Médicos fallecidos en Ecuador: El último viaje hacia la eternidad

familiares-erick-omar-perez-de-alejo-quesada-rbvLos seres queridos manifiestan su dolor.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Santa Clara amaneció triste. Un jueves en que despedía a tres hijos de luces a favor del bien. A seres que un día partieron hacia Ecuador con el único propósito de regalarle al prójimo recompensas para sus vidas.

Es la ciudad y su gente que aun mira al doctor Eric Omar Pérez de Alejo Quesada recorrer las áreas de su policlínico XX Aniversario cuando, a gusto, auscultaba la vida para propiciar la mejor de las sonrisas ante un rostro necesitado.

Es todavía sentirlo en casa junto a los suyos, preocupado por las enseñanzas a sus dos hijos o pendiente de los padres, de su pareja, de los vecinos, y del resto de quienes ocupan el corazón y se hacen indispensables a lo largo del camino.

Es la confraternidad entre amigos como se demostró durante el póster tributo en el Palacio de Ajedrez GM Guillermo García González de la ciudad ante un féretro cubierto por la enseña nacional, entre diplomas de reconocimiento, fotos y flores enviadas por autoridades y pueblo.

Una mañana de consternación demostrada por los tantos que acompañaron al cortejo en caminata hasta la necrópolis de la urbe. Desde allí el doctor Juan Carlos Dupuy Nuñez, fundador del Contingente Internacional de Enfrentamiento a Desastres y Grandes Epidemias Henry Reeve, resaltó la valía profesional de Eric en consonancia con sus virtudes humanas.

Antes de la partida el galeno santaclareño recibió guardias de honor por parte de compañeros de causa y también de contiendas en Pedernales donde un fenómeno natural despiadado quebrara muchos de los sueños y también las esperanzas.

Allí  ocurrió el desplome del edificio donde residían nuestros galenos, y desde allá viajaron para traer los restos que, de seguro, inspirarán nuevas alboradas.

También el tributo de las máximas autoridades del territorio, y otros funcionarios que rindieron honores en los minutos finales del momento luctuoso.

Fue la despedida simbólica a un matrimonio que ya no está. Ella, natural de Lajas, en Cienfuegos, Él, del lejano Manzanillo en las provincias orientales, pero radicados en una urbe que los vio desempeñarse para cumplir las encomiendas del policlínico Marta Abreu.

Allí trabajaban los doctores Bárbara Caridad Cruz Ruiz y Leonardo Ortiz Estrada quienes compartían, además, los caminos de la Medicina General Integral para transitarlos en su comunidad.

Así, juntos, un día y otro, y desde este jueves reposan en sus respectivos lugares de origen.

Otra vez Santa Clara llora aunque digan que la muerte engrandece. También lo hace Cuba, y gran parte de ese mundo sensibilizado con la tragedia ecuatoriana de los últimos días.

Una jornada en que la Academia silenció torres y alfiles, damas, reyes o peones que no insistieron en funcionar sobre el tablero de ajedrez.

Baby, Leonardo y Eric viven en el recuerdo de sus colegas de hazañas y desvelos, entre sus pacientes que aguardaban para brindarle la más reciente coladita, o presentarle al nuevo crio que llegó en tiempos de misiones.

Y como buenos hijos andarán por el querido Parque Vidal o sobre los adoquines de una ciudad que los multiplica, aunque hayan emprendido, por culpa del destino, el último viaje hacia la eternidad.

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