Liuba María Hevia ofrecerá concierto en República Dominicana

El venidero 2 de septiembre, el público de la República Dominicana podrá disfrutar de la voz de la cantautora cubana Liuba María Hevia  cuando se presente en Escenario 360.

Durante la presentación compartirá escena con varios invitados, dio a conocer en su perfil de Facebook.

“Revisitaré canciones compartidas con colegas entrañables, momentos muy especiales, vividos en mi más reciente producción Vidas paralelas, soñado disco de dúos’, anunció la trovadora en las redes sociales.

Entre los invitados se encuentran los músicos cubanos Carlos Varela, Pepe Hevia y Carlos Luis, cantautor residente en Dominicana.

También compartirá escenario con los dominicanos Pavel Núñez, Víctor Víctor y José Antonio Rodríguez.

Vidas paralelas es una compilación de 68 canciones en el que la autora comparte a dúo con excelentes músicos cubanos y foráneos temas de su autoría y de varios de sus colegas.

En circulación por el sello discográfico cubano Bis Music, la placa cuenta entre sus invitados a los trovadores Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Raúl Torres, Kelvis Ochoa, Frank Delgado, los españoles Ana Belén y Javier Ruibal, y el puertorriqueño Danny Rivera, entre otros.

Compositores de diferentes generaciones y estilos forman parte del fonograma, que contó además con la colaboración de Gema Corredera, Beatriz Márquez, Ivette Cepeda y Omara Portuondo.

Con más de tres décadas de carrera artística y al menos una docena de álbumes para adultos y niños, Hevia ha ganado importantes premios y reconocimientos, y ha llevado su música a diversas partes del mundo.

(Con información de Prensa Latina)

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Apego a la tierra

«Si de producciones se trata la palabra precisa es la de diversificar. Que no se convierta solo en un programa de viandas y hortalizas, sino que incorpore diferentes módulos pecuarios y la aspiración de cumplir con 12 mil 500 q de tabaco este año», subrayan Amado Pérez Colina, delegado de la Agricultura y José Luis Valladares Santana, presidente de la ANAP en ese territorio, respectivamente.

 A un año de constituido el Movimiento político productivo 90 X 90 en Camajuaní algunos integrantes y testigos ofrecen sus vivencias de este regalo permanente a Fidel que ha cambiado el sentido de sus vidas.

Por Ricardo R. González

Fotos: Pablo García

Esta historia no inicia con el clásico Había una vez ni transcurre adornada por la fantasía. Es real, y tiene mucho de sol, de sudar la camisa, de contratiempos que llevan a la búsqueda de soluciones o de inconvenientes llamados a resolverse en el camino. Que lo diga Abimael Léon González, integrante de la CCS Antonio Briones Montoto, radicada en Aguada de Moya, un punto camajuanense insertado al Movimiento político productivo 90 X 90.

De sus 46 años lleva 27 ligados a la Agricultura, aunque llegó a graduarse de música y de Economía. Pudiera decirse que cambió la percusión y los números para vestirse de guajiro. Ahora resulta un alto productor que entregó 130 q de tabaco al Estado entre las 200 mil posturas sembradas en el pasado año, y más de 3 mil q de viandas, granos y hortalizas dentro de variados renglones como pepino, yuca, plátanos, maíz y frijoles.

Abimael Léon González tiene que trabajar con gafas oscuras. De percusionista y economista pasó a ser campesino, y su reto es sembrar 400 mil o 500 mil posturas de tabaco con un promedio en el año superior a los 5 mil o 6 mil q, pues siente un apoyo extraordinario.

Al Movimiento llegó motivado desde el principio. Lo seleccionaron por sus propios resultados. «Como presidente de mi CCS asistí a una reunión celebrada en la «Julio Antonio Mella» con la máxima dirección política de la provincia. Allí fluyeron las primeras ideas y comenzó esta prometedora aventura en la que aprobaron, además, a dos de mis campesinos».

— ¿Hasta qué punto de vista la inserción a esa fórmula productiva representa un antes y un después?

— Mis contribuciones anteriores no pueden compararse con las actuales. Esto fue creado como regalo al cumpleaños 90 de Fidel, y es una motivación superior. Diría que un sagrado compromiso con él y el pueblo. Le he puesto más interés a las labores, al tiempo que me ha consolidado como ser humano.

— ¿Por qué?

— Tengo experiencias indescriptibles. Se me han salido las lágrimas y como hombre no me da pena confesarlo. Hay que ver las caritas de los niños cuando llegamos a la Sala de Oncohematología del hospital pediátrico José Luis Miranda y a través de una simple mirada expresan su agradecimiento, o lo que sientes por dentro al donar alimentos para un círculo infantil, al Hospital de Vueltas, al seminternado de primaria o a la secundaria ¡Compadre, se te llena el corazón, y puedes decir: Esto es Cuba.

— Gracias al Movimiento tienes una de las experiencias más grandes de tu vida…

— Estuve entre quienes visitaron hace poco Santiago de Cuba. Nunca había llegado a la parte oriental. Sentir la hospitalidad de sus pobladores y del primer secretario del Partido Lázaro Expósito Canto dejó una huella inolvidable. Visitamos el otrora Cuartel Moncada, la linda Plaza de la localidad, pero más fuerte fue llegar hasta el cementerio Santa Ifigenia.

«Este recorrido me trajo contradicciones. Yo deseaba que después de integrado el Movimiento algún día sus integrantes se encontraran con Fidel; sin embargo, no hubo tiempo. Se nos fue físicamente, mas él siempre está y lo que hacemos es para homenajearlo.

«Yo no quería perder al Comandante. Parado frente a su tumba le prometí para este año logros que ya van camino al cumplimiento y otros que ya están materializados».

Poco a poco Abimael descubre los secretos del surco, y está convencido que la Agricultura no puede apartarse de los caminos de la Ciencia y la Técnica.

«Las visitas al Instituto Nacional de Investigaciones en Viandas Tropicales (Inivit) han sido una escuela, y las experiencias de su director Sergio Rodríguez Morales una fuente de aprendizaje. Busco productos que resistan la sequía y las plagas o enfermedades. La falta de agua a la yuca le hace menos daño. Podrá atrasarse su cultivo, pero no se seca.

Satisfecho con las variedades de yuca y boniato procedentes del Inivit anda ahora tras un tipo específico de calabaza, y fuera de los trajines agrícolas disfruta mucho de su paternidad desde hace algo más de un año. A pesar de que quisiera incrementar este tipo de «producción» está consciente de que debe pensarlo junto a su compañera.

— Y sin te dieran a escoger entre la música y el campo…

Sin vacilaciones responde que por el segundo porque está feliz.

«Yo estuve de percusionista en la época de oro de la Orquesta Aliamén cuando «La merenguera» estaba en boga y la agrupación la dirigía Tomás Muñóz, mientras Sixto Llorente (El Indio) era uno de sus cantantes. Con ellos permanecí siete años; sin embargo, no puedo olvidar mi paso anterior por grupos aficionados de Camajuaní como Onda Son y Danilo y su Son. Ya son tiempos pasados con gratos recuerdos; pero abrazo el campo, mi sombrero, y un nuevo son».  

LO QUE UN DÍA LLEGÓ CON GANAS

Rolando Ruiz Rodríguez, el especialista principal de Cultivos Varios en Camajuaní, vio nacer el Movimiento 90 X 90. En aquella reunión en la CCS Julio Antonio Mella estaban productores de avanzada del municipio y surgió la idea de constituir este potencial.

«Comenzamos el análisis a partir de 57 campesinos de avanzada en cultivos varios y sus entregas al Estado. Poco a poco completamos la cifra, y lo oficializamos en mayo de 2016 durante el acto provincial por el aniversario 55 de la ANAP, efectuado en este municipio. En aquella oportunidad fue abanderado, al tiempo que sus integrantes recibieron una placa identificativa para las fachadas de sus casas.

Luego revisamos los planes de siembra para el incremento de ventas al Estado en todas sus manifestaciones: Acopio, Turismo, Frutas Selectas y el procesamiento para la industria con el suministro de frutas y hortalizas.

«Esta iniciativa que prendió en Camajuaní ha sido visitada por otros municipios para apreciar qué parámetros se tienen en cuenta, cómo se controlan las producciones a través de un expediente individual a partir de lo que se siembra, las cifras de lo que se va a entregar y los recursos puestos a disposición», precisa Rolando Ruiz Rodríguez, especialista principal de Cultivos Varios en el municipio.

«Los resultados fueron considerables. También se hizo, por primera vez, un levantamiento de recursos necesarios a fin de incentivar las producciones, por lo que entregamos sistemas de riego, alambres, grampas, combustible, neumáticos para tractores y camiones, turbinas, calzado, botas de goma, vestuario destinado a las labores agrícolas y herramientas indispensables que muchos jamás pensaron en ello».

— ¿En sus 10 años de experiencia dentro de la esfera de Cultivos Varios puede hablarse de impactos con este Movimiento?

— Es como de la noche al día. El movimiento representa el 76 % de las producciones entregadas al Estado en el primer año de constituido. Han participado en cuatro ferias, y resulta una iniciativa de Camajuaní con la que ya se dan los primeros pasos para extenderlo a otros municipios.

«Antes del Movimiento era muy difícil cumplir las asignaciones, a pesar de las cualidades de nuestras tierras para asumir los cultivos. Ahora trabajamos mucho con el sistema de rotación. La técnica era muy rústica y con los 90 campesinos ha cambiado la mentalidad. Cualquiera de ellos habla de clones de boniatos, de yuca, de tecnologías porque se ha experimentado para ver aquellos de mayores resultados.

«Es cierto que producíamos, pero ignorábamos la técnica y esto resulta inadmisible. Lograr vitroplantas de plátano en el territorio era imposible debido al rechazo total. En lo que va de año el Movimiento ha comprado 72 mil posturas de plátano, y unas 30 mil de malanga como hecho sin precedentes, en tanto tenemos productores que aportan más de 5 mil q de comida, y otro tanto respetable de plátano macho al Estado».

— Camajuaní tiene 3 486 campesinos. Es tan estricto el Movimiento que solo admite 90?

— Jamás cerramos puertas. Los 90 fueron un símbolo ante el cumpleaños de Fidel. Ahora para el día 13 en que se cumple el primer aniversario de constitución y el cumpleaños de nuestro eterno Jefe incorporaremos a otro grupo y llegaremos a 103. Eso sí, siempre dependerá de resultados. Para ello existe un consejo que evalúa a cada productor, incluso algunos ya han salido porque sus entregas quedaron por debajo.

— ¿Y no piensan diversificar el módulo de producciones?

— Comenzamos por cultivos varios, pero empezamos a crecer en la rama porcina, cunícula, apícola, ovino caprino y frutales con vistas a lograr la integralidad.

—Visto así parece una maravilla ¿Cierto, o hay también un poco de sueños?

— No es tampoco la total excelencia, pero comparado con tiempos atrás es muy notorio. La gente no oculta sus motivaciones y existe trasmisión de conocimientos y generalización de las experiencias. El propio campesino se ha dado cuenta que está llamado a innovar.

Magdiel Romero López, al frente de la CCS Julio Antonio Mella.

En esta historia no pueden faltar las vivencias de Magdiel Romero López, al frente de la CCS Julio Antonio Mella que vio el nacimiento del proyecto allá en la zona de El Guajén—Pavón. Su cooperativa suma 108 socios, entre ellos 36 mujeres, mientras nueve campesinos aparecen en la nómina del Movimiento en la entrega de frutas, hortalizas y granos mayoritariamente.

Para el licenciado en Derecho, que incluso ejerció en la Fiscalía, ha sido una renovación productiva, pero a la vez un fortalecimiento de la espiritualidad sin separarla de las acciones educativas.

En esto también coinciden Amado Pérez Colina, delegado de la Agricultura y José Luis Valladares Santana, presidente de la ANAP en Camajuaní, respectivamente, quienes recalcan que además de lo eminente productivo no olvidan los aportes humanos. Por ello cada 13 de agosto oficializarán la entrega de donativos al Hospital Pediátrico de Villa Clara.

Son todos hombres que desafían inclemencias del tiempo junto a esos rayos solares penetrantes en la piel, o las preocupaciones cotidianas gracias a esas motivaciones cuya principal misión consiste en producir para el pueblo. Son ellos quienes portan su sobrero, visten, de vez en cuando, con guayabera, y disfrutan de una controversia o de un guateque campesino mas, por siempre, con apego a la tierra.

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Bordeando el Nikolis M

1) Momento de la partida desde el puerto de Isabela de Sagua bajo la pericia del patrón del DELTA 8, José Idalberto Rico Artiles (a la derecha) y el marinero Juan Carlos González Pérez. 2) El Nikolis M a distancia cuando todavía no se perciben sus numerosas gritas. 3) Muy cerca del mercante de 145 m de eslora y capacidad para más de 10 mil t de carga… Evidente deterioro… Señalado con una flecha el mástil de proa derribado por un viento del sur.

 Un Liberty perdido de los archivos navales vive su ocaso en aguas del puerto de Isabela de Sagua desde 1967. La verdadera historia de esta pieza de valor de la cual solo queda el recuerdo y su silueta entrada en el mar

Por Ricardo R. González

Fotos: Carlos Rodríguez Torres

Visto desde lejos ofrece majestuosidad. Da la impresión que, de un momento a otro, activará sirenas para revivir aquellos años de incesante ajetreo en el puerto de Isabela de Sagua. Mas, los lugareños saben que resulta solo la silueta lejana de una embarcación desgastada por el tiempo, envuelta entre los efectos impredecibles del óxido.

Es el mercante griego Nikolis M, que entró por un punto de los seis canales conformantes de la bahía. Paradójicamente un Día del Amor, el 14 de febrero de 1967 ya casi escondiéndose la tarde. Azotaba un frente frío con vientos del nordeste causante del deterioro atmosférico. Nadie imaginó que aquella mole negra y blanca, dotada de un cintillo amarillo en el circular superior de su chimenea, silenciara las máquinas en este sitio para cumplir su…

TRAVESÍA FINAL

La llegada del Nikolis M propició incontables rompecabezas. De inmediato pasaron un radio (comunicación) al capitán a fin de alertarlo sobre las adversidades climatológicas y lo difícil de brindarle servicios. No obstante, desafió el panorama cuando soplaban vientos fuerza 7. Respondió que podía entrar y…encalló.

«El barco venía vacío. Dispuesto a transportar un cargamento de azúcar en cumplimiento de un contrato expedido por CUFLET», evoca Marino Rodríguez González, quien dice haber nacido en medio de las olas y deviene enciclopedia entre los isabelinos.

Las autoridades portuarias se movilizaron con un remolcador pequeño. Sin embargo, el hombre al mando del buque hizo maniobras muy extrañas, opuestas, incluso, a las normas internacionales para salir de situaciones embarazosas.

«Como práctico del puerto, al constatar tantas irregularidades nos retiramos —expone Marino. El Nikolis M permaneció allí hasta el 22 de febrero por la noche, y su tripulación estuvo a bordo varios días. Un tiempo después, estando en mi casa, recibo un mensaje de que el mercante estaba a flote al ocurrir una marea superior que le posibilitó tomar los niveles adecuados producto de otro frente frío.»

Salieron en su búsqueda. Quedó fondeado en la bahía ya entrada la madrugada, y por la mañana ocupó el muellecito número 10.

«Tal parece que había intereses, por la parte extranjera, de cobrar acciones de seguro o indemnizaciones…Lo cierto fue que se quemaron las calderas…hasta los tubos secos trasmisores del vapor a las máquinas mostraron un buen derretido…El 9 de abril se le extrajo gran parte del combustible (tres pailas de carros tanques)… Ya el muelle reclamaba su uso en otras labores.»

La odisea del Nikolis M mostró nuevas aristas. Con auxilio de un remolcador, en medio de vientos, lo trasladaron al espigón Alfert. Entonces… se fue a pique. Demandó la apertura de varios orificios en su casco y un trabajo arduo de 15 días para reflotarlo de nuevo.

«Acumuló 7 m de agua en la bodega de popa, unos 4 m en el cuarto de máquina, otros 2 m en los departamentos de proa. Necesitó equipos de diferentes lugares. En medio de estas acciones un obrero de la Empresa Mambisa, que fungía como buzo, sufrió una herida considerable en un pie…El buque recibió numerosos servicios. Los griegos pagaron 22 mil dólares, y otra parte… en deuda eterna.»

Pasaron los años. Dicho espigón estuvo ocupado por la embarcación hasta 1974. Había perdido su utilidad. Procedieron a la incautación, y luego del reflote se pensó en destinarlo a chatarra.

«Sus tripulantes permanecieron aquí unos dos meses. Sumaban de 28 a 30 hombres. Una parte marchó primero. Todos desde La Habana por vía aérea. Quedaron el capitán, el sobrecargo, el jefe de máquina y el primer oficial. Este último deseaba trabajar en Cuba pero no le fue posible», explica Marino.

La pérdida operativa del barco le impuso el sitio actual en áreas de los cayos de la Enfermería, que toma este nombre porque allí ofrecieron atención a soldados durante la guerra colonial.

«El 20 de mayo de 1974, a las 11:00 a.m., pactó con su paraje definitivo. Tenía 30 t de petróleo extraídas —entre 1974-75— ya estando aquí.»

Al parecer el Nikolis M no quería morir. A tal punto que el remolcador R-25 de Nuevitas lo dejó en una posición inversa a la actual. La proa miraba hacia el cayo; sin embargo, pocos días después el paso de una turbonada le hizo girar 180 grados.

Desde ese momento la popa se dirige al cayo para sentenciar su agonía final.

DE FRENTE AL BUQUE

El barco atracó en Isabela de Sagua hace 42 años; de ellos, casi 35 ha permanecido inmóvil, donde mismo, pasándole los calendarios por insalvables grietas.

En una mañana de este abril zarpamos del puerto a las 10:30 de la mañana a fin de apreciarlo. Luego de las maniobras necesarias y los trámites de rigor se vencieron las cuatro o cinco millas náuticas que separan el «cadáver mercante» del muelle.

Sobre el DELTA 8 reina la calma, a pesar de la entrada de un frente frío aquel día. El «viejo» Marino va, también, al reencuentro con el buque tras seis o siete años sin contemplarlo de cerca.

En la imagen aparecen José Idalberto Rico Artiles, patrón del DELTA 8 y del entonces marinero Juan Carlos González Pérez en el momento en que partíamos al encuentro con la embarcación. Comenzaba la aventura. Detrás de la cámara estaba Carlos Rodríguez Torres quien logró impactantes fotos.

Poco a poco la vista comienza a palpar sus notorias heridas imposibles de divisarlas desde tierra. A las 11:30 a.m. un giro a la izquierda del DELTA enfila proa hacia el objetivo… Once minutos después estábamos más próximos, y a las 11:46 bordeamos aquella ruina flotante con una popa semihundida y un óxido general que apenas permite constatar su identificación, en la parte izquierda delantera de la proa, y unas letras que indican Panamá en un segmento trasero. Agujeros por doquier hablan de su deterioro.

Varias vueltas resultaron suficientes. Imposible abordarlo… ni escaleras quedan para ello. De regreso… el frente frío castiga porque el mar no entiende de compatibilidades. Está furioso y olas encrespadas hacen de las suyas.

Los diez años que lleva José Idalberto Rico Artiles adentrado en los secretos del mar lo nutren de extrema pericia, como patrón del DELTA 8, para vencer percances con total profesionalidad en compañía del marinero Juan Carlos González Pérez.

La popa ya semihundida bajo un óxido total en la embarcación que lleva más de 42 años entre los isabelinos y de ellos, más de 35 en las proximidades de los cayos de la Enfermería.   

Vientos de 40 km/h provocan que la proa devuelva el salitre hacia el interior de la embarcación al chocar con una ola.

El Nikolis M se nos aleja cada vez más. Queda en el paisaje dibujado por corúas y gaviotas en busca de su subsistencia, en las evocaciones de Marino, José Idalberto y Juan Carlos… Entre el silencio y la complicidad de las noches o junto a soles y turbonadas de los días. Allí está, como un otrora Liberty desmoronado en el mar.

MINIHISTORIA

El Nikolis M fue botado al agua el 5 de Enero de 1944 luego de su construcción en un astillero de La Florida. Perteneció a una serie de cargueros, bajo diseño británico, construidos en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Tuvo varios nombres, y en sus inicios resultó un barco Liberty, denominado así a las embarcaciones sustitutas de las que perdía el gobierno británico por los torpedos alemanes.

Dieciocho astilleros americanos levantaron 2 mil 751 unidades de este tipo entre 1941 y 1945, a una velocidad inicial promedio de 230 días por cada una, mas la emergencia los llevó a montarlos después en solo 42 jornadas.

Esta embarcación figura entre las de mayor supervivencia con dicho formato. Su primer identificativo resultó Russell Sage (banquero político de renombre en Nueva York). Después vinieron WSA, Cristóbal, Glen I, La Cordillera, Transoceánica y María Dolores, de acuerdo a sus arrendadores, muchos de ellos panameños.

En 1965 lo adquiere el consorcio Miltiades Navegaceon bajo bandera griega. Aparece el Nikolis M, y cruza los mares por dos años más hasta que en 1967 queda varado en Isabela de Sagua.

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