importados desde la otrora Checoslovaquia para el desarrollo de la avicultura. Los ejemplares no resistieron el calor del trópico y comenzaron a morir. Luego de los exámenes realizados por múltiples instituciones la conclusión fue que fallecieron por inadaptación al calor.

Lo cierto es que de estos efectos meteorotrópicos tampoco existe demasiada percepción de riesgo en un mundo donde la temperatura toma niveles nunca antes observados, en tanto prolifera el incremento del mar, existe la variación de las precipitaciones, predomina la sequía, hay pérdida de la calidad del agua, y aparecen potentes huracanes.

Si a ello se agrega que la mayoría de las ciudades poseen poca cobertura verde ello influye para que el asfalto, las paredes y techos absorban fuertemente la radiación solar y despidan el calor en horas nocturnas.

Mientras tanto continúan las acciones despiadadas de los seres humanos ante un entorno cada vez más deteriorado que nos muestra sus peligros. La vida pide clemencia para los que estamos en el Planeta y por aquellos que llegarán y quisieran descubrirlo.

IMPACTOS EN EL CALENTAMIENTO GLOBAL

Estudiosos de todo el Orbe coinciden en las diez causas principales que influyen en el calentamiento global con el aumento gradual de la temperatura media en la atmósfera terrestre y en los océanos. Ello entorpece la vida cotidiana y la sitúa en peligros mayores.

De acuerdo con las investigaciones figuran el efecto invernadero, la contaminación del aire, la reducción de la capa de Ozono, las erupciones volcánicas, el derretimiento de los glaciares y la deforestación.

En posiciones que incrementan las irregularidades aparecen también las acciones indiscriminadas de las grandes industrias, los fertilizantes químicos, la quema de combustibles fósiles, y el más importante y destructor: las actividades humanas sin límites. 

También puede ver este material en:

http://soyquiensoy.blogia.com

https://twitter.com/riciber91

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Acerca de ricardosoy
Ricardo R. González, graduado de Filología en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Cuba, en 1982. Laboro como periodista en el periódico Vanguardia, de la provincia de Villa Clara, en una profesión a la que he dedicado gran parte de mi vida, y me ha traído múltiples satisfacciones. Soy un terrícola más en busca de la paz y del bienestar de los semejantes. Si me aceptan… AQUÍ ESTOY.

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