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Ricardo R. Gonzalez

Un tipo llamado Linares

Aunque es habanero se considera santaclareño, porque llegó a esa ciudad —para quedarse— a los cuatro años de edad, Linares, como se le conoce en el gremio de caricaturistas, asegura que al dibujo se siente ligado desde su génesis.

Para ilustrar que el mundo de las líneas es suyo cuenta: «Según mi mamá las paredes de su útero estaban llenas de mis trazos». Y como a eso estaba destinado fue uno de esos niños que hacen del dibujo su mejor pasatiempo y en la escuela se destacó por la calidad de sus trazos. El padre se encargó de guardar y clasificar los dibujos del niño. De muchacho, mientras cumplía con el Servicio Militar, le dieron la posibilidad de formarse en la Escuela Provincial de Artes Plásticas Leopoldo Romañach.

Estudiaba en la noche y, con avidez, aprehendía todo de sus maestros: Juan Orlando Torres Martínez, prestigioso escultor y pintor santaclareño; Zaida del Río, Flavio Garciandía….

Fue en esa época cuando conoció a los integrantes de Melaíto —suplemento humorístico del periódico Vanguardia—, quienes también cursaban la Romañach. El vínculo con Ajubel, Panchito, Roland y Pedro Méndez, director de la publicación, lo enrumbó profesionalmente. Fue este último quien le dijo: «En Melaíto tienes una mesa de dibujo para cuando te desmovilices de las FAR».

Así sucedió. En 1975, con 20 años de edad, estaba «a prueba» por tres meses en esa publicación villaclareña, creada en 1968 como un suplemento de información sobre la zafra azucarera. Pasada la prueba, el joven quedó fijo en su primer y único empleo: caricaturista editorial.

De los inicios recuerda cuánto se sudaba para reflejar de forma amena aquellos años marcados por la caña de azúcar.

Melaíto, caracterizado por el humor costumbrista, encontró en Linares un exponente de este arte. En cambio, Linares se siente satisfecho en la publicación, allí donde el reducido grupo conforma una familia.

Los trazos del mulato son limpios, y su dibujo es calificado por algunos de preciosista.

No lo niega, prefiere las caricaturas sin textos y el humor erótico. Acepta que: «Hacer humor sin palabras exige más. Debo ir a la escenografía del lugar, recrearme en pequeños detalles para que el mensaje llegue».

El solo hecho de ser reconocido por los lectores, de que sus dibujos gusten, parece ser la máxima aspiración de este cincuentón con talento también para los pinceles. Poco se conoce su obra como pintor pese a tener «tremenda mano» y ser un excelente paisajista.

En el período especial colaboró con Tele Cubanacán, y entonces Linares «dio la cara» al público. Allí hacía la caricatura personal del artista nacional o internacional a quien estaba dedicado el programa.

La era de la digitalización llegó demorada a su vida. Necesitó tiempo para conquistar a esa novia suya que es la computadora. No es de los que la prefiere compartida, por eso solo cuando pudo disponer de ella de forma indefinida se abrió a la tecnología. Como muchos, ve en photoshop una herramienta útil que sigue explorando.

Reconoce estar influenciado por Quino: «Empecé observándolo. Me gustaba su manera de tratar la idea de forma reflexiva, incisiva, ese humor sin palabras con que exponía las cosas para que la gente lo interpretara».

En estos casi 40 años de labor artística ha realizado una decena de libros de humor gráfico e historieta. Obras suyas han sido incluidas en varios libros colectivos. Ha participado en más de 50 exposiciones colectivas y personales. Cierto es que últimamente no suele concursar, pero en su carrera acumula unos 40 premios nacionales y cuatro internacionales.

«Para crear, precisa, se necesita de un buen estado de ánimo. A veces un tumulto de ideas llegan de golpe, que casi no da tiempo ni de anotarlas, en otras ocasiones la idea hay que pensarla, elaborarla más.

«Hay muchos jóvenes talentosos con un gran dibujo, pero me preocupa que hay una tendencia al humor frío; la cuestión cubana, la picaresca, esa onda del costumbrismo, se ha perdido. Me gustaría dejar mi legado a esos jóvenes para que el criollismo de Melaíto continúe».

Tres son los hijos de Linares: Yohanna (sicóloga), y los jimaguas Adalberto (carpintero) y Dayana, «Mejor dibujante que yo, pero que no se interesa por las artes plásticas».

A solo días de cumplir 57 años, una motivación especial marca su vida: su nieta Chantel María, esa a quien llama cada mañana para comenzar bien el día.

Por ella recorre con frecuencia los 26 kilómetros que separan a Santa Clara de Camajuaní para, junto a la pequeña, volver a la infancia y, así sobre el suelo, rodeado de juguetes y colores, pintar la vida.

(Con información de Julieta García Ríos. Periódico Juventud Rebelde)

mayo 13, 2012 Posted by | Enlaces | 1 comentario

Venció Industriales a Matanzas

Para Vargas, con el bate hubo «gato encerrado». Foto: Juan Moreno

En un juego que comenzó el sábado y terminó el domingo, demorado más de la cuenta por la absurda polémica sobre un bate astillado, Industriales venció 4-2 a Matanzas y tomó ventaja en la semifinal occidental del béisbol cubano.

El choque marchaba tranquilo hasta el tercer capítulo, cuando Matanzas abrió el marcador frente al abridor de Industriales, Frank Monthiet. La primera carrera llegó por dobletes de Manuel Benavides y Ariel Sánchez, pero ahí mismo «se armó la gorda».

Lázaro Vargas reclamó que el bate utilizado por Sánchez era ilegal y los árbitros le dieron curso a la protesta. Al final, tras 45 minutos de angustiosa espera, todo quedó igual y continuó el choque.

Luis Daniel del Risco, responsable de reglas y arbitraje en la Comisión Nacional de Béisbol, comentó después del partido que el bate estaba partido en la punta y tenía hasta dos pulgadas de hendidura. Sin embargo, no fue rellenado, ni aplanado, y por eso no se consideró ilegal.

«En ese caso no hay violación de regla y la protesta se desestimó. Si hubiera prosperado la reclamación, entonces habría que decretar out al bateador y expulsarlo del partido, además de virar la jugada», explicó Del Risco.

Sin embargo, la decisión demoró demasiado y en las gradas del Latino casi nadie daba crédito a lo que ocurría en el terreno. La gente quería ver pelota. Se hizo demasiada tormenta en un vaso de agua.

Al reanudarse el choque, Matanzas marcó otra raya con el hit de Gracial que impulsó a Sánchez.

Pero los azules descontaron la diferencia en la parte baja del tercer capítulo, después de dos outs, cuando Ariel Sánchez no pudo atrapar una línea de Chirino que debió ser out. Así se abrió la caja de Pandora y enseguida llegaron cañonazos de Torriente y Rudy.

Entonces Víctor trajo al zurdo Yera, pero este le dio pelotazo a Malleta y llenó las bases. Ahí entró a lanzar el derecho Joel Suárez, quien golpeó a Serguei y forzó la carrera del empate, pero después dominó a Yasmani Tomás en roletazo al campo corto.

Así se mantuvo el partido hasta el octavo capítulo, cuando los azules marcaron las dos carreras decisivas. El calvario comenzó porque la defensa yumurina dejó picar un inofensivo fly de Rudy por detrás del box.

Luego, Malleta recibió boleto y Vargas jugó a la ruleta rusa sacando a Tabares por Serguei para tocar la bola. Pero la táctica salió bien, pues Gracial cometió un grosero error en tiro y Rudy anotó desde segunda base. Después vino el fly de sacrificio de Tomás que le puso la tapa al pomo.

En la conferencia de prensa, el mentor de Industriales explicó que sustituyó a Serguei porque necesitaba avanzar a los corredores y de paso evitar un doble play. Además, aclaró que Urgellés salió como titular en lugar de Tabares pues los bateadores derechos habían tenido problemas frente al abridor de Matanzas, Maikel Martínez.

Vargas no anunció a su lanzador para hoy, aunque sí descartó a Odrisamer Despaigne. Quizá se incline por Ian Rendón o Darwin Beltrán.

En cambio, Víctor Mesa confirmó al derecho Jorge Alberto Martínez y comentó que si Ariel Sánchez cogía el batazo de Chirino la historia habría sido diferente. «Con eso caminaba más nuestro abridor y no hubiera tenido que traer a Joel tan temprano», lamentó.

No obstante, el piloto yumurino se mostró complacido con la entrega y combatividad de su equipo ante un estadio repleto. «Yo no lo veía así desde que jugamos la final del Campeonato Mundial de 1984 contra Estados Unidos», dijo.

Sobre la polémica jugada de doble robo en el octavo capítulo, con un out, Víctor fue categórico: «Yo la mandé, queríamos sorprender y ver qué pasaba, pero ellos intuyeron algo. En ese conteo tocaba lanzar una curva y le tiraron la bola para arriba a Herrera», comentó.

«De todas formas, Rudy entró tarde y se le podía tumbar la bola, pero estos muchachos necesitan aprender muchas cosas. Les falta maldad», concluyó en tono sereno, lejos del enfado que muchos esperábamos tras la derrota. Así nos dio una lección.

«Vargas no aceptó el collar que le compré, pero no tenía nada malo. Miren, mi esposa lo tiene puesto», bromeó Víctor.

(Con información de Luis López Viera. Periódico Juventud Rebelde)

mayo 13, 2012 Posted by | Enlaces | Deja un comentario

   

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