Leinier Domínguez: Más sencillez que Elo

20140327133948-leinierPese a que movía constantemente el llavero, su conversación resultaba muy natural. El nerviosismo, o al menos el nerviosismo que yo creía ver en él, terminaba canalizado en la respuesta a cada interrogante, en el breve espacio de tiempo que tomaba para hacer su movida después de mis infaustos intentos de ponerlo en jaque. En unos minutos, Leinier Domínguez participaría en un torneo de ajedrez Blitz, que se celebraría en la iglesia de Güines.

Supuse que su impaciencia era por el comienzo del certamen, y traté de imprimirle más ritmo a nuestro «match». Vestía modestamente: pulóver gris, pantalón de mezclilla y tenis de color oscuro. Llevaba de la mano a su esposa, y ambos parecían dos «tortolitos» que transitan esa bella etapa inicial del noviazgo, llena de complicidades y miradas penetrantes. Entre autógrafos y fotos con los chicos de su pueblo natal, regalaba una gentil sonrisa.

Para pertenecer a la élite mundial (puesto 12 del escalafón mundial y 2757 puntos Elo), es una persona de una modestia realmente admirable. Siempre lleva a cuestas una tremenda candidez y disposición, para algunos atípica en los trebejistas más talentosos, como si la genialidad trajera consigo grandes dosis de introversión.

—A la mayoría de los eventos te acompañan tu esposa y tu papá. ¿Qué tan importante es para ti la presencia de ellos?

—Cuando tengo un estado emocional bueno, mis resultados son siempre satisfactorios. Trato de llevar a la par la familia y el ajedrez; aunque es un poco complejo, sobre todo en este deporte que requiere muchas horas de estudio.

—En el transcurso del Tata Steel tuviste posibilidades de ganar el torneo. ¿Pensabas obtener el primer lugar?

—Yo nunca me preocupo por el futuro. Trato de concentrarme en jugar sin errores y dar lo mejor de mí. Si en un momento determinado las cosas están saliendo bien, lo doy todo para seguir así. En la justa holandesa quería concluir entre los tres primeros. Me sentía con excelente forma, pero en los partidos finales no jugué al mismo nivel y por eso terminé en la quinta posición. A pesar de todo, estoy satisfecho.

—¿Qué estrategias utilizaste al enfrentarte a Levon Aroian, quien ganó el torneo y es el segundo de mayor Elo en el mundo?

—Lo principal era jugar bien. Tristemente no pude lograrlo. Fue una partida bastante pobre, una lástima porque era uno de los desafíos decisivos. Considero que jugué por debajo de mi nivel. Ese duelo no tuvo ninguna semejanza con los que libré en el resto del certamen.

—En el encuentro con Sergey Karjakin tuviste ventaja decisiva y no la pudiste aprovechar. ¿Hubo algún motivo específico o simplemente perdiste el control del juego?

—El empate llegó por varios factores. El primero y más importante fue la óptima defensa del rival, quien escogió las mejores oportunidades y me hacía difícil la tarea; segundo, estaba cansado por todo el torneo y ese fue el último juego. Todo, en su conjunto, impidió la conversión de la ventaja en victoria.

—Cuando terminas un evento donde participa Fabiano Caruana, por lo general comentas que el enfrentamiento entre ustedes fue el más importante. ¿Ocurrió también así esta vez?

—Sin duda, el partido más trascendental fue con él, en la cuarta ronda. El italiano es un rival de primer nivel. Además, era un momento difícil del certamen porque yo había acabado la tercera jornada sin todavía alcanzar una victoria. Anímicamente no me sentía bien y ganar esa partida me dio fuerzas y confianza para seguir.

—Luego del Tata Steel, realizaste una simultánea con importantes figuras políticas de Holanda…

—Sí, me escogieron y acepté. Fue una experiencia nueva e interesante, pues eran buenos jugadores. Estoy seguro de que la mayoría había practicado anteriormente el juego ciencia, de ahí que empatara con tres de ellos.

—Existen muchas discrepancias en cuanto a considerar la apertura como la etapa más importante de una partida…

—Cuando uno es principiante, tiene más peso el medio juego y el final. En los fuertes campeonatos es diferente. Los grandes maestros dominan muy bien estas dos fases, por lo que resulta clave un buen inicio en la partida.

—¿Cuáles son tus aperturas preferidas?

—Desde pequeño me gusta el juego abierto. Con blancas siempre muevo el peón rey; con negras escojo las defensas Siciliana y Grünfeld. Últimamente he tenido que ampliar mi repertorio, porque en el ajedrez moderno es difícil triunfar con pocas armas. Son muchas las variantes y hay que dominar el mayor número posible de ellas.

—¿En qué etapas del juego te sientes más seguro y en cuáles debes esforzarte por mejorar?

—Debo estudiarlas todas. Creo que tengo deficiencias en las tres. El ajedrez, en general, es un deporte muy difícil y requiere de mucho esfuerzo y dedicación.

—¿Cómo fue tu desempeño en el último Blitz celebrado en Santa Clara, después del Campeonato Nacional masculino?

—Fue un torneo bueno, bastante aguerrido. Todos los participantes habían estado en el Campeonato Nacional. No jugué tan bien como quería. Quedé tercero, detrás de Yuniesky Quesada, el ganador, y su hermano Yasel.

—¿Cuáles son las deficiencias que ves en el ajedrez cubano actual?

—La falta de torneos. Mi opinión es que hace falta realizar otros como el Capablanca in Memoriam. La práctica con mejores trebejistas prepara y enseña.

—El Campeonato Nacional no genera la misma expectativa sin Leinier y Lázaro Bruzón. ¿Qué estrategias crees que se puedan adoptar para conseguir una mayor acogida del público?

—Es complicado, porque cuando la diferencia de Elo es tan grande se hace difícil para nosotros jugar sin perder puntos en el coeficiente. Realizar junto con el Campeonato Nacional certámenes como el Blitz es de esas iniciativas que se pueden tomar para compensar nuestra ausencia.

—¿Piensas incluirte este año en el top ten del ranking mundial de la FIDE?

—Bueno, creo que sí. Mi reto es estar entre los diez primeros.

—¿Qué consejos les brindas a las nuevas generaciones para convertirse en Grandes Maestros y llegar al alto nivel?

—Lo principal es disfrutar el estudio, porque el ajedrez lo requiere. En mi caso, desde pequeño lo hacía y no por obligación, yo lo necesitaba. Quien tenga la suerte de deleitarse con el juego ciencia, que la aproveche, porque esa es la clave para obtener buenos resultados.

(Con información de Rogmary García Sánchez)

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